Capítulo 4|Nos llamaron

Jessica

"Ni calma ni pollas, ni miedo, ni lágrimas: que el llorrar sirve de poco y el de gritar para quedarte afónica"

Creí que lo de mi desmayo fue obra de mi mente ya descabellada e imposible de arreglar, tanto como eso de haberme chocado al enemigo de mi hermano. Pero fue verdad, no era un sueño y lo comprobé cuando abrí mis ojos.

Me levante con dificultad mientras pestañeaba paulatinamente los ojos que estaban irritados, ya que la luz de la habitación me molestaba. Al terminar de hacerlo, me sente en la camilla con sábanas suaves y apoye mi espadalda en algo frio y duro.

Mire al frente y me encontré con Jensen que estaba fulminado con el chico que me habia chocado hoy -- Su enemigo, ya lo sé cabezota -- y a ... Oliver mirándome con determinación.

No dejaban de mirarme pensativo y eso me inquietaba queriendo que le tire lo primero que viera. Pero antes de que intente asesinarlo, primero tendria que preguntar en dónde estoy y que me habia pasado para que estén aquí con estos dos juntos.

---- ¿Qué pasó? ---- Pregunté con voz débil, aun seguía sintiendo dolor en algunas partes de mi cuerpo y más que nada en la frente. Toqué está, y sentí que tenía una curita en mi cien.

Jensen despejó su vista amenazadora y se acercó a mi para abrazarme, o más bien asfixiarme ya que yo a la par de el soy un bebe pajarito y él un león. Di un quejido de dolor por eso y me susurró un lo siento muy bajito en mi oreja.

---- Despertantes amorcito ---- Exclamó con voz ronca.

Abrí los ojos cómo platós y me aleje de él para mirar al chico que miraba a un lado de la habitación fastidiado. Me preguntaba qué hacía aqui, de seguro una de mis amigas habia empezado a gritarle a los cuatro vientos que necesitaba ayuda y él se ofreció.

Si mente, siempre tienes razón. Me hablé a mi misma con orgullo, dando una sonrisa a la nada. Pero luego cambié eso por que reaccione de que estaba Raven mirándome.

---- Bueno, ya me puedo ir ---- Espetó...molesto y caminó hasta la puerta de la habitación, nos miró antes de irse y negó con la cabeza. Se marchó y me quedé con Jensen a solas.

Jensen se sentó en una silla que estaba a mi lado, miré a mi alrededor y supe que estaba en el hospital pero ¡¿por qué?!. Sabía que me habia desmayado, no era tan malo. Si soy sincera, esto pasa a menudo.

Intenté pararme, quería salir de ahi mismo -- El olor era horrible y asqueroso -- pero sentí algo en mi brazo que dolía y me detuve. Tenia una agujas en mi brazo que le seguia un tubo largo para luego encontrarse con una bolsita de suero.

---- Quedate quieta ---- Replicó y me detuvo Jensen sin darme cuenta de lo rápido que llegó hacía mi.
Me volví a sentar en la camilla adolorida y vi que Jensen estaba juntó a mí. ---- Me preocupaste chiquita, pensé que tus problemas de presión ya se estaban yendo, Papá ya viene en caminó ---- Añadió.
Rodé los ojos y agache mi cabeza, me había olvidado de decirles de eso -- Tanto como otras cosas --.

---- Asi que fue eso ---- Solté y me encogi de hombros ---- Tenia que haberte dicho cuándo llegué que todavia seguía con mis medicamentos ---- Me sentía una mala hermana e hija por haberles mentido.

Odio tomarlos, estar cada doce horas tomándome uno dependiendo de ellos para que no tener un ataque es desesperante. Pero no queda otra opción de cuidarme o no, y tenía que hacerlo por que estaba segura que a mi madre no le gustaria que esté casi siempre en una camilla por ser una cría irresponsable.

El catorce de septiembre, el dia de mi cumpleaños, mkis padres alquilaron un payaso por mi cumpleaños número cinco. Recuerdo ese dia como si fuera ayer y es por que mi primer desmayo y el primer dia que odié a cualquiera payaso que se acercara a mi.

Les tenía miedo, pero además de eso fobia. No es que empezara a gritar como una loca en el medio de la calla si los veía, yo tenía otra forma de reaccionar. Empezaban a ponerme pálida y hacía el ridículo por ello.

Las chicas también tenían sus miedos y fobias, a Mai las arañas de cualquiera tamaño -- Aracnofobia -- , a Julie creo que dején de existir los zapatos. Hanna que no la queramos más y a Rachel... básicamente nada le tiene miedo porque es Rachel.

Ella no le teme a nada, al contrario, la gente le teme a ella por su actitud y ropa, pircing y todo lo demás.Aunque mi miedo a los payasos no es lo único, también a las alturas y algo al agua ya que no sé nadar.

Escuchamos la puerta de la habitación rechinar y miré quien era el que habia entrado. Jensen se paró de inmediato y saludó a mi papá, que por su mirada estaba preocupado por lo que me habia pasado.

---- Pequeña ---- Musitó mi padre, acercándose a mi y tomándome la frente con sus manos, tanto como las mejillas y los hombros.

Me daba besos por toda la cara y yo sonreía de labios por que habia llegado. Se veía cansado por su mirada, llevaba su uniforme de Oficial de Policía de la cuidad de Los Ángeles y por eso supe que apenas tuvo tiempo de cambiarse.

--- O ---

Tras haberme dado de alta luego de dos horas que se hicieron eternas, regaños que ignoraba de mi padre que habia cambiado de actitud y de que el doctor me volviera a repetir que siguiera tomando mis medicamentos, llegué a mi casa.

Ahora estaba especificamente en mi habitación con Maia y Hanna ya que Jul tuvo que viajar a Nueva York a la empresa de sus padres y Rachel tenia su horario de trabajo en una cafetería llamada "The City L.A "

Una cafetería con los mejores Hot - Cakes y Cafe que conozco, cuándo era fin de semana íbamos a desayuanar. Era el dia familiar porque Papá trabajaba siempre en la estación de policías y Mamá en la floreria cerca del parque. Nos dejaban aveces con nuestra vecina Lily o contrataban una niñera, aunque nosotros la pasabamos mejor con Lily.

---- Vamos a comer algo ---- Propuse yo y ellas dejaron de mirar la pelicula que alquilamos, ya que no podia salir de casa hasta mañana y le avise a las chicas mi problema, lo cual en menos de cinco minutos estuvieron aquí.

---- Si, tengo antojo de helado ---- Dijo Hanna y pusimos en pausa la película de "Hasta que muera".

Y de un santiamén estuvimos en la cocina, dando zacadas por el pasillo y escaleras. Al llegar nos encontramos con Jensen y Ethan, el hermano mellizo de Rachel con algo llamado helado en manos comiendo.

---- ¿Por qué tienen mi helado? ---- Pregunté con molestia y se lo arrebate a Jensen de las manos de manera brusca, miré adentro del pote y me di cuenta que estaba vacio.

¡Ya no habia más helado!.

---- No tenia nombre ---- Soltó Jensen sin descaro y comenzó a reirse junto con Ethan por mi cara shockeada.

Decidí irme de ahi acompañanda de las chicas antes de que nos contagiaramos de su inmadurez nivel 100. Los quiero, pero si se meten con el helado se meten con Jessica Miller de Efron.

Obviamente, no es Efron mi segundo apellido y tampoco lo tengo, aun que me gustaría tenerlo. Al pisar el living de la casa fuimos a sentarnos a los sillones, pensado en qué mierda hacer.

---- ¿Ahora qué hacemos? ---- Preguntó Mai con tristeza y la idea más obvia llegó a mi mente luego de segundos.

---- Ir a comprar más helado y cualquier otra cosa ---- Afirme decidida, viendo sus rostros que estaban perplejos por mi respuesta, no esperé más y camine hasta la puerta, pero Hanna me detuvo antes de girar el pomo.

---- No Jess, el doctor dijo en el hospital que tenes que hacer reposo ---- Aseguró, ¿cómo sabía la muy perra que me dijeron eso en el hospital?.

¡Pues claro! ... el gilipollas de Jensen. Digamos que Hanna es como mi seguanda madre, me cuida, me ayudo en problemas cuando eramos chiquitas, etc y siempre se comportara como si fuera una mujer y no una chica de diecisiete años.

Por Dios, tenía que disfrutar de los placeres de la vida al igual que todo adolescente en plena pubertad.

---- Por eso, lo que pasó en el hospital ... se queda ahi ---- Fue lo último que dije y sali, el caluroso verano chocó contra mi cuerpo.

Las chica caminaron conmigo las pocas cuadras q hasta llegar al mercado que estaba a dos cuadras de casa. Gracias al cielo me acordaba de las calles y como transcurrían, también de las casas, aun que una que otra estaba cambiada.

Claro, habían pasado más de diez años desde que me fui de Los Ángeles y era razonable ver los lugar tanto como las casas ya cambiadas por los años. También vecinos nuevos y vecinas, nuevas tiendas, etc.

---- Esperen ---- Nos detuvo Mai con inquietud al llegar a la puerta del mercado ---- Esas son las motos de los populares.

---- ... ¿Nos llamaron? ---- preguntó una voz ronca y egocéntrica, haciendo darme vuelta para encontrarme a Oliver que estaba al frente mio y a sus fieles idiotas amiguitos ...

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