CAPÍTULO 4
CAPITULO 4
Son las 3:30pm salí del instituto y me vine directamente a mi casa para arreglarme para la fiesta de esta noche, esto de salir me ayuda, me distraeré un poco, ojalá y pueda divertirme, necesito despejar un poco mi mente, estas semanas han sido una locura, así que esta noche quiero pasarla lo mejor posible.
Llego y voy directo a mi habitación, abro el armario y busco lo que utilizare esta noche, paso a alistarme para entrar al baño, pero antes de hacerlo enciendo la stereo y busco algo de buena música ahora sí entro, abro la llave y dejo caer el agua sobre mí, esta tan deliciosa que quisiera quedarme aquí toda la tarde.
Mientras termino de secar mi cabello suena mi celular, veo que es Carla quien llama y le contesto.
— ¿Ya estas lista?, ya voy en camino. — Es lo primero que dice, ni me deja saludarla.
— Acabo de salir de la ducha en 15 minutos estaré lista. — Le respondo.
— Ok, en un rato estaré ahí. — Después de eso cuelga y dejo mi celular en la cama.
Seco rápidamente mi cuerpo y me coloco el vestido, me queda ajustado hasta la cintura y cae hacia abajo en pequeños pliegues, me coloco un pequeño cinturón blanco para combinar con la cartera, peino rápidamente mi cabello, esta vez lo dejo recogido, maquillo un poco mi rostro, cuando escucho la bocina del auto de Carla me coloco los tacones y agarro la cartera, bajo las gradas aseguro todo y salgo, veo que Carla esta fuera del auto.
— Wow!, estás increíble. — Me dice Carla, la cual lleva puesto un vestido de tirantes y cuello en v con un profundo escote color azul el cual resalta el azul profundo de sus ojos, su cabello esta con más volumen de lo normal.
— Ay mi amiga, déjame decirte que harás que a Joseph le dé un infarto. — Le dije mirándola de pies a cabeza, amabas nos reímos y subimos al auto y nos dirigimos a la casa de Stefanie que queda junto a la playa.
Una vez que llegamos lo primero que vemos es a los chicos que hoy lucen increíbles, como siempre nos espera en la entrada, Carla apenas se baja va hasta donde esta Joseph y lo abraza, el cual está sorprendido de ver a su chica.
— Ey amor, estas realmente hermosa, me fascina tu vestido.
— Gracias amorcito, tú también estas guapísimo.
— Alessya tu estas muy guapa hoy definitivamente tendré que espantar a todo el que te moleste. — Me dice David mientras me abraza.
— Tranquilo, no tienes que comportarte como mi padre, yo se cuidarme sola. —Digo a lo que él solo se ríe.
— Hola chicos están fantásticos, me alegran que vinieran, bueno sigan que la fiesta esta prendidísima. — Nos dice Stefanie mientras nos saluda.
La música está a un volumen extremadamente alto, y la casa está repleta no cabe ni una sola persona más pareciera que todos los chicos del instituto están aquí, hay parejas besándose, otros emborrachándose y muchos más bailando, salgo al balcón por un respiro y quedo sorprendida al que ver la mitad de la fiesta estaba en la playa, chicas en bikini bailando como locas.
— Ven tenemos que salir a la playa allá está mucho mejor. — Dice Carla tomándome de la mano para llevarme a la playa.
— Espérame necesito estar más cómoda. — Me quito los tacones y con la cartera decido dejarlos en el cuarto de Stefanie. — Ahora si vamos que así estoy más cómoda. — Le respondo con una gran sonrisa.
Ya estamos en la playa, todo es tan emocionante, es increíble ver tanta gente en un solo lugar, parece que esta fuera la primera vez que estoy en una fiesta, el ambiente no es mi fuerte, pero sin duda que me voy a distraer aquí, en un momento Carla se pone frente a mí con una cara de haber visto un fantasma.
— Oh por Dios! Ni te imaginas quién es la persona que viene hacia ti en este preciso momento. — Su rostro luce algo pálido, ahora si me está preocupando y yo que pensaba que nada malo podría pasar en esta fiesta.
— ¿Como así? Ya me estas asustando ¿de qué hablas? — Le pregunto algo confundida, mientras giro para ver de quien se trata.
— Yo me voy de aquí, me dice Carla. — Alejándose de mí, mientras yo quedo estática por más que intento moverme no puedo.
Respiro aceleradamente, esto es increíble, pero, ahí estaba él, Steven Depp y aun no me lo puedo creer, mis manos empezaron a sudar, en verdad que esto si no me lo imaginaba.
— Hola, ¿cómo has estado? — Me pregunta con una tímida sonrisa, la misma que hace que todo en mí se alborote.
— Hola, estoy bien eso creo, pero bueno veo que estas bien. — Les respondo torpemente, mientras que él me mira con sus ojos brillantes, eso ojos que un día me enamoraron. — No creí que volvería a verte, pensé que te quedarías a vivir en New York.
— También pensaba lo mismo, pero a mi padre lo transfirieron del trabajo nuevamente, así que aquí estamos otra vez.
— Qué bien, pues me alegra verte nuevamente y ver que estas bien. — Le digo un poco nerviosa. — creo que te dejo, voy a buscar a mis amigos. — Me giro para marcharme.
— Ey Aly, me alegro mucho verte y estas muy hermosa. — No giro para verle, pero asiento con mi cabeza y sigo mi camino, voy donde están los chicos, definitivamente eso no fue muy cortés de mi parte, pero bueno no me esperaba esto.
Después de un rato y de recibir varios tragos ya estoy muy mareada, pero eso ha hecho que me detenga, al contrario, ha hecho que en verdad me sienta demasiado alivianada, a pesar de que Joseph y David ya están sentados alrededor de la fogata que hicieron algunos chicos de la fiesta, Carla y yo no paramos de bailar y de saltar, necesitaba esto y es bueno tener a Carla conmigo.
...
Son las 4:00 p.m. y me levanto con una gran resaca me duele todo, camino hacia el baño y lavo mis dientes luego salgo del baño y bajo a la cocina por algo de comida,
— Al fin te levantas — Me dice Carla extendiéndome un vaso con agua.
— Esto es horrible, tengo una resaca muy fuerte y una sed impresionante, ¿cómo hemos llegado a casa? — Le pregunto mientras decido tomarme todo el líquido.
— Pues cariño te quedaste dormida en la playa, ya estaba amaneciendo, queríamos ya irnos, pero todos estábamos tan borrachos que ni un paso podíamos dar, aunque bueno si hubo uno persona que nos pudo traer a casa. — Me dice mostrando una sonrisa pícara.
—¿Qué?, ¿Quién nos ha traído? — Le pregunto algo confundida.
— Fue Steven, te levanto del lugar donde estabas y te llevo hasta su auto en sus brazos y luego nos trajo a casa y casi se me olvida fue él quien te recostó en tu cama. — Me dice como si nada.
— Rayos! no puedes ser, ahora si me pasé, no debiste dejar que yo tomara tanto, que vergüenza con él. — Nunca antes me había sentido tan avergonzada, es más nunca me había quedado borracha de esa manera como lo hice ayer, de pronto mi teléfono suena y es un número desconocido.
— Hola, ¿Quién habla? — Pregunto y al escuchar su sonrisa me doy cuenta de quien se trata, abro los ojos y le hago señas a Carla dándole a entender que es Steven.
— ¿Cómo va tu dolor de cabeza?, me imagino que es algo fuerte ¿cierto? — Cómo quisiera no tener mi celular en este momento.
Después de una larga plática y quedar en que iba salir con Steven, decidí ducharme y volver a dormir. El fin de semana como siempre se pasó súper rápido, bajo a la cocina y me sirvo mi desayuno, Carla ya está desayunando,
— Oye!, tu padre llamo y dijo que cuando salgas del instituto, debes estar acá en casa porque necesitaba hablar contigo urgente y pedirte un favor enorme. — Me dice mientras se dirige a la nevera para sacar un poco de leche.
— Eso está extraño se supone que hoy llegaría, en fin, tocara hacer lo que él ha dicho. — Digo al tiempo que me preparo unas tostadas.
— Come rápido que ya debemos irnos. — Asiento y me dedico a comer.
Salimos rápidamente y mi amiga acelera, hoy sí que salimos algo más tarde que los otros días, apenas llegamos al instituto y nos dirigimos a nuestras clases, las cuales estuvieron eternas y muy aburridoras, el tiempo paso demasiado lento comparado con los demás días.
Salgo de mi última clase y camino hacia donde están los chicos esperándome, ya están todos reunidos, apenas los veo les sonrío y los saludo.
— Ahora si podemos irnos. — Dice David con entusiasmo.
— Lo siento, pero creo que esta vez no iré, mi padre necesita hablar conmigo y es urgente, lamento haber hecho que se quedaran esperándome para nada.
— No hay problema querida, olvide decirles a los chicos que no vendrías conmigo. — Dice Carla.
— Está bien, chicos entonces ya nos veremos mañana, te quedaras conmigo esta noche ¿verdad? — Pregunto antes de irme.
— Claro que sí. Me quedare un rato con ellos, luego voy a mi casa por unas cosas y bajo a tu casa. — Responde mi amiga, me despido de todos y llamo a la central de taxis para pedir uno, después de unos minutos ya me está recogiendo y en veinte minutos he llegado a mi casa, entro y lo primero que hago es llamar a mi padre.
— Hola cariño, ¿cómo estás?
— Bien como siempre, y tú ¿cómo has estado?
— Estamos bien, aunque un poco cansados, con todo el papeleo que ha tocado hacer.
— Ummmmm, ya. Oye ahora si dime ¿qué es lo que me querías comentar?
— Bueno hija, tiene que ver con Evan, el sobrino de Samantha.
— ¿Qué ha pasado con él?
— Es que ha quedado totalmente solo a excepción de nosotros, él no tiene más familia, y pues le hemos pedido que se venga a vivir con nosotros. — Me dice mi padre con un tono algo nervioso.
Joder no me esperaba esto. — ¿Es broma papá?, di que sí, no me salgas con que ahora tengo que vivir con un chico que nunca he visto en mi vida.
— Vamos Alessya, entiende el chico ha quedado solo, sus padres murieron. Ahora somos su única familia.
— Pero papá, no es justo primero Samantha y ahora el, vamos que se quede a vivir allá o páguenle un apartamento.
— ¿Estás loca?, en ninguna manera Evan ahora necesita nuestro apoyo y no se lo vamos a negar por tus berrinches.
— ¿Mis berrinches? Por favor en menos de un año me obligas a convivir con personas las cuales desconozco y desconfío por completo. — Le digo alterada y luego cuelgo la llamada.
Me siento tan enojada que las lágrimas salen si espera alguna, no soy egoísta, pero detesto que desde llego Samantha todo ha cambiado entre mi padre y yo, ya la confianza para tomar decisiones y contar las cosas cada día se ha ido desvaneciendo.
Escucho sonar mi celular es un mensaje de mi padre,
Mañana estaremos de regreso, por favor prepara el cuarto de invitados de ahora en adelante ese será cuarto de Evan. Y quiero que no te enojes, me duele que estés así conmigo, dale una oportunidad al chico de poder vivir con nosotros, el necesita una familia.
Me frustra todo lo que está pasando, pero no hay más que hacer, voy a la cocina y preparo algo de comer, luego subo a mi cuarto, coloco música para relajarme un poco, después de un rato suena el timbre, esa debe ser Carla, bajo abro la puerta ella sigue,
— ¿Qué quería tu padre, hablaste con él?
— Nada, solo me dijo que el sobrino de Samantha se quedara con nosotros, y que tengo que organizar su nueva habitación. — Le digo en tono tranquilo.
— ¿Cómo?, haber explícame eso, ¿el chico viene a vivir a esta casa?
— Sí, hay no quiero hablar de eso, de solo pensarlo me enojo.
— Vamos, no puedes enojarte
Sí que puedo, además mi padre me llamo solo para darme a conocer la decisión que habían tomado ni siquiera se dignó a preguntarme si estaba de acuerdo o no.
— Ya veo por donde va todo, por lo que veo te enoja que tu padre otra vez te hizo a un lado, pero vamos creo que no era mucho lo que ibas a poder decir, Sam es su novia y el pillito este quedo solo así que pues era obvio que lo iban a invitar para que se venga a vivir con ustedes.
— Tienes razón. — Le digo un poco apagada, pero por lo menos me hubiera dicho lo que pensaba hacer, antes de haber toma ya esa decisión.
— Mira el lado bueno, un chico el cual puede ser sexy vendrá a vivir contigo, de pronto es el que has estado esperando. — Me dice de manera picara y coqueta.
— Estas loca si crees que me fijare en el sobrino de Samantha, ya presiento que no me la pasare nada bien con él.
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