XIII

Nunca había visto siquiera el pequeño café-restaurante que Erik había elegido. Una vez allí Kiannah pidió algo sencillo pero que se le antojó al momento de oirselo al camarero cuando les recitó el menú. Su acompañante por su parte solo pidió un té, insistiendo en que ya había comido en la oficina.

El poco tiempo que pasaron en el establecimiento fue silencioso, no encontraron necesidad de hablar. Al salir, la joven le agradecia por lo que parecía ser la tercera vez la comida. No le gustaba ser invitada, ya que si tenía un trabajo, era para tener su propio dinero para pagar por sus cosas.

El camino recorrido a Fantasma se presentó también tranquilo y silencioso. Caminaron veloces, ya que tenían el mismo ritmo en ello.

Tomaron la entrada de empleados, y una vez dentro, Kiannah podía asegurar el cambio en la expresión facial del empresario. Se le veía relajado, y según se adentraba en el recinto, seguro en sus dominios.

-¿Preparada para un tour?

-Desde luego, cuento con un buen guia.

Juraría que Mr.Destler sonreía por primera vez desde que le conocía, añadiendo a la lista de cosas que le quedaban atractivas ese raro gesto.

Fue conducida por todo Fantasma, que se mostraba pacífico y embelleciendo con la caída del sol. Se detuvieron en el teatro.

-Este edificio es sin duda del que más orgulloso estoy.

-He oido muy buenas impresiones de sus representaciones, Mr.Destler.

-¿Le gusta el teatro señorita?

-No he tenido oportunidad de enamorarme de él todavía.

-¿Qué le parece pues mi diseño?

-Añado arquitectura a la lista de sus talentos. El edificio está bellamente planteado, digno de una palacio de la ópera.

-Recuerdo que le gustaba la música -dijo cambiando de tema- ¿canta usted?

-Oh, no, no, ni por casualidad. Cantar no es lo mio. Se lo dejo a la gente que tiene el alma para ello.

Kiannah se acercó al escenario, observando el piano en el.

-Mr.Destler.

-¿Si?

-¿Le puedo pedir algo?

-Digame.

-¿Podría tocar el piano para mi? Deseo oirle tocar desde hace tiempo.

-¿Hay algo en específico que quiera oir?

-No, lo que usted considere adecuado está bien.

El intérprete se reunió con el piano, saltando agilmente a escena. Sentado en la banqueta, deliberaba en que interpretar. Tan pronto dio con la pa melodía perfecta, comenzó en su concierto.

La joven le admiraba profundamente, el talento se le debía de salir por los poros a aquel caballero.

Después de una apasionada sesión, Erik abrió los ojos y se giró para encontrar a la señorita mirándole intensa pero felizmente.

-Es usted simplemente increible.

-Agradezco el cumplido.

-Entre que la acústica es perfecta, y que se ha fusionado usted con el piano,puedo decir que casi entro entrance.

-Suena un tanto dramático.

-La vida necesita un poco de drama cuando se trata de arte.

-¿Arte?

-Por supuesto, no me negará que la música lo es.

-Ni me atreveria.

La alegría crecía poco a poco en Mr.Destler, no solo su plan parecía funcionar, sino que la mujer enfrente suyo irradiaba contento.

-¿Nos queda por ver?

-Una parada final. Le gustará.

-Los atractivos de Fantasma no tienen fin.

-No bajo mi guardia.


 Volvieron sobre sus pasos para a tomar un sendero de menor medida, que conducía al muelle. Kiannah comprendió enseguida la decision de Erik de dejarlo para lo último. El ocaso estaba en su momento ideal, y desde aquel muelle, se veía espectacular.

Un cierre acertado para una tarde que le había hecho tan bien a su ánimo.

-He de decir que ha planeado usted una velada digna de libro, Mr.Destler.

-Me alegra oir tan buen feedback.

-Ha debido de emplear bastante tiempo en ello.

-Me gusta prestar atención a los detalles.

-Lo he notado.

-Me lo figuraba, es observadora como yo.

-¿Puedo hacerle una pregunta?

-¿Otra? -respondió en tono burlesco- Si, sus preguntas son bienvenidas.

-No quiero que suene a desagradecimiento, pero, ¿por qué? ¿que le ha motivado a tomarse tantas molestias por una persona que apenas conoce?

-No ha sido ninguna molestia, deje que le corrija eso. Y mis razones son simples. Me parece usted interesante, digna de este tour... entre otras. Extrañamente su compañia no me desagrada.

-Podría decir lo mismo, no soy ser sociable, y sin embargo charlar con usted es interesante. Me alegro gratamente de que ambos nos encontremos cómodos en compañía el uno del otro.

-Hay algo que quisiera preguntarle.

-Creo que se ha ganado el derecho a ello después de soportar las mías durante horas.

-¿Por que trabaja en la tienda? Con sus habilidades podría recibir una buena educación.

-No me interesa pasar años de mi vida persiguiendo un cacho de papel que me de validación. Prefiero aprender por mi cuenta y hacer trabajo práctico.

-¿No sueña con algo mayor?

-Honestamente, deseo trabajar para una empresa de mi gusto, y llevar los aspectos económicos. La boutique solo me proporciona un salario y una forma de matar el tiempo.

-Persiga su sueño pues, tiene suficiente talento como para ello.

-Aun así, lamentablemente mis deseos no se verán cumplidos, nadie quiere a una mujer en tal posición.

-Señorita Kiannah, si me da un poco de tiempo y confianza, me veo capaz de ejercer de genio de la lámpara.

-Tiene ambos, con lo que sea, sabe donde encontrarme.

-No parece muy ilusionada.

-Mejor llevarse una sorpresa que una decepción, he aprendido a dejar mi ilusión guardada con cuidado en un bolsillo.

Se encaminaron sin perder el buen humor a la salida, se hacía tarde y Erik tenía mucho que hacer ahora que se veía con todas las de ganar.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top