El Índice

En cierta mansion se encontraba una adolescente oji-ambar viendo películas, sin embargo su expresión denotaba bastante preocupación.

— Oye Yukino, ya la tía Amaya dijo que no debíamos preocuparnos —  Kyoko dijo mientras se sentaba a su lado — Además papá no es cualquier soldado y lo sabes bien —

— Pero no puedo parar de preocuparme — Yukino dijo con tristeza — El nunca se había ido de esa manera... —

— Es mejor que no esté — Kana llegó al lugar — Lo único que hace es generar problemas —

— ¡Ya para con eso Kana! — Kyoko le alzó la voz — ¡Es de nuestro padre de quien estas hablando! —

— Por mi que se muera ese viejo —

— ¡Kana, si solo vas a criticar largaté! — Yukino exclamó furiosa — ¡Nuestras madres y las demás también están preocupadas! Pero tus malditos comentarios no ayudan en nada —

— Tsk... — Kana gruñó — Saldré, quizás no vuelva esta noche —

— No puedo entender como papá a pesar de todo te siga queriendo — Yukino soltó de golpe — Realmente no mereces un padre como el... Idiota —

Kana simplemente se congelo unos segundos, pero luego reaccionó y se fue.

— Hermana... No te dejes afectar por la idiota de Kana — Kyoko la abrazo — Se que han pasado cinco meses pero el en cualquier momento regresará. Nuestras Madres piensan igual —

— Solo desearía ver anime con el de nuevo — Yukino dijo — Lulú, Rena, Hiroko y Aiko también no dejan de preguntar por el... —

— Yo también lo extraño — Se entristeció — Quería invitarlo al centro comercial como disculpa por mi comportamiento... Y lo haré ¡Porque se que volverá! ¡Así que no bajes la cabeza! —

— Tienes razón... — Yukino vio por la ventana — Seguro volverá pronto —

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Matar y destruir....

Nunca pensé que sería lo primero que vería al despertarme.

No he descansado, no he dejado de matar a esas cosas, estoy deseando hacerlo y siento una anciedad fuerte si no lo hago, son como parásitos de varios tipos, quiero matarlos a cada uno.

Los he descuartizado, quemado y decapitado de diferentes formas.

Mi armadura está completamente manchada con su sangre.

He perdido la cuenta del tiempo que ha pasado desde que huí, pero eso no me importa, tengo que matar o me volveré loco.

— Fuutarou, tengo noticias — Amaya-san se comunico conmigo desde un monitor de mi sala de control — La Infinity ha empezado a tomar mas represalias en la orbita de la tierra, sin embargo es un poco tarde ya que varios Escuadrones del covenant lograron aterrizar. Pero están pasando por un mal momento —

— ¿A que te refieres con eso? —

— Al parecer el Covenant ha sufrido por ciertos problemas políticos o algo así. Los miembros conocidos como "Élites" han comenzado una rebelión — Amaya-San respondió — Encabezada por un Inquisidor —

— ¿Un qué? —

— Inquisidor, es el rango más alto política y militarmente en el covenant. Es alguien con mucho poder pero al parecer se dio cuenta de la verdad de los Halo. Así que se rebeló para evitar que el Jerarca llegue a él —

El jerarca o profeta de la verdad... Es algo así como un emperador supremo de esos alienigenas, es el idiota que les metió a varios la idea del gran viaje.

Antes solían ser tres... Pero dos de ellos han caído. Uno de ellos supuestamente a manos del Jefe Maestro y el otro quien sabe.

— ¿Y qué tiene que ver eso con nosotros? — Pregunté — Si es alien hay que volarle la Cabeza —

— Fuutarou ¿Haz estado inyectandote las dosis que te mande? Recuerdo que programe a Atenea para que te avisara cuando inyectarte —

Amaya-san se dio cuenta que empecé a sufrir de CyberPsicosis, así que en una reunión que tuve con el equipo Omega me hicieron entrega de una nueva IA llamada Atenea y una caja llena de dosis.

Sin embargo, hace una semana se acabaron.

— Hace una semana se acabaron... Pero estoy bien — Respondí — ¿Acaso esa rebelión del Inquisidor nos beneficia en algo? No creo que podamos coordinar un ataque al lugar de la rebelión ahora mismo —

— Esa rebelión ya lleva desde hace un año,  Fuutarou — Amaya-san respondió — Como te digo la información que poseo es poca, pero en fin iré al grano — Suspiro — El Jefe Maestro está en la tierra y el Inquisidor también —

— ¡¿Qué?! —

— El Covenant intentó traer una flota entera a la tierra... Eso hubiera significado nuestro fin, sin embargo el Jefe Maestro y el Inquisidor lograron frenar la mitad de la flota y desviar gran parte de la otra mitad a otra parte del universo. Sin embargo no fue suficiente para detenerlos y por eso volvieron a la tierra — Amaya-san explicó — Al comunicarme con Cortana se me han comentado ciertas cosas que están altamente reservadas en la UNSC... Así que eso me tiene un poco perturbada ¿Sabes? —

— Entonces, es mucho peor de lo que imaginamos —

— Necesitamos obtener el índice antes que ese estúpido del profeta lo obtenga — Amaya-san suspiro — De ahí lo que te quería comentar... Los Élites están aliados con los humanos o por lo menos una gran parte de ellos —

— ¡¿QUÉ DEMONIOS ME ESTAS DICIENDO?! — Grite furioso — ¡ELLOS SON EL MALDITO COVENANT! —

—... Y decías que estabas bien —

—... Lo lamento, pero ¿Te estas escuchando? ¡Una alianza con esas cosas nos va a condenar! ¡¿Y como que solo con una gran parte de ellos?! —

— No todos siguieron el camino del Inquisidor ya que están cegados por su fe al gran viaje — Amaya-san respondió — Eso a nadie le trajo buena espina, sin embargo una de las colonias humanas ya han cooperado con ellos desde hace meses. Además necesitamos su fuerza para vencer al profeta —

— Tsk...— Gruñí con molestia — ¿Y ahora que? —

— La UNCS ya notifico a la Infinity para difundir la información en todo el cuartel. Así que por ahora estarás bien y no querrán matarte ya que gracias a ti poseemos información valiosa del enemigo — Amaya-san respondió — Asi qué debes reunirte conmigo... En cierto lugar al que no te gustara venir —

—... Ve al grano —

—Es mejor que lo veas por ti mismo, he mandado un pelícan por ti así que estaré esperándote —

Es un dolor de cabeza menos el no tener de enemigos a la Infinity. Sin embargo esa alianza con los Élites me tiene MUY alerta.

¿Qué pensaba el Jefe al aceptar aliarse con el enemigo?

En fin, al tener la información que recolecte sobre esas cosas... Me di cuenta que el Índice está enterrado bajo tierra en una zona montañosa, y según registros del Covenant la excavación había empezado hace dos meses ya.

Aún no hemos planeado un ataque ya que desconocemos el poder militar que tengan ahí. Pero eso parece que cambiará pronto.

(...)

Cuando Amaya-san me dijo que no me gustaría para nada a donde iba... Tenía razón.

He visto naves de ese tipo antes... Pero no por mucho tiempo antes de que las derribaran las torretas anti-aereas.

El Covenant a intentado ser discreto en la tierra... Y por eso estas cosas suelen estar en la cima de las nubes.

El Pelican entró sin problemas a lo que parecía ser un campo de aterrizaje en la propia nave, allí fui recibido por dos Élites.

Por inercia sujete mi rifle, y esos dos simplemente se quedaron viendome fijamente.

— No es necesario portarse agresivo, Génesis — Amaya-san llegó, siendo escoltada por el equipo Omega — Veo que lo de tus medicamentos si te esta afectando. Tu mano derecha no deja de temblar —

—... —
Solo baje mi arma y la puse en mi espalda.

— Pará tu suerte tengo algo que inyectarte para calmar la adrenalina de tu cuerpo. Así que sígueme —

En respuesta simplemente asentí y me dedique a seguirla.

La razón por la que mi mano empezó a temblar era la ansiedad de querer matar a esos Élites de ahí. Sin embargo logré controlarme.

Pero para ser sinceros, muchas veces no he logrado controlarme y por eso he hecho atrocidades con los cadáveres del Covenant.

Al paso de un rato llegamos a lo que parecía ser el centro de control de la nave, en la que pude divisar por segunda vez en mi vida al Jefe Maestro.

El solo me miró en silencio.

Según me contó Amaya-san en múltiples ocasiones el no es alguien de muchas palabras. Pero demuestra lo que vale en combate.

— Es un honor, Jefe —
Me puse firme ante el.

— ¿El es el Spartan del que tanto habla? — Un Élite alto con una armadura camuflada preguntó, el poseía una voz increíblemente gruesa — No parece la gran cosa —

— Reservese sus comentarios, Inquisidor — Amaya-san dijo — Pero yo se lo que estoy haciendo al traer a Génesis aquí —

— ¿Cuál es el plan? — El Jefe preguntó — Nos estamos quedando sin tiempo —

— Se supone que que debemos realizar un ataque a gran escala en el lugar de la excavación — Cortana dijo — Sin embargo el covenant es astuto y tiene bien resguardado el lugar —

— Pero no podemos seguir esperando — El Jefe dijo — Debemos tomar represalias rápido o ellos llegarán al índice —

— Estoy de acuerdo con el Demonio — El Inquisidor dijo — Puedo mandar varias tropas que sirvan como distracción y puedan llegar rápidamente al Índice —

—  ¿Deberíamos destruir el índice? — Pregunté — Según tengo entendido es la única herramienta para activar los anillos —

— La única herramienta descubierta si, lo más adecuado sería destruirla — Amaya-san estuvo de acuerdo — Así que; Inquisidor, usted hizo mencion de sus tropas ¿Con cuanto personal contamos? —

— Con el suficiente — El Inquisidor respondió — Mientras mis Élites atacan la retaguardia, ustedes y el Demonio irán por el frente —

— ¿Y quien irá por el Índice? —

— Iré yo, tengo asuntos pendientes con el profeta —

— Muy bien, pero llevará al Spartan Génesis con usted — Amaya-san ordenó — Su apoyo no le vendrá mal —

— ¿Estas segura? —
Le pregunté.

— Si, por cierto. Quítate el casco — Hice caso y ella rápidamente tomó una inyección y la inyectó en mi cuello — Con eso podrás controlarte —

— Sigame Spartan — El Inquisidor ordenó — Hay trabajo que hacer —

(...)

Nunca pensé que me vería en una situación tan fantástica. Realmente no me agrada.

El Inquisidor me llevó a lo que sería un hangar lleno de cápsulas que serían disparadas a la retaguardia del enemigo para poder tomarlos con sorpresa y facilitar las cosas en el frente.

El Inquisidor entró a una capsula que estaba al costado de la mía.

— ¿Por qué busca aliarse con nosotros, Inquisidor? —
Me pregunté.

— Antes solía servir a los profetas con mi propia vida, conquiste e hice muchas cosas cegado por el gran viaje — El Inquisidor respondió — Pero ellos nos mintieron, el oráculo me reveló la verdad sobre los anillos luego de ser traicionado por los bastardos a los que servía —

— ¿Los Halo? —

— Los humanos y los Élites antes solíamos ser enemigos, pero la cabeza del profeta nos a hecho hermanos, por eso formamos esta alianza y empecé a trabajar junto al Demonio —

— Pero no todos los Élites se rebelaron ¿O si? —

— Una gran parte lo hizo, pero hay otros estúpidos perros que siguen cegados por una fe falsa —El Inquisidor respondió — Cegados por las mentiras de los profetas. Al abandonar a su raza lo menos que les espera es la muerte —

— Así que es su forma de pensar — Dije — Realmente es alguien de temer... Y pensar que quería matarlo —

— No lo culpo, antes mi cabeza era prioridad para la UNCS, pero ahora cooperamos para acabar con el profeta —

— Escuche que el Jefe Maestro acabó con uno de los tres profetas y el otro desapareció ¿Qué sucedió? —

— El Demonio estaba en gran caridad cuando sucedió... Probablemente ese profeta se lo haya tragado un parásito —

— ¿Parásito? —

— Historia para otro momento —

— Espere... He escuchado que todo el mundo llama al Jefe demonio ¿Es una especie de insulto o alago? —

— Obviamente un insulto, pero ligeramente respetuoso — Empezo a sonar una alarma — Prepárese para el descenso —

Rapidamente las cápsulas empezaron a cerrarse, por lo cual me senté en el pequeño asiento que había y me sujete con Fuerza de los pasadores.

— Bien, esto no será sencillo — Amaya-san dijo a través de la red de comunicaciones —Pero este es el plan: Génesis y El Inquisidor junto a sus tropas deberán encargarse de abrirse paso por la retaguardia para llegar hacia el índice. El Jefe Maestro y nosotros ejerceremos presión en el frente —

— ¿No debería ser al revés? —
Pregunté.

— Ustedes se quedaron con la parte fácil, pero en fin ¡Nos vemos abajo! —

Luego de que Amaya-san dijera eso las cápsulas empezaron a caer una a una, haciendo descender a decenas de tropas de los Élites incluyéndome a mi.

Sentí un miedo indescriptible al caer del cielo en esta capsula, es la primera vez que vivo algo así. Pero fue algo fugaz y rápidamente al tocar tierra patee la puerta para salir y empezar a disparar a los miembros del Covenant.

Durante las misiones que hice para Amaya-san descubrí más especies de estas cosas, los Moa, Grunts y los Brutes.

Y para mí sorpresa había una cantidad considerable de Brutes en este lugar.

Pará mí sorpresa me sentí ligeramente tranquilo a comparación de otras ocasiones en las que estuve combatiendo. Tal vez lo que me inyectó Amaya-san tenga que ver.

Aunque no es un efecto tan eficiente, estoy sintiendo demasiadas jaquecas. Pero nada con lo que no pueda lidiar.

Apoyado de los Élites y el Inquisidor nos abrimos paso hacia el fondo de la excavación donde encontramos una puerta con una tecnología bastante avanzada. Que para nuestra sorpresa estos idiotas ya habían abierto.

El Inquisidor y yo nos abrimos paso hacia adelante mientras los Élites custodiaban la entrada para evitar que nos siguieran en caso de algún inconveniente con el equipo del Jefe Maestro, cosa que dudo.

— Es una sorpresa que esta Instalación no tenga un oráculo —

— ¿Oráculo? —

— Un vigilante de este tipo de instalaciones. Aunque sólo lo he visto en el anillo —

— ¿Ha estado en un anillo? —

— En dos... Y no necesariamente como un turista — El Inquisidor respondió — Al frente, un grupo de Brutes —

Observe al frente para confirmar lo que decía El Inquisidor, pero me lleve una gran sorpresa al ver un Brute con una armadura diferente que Cargan un ¿Martillo?

— ¡¿Qué tipo de Brute es ese?!  —

— Es de alto rango... Debí suponer que el Profeta no sería tan ingenuo de solo mandar tropas menores — El Inquisidor activo su espada de energía — Debemos acabar con el —

— ¡SALGA INQUISIDOR! — El Brute grito — ¡PAGUE POR SU HEREJÍA! —

— ¿Cuál es el plan? —

— Yo me encargo del grande, aniquila al resto —

Antes de poder reaccionar el inquisidor a una velocidad impresionante se dirigió hacia el Brute de rango alto, mientras yo reaccione a duras penas disparando a los otros que lo respaldaban.

El Inquisidor logró llevarlo hacia un lugar apartado, así que estoy solo.

Mierda... Mi mano está temblando demasiado de nuevo.

Al estar distraído recibí un fuerte golpe que rápidamente devolví a un Brute, provocando que su cráneo se reventara de un solo golpe.

Eso... Se sintió tan bien.

(...)

— No por algo la doctora lo a recomendado, Spartan — El Inquisidor se acercó y tiro el cadáver del Brute de alto rango junto a los restos de sus compañeros — ¿Sucede algo? —

— Solo un pequeño dolor de cabeza —   Dije un poco agitado, mientras veía fijamente la sangre de los Brutes escurrir en mis manos —... ¿Y el índice? —

— Esta aquí adelante. Pero debe tomarlo usted ya que solo los humanos tienen control o posición sobre esta tecnología —

Lo seguí hacia una sala apartada, donde en medio había una capsula que tenía lo que parecía ser una especie de llave flotando dentro de ella.

Me acerque y presione con mi mano lo que parecía ser un scanner, que rápidamente abrió la capsula y sin dudarlo tome el índice.

— Génesis, Inquisidor — Amaya-San empezó a usar la red — ¡Gracias al cielo logre comunicarme con ustedes! —

— ¿Qué sucede? ¿Por qué te escuchas tan agitada? —
Pregunté un poco irritado.

—¡Deben salir de allí ahí ahora mismo! — Amaya-san respondió — ¡El covenant les tendió una trampa —

Al decir eso, rápidamente hubo un corto de energía en el lugar y varios Brutes y Grunts empezaron a llegar hacia la sala.

— ¡¿De dónde vinieron?! ¡¿Y mis Élites?! —
El Inquisidor exclamó.

— Nos tomó por sorpresa otra entrada, de allí es donde están llegando hacia ustedes ¡Deben irse, ahora! —

Rápidamente le lance el índice al inquisidor y empezamos a correr por otra salida alterna.

— Bien... Es hora de que empieces a hablar Atenea — Me comunique con la IA — ¿Captas alguna posible ruta de escape? —

— Si Génesis, al tener contacto con la información que me brindó Cortana logre reconocer un poco esta estructura, hay una salida pero para tu mala suerte... Esta repleta de enemigos — Atenea respondió —Pero es mejor lidiar con eso que volver a una muerte segura. Ya trace la ruta en tu radar —

— Lo sigo Spartan —
El Inquisidor dijo miéntras iba detrás de mí.

Empezamos a correr y eliminar a varios enemigos que se atravesaban en nuestro camino, sin embargo poco a poco la munición decaia y empezamos a ser rodeados al quedarnos en un solo lugar por mucho tiempo.

— La ruta nos indica seguir adelante por esa puerta, pero estos bastardos nos rodearon — El Inquisidor dijo mientras disparaba hacia atrás — No podemos seguir así —

— El Jefe Maestro está despejando la salida, deben darse prisa — Amaya-san dijo por la radio — O probablemente el Covenant los encierre allí —

— Que se vaya a la mierda el maldito Covenant — Recogí una pistola de plasma del suelo y me dirigí al ataque — ¡¿CREEN QUE LES TENGO MIEDO, ALIENIGENAS?! —

Dispare con frecuencia e irá a cada uno que pasaba al frente de mi, intentaron embestirme pero en medio de la adrenalina empecé a golpearlos con mis propias manos sin piedad... Empezando nuevamente una masacre con mi descontrol al 100%.

—Bien hecho Spartan— El Inquisidor empezó a ayudarme en la retaguardia — Debo mantenerme al margen por el índice —

— ¡Larguese de aquí Inquisidor! — Dije mientras decapitaba un  Grunt con mis propias manos — Estoy... Empezándo a perder el control ¡LARGUESE CON EL ÍNDICE! ¡EL COVENANT NO PUEDE TENERLO! —

—... — El inquisidor se quedó viéndome por unos segundos — Nunca olvidaré este favor, Spartan —

Rápidamente el se fue por la ruta que trazo Atenea, quien empezó a regañarmd por no irme con el Inquisidor, pero eso no me importa, quiero matar.

Los Brutes que venían eran asesinados sin piedad por mi, incluso llegué a tomar un martillo de otro de alto rango que mate.

— ¡Fuutarou, el Covenant bloqueo las puertas! — Amaya-san dijo con desesperación — ¡El inquisidor logró escapar! ¡Pero no vale de nada si te quedas ahí dentro! —

— Escuchame bien, me las arreglaré YO SOLO para acabar con estos Malditos, si no quieres que te vuele la cabeza mas te vale acabarlos a todos ahí afuera y proteger el índice —

Corte las comunicaciones y golpee con el martillo a un Brute en la cabeza, haciendo que su cerebro reventara en pedazos.

Esto solo... Es divertido.

Nota del autor.

Fuutarou empezó a volverse loco, dejándose llevar por sus impulsos la CyberPsicosis alcanzó un nuevo punto de violencia que lo vuelve un maníaco en el campo de guerra y en ciertas situaciones de estrez.

En una alianza Inesperada y el aparecer de ciertos personajes, Fuutarou va en busca del índice para evitar que la activación de los anillos, sin embargo habían caído en una trampa y en medio del ataque de CyberPsicosis Fuutarou se encargo del Covenant mientras el inquisidor huía con el índice.

Pero, a pesar de ser completamente temerario en combate ¿Fuutarou logrará sobrevivir a el ataque por si mismo, estando encerrado?

¿Ya fue totalmente consumido por la CyberPsicosis?

¿Qué pasará con su familia?

¡Eso lo veremos en el próximo y último capítulo de esta historia!

Titulado: "Los Spartan Nunca Mueren, Desaparecen"

Así es... Esto ya se acaba.

Sin más que decir les doy un abrazo psicológico y nos vemos en el final.

Chao chao!

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