Capítulo 12: La Despedida
Capítulo 12
Había pasado una semana desde el matrimonio de mis mejores amigos. El tiempo corre y sin decirnos nada. Recuerdo que fue ayer cuando los conocí en la escuela, y ahora ambos estaban en un crucero por Las Bahamas, como marido y mujer.
Una nueva etapa había empezado para ellos.
Al igual que al resto.
Al parecer acerté un poco sobre el final de la historia de Luca y Rebel. Según Luca, se quedaron conversando toda la noche en La Morada. Rieron y sobre todo, se conocieron mejor. Al principio no lo creí posible. Sin embargo esa noche, Rebel no regresó a casa.
Nunca hubiera imaginado que las palabras de Monique podrían afectar mi rutina diaria. El día de la boda, mientras el padrino sostenía los anillos en la ceremonia, mis ojos presenciaban a Luca llamando la atención de alguna manera a Rebel desde el escenario. Ella sonreía, a veces le decía que parara, otras se sonrojaba. ¿Cómo podía ser esto real? ¿Y por qué yo no dejaba de observarlos? Luego de la boda, empezó la fiesta. La pareja recién casada bailaba un vals romántico mientras los demás invitados los seguían. Luca y Rebel era una de las parejas que acompañaba a los novios. Así que la mesa donde compartía con mis amigos se encontraba vacía. Todos estaban bailando, a excepción mía. Esa noche no recuerdo cuanto habría bebido, lo único que sé es que desde lejos podía observar a mis amigos felices y con la persona que les complementaba.
Ahora, nuevamente me encontraba bebiendo y solo, pero esta vez no en una fiesta de boda, sino en el lugar donde se suponía que cada sábado me juntaría con mis mejores amigos. La Morada.
Había pasado dos semanas desde el matrimonio de mis mejores amigos y pareciera que el tiempo se hubiera estancado solo para mí, pero no para el resto. Ahora Monique y A.J estarían paseando en alguna playa de Las Bahamas. Ahora Luca y Rebel estarían viendo alguna película en el apartamento del italiano como una pareja de verdad. ¿Y qué pasó con Miles? ¿Por qué mi vida tiene que seguir estancada? Por ejemplo, las cosas en Golden estaban yendo relativamente bien, si habláramos de temas de trabajo, pero si fuera sobre mi relación con los trabajadores, ¿acaso aparte de Rebel, alguno de ellos recuerda invitarme a sus reuniones? No, no lo hay. Tampoco tengo una relación romántica en años, mi casa sigue en fumigación y mi mejor amigo no sabe que vivo en la casa de su enamorada. ¿Acaso mi mala suerte nunca acabará?
***
Cuando llego al apartamento de Rebel, la encuentro conversando con la señora Marcela, dueña del edificio. Ambas mujeres discutían enfrente de la puerta. Rebel tenía una toalla enrollada en la cabeza, la cual hacía visible su delicado cuello. ¿Qué cosas estoy diciendo...? No debí terminarme toda esa jarra de cerveza. Ahora estaba delirando.
—¡Miles! ¡Me alegro que llegaras!—me saluda la señora Marcela—Te tengo buenas noticias.
—¿Acaso huelo alcohol?—empieza Rebel a molestarme—Apestas.
—Te acostumbrarás. Luca bebe más que yo—respondo mientras alejaba mi vista de su rostro.—Y señora Marcela, ¿cuál es la gran noticia?
—Los de sanidad vinieron en la mañana para revisar tu apartamento. Dijeron que ya no había peligro en el ambiente, que todo estaba limpio. Los hombres fueron muy buenos en ayudar a colocar tus cosas salvadas en su lugar. Así que podrás volver a tu apartamento tranquilo.
—¿Volver a mi casa? ¿Puedo volver hoy mismo?—pregunto emocionado.
—Por supuesto.
—¡Muchas gracias, señora Marcela!
—Debes agradecer a Rebel también. Ella me ayudó a conseguir tus pertenencias que te llevaste contigo. Así ya no necesitas molestar más en la casa de tu amigo—ríe la señora Marcela mientras me entrega nuevamente mis llaves.
—¿En serio? Gracias, Rebel.
Al parecer ella estaba más ansiosa que yo por dejar su casa. ¿Acaso le molestaba mi presencia? Ni siquiera compartimos palabras, ni comemos juntos desde que empezó a salir en serio con Luca. Un momento. ¿La señora Marcela cree que estuve viviendo con él?
—Tu amigo también nos ayudó a mover los muebles. No te olvides a agradecerle también.
Oh por Dios. ¿Luca sabe que estuve viviendo con Rebel? Esto se suponía que sería un secreto entre los dos. ¿Qué pasó?
—Debo irme a preparar la cena, chicos. Nos vemos mañana.
Cuando la señora Marcela dejó el pasadizo, empecé a fruncir el ceño tan fuerte que tenía la cabeza enrojecida de ira.
—Eres malvada, Rebel. ¿Cómo permitiste que Luca viniera a tu apartamento para sacar mis cosas? Lo que hiciste fue lo peor. ¿Él te quiere y tú lo tratas así?
—No fue mi culpa. Él me buscó al trabajo, porque había dejado mi celular en su casa. Y como no estaba allí, le dieron mi dirección. Así fue cómo vino y se enteró.—Me quedo mirándola por unos segundos, esperando que me dijera que todo era una broma suya, sin embargo no fue así.—No fue culpa de nadie. Solo pasó.
—Entonces supongo que no vieron una película en su casa como él lo planeó. Debe estar odiándome ahora mismo, y todo por no contarle la verdad desde un principio.
—Tranquilo. Luca estará bien. Ni que hubiera pasado algo entre nosotros como para que te preocupes. Yo hablaré con él.
—No, yo hablaré con él. Mañana trabajará por unas horas, así que iré a visitarlo a su trabajo y de paso lo invitaré a almorzar. La comida lo animará un poco—De repente, mis ojos empezaron a caerse del sueño por el alcohol. Ya podía acostarme por fin en mi propia cama, pero si cruzaba la puerta de mi apartamento, eso significaría que no habría razón para volver a entrar al de Rebel—Supongo que esta es la despedida—digo mientras abro la puerta de mi dulce hogar.
—Así parece.
***
Al día siguiente:
—¿Qué haces acá?
Había ido a la compañía de seguros donde tuve que sacar ticket para poder hablar con mi amigo en su oficina. Al parecer mi visita en su lugar de trabajo, no le agradó para nada a Luca.
—Estoy trabajando, Miles. Debo prepararme para una reunión en media hora.
—¿Estás seguro? Porque he visto que tus compañeros de trabajo se están yendo a almorzar. ¡Vamos, Luca! No quiero perder a mi amigo por una estupidez. Ni siquiera me gusta Rebel.
—¡¿Acabas de insultar a Rebel?!
—¿Qué? No, no, no. Estoy diciendo que pelearnos es tonto. Nunca pasó nada entre Rebel y yo, y sé que fue un error no decirte la verdad. Así que perdóname, amigo.
—Te creo, Miles. Y aunque me cuesta aceptar tus disculpas, iré a almorzar contigo.
—¿En serio?—No lo creía posible, sucedió más rápido de lo que pensé.
—Solo permíteme hacer una llamada. Es urgente.
—Claro, claro. Adelante.
—¿Aló? Por favor, saquen a este sujeto de aquí.
***
Hola, Hola! Gracias por sus comentarios y votos♥
Espero volver pronto :) nos vemos!!!!!
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