Capítulo IV

Kakei Sumire era una chica muy particular, a pesar de no ser una chica que se juntaba con el resto de sus compañeros siempre  destacaba en su aura tranquila.

Eso era lo que siempre había pensado de ella Uzumaki Boruto, la primera vez que la conoció, la primera vez que la vio desde su asiento y le pareció una chica de lo más extraña. Él siempre tenía una intuición en la gente, y nunca se cuestionó de querer conocerla mucho mejor a ella.

Podía sentir la soledad que emanaba y solo por eso fue suficiente para tener las ganas de ayudarla.

No pasó mucho tiempo en el que tomó la iniciativa en hablar con ella. Al principio no estaba dispuesta a hablar con él, pero con el paso del tiempo en la escuela se fue haciendo más cercana. Le alegró mucho a Boruto, pero también algo que nunca creyó que pasaría fuera en que ella pudiera en hacer saltar los ritmos de su corazón, hacerlo mucho más sensible.

Fue algo irónico…, ese sentimiento se había manifestado en una fecha navideña, dónde todo el mundo iba de un lado a otro con sus compras.

Caminó entre las calles repletas de nieve mientras refugiaba sus manos en los bolsillos para no exponerlas al helado frío.

—Que suerte tuvo Himawari… —hizo un pequeño puchero—, mandarme a mí por los regalos que mi madre mando a envolver…

Pasó unas dos calles dentro del area comercial de la ciudad hasta dar con la tienda que le había indicado su madre. Se alegró que no fuera tan complicado de encontrar.

Una suerte para él que fuera tan llamativa y que visualmente resaltaba más que todas las tiendas cercanas. Sus decoraciones de luces eran extravagantes y por encima de la misma tienda había una decoración de Santa Claus con su trineo y renos saludando al aire libre.

Toda esa calle estaba llena de tiendas con arreglos y luces, pero está en específico se ganaba el premio a la mejor en llamar la atención.

—Bueno, supongo que así es la gente que le encanta la navidad.

Una pequeña campana por encima de la puerta suena cuando entra. No vio a nadie en el mostrador, pero con el sonido reciente deducía que no tardaría mucho en que llegue la dueña del lugar.

Boruto parpadea al ver que se había acercado una mujer mayor y rellenita que desprendía a la de una mujer casada y que los años le pasaron. Aún así sentía mucha energía en su rostro.

—Lo siento, estaba tomando algo de chocolate caliente.

Ella caminó hacía él mostrador, viendolo a él, el cual siguió mirándola con incredulidad y extrañeza.

— Bienvenido, ¿Cómo puedo ayudarte hoy?

—Bueno, mi madre me dijo que trajo unos regalos que podría envolver —respondió de forma neutral—. Iban a nombre de Hinata.

—Oh, eres Boruto-chan…

Se sorprendió que sepa su nombre, cosa que lo inquietaba, sin embargo, estaba seguro que esto debía ser obra de su madre que debía de haber hablado de él. Ahora le intrigaba y asustaba sobre que estuvo hablando con esta mujer de él.

La mujer sonríe mientras camina hacia el mostrador, sacando dos bolsas de plástico que habían por debajo que estaba de su lado.

Se alivió mucho que las cosas fueron muy sencillas, así podría volver a cada pronto.

Cuando se acercó más al mostrador para recoger a las bolsas de regalo, una tercera persona se hizo presente por detrás de la tienda hasta revelarse una chica de su misma edad y con unos rasgos que conocía muy bien él.

Lo tomó desprevenido cuando la vio y solo ocasionó una impresión que llamó la atención de la chica también cuando lo vio.

— ¿B-Boruto-kun?

— ¡¿Delegada?! —era el más alterado por el repentino encuentro—. ¿Qué estás haciendo aquí?

—Pues, trabajando, aquí trabajo. Es uno que conseguí de medio tiempo. —respondió de manera incómoda.

— ¿Por qué no me lo dijiste?

—Te lo dije, este era del que te hablé que había conseguido —parpadeó dos veces y bajo la cabeza con vergüenza—. C-Creo que, olvide mencionar especificar que trabajo…

Eso fue suficiente para él, pero aún así no quitaba su sorpresa de verla en esa tienda para envolver regalos. Fue tan repentino para él que le costó procesar al instante la presencia de Sumire.

Afortunadamente la dueña del lugar fue quien pudo continuar en que fuera fluyendo la conversación que se había presentado, pero no como se esperaba él, al menos también para Sumire, que se encontraba cerca de ella.

— ¿Acaso Boruto-chan es un conocido tuyo, Sumire-chan?

Él solo las miraba hablando mientras la mujer seguía teniendo su atención de su amiga. Al escuchar esto no tuvo más remedio que presentarse adecuadamente, aunque su madre ya debió de haberlo echo de lo que sea que le haya contado de él.

— ¿De casualidad es tu novio?

La pregunta de la mujer le hizo levantar las cejas. No culpaba a la mujer si llegó a esa extraña y repentina conclusión, aunque le hizo sacudir algo dentro, pero lo ignoró. Se preparó para abrir la boca para corregirla cortésmente.

Sumire se sonroja de un rojo brillante y agita las manos frente a ella frenéticamente.

— ¡No! No, no, no, él no es... nosotros no somos…

La idea pareció ser mucho para ella y como la conocía muy bien, supuso que no estaba muy bien ahora. Una chica que no se relaciona con muchos temas como estos no era algo que podía manejar, él lo sabía muy bien.

—Gusto conocerla. Sumire es una amiga y somos compañeros de clase. —dice Boruto, inclinándose con una sonrisa.

Si podía actuar con madurez y ser cortez, es posible que haga tranquilizar a la mujer y hacer sentir mejor a Sumire con el ambiente que pueda generar.

—Qué joven tan educado —dice la señora, sonriendo cálidamente hacia él, y después se vuelve hacia la chica con una mirada casi conspiradora—. También notó que es un chico guapo, ¿no crees, Sumire-chan?

— ¡Yo—Eso—Um—!"

Nuevamente Sumire se pone más roja con cada palabra, esto poniendo mucho más complicado la conversación y el ambiente se volvió monótono. Viendo que no funcionó la cosa, Boruto finalmente decide tener lástima de su amiga.

***

Cuando terminó con el recado de su madre salió gustoso de esa tienda. Había sido todo un caos y ahora podía relajarse luego de esa incómoda conversación entre jefa y empleada.

Finalmente sale de la tienda, se toma un breve momento para pararse y evaluar lo que acaba de pasar.

—Lo siento mucho por eso. —dijo Boruto.

Por su lado estaba Sumire, la cual había salido de la tienda de donde estaba trabajando hace unos momentos.

Luego de lo que sucedió, él había ideado su movimiento de salir de allí lo más pronto posible y que no se volviera más incómodo de lo que ya estaba. No quería dejar a su amiga allí, pero no tenía de otra.

Lamentablemente para Sumire, la misma dueña le dejó salir temprano hoy para que pasara tiempo con su "novio" y que no se preocupara por ella, ya que en una hora cerrarían y que el resto lo puede manejar sola. Sumire no estaba contenta con eso pero la señora insistió tanto que la joven Kakei no tuvo de otra que acceder.

Ahora aquí estaba él, junto con ella, afuera de la tienda que habían sido partícipes de un extraño encuentro y vergonzoso, mucho más para ella.

Boruto la miró de reojo, viendo como ésta estaba con su cabello suelto, su vestida con una chamarra de saco negro y con una bufanda de color rosado.

En cierta forma parecía o de veía un poco más madura, incluso tenía un aire de chica universitaria. Tal vez trabajar mucho y ser responsable hacia darle un aire diferente a las personas.

—Lo siento mucho por lo de antes. —decidió disculparse con ella.

—No, no tienes la culpa —contestó Sumire en un suspiro que dejaba ver su aliento caliente salir de su boca—. Es algo normal en las mujeres mayores, supongo.

—Tal vez tengas razón.

Acompañó ese comentario con un pequeño tono bromista, pero viendo que ella no fue cambiando de humor le preocupó. Aún así, por alguna extraña razón le gustó estar cerca suyo y la conversación de antes le había puesto ansioso en cierta forma.

¿Acaso esperaba algo más?

¿Por qué se sintió insatisfecho?

Pronto algo en su cabeza pasó rápidamente y con una mirada curiosa pasó en su amiga sin que ésta lo notara.

—Entonces… —dice él lentamente mientras rodeaba los ojos—. ¿Crees que soy guapo?

— ¡B-Boruto-kun, no empieces tu también con eso!

Tras la pregunta repentina que había hecho él, Sumire comenzó a alejarse de donde estaba rápidamente.

— ¡Hey, espera! —él se ríe y la persigue.

Le siguió el paso que no fue tan complicado para él, aún así se mantenía un poco atrás de ella mientras seguía hablando de forma amigable hacia ella.

— ¡Vamos delegada, entre amigos somos honestos entre sí!

— ¡Lo siento, no estoy escuchando!

Lo que fue pareciendo una forma de broma para molestar un poco a Sumire, pronto fue algo que difícilmente podía ignorar. Se había empezado a interesar en como ella veía a él.

—Al menos soy más guapo que Kawaki, ¿no?

Boruto le siguió mientras se abría paso junto con ella entre la multitud que había en la calle. Unos pasando en tienda en tienda con todo tipo de productos, tanto para comida y para regalos.

Sumire mantiene sus ojos firmemente pegados al frente mientras se desenvolvía en caminar entre la gente.

—Honestamente compararte con él no es para nada fácil de hacer —explica ella examinandolo sin voltear a verlo—. Podría decirse que él tiene una estética diferente a la tuya. Muy diferente…

— ¿Estética? ¿Cómo es eso?

—Bueno, tiene cara de chico malo.

La comparación era extraña, además de que nunca le gustaba tener una con Kawaki. No es que se lleve mal con él —tal vez un poco por algunas indiferencias entre ellos—, pero lo que más le incomodaba es que algunas veces Sumire llegaba a ser igual de amable con Kawaki como lo hacía con él y eso le molestaba.

—Bueno…, ¿entonces, puedo preguntar cuál es la estética que tengo? —Boruto se adelantó un poco para tener la atención de ella.

Sumire lo mira fijamente por un momento antes de seguir adelante sin responder, continuando su camino.

—Oye, espera delegada —de nuevo, él la persigue estando por detrás—. ¿Podrías al menos decirme eso?

— ¿Por qué eres un poco insistente con eso?

—No hay nada de malo con ser un poco egoísta por saber la opinión de un amigo sobre tí mismo 'ttebasa.

Junto con las palabras que había soltado cruzó los brazos con ilusión y confianza que fueron vistos de manera extraña por Sumire.

—Si tú lo dices —ella no pareció importarle mucho lo que dijo, cosa que a él le pareció deprimente—. Pero volviendo a lo de antes, no voy a decir nada sobre lo que empezó mi jefa.

—Ya, está bien… supongo que la intriga me comerá por muchos años.

—Tampoco exageres Boruto-kun. —volteó a verle, está vez poniéndose de frente suyo.

Por mucho que quisiera saberlo, Boruto no seguiría con seguir pidiendo la opinión de ella. Lo menos que le gustaría sería verla molesta con él.

Suspiró en derrota por su egoísmo deseo.

Al no tener nada más que hacer, decidió en ya dar rumbo a su casa para dejar los regalos que su madre había ordenado que envolviera. Sin embargo, su atención se poso sobre las manos de Sumire, la cual se le veían muy temblorosas. Ella se los llevó a la altura de su cara para calentarlas con su aliento.

Un click resonó por su cabeza, acompañado de una sonrisa de oreja a oreja.

— ¿Sumire, me puedes esperar un rato? No, más bien me gustaría que fueras al parque que está allá.

Señaló la dirección en la que estaba aquel parque que estaba a unos metros por el otro lado de la calle.

Boruto no tuvo tiempo por esperar a que ella dijera alguna queja, y él solo corrió hacía una tienda en específico, la cual agradecía que estuviera cerca.

Luego de unos minutos —menos de 15—, él había vuelto con Sumire, la vio sentada en una de las bancas que estaban cerca del pequeño camino que había en ese parque. Ella andaba con su pequeño bolso aun lado y sus ojos enfocados en las personas que pasaban jugando con la nieve.

—Perdón por la tardanza. —se disculpó.

—No hay problema, no tardaste mucho.

Sonrió ante la consideración y comprensión de Sumire. Se posicionó al frente de ella con la mirada hacia abajo de donde ella estaba sentada. Él tenía sus manos escondidas cuando lo hizo, pero las mostró en seguida junto con una pequeña caja.

Vio la sorpresa de la chica reflejado en su cara, eso le complació.

Se lo entregó y ella lo aceptó sin decir una palabra, siguió observando la caja.

—Puedes abrirla.

Mirándolo por un momento, ella decidió hacer caso a lo que él dijo. Obedeció y fue abriendo la pequeña caja de cartón. Cuando la abrió notó cierta confusión en sus ojos y después saco de allí unos guantes negros para el frio. En ambos tenían el dibujo de un animal, algo como un tigre, o al menos eso le hacía parecer, pero Boruto no quiso preocuparse mucho por eso.

Los ojos de Sumire se posaron hacia Boruto con curiosidad.

— ¿Y esto? —ella preguntó

—Es para que te cubras del frío. Vi que tus manos estaban congelándose, así que se me ocurrió darte unos guantes.

—Es muy repentino —negó con la cabeza mientras lo miraba—, no puedo aceptarlo. Es un gaste de dinero innecesario.

—Tomalo como mi regalo de navidad.

Sonrió al verla, conflictiva de si aceptar o no su regalo, pero no le importaba mucho ver ese lado indeciso de ella. Le provocaba cierta gracia.

Sumire no era una chica que pensaba mucho para si misma, más específico, no sabía cómo buscar su propia felicidad para satisfacerse. Todo lo veía como un propósito que sea beneficioso y lógico para su vida. Nunca ha tenido la libertad de disfrutar los placeres de la vida a su gusto.

Él sabía muy bien todo eso, y por eso sintió que comprar esos guantes podrían ser otro pequeño paso para darle ese empujón.

—Disfruta mucho del regalo —él realmente quería que ella lo hiciera—. Cómo te dije antes; en la vida solo hay una, debes en cuando hay que ser egoístas y disfrutarla.

Le colocó una mano sobre la cabeza de ella mientras la acariciaba.

Al no tener padres debía sentirse sola. Si por él fuera la invitaría a pasar el 24 de diciembre y navidad con él y su familia.

No había mejor plan que ese, sin embargo, sabía muy bien que eso no haría sentir cómoda a Sumire. Respetaría su espacio y privacidad, si ella decidiera pasar tiempo con él en navidad con todo gusto él lo haría.

Por ahora, estará satisfecho en que ella acepte el regalo que él le dió.

La vio ponerse los guantes con mucha delicadeza mientras los inspeccionaba tanto en verlos como en probarlos. Su expresión decía mucho en cómo se sentía, en tener sus manos protegidas con la suave tela de los mismos guantes.

Ella lo miró mientras lentamente había dibujado una gran sonrisa en su rostro.

—Muchas gracias. —dijo ella con las manos juntas entre si con su pecho.

Esa sonrisa que había dibujado era tan humana que la hacía sobresalir al resto de los presentes de la gente en las calles y en el parque, incluso deslumbraba más que los mismos focos de decoración en los árboles.

Sumire, había dado una sonrisa que extrañamente le gustó mucho a él, incluso más que la de cualquier otra chica que había conocido.

Pronto entendió que no había nada más que le gustaría para navidad que verla sonreír, al igual que el resto de su tiempo con ella. Sin pensarlo o haberlo planeado, se había enamorado de ella y ahora no sabía como compartir estos sentimientos.

Mientras más lo pensaba, más llegó a la conclusión de guardarse estos sentimientos por el bien de ambos. Al menos, eso era la escusa que se ponía para no salir lastimado, sabiendo que ella tal vez no lo correspondería.

Si fuera a confesarse, al menos tenía la esperanza que su amor no fuera correspondido y así pudiera irse sin remordimientos el siguiente año.

*
*
*

—Oh cielos, definitivamente no es buena para el alcohol… o creo que no es buena bebedora.

La observó detenidamente por su lado mientras notaba como ella se había quedado dormida.

Llevaba poco tiempo desde la última vez que la había visto, muchos años han pasado y en cierta forma de sentía que no había cambiado en nada.

Mentiría si dijera que se sentía cómodo al volver a verla. Después de lo que pasó entre ellos él no quería volver a molestarla, y aunque quisiera no podría después de habérsele declarado a ella.

Aunque no negaría que está muy feliz de verle de nuevo. No había día en el que pensó en ella en los siguientes años, aunque al final decidió apartarla de su mente para seguir con su vida, teniendo la esperanza que ella estuviera bien.

Sumire fue de sus "primeras amigas" que había tenido fuera de sus amigas de la infancia como lo eran Sarada y Chouchou, pero jamás había tenido una que su relación solo se comenzó en el compañerismo de una escuela. Aún recordaba cuando en un principio habían tenido un intercambio de favores cuando empezaron a hablar. Ella no buscaba ser mala con nadie o ser indiferente hacia los demás por gusto, solo era alguien que priorizaba sus estudios para un futuro mejor en el que ella pudiera vivir y de forma estable.

Una meta que había trazado en honor a su difunta madre. Él la respetó.

Nunca conoció a su madre por razones muy obvias, pero estaba seguro que ese futuro no era uno que su madre estaría muy contenta de ver para su hija. Por eso decidió de ayudarla a disfrutar de las cosas, pero ella siempre se mantenía muy dura con él para aprender de eso.

Aún así, había sacado otras facetas de ella que no sabía que no sabía que vería, lo que la hizo mucho más encantadora.

Luego de mucho tiempo sin verla después de muchos años siguió teniendo esa actitud tan simplista a las cosas, era algo tan característico de ella. Realmente se sintió un poco incómodo tenerla cerca, pero al menos la atmósfera mejoró… o al menos eso es lo que creía hasta que la vio tomarse su bebida con más alcohol.

Jamás creyó que se haya guardado muchas cosas está noche, aunque no debería de sorprenderle, ella nunca ha fue una chica que expresara lo que realmente quería.

Tomó en consideración lo que dijo Sumire, ya que en parte ella tenía razón, ahora mismo debería estar con Namida, después de todo fue quien le quería ver esta fiesta y él le agradaba. No es que tuvieran algo, pero también estaba a gusto de su compañía.

—Debería en decirles que ya no podrá estar aquí Sumire.

Se paró del asiento de la barra y esperó a que al trabajador estuviera un poco cerca de donde estaba para llamar su atención.

Una vez que sus ojos se encontraron él se acercó para hablarle.

—Disculpa, ¿podría vigilarla? —señaló en donde estaba dormida Sumire—. Ahorita vendré con alguien para recogerla.

El empleado detrás de la barra asintió con accesibilidad a la petición. Boruto no perdió el tiempo y volvió hacia la mesa en la que estaba Namida y su otra amiga.

Una vez llegado a la mesa donde había dejado al resto notó la ausencia de unas dos personas, aunque no sabía de quienes podrían ser. No estaba dándole mucha importancia, le preocupaba más hablar con las dos amigas de Sumire.

Cuando tuvo la intención de hablar primero con Namida, no se percató en seguida de la situación en la que estaba ella ahora.

Si ya de por sí tratar con Sumire quien se había emborrachado con el alcohol, también pasó lo mismo con Namida. Ésta última se le veía muy contenta y se dejaba llevar por el ambiente de la fiesta mientras hablaba de cosas sin sentido.

Junto a ella estaba también esa chica Wasabi que parecía dificultarse en mantener tranquila a Namida.

Le preocupaba encontrarla así. En otras circunstancias la habría acompañado para que no se lastime o al menos dejarla en una de las habitaciones del hotel en el que estaban.

—Disculpa. Wasabi, ¿verdad?

Le llamó mientras tocaba el hombro de la chica que, automáticamente volteó a verle un poco agotada. Lo lógico es que lo esté por estar tratando con Namida completamente perdida por el alcohol.

Una vez que tuvo la atención de Wasabi en su dirección, él señaló en dirección hacia la barra de bebidas en la que se encontraba Sumire dormida.

—Perdón por molestarte, pero tú amiga se acaba de quedar dormida —comentó Boruto con mucho pesar y cansancio—. Creo que no soportó el alcohol lo suficiente 'ttebasa.

Por la expresión que mostró la chica tomboy estaba claro que se había preocupado y molestado con el estado de Sumire.

—Cielos, esto es un problema —admitió para si misma la chica, cosa que le hizo un poco de gracia a Boruto—. Muchas gracias por avisarme. Nunca esperé que Sumire también tuviera este problema.

—Realmente son buenas amigas. —dijo

—Una lamentable y agradecida realidad.

La sonrisa en ambos fue prueba del acuerdo entre la opinión y confesión de la chica, lo que rápidamente ella se reincorporo en levantar a Namida entre sus hombros mientras que ésta última estaba murmurando cosas.

Viendo que la chica tenía problemas, decidió en darle una mano al menos.

—Si quieres puedes dejarme a Namida, se ve que la tienes complicada. Tu encárgate de Sumire, que creo que es quien tiene más problemas con el alcohol 'ttebasa.

—No, yo mismo me encargo de Namida. Ya se lidiar con ella, no es la primera vez que le pasa algo como esto —confesó Wasabi entre un suspiro cansado—. Te pediría que tú te encargues de Sumire. Por favor.

— ¿Estas segura? —preguntó sin entender la responsabilidad de la chica—. ¿No debería yo estar más al pendiente de Namida? Ella fue quien me invitó y lo mejor que puedo hacer es responsabilizarme con ella.

—Eres responsable, me agradas. —se volvió hacia él con una sonrisa.

Boruto confundido miró la expresión contenta de la chica Wasabi, pero buscaba el razonamiento en sus palabras, encontró una gran amiga. Estaba claro que la chica se alegraba de que él haya sido buena persona con sus dos amigas.

No es que él buscara aprobación o verse como alguien digno de relacionarse con ellas, solo quería ser una buena persona y ayudar a las dos chicas, y aunque le gustaría de ayudar mucho a Sumire por no verla luego de mucho tiempo, también tenía que estar al pendiente Namida.

—No te preocupes por ella —continuó la chica de cabello corto, se acomodó en una posición diferente para llevarse a su amiga delirando—. Yo siempre he estado con esta responsabilidad, hoy también puedo hacerlo sin problemas. Por muy molesto que sea.

—Ya, lo entiendo… —aunque quisiera en oponerse, también reconsideraba la opinión de la chica. Ella debía de entender más a Namida, así que no insistiría más—. Trataré de llevarme a su otra amiga.

Apuntó con la mirada hacia donde la dirección en donde estaba Sumire aún inmóvil.

Con una sonrisa asintió la chica y prosiguió en adelantarse rumbo hacia la salida, dejandolo atrás a él mirándolas irse.

Regresó por Sumire rápido para agarrarla de los brazos y ponerla por su espalda mientras le agarraba de las piernas y con los brazos de ella sujetándose de su cuello. Daba gracias que los instintos de Sumire fueran siendo de ayuda para que ella no fuera inclinándose hacia atrás.

—Bueno, ¿ahora que haré con ella?

Empezó a caminar rumbo a la salida mientras acomodaba un poco más arriba el cuerpo de Sumire y él aferrándose un poco más arriba de las piernas para agarrarla.

—La major acción sería llevarla a su departamento…, el único problema es no sé dónde vive —suspiró con decepción—. Creo que debí preguntarle primero a esa chica antes de que se fuera.

Siguió caminando hasta salir de la puerta hasta llegar al ascensor del hotel. Con una de las manos presionó el botón del primer piso y espero.

Cuando escuchó el timbre de la puerta al abrirse, pasó de ella para entrar al ascensor sin bajar la fuerza de sus brazos para cargar a Sumire.

—Podría en llevarla a mi apartamento que estoy viviendo ahorita, pero no sé si sea algo correcto.

La idea de llevar a Sumire a dónde vive fue algo que le incomodaba, al igual que lo ponía un poco aterrado a la idea de que ella pensara algo mal de él. La peor situación a eso sería en que ella piense que él quiera aprovecharse de la situación para asaltarla en su momento más indefenso.

Su mirada paso de sus pensamientos ha la pequeña pantalla que decía los pisos que iba pasando el ascensor. Sin embargo, en un breve segundo su cabeza le llegó una idea que no había pensado.

Esos rumores en que los ascensores eran un buen ambiente para sacar ideas.

***

—Bien, creo que ya está bien ella.

Orgulloso de si mismo, Boruto miraba a la chica de cabello morado tirada en la cama de la habitación a la que había tomado alquilado para una noche en el hotel.

Si no podía llevar al apartamento de Sumire por falta de información, o llevarla a ella a la de él por la situación problemática que quiere evitar, entonces podría dejarla en un lugar que era neutro y de los más cómodos que puede quedarse uno.

Un hotel como en el que se hizo esta fiesta era algo que no se podía estar vivir tan seguido.

Una suerte que su amigo Denki estaba disponible mientras seguía en la fiesta para hacerle el favor de rentarle gratis una habitación solo para esta noche. La buena fortuna de tener a un amigo rico.

Cuando vio a Sumire aún dormida pero con la respiración un poco agitada por el alcohol, él se sentó en la orilla de la cama para tomarse un descanso luego de haber pasado un buen rato cargándola.

No lo había mencionado antes, o lo trataba de ocultar, pero él estaba un poco afectado por las dos bebidas que había tomado mientras había estado acompañando a Sumire tomando. Aunque él no quería, tuvo que hacerlo a presión de ella.

Entre los dos ella si le afectó muchísimo el alcohol, cosa que aún no podía creer.

Trató de enfriarse la cabeza o al menos despejar su cabeza para calmarse, aunque no le afectaba tanto y solo lo hacía sentir cansado.

Volvió a mirar a Sumire quien aún estaba dormida y con la respiración agitada. Uno que otro murmuro salía de la boca de ella, cosa que le causó algo de gracia.

No entendía porque, pero al verla allí, mirándola fijamente desde donde estaba jamás creyó que se volvería una mujer muy hermosa. Lo ha comenzado a pensar desde que volvió a verla cuando llegó con Namida y la chica Wasabi.

Verla con esa ropa que traía puesta hacia resaltar mucho su figura, mirando los pechos que eran tan redondos. Los había sentido por detrás en su espalda cuando la cargaba, pero quiso ignorar ese detalle por concentrarse en saber dónde dejarla.

«No, no, no. No pienses cosas raras, no es correcto y sería correcto para ella.» —pensó apresuradamente Boruto.

Nego con la cabeza mientras la agitaba para sacar los pensamientos impuros y lujuriosos hacia su vieja amiga.

Tomó un poco de aire y prosiguió mejor a prepararse para irse. Al menos dejaría una pequeña nota para cuando ella despierte, le gustó mucho volver a verla luego de muchos años.

Se impulsó para levantarse de la cama, pero algo le retuvo de toda la cintura. Miró hacia abajo y vio unas manos que lo estaban abrazando desde atrás y con fuerza. Se volvió hacia la única persona aparte de él que estaba en la habitación.

Sumire estaba completamente pegada por detrás mientras sus brazos ganaban un poco más de fuerza. Ella parecía seguir soñando o posiblemente estaba despierta por el alcohol de forma temporal.

«Lo que me faltaba.»

Suspiró.

Hizo un intento de zafarse de su agarre, pero se le complicó un poco por la sorpresiva fuerza que tenía Sumire. Un extraño incremento fuerza que era normal entre la gente que no podía controlarse con el alcohol, algo que sabía del padre de Metal Lee o eso es lo que había oído.

En cuanto trató de hacer un poco más de fuerza las manos de Sumire habían lo habían soltado para empujarse más con él y las manos ahora más aferradas a la camisa de Boruto.

— …hagas otra vez…

La escuchó murmurar en voz baja, pero sus palabras eran claras por lo muy cerca que estaba de él.

— ¿Sumire? ¿De qué estás…?

—No quiero que lo hagas otra vez… —ella repitió, aferrándose a su cuerpo mientras se escuchaba su voz quebrarse—, no vuelvas a alejarte… no me dejes sola.

— …

—Mamá… Boruto-kun… lo siento… soy una mala niña…

Los sollozos no tardaron en aparecer en esa habitación a oscuras mientras el reflejo de las luces navideñas de la ciudad eran lo único que alumbraba el lugar.

Se mantuvo callado, oyendo las palabras de lamento de Sumire, sintiendo como ella seguía aferrandose a él. Estar en esa situación lo puso de la peor forma, le creó un nudo en el pecho mientras más la oía hablar, culpandose de muchas cosas que al parecer ella se había estando guardando sola.

Movió la cabeza un poco para verle, pero ella seguía teniendo su cara completamente pegada a su espalda, lo agradecía ya que no sabía cómo podía mirarle luego de que se fue sin avisarle.

Tantos años siempre lamentándose por no haberse despedido de ella. ¿La razón? Ya no tenía idea de porque, solo siguió así las cosas y al final esperando que ella le haya seguido bien con su vida.

— ¡Ugh!

— ¡¿Ehhh?!

Como si fuera un castigo divino, su espalda había sido manchada por el vomito de la chica de forma imprevista hasta quedar completamente sucio de atrás.

No solo él, sino también Sumire se había manchado por la parte de adelante, más específico su blusa negra y parte de la falda que tenía.

Todo estaba hecho un desastre ahora su ropa, y lo peor de todo es que no podía irse con como estaba, sería muy vergonzoso que alguien lo viera de esta forma.

«Definitivamente no es la mejor noche que estoy teniendo» —miró a Sumire, la cual se volvió a quedar dormida—. «Vaya forma de estar despreocupada.»

La miró con una expresión de incredulidad, sus ojos estaban entrecerrados. Suspiró en irritación y solo se dejó llevar por la desgracia que estaba pasando ahora.

Podría protestar y enojarse con todo esto, pero decidió dejarlo pasar como un castigo por haber hecho llorar a alguien como Sumire. No es algo que le hiciera sentir orgulloso, tanto como amigo y como hombre.

—Por ahora mejor me doy un baño, estoy apestoso…

Inmediatamente se quitó la camisa mientras se dirigía al baño que venía incluído en la habitación del hotel, pero se detuvo en seco cuando volteo a ver por unos segundos a Sumire y en su estado.

Volvió a suspirar, volviendo hacia donde estaba ella.

—Mejor le quitó la ropa que esta manchada de su vómito —comenzó a tomarla del brazo para sentarla aún dormida—. «Solo espero que no se sobresalte cuando despierte.»

Con suerte para él, posiblemente Sumire despierte con un buen sentido de la orientación o al menos no se sobresalte cuando se encuentre a si misma con poca ropa.
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Continuará…

***

A/N: Primero que nada, una disculpa por la tardanza en sacar el nuevo capítulo. Tantas cosas estos días me hizo atrasar actualizar la historia, pero al menos conseguí terminarlo.

Este capítulo fue mucho más largo de lo que había pensado, de hecho iba a ser mucho más largo, pero preferí cortarlo para ponerlas en el siguiente y último capítulo.😅

Honestamente este capítulo fue de los que la inspiración me llegó mucho y de los que más ilusión me daba de escribir.😆😗

El siguiente capítulo será el último y dará por finalizado estos capítulos especiales que decidí hacer.

¡Nos leemos hasta la próxima!

¡Sayo!

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