Ash 3 Final
Ash
No lo negaré ni porque me obliguen o mi vida esté dependiendo de ello, besa jodidamente bien, y no solo yo lo estoy disfrutando.
- No sé quién eres – dije separándome de Romina – pero no te acerques a ella. Está conmigo ahora. No tengo la culpa de que no supieras valorarla.
- Como si ella me importase, solo teníamos sexo, y nada más. – sonreí.
- Conmigo hace el amor, lo más divertido es que todos los vecinos se saben mi nombre por Rummy, ya nos vamos Sergi, disfruta de tu pene pequeño. – agarré la mano de Romina y caminé a paso rápido.
Romina no reaccionaba, estaba petrificada.
- Oye, simplemente fue un beso, no hay porque traumatizarte.
- ¿Qué? – Dios.
Nuestro día transcurrió entre risas y chistes malos por parte de Rummy, que por alguna extraña y misteriosa razón, me hacían partir de la risa.
Caminamos todo el centro comercial agarrados inconscientemente de las manos. De vez en cuando nos mirábamos y nos dábamos cortos besos, cualquiera que nos ve diría que nos conocemos de toda la vida, pero nos conocemos más o menos hace un par de horas.
La llevé a la casa y con una sonrisa entró.
Me siento raro, muy raro.
Romina
Han pasado tres meses y no tengo ni la más mínima idea de donde está Ash. Después de ese día que salimos, volvimos a salir como una semana, todos los días sin falta. Compartimos los números de teléfono y todo fue hermoso hasta que no se volvió a conectarse, ni me volvió a llamar.
Abey no lo vio en la página web de citas, sin embargo, no me calmó lo suficiente. Lo extrañaba.
Salí junto a Abey a una pequeña audición de su escuela, mamá no pudo acompañarla así que como buena hermanita que soy el acompaño yo.
Tomamos un taxi y nos llevó al auditorio de la ciudad, nos bajamos y nos adentramos en ese gigantesco lugar.
Abey tenía que ir antes para vestirse y maquillarse. Me senté en una silla cercana a la tarima a esperar que empiece esto.
- Creo que tu color favorito sigue siendo el morado – tragué saliva sonoramente y cerré los ojos fuertemente – y también creo que te pongo igual de nerviosa que antes. – me volví con dificultad y sus ojos morados estaban fijos en mí.
- Hola Ash – dije sin titubear.
- Hola Rummy – mis ojos estaban ardiendo, realmente lo había extrañado, realmente lo... - hablemos en otro sitio, debo decirte algo importante.
Salimos, de todas maneras el espectáculo empieza en dos horas.
- Pasó mucho tiempo – asentí. No quería que mi voz se quebrase.
- Bastante – exclamé casi inaudiblemente.
- Te extrañé
- ¿por qué te fuiste?
- Era necesario
- No lo era, solo me hiciste daño – Romina, no te pongas en evidencia.
- Y lo lamentando – exclamó pasándose las manos por su cabello.
- Si me extrañabas tanto, ¿por qué coño no regresaste por mí? – mierda, ya no estoy siendo racionable.
- Tenía asuntos importantes que hacer.
- ¿ah sí? – me paré frente a él y lo miré a sus hermosos ojos – ¿lo suficientemente importantes para dejar a tu casi novia sola y llorando cada maldita noche y preguntándose qué mierdas hizo mal?
- Ya te dije que lo sentía – exclamó con su voz quebrada.
- por qué mejor no me dijiste, mira Romina no eres tu es mi maldito pene que quiere meterse en algún hueco lleno de sífilis o alguna enfermedad que posiblemente acabe con mi maldita masculinidad – espeté imitando su voz. Veía como reprimía una sonrisa - ¿y aparte de eso te ríes? Eres un maltado insensible, hijo de puta, eres un, un ¡insoportable! – su labios chocaron con los mío y me abrazó fuertemente.
- Te extrañé
- Yo no
- Te amo - ... ¿qué?
- Y-yo no
- ¿por qué tartamudeas?
- No lo hago
- Claro que si
- Yo no te amo ¿tartamudeé Ash?
- Dímelo a la cara y mirándome a los ojos Romina – alcé la vista y su gesto se endureció
- Y-yo...no
- Lo sabía – me besó fuertemente, haciéndome perder todo el control de mí y de mi ser.
Ash
Caminé al lado de la mujer que amo. Pasamos junto a un parque donde unos vagabundos se besaban atrevidamente.
Ella tenía un leve rubor en sus mejillas, nuestras manos estaban entrelazadas, el calor y el aroma que irradiaba su cuerpo era embriagador.
- Te amo – dije
- D-deja de decirlo tan seguido – sonreí – y-yo a ti. ¿por qué te fuiste? – apreté mi mano libre y suspiré.
- Debía renunciar a algo si quería estar a tu lado. – ella frunció el ceño - necesito que te sientes. – nos sentamos en el suelo.- mira Rummy, es muy difícil para mí decírtelo, ya que casi nadie sabe.
- Escúpelo
- Yo soy un Angel – ella me miró incrédula. – en esos tres meses que no te constaste, ni te mandé mensajes y ni te llamé, fue porque estaba renunciando a mi inmortalidad para estar a tu lado, porque yo mi querida Romina, me he enamorado irrevocablemente de ti, porque simplemente te amo. – sus ojos estaban brillantes, sus mejillas rosadas y una lagrima resbalaba por su mejilla- cásate conmigo Romina...
Tres años después
- Ashley de los ángeles – gritó Romina – ven aquí – nuestra hija corrió molesta debido al segundo nombre inventado que su madre le había puesto - ¿Dónde está tu hermano?
- Yo no sé madre, la última vez lo vi esparciendo saliva con una chica y por lo que más quieras, deja de inventarme segundos nombres
- Muy bien Ashley María Fernanda – ella soltó un bufido y se sentó en el sofá.
- ¿Qué es toda esta gritería? – pregunto un Mark muy adormilado.
- Muy bien Marco Antonio de la Rosa, siéntate. Les tenemos una gran noticia. Bueno más bien yo les tengo la primera gran noticia y la segunda gran noticia se las tenemos nosotros dos. – nos miramos confundidos, estoy completamente seguro, de que en ninguna estoy implicado. - ¡estoy embarazada! - ¿qué?
- ¿qué? – me senté en el sofá, Ashley acaricio mi espalda en círculos y Mark estaba atónito.
- Ustedes cogen como conejos. – dijo un sonriente Mark. - ¿es niño o niña?
- No lo sé – Romina sonreí y me miró - ¿feliz cielo?
- A pesar de tener ya dos hijos, es increíble cómo me sorprende el hecho de tener otro.- sonreí y la abracé. – gracias cielo, muchas gracias preciosa. – le di un suave beso y todos nos abrazamos como la familia feliz que éramos.
Espero que hayan disfrutado el capítulo especial de Ash.
Y bien, sé que he estado desparecida durante mucho tiempo, pero apenas he tenido un poco de tiempo en esta semana. Y pues los tramites de la universidad, sacar mi cedula de ciudadanía, si señores, ya puedo ir a la cárcel, pero lo mejor de todo... ¡hombrezuelos y juegos de azar! Ya tengo 18, no sé si en sus países se cumple la mayoría de edad a los dieciocho, pero en Colombia es así, así que me largo a beber legalmente por ahí.
En fin. En estos días estaré haciendo el capítulo de nuestro siempre amado Puru, muchas gracias por leer, Kisses Kisses 4 u
:{p
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