XVIII
La mudanza se arregló rápida y sencilla, el mañana se convirtió en aquella misma tarde, para dar menor lugar a quejas por parte de los familiares. Quienes se negaron en rotundo a dejar ir a su "querido" miembro.
Para ayudar con el proceso Nadir fue el encargado de acompañar a la joven a su hogar y tratar con sus padres. Con un poco de manejo en las palabras convenció sin problemas a la madre, que solo pensaba en tener que contratar a una dependienta.
El padre fue complicado, pero al final dejó a su hija marchar si eso era lo que quería hacer. Solo pedía tener noticias de vez en cuando.
Cuando la señorita les dijo que no iba aportar más que una caja y una maleta, no exageraba. Con la vida empacada, se subió al vehículo diciendo adiós al mundo que conocía, a la sociedad aquella de la que no deseaba formar parte.
Durante la corta travesía el persa le explicó de manera general cómo funcionaba el parque y sus normas, además de su horario de trabajo.
Sus días libres consistian en los jueves y domingos, trabajando el resto de la semana dos horas por la mañana, y cinco por la tarde. Horas extras pagadas si se le pedían hacerlas. El contrato lo firmaria en su primera jornada en el puesto.
Una vez en el interior de Fantasma, fue guiada hasta su nueva morada. Un pequeño apartamento pintado en blanco con el mobiliario mínimamente necesario. Disponía de un área de cocina bien equipada y un baño en perfectas condiciones.
Nadir se ausentó al poco de terminar sus explicaciones, ya que el jefe de seguridad nunca descansaba realmente. Dejando a una entusiasmada mujer que se puso manos a la obra sin perder tiempo.
Las manecillas del reloj marcaron las ocho cuando llamaron a la puerta. Al abrir encontró a Erik cargado con bolsas y unas carpetas.
-Buenas noches señorita.
-Buenas noches, pase, y deje que le ayude con todo eso.
-No se preocupe, simplemente coja estos archivos. Contienen todo lo que necesita saber sobre la empresa, con información desde el nacimiento de la idea.
-Perfecto, me será de gran ayuda. ¿Y las bolsas?
-Comida principalmente, no puede vivir con una despensa vacía. También productos de limpieza y baño. Basicamente el paquete de bienvenida.
-Se lo agradezco enormemente.
-Es lo minimo, mis empleados son preciados para mi.
-Eso he observado, le tienen mucho cariño y respeto.
-¿Es el apartamento de su agrado?
-Mejor de lo que podría haber imaginado. Honestamente, se me va a hacer raro disponer de todo este espacio para mi.
-¿Solitario quizas?
-No, me gusta estar sola. No sabría como explicar la sensación que me da poder estar por mi cuenta.
El asintió, no necesitaba una explicación, ya que creía entender el sentimiento al que se refería. Miró a su alrededor, el piso ya daba sensación de ser un hogar para alguien.
-¿Ha sido el traslado cómodo?
-Si, Nadir ha sido de gran ayuda, posee un aura que te calma. Así que toda ansiedad posible se me fue tan pronto charle un rato con él.
-Tiene esa habilidad. ¿Le ha explicado cómo funcionan las cosas?
-Por encima, tenía que ir a tratar unos problemas con la seguridad a los accesos del circo.
-Oh, bien, déjeme introducirle yo mismo. El horario de ruidos empieza a las ocho y termina a las diez, a partir de entonces por respeto al resto de vecinos se debe de cortar toda fuente de contaminación acústica. ¿Claro?
-Si.
-Los repartos para el abastecimiento de las despensas se realizan los martes, el repartidor traerá lo establecido como básico para los empleados y dejará el envío en la puerta. Si desea algo diferente tendrá que ir usted misma a por ello.
-Okay, es un sistema justo.
-Lo que me lleva al tema de las visitas, es bienvenida a traer a quien quiera durante el horario de apertura de Fantasma. Los días no laborables no se permite el acceso a gente del exterior sin cita previa. La pernoctación está prohibida si no se trata de un familiar, pero no ha de superar las tres noches.
-Entendido.
-En cuanto al trabajo, tiene derecho a pedir días libres adicionales, y baja por enfermedad. Solo debe notificarlo. A fin de mes haremos un recuento de las horas trabajadas, entre otros asuntos, y recibirá su sueldo.
-Sueldo base más sumas adicionales.
-Correcto. Eso es todo cuanto he de explicarle. Si necesita tratar conmigo, puede ir a mi despacho.
-Bien, le agradezco la explicación.
Kiannah se levantó a colocar los alimentos, con un par de ojos siguiendo sus movimientos. Sus manos temblaban ligeramente, aunque no por ser observada.
-Si tiene algún problema, fuera del ámbito profesional, espero que considere acudir a Nadir, o a mi. No pase un mal momento por timidez. No me gustaría verla descontenta aquí.
-Acostumbro a lidiar con mis problemas por mi cuenta, pero aprecio su oferta, no lo dude. No suelo tener más apoyo que mi propio esqueleto.
-No olvide que aquí tiene gente que se preocupa por usted.
-Es un honor para mí poder contar con Nadir, y usted, Erik.
-El honor es mío, deposita su confianza en mí, ya es más de lo que merezco tener.
-Merce más de lo que piensa.
La joven se mordió la lengua, las palabras se le habían escapado de nuevo. Siempre pensaba todo lo que decía dos veces, ¿por qué ahora fallaba tanto?
Trató de articular un disculpa, pero con un gesto Erik le paró en su intento.
-Su trabajo no comienza hasta dentro de dos jornadas, aproveche para acomodarse. Hasta entonces, descanse. Yo he de volver.
-Tenga una buena noche, Erik.
-Bienvenida a su hogar, Kiannah.
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