Capitulo 10

|Corregido por EmmaPark1104|



Ya ha pasado un mes. Kyungsoo ha tenido fuertes dolores de cabeza, el doctor avisó que es a causa de la recuperación de su memoria; está pasando por un momento difícil. Jongin cada vez se preocupa más y no ha querido avisar a Yesung, es egoísta ¿y qué?, la verdad es que teme que se lo lleve y, en el fondo de su frío corazón aún lo sigue queriendo, pero no lo acepta.

El día que Kyungsoo se desmayó en la oficina de Jongin, Chen inmediatamente corrió hacia él y lo cargó en brazos, diciéndole a Luhan que avisara a Jongin. El otro por su lado llevó a Kyungsoo al hospital más cercano, a donde Jongin llegó quince minutos después, bastante alterado. Ese día el doctor dijo que debería de alegrarse, que Kyungsoo sufriría pero, por esa causa, pronto recuperaría los recuerdos perdidos. Solo tenía que tener paciencia.

Jongin teme que KyungSoo recupere la memoria; teme que Kyungsoo lo odie; teme perderlo... otra vez.

Jongin y Kyungsoo se han hecho más cercanos. El menor siente que el concepto de Jongin que tiene es algo confuso. Desde que ha tenido esos dolores de cabeza, su tío siempre está allí a su lado, también KyungMin, pero más Jongin. Se preocupa por su bienestar y eso lo confunde, ya no es tan pervertido, aunque tiene sus momentos, pero se ha vuelto más cálido y cree que se preocupa un poquito por él.

Kyungsoo tuvo una fuerte discusión con su tío al día siguiente de salir del hospital, pues Jongin no quería dejarlo salir de la habitación, porque se encontraba Sehun y quería verlo lo más lejos de su Juguete, de su Kyungsoo. Pero eso a él le molestó mucho, pero a la vez le pareció muy infantil de parte de alguien como el Gran Jongin. Ese día su tío terminó dejando que Kyungsoo viera a Sehun, pero jamás se alejó de él.

-¿Cómo estás? –Kyungsoo está en su cama, tapado con una cobija, mientras mira por la ventana, la nieve se ve muy bonita caer en Seúl.

-Bien, sólo no entiendo por qué me da este horrible dolor. –Deja de ver por la ventana y posa su mirada en Jongin.

-Pronto terminará. Ya lo verás. Ahora tómate la medicina. –Su tío se levanta del sillón que está a la izquierda de la cama de Kyungsoo, camina hacia la mesita y toma la jarra de agua para servirla en un vaso de cristal, mientras de la cajita saca una pastilla.

Jongin se ha negado a ponerle una enfermera cuando Luhan, Chen y Minzy le dijeron que le proporcionara una, pero claro, el joven Kim es terco así que decidió cuidarlo él junto con KyungMin, Nadie más.

La empresa ha quedado a cargo de Chen y Luhan. Él sólo va cada viernes a verificar que todo vaya en orden. Kyungsoo dejó de ir a la escuela y eso que apenas había empezado, pero su salud era primero.

-Jongin ¿por qué me odias? –El nombrado se para en seco, está a punto de darle el vaso con agua y la pastilla, pero solo se ha quedado ahí parado viéndolo fijamente – ¿En serio me detestas tanto para hacerme sufrir así? ¿Sabes? Soy tu juguetito y duele. Aunque traía una imagen muy mala de ti, quería creer que tal vez podría ser falsa, pero tan equivocado estaba que la comprobé, nunca cambiarás.

-¿Qué idioteces dices? Eres mi sobrino, no podría odiarte. Además me da igual la imagen que traigas de mí. Nadie me hará cambiar y es mejor que sepas qué tipo de calaña soy. Ahora tómate esto, yo me voy. –Se da la vuelta dispuesto a irse, pero el menor es rápido, le detiene sosteniéndole de la manga de la playera de manga larga que viste.

-Pero a veces dudo de mí, del concepto que tengo sobre ti. A veces eres tan frío y distante, otras eres pervertido, celoso, posesivo y juguetón y otras eres amable y te preocupas mucho por los demás. Eso me hace dudar. Por favor, solo muéstrame tu verdadero ser. En serio, porque estoy teniendo un grave problema.

-¿Cuál es tu problema? –El mayor le encara. Su juguete es tan hermoso, incomparable y único.

Kyungsoo duda unos minutos, pero ya no puede ocultarlo más.

-Aquí. –Se toca el pecho en la parte donde se encuentra su corazón.

-¡Por Dios! ¡¿A que no saben quién acaba de llegar?! –La conversación es interrumpida por una muy sonriente y emocionada KyungMin-. ¡Vamos, vamos! Bajen...

Jongin no puede reaccionar aun. ¿En serio escuchó y vio bien? Kyungsoo le ha dicho o le ha tratado de decir que lo quiere. Pero, eso es lo que menos quiere. No ahora, cuando lo ha tratado mal.

***

-¡Tía Yuri! –El de tez pálida llora de la emoción. Su tía esta parada en la puerta de la habitación, mirándole con esa mirada maternal y cálida.

-Hola, mi Kyungie. –Yuri camina hasta sentarse en la cama de su sobrino para luego abrazarlo cálidamente. El pálido solloza en su pecho, ella solo da leves palmaditas mientras le acaricia la cabeza.

Jongin sólo la puede mirar sorprendido, sin embargo, no lo da a conocer mucho.

Pero varias preguntas se comienzan a crear en su mente: ¿Qué hace ella aquí? ¿Por qué no le aviso? ¿Acaso se iba a llevar a Kyungsoo? ¡NO!

La escena frente a sus ojos le molesta de sobremanera, le pone de la humor, le pone celoso y deseoso por ser él quien abrace así a KyungSoo.

-Hola, hermana. –Saluda.

-Hola. –La hermosa chica de una tez hermosamente bronceada, un cabello color chocolate, no sonríe y eso, le parece extraño a Jongin. Su hermana siempre es muy risueña con él ¿por qué ahora no? ¿Acaso está enojada? ¿Pero de qué...? ¡KyungMin! Sí, seguro ella fue quien le ha informado.

-Jongin, ¿podríamos hablar un momento?

-Claro.

-Mi niño, ya no llores. Por favor. –Kyungsoo sigue hipando, no quiere separarse de su tía –Ahorita vuelvo, solo déjame hablar con tu tío un momento. –El menor asiente, se separa de los brazos de su tía para que esta se levante y camine, pasándole por un lado a Jongin.

-Kyungsoo, no llores. Sehun también ha venido y está abajo. –El nombrado abre sus ojos en sorpresa, Jongin la mira furioso. KyungMin es tan desesperante, pero ¡mierda! No puede hacer nada, Yuri está ahí y se dará cuenta de todo. Lo único que pudo hacer mientras camina para retirarse es mirar a Kyungsoo, dándole así una mirada de advertencia para que no se atreviera a hacer algo indebido, porque sabría que lo iba a lamentar y mucho –Ahora iré por él. –KyungMin pasa por un lado de Jongin, le sonríe malvadamente. Algo no está bien con su sobrina pero ¿qué será?

***

-¿Por qué no nos has avisado? –Ambos, Jongin y Yuri, se encuentran en el despacho de la casa. Yuri está muy enojada –Responde.

-No quise. Por eso. –Jongin está molesto, mucho.

-¿No quise? ¿En serio? Ah, Dios, eres tan inmaduro. Pero de esto se entera Yesung. –Su hermana saca el celular del bolsillo, dispuesta a comunicarse con su hermano mayor, pero Jongin es más rápido y se lo arrebata para luego estrellarlo contra el suelo.

-No, no lo harás. –La impresión en el rostro de su hermana le da a entender a Jongin que se ha pasado. No lo puede creer.

-¡¿Por qué lo has hecho?! –Grita una vez que pudo reaccionar.

-No harás que Yesung se lleve a Kyungsoo... no de nuevo. No te dejaré. –Jongin está irreconocible. Yuri suaviza sus expresiones, comprendiéndolo todo.

-¿Ha sido por eso? Aún no superas que Yesung se haya llevado a Kyungsoo ¿verdad? Sé que ambos eran muy cercanos e incluso creo que Kyungsoo era más cercano a ti que a su propia hermana o el mismo Yesung. –El menor no aguanta. No son Minzy, Chen o Luhan los que le están diciendo tal cosa sino Yuri, su querida hermana.

No lo soporta, sus ojos comienzan a picar y algo a calar, quiere llorar. Jongin está siendo traicionado por su rostro – ¡Oh Jongin! –Yuri inmediatamente corre a abrazar al menor, quien se deja caer en la alfombra negra de su despacho. Jongin ha explotado; tantas emociones retenidas por fin salen a la luz –No sabía que te doliera tanto. Yo... lo siento.

-Yuri....-ella solo entiende que Jongin quiere demasiado a KyungSoo para ponerse así, pero jamás se imaginó lo que en verdad significa su sobrino para él. Su hermano parece un niño, llorando desconsoladamente, más no puede verse débil; él es el gran Kim Jongin. Para él la debilidad no existe, así que se levanta, limpia sus lágrimas y endurece su mirada. –No puede avisarle a Yesung.

-Lo siento. Pero sabes que debe enterarse. Kyungsoo es su hijo y está pasando por un momento difícil e importante y él como su padre debe estar a su lado.

-Por favor, yo lo cuidaré bien. Nada le faltará.

-Jongin, ¿sabes por qué vine sorpresivamente? –Yuri, al igual que Jongin, se levanta del suelo.

-No.

-KyungMin me ha contado algunas cosas. Ha visto llorar mucho a Kyungsoo, es más, dice que él ya no quiere estar aquí contigo, Jongin. Kyungsoo no recuerda, no te recuerda como en verdad eres. KyungMin me ha dicho que mi sobrino te detesta y por lo que acabo de comprobar hace unos momentos, presiento que es cierto. Kyungsoo lloró con tanto dolor y sufrimiento que sentí cómo una parte de mi corazón se rompía, ¿le has hecho algo?

-No.

-Bien.

-¿Llamarás a Yesung?

-No, por ahora. Me quedaré en Seúl por algunos días, tal vez semanas. Quiero estar con Kyungsoo y hablar con él tranquilamente, quiero que se sienta protegido. –El más alto se siente mal por eso. Kyungsoo está así por su culpa.

-Gracias.

-No me las des. Aún no es definitivo. –Dicho esto, Yuri sale de la habitación y va directo con Kyungsoo.

Jongin está tan enojado por herir de esa forma a Kyungsoo, pero ¿quién le curaría todo lo que ha sufrido por él? Nadie. Exacto. Kyungsoo solo es su Juguete... sí, sólo eso.

***

-¿Cómo estas Kyung? –Sehun toma asiento a un costado del pequeño.

-Bien.

-No lo creo. ¿Ha pasado algo?

-Nada

-No me mientas.

-No lo hago.

El rubio nota extraño a Kyungsoo. Él no es así. Algo malo está sucediendo.

-Bien. Mira te traje algo. –El rubio le entrega la bolsita de regalo, era color blanca con un moño azul –Ábrela, te encantará. –El pequeño Kyungsoo mira con sorpresa la bolsa, pero la toma.

-¿Qué es?

-Averígualo tú. –El más alto le sonríe con dulzura.

-Eres malo.

-Lo soy.

Kyungsoo, lentamente, abre la bolsita y ahí encuentra algo hermoso.

-S-Sehun... –susurra conmocionado.

-Te dije que te encantaría.

-¡Pororo! –El pelinegro inmediatamente saca el adorable peluche del conocido pingüino para luego estrecharlo entre sus brazos como si su vida dependiera de ello.

-Sí, como lo supuse. Has crecido, pero te sigue encantado ese pingüino. –Sehun puede deleitarse con hermosa imagen de Kyungsoo abrazando adorablemente al peluche.

-Gracias. –El pelinegro se abalanza hacia adelante, atrapando así, a Sehun en un abrazo que recibe gustoso.

-¿Interrumpo? –Yuri toca levemente con sus nudillos la puerta. El menor suelta de inmediato a Sehun para después bajar la mirada algo avergonzado. Sus mejillas comenzaron tonarse rojas.

-No. –Responde Sehun al ver que Kyungsoo está demasiado avergonzado; puede ver sus mejillas sonrosadas y sus orejas igual –Yo ya me iba, sólo vine a ver como seguía.

-¿No te gustaría quedarte a comer?

-Claro, pero creo que no es el momento indicado, mejor en otra ocasión.

-Te dejaré ir si prometes algún día cenar con nosotros.

-Prometido.

-Bien.

-Kyung, nos vemos luego. –Se despide con un ademán y una sonrisa cálida.

-Sehun. –Lo detiene el menor. Yuri observa la escena algo divertida, pero curiosa –Gracias.

-No tienes que dármelas. Ya sabes que, con una sonrisa que me regales, yo soy más que feliz. –Dicho esto el rubio se marcha. Kyungsoo tiene los ojos bien abiertos. Su tía lo ha escuchado todo. Y vaya confesión.

-¿Te gustaría platicarme lo que has hecho y... explicarme qué ha sido eso? –Ella le sonríe divertida, viendo la imagen avergonzada de Kyungsoo. Es tan tierno, su inocencia e ingenuidad se resbalan por sus ojos.

***

-KyungMin. –Le llama Jongin. La gemela está en la sala, viendo una revista.

-¿Sucede algo? –Quita su vista entretenida de la revista para ahora posarla en su tío.

-Necesito hablar seriamente contigo. –Jongin esta serio. Su mandíbula está tensa.

-Claro que sucede algo, ¿pero seguro que quieres hablar aquí? –Su tío no cambia su expresión, pero le sorprende la voz desafiante de KyungMin además de su tono informal, algo que KyungMin jamás haría, o eso creyó. Al parecer ya sabe de qué van a hablar.

-Vamos a mi despacho. –Jongin se voltea inmediatamente y camina hacia el despacho. KyungMin le sigue. Al parecer, hoy es día de no salir de él.

-¿Y bien? –Pregunta la gemela una vez ya estando dentro del despacho.

Jongin toma asiento en su sillón, KyungMin solo se posiciona frente al escritorio.

-¿Tú llamaste a la tía Yuri?

-Sí. –Responde inmediatamente, con una sonrisa burlona.

-¿Qué rayos te sucede? ¿Por qué ese cambio tan repentino? –Cuestiona fastidiado e impotente, ya está cansado de la actitud de KyungMin.

-No, mejor dicho ¡¿qué rayos te sucede a ti?! –Jongin no puede evitar abrir los ojos como plato por la sorpresa –Lo sé todo. –El mayor se tensa más de lo que ya está ¿qué significa ese "Lo sé todo"? Se pregunta.

-Kyungsoo está así por tu maldita culpa y escúchame bien, Kim Jongin, si no lo dejas en paz, me encargaré de que papá se entere de todo. –El mayor se ha quedado sin palabras, está en shock.



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