Capitulo 18: La Prueba Desertica (Parte 3)

Mario: Here We Go!

Mario conduce su nuevo submarino en búsqueda del cofre escondido que, supuestamente, lo ayudaría a terminar de una vez por todas, esta dura aventura.

Como tal... Mario no sabe conducir submarinos, pero lo intenta, y aún se sorprende de saber qué clase de tecnologías nunca vistas en el reino champiñón el está conduciendo.

El fontanero observa por todas partes, pero no ve nada, así que enciende los faros del submarino.

Mario: (-_-) ¡Pues con razón no veo nada!

Ahora que Mario ve lo que hace... Se estrella con este curioso pulpo.


Mario: ¡AUCH!

Segundos después del impacto, Mario recupera conciencia, y lo primero en lo que piensa, es en huir. Así que arrancó los motores de su pequeño submarino y éste se fue a toda velocidad.

Ese pulpo lo empezó a perseguir. Pero el pulpo nadaba ligeramente más rápido que el submarino de Mario.

Mario buscó por todas partes de la Costa ese dichoso cofre del que le hablaba la carta. Pero no lo encontraba, por más que quería.

Mario: (viendo por todas partes) ¿dónde está ese dichoso cofre?

Después de unos minutos de persecución, el pulpo alcanzo a Mario. Y con sus tentáculos empezó pegarse poco a poco al submarino de Mario, hasta que estaba completamente adherido al submarino.

Pero no fue suficiente, porque al ver que el submarino de Mario se seguía moviendo, tuvo que llamar a otros de sus compañeros para que lo ayudaran a detenerlo.

Total que otros tres pulpos llegaron a auxiliar a este en detener a Mario.

Mario: ¡No por favor! ¡Quítense! ¡Déjenme ir!

El submarino de Mario ya no se podía mover, y los pulpos capturaron este submarino y se lo llevaron junto con su piloto a un lugar muy lejano a lo anterior visto...

Mario: (Apretando botones a lo loco) ¡No funciona! ¡Todos los controles no responden!

Todos los pulpos llevaron a Mario a la parte más profunda de la Costa, donde, dentro de toda la oscuridad de las profundidades del agua, Mario alcanzó a ver algo brilloso...

¡Pues claro, los pulpos no eran malos! Todo lo contrario, ayudaron a Mario a encontrar ese cofre.

Cuando Mario se da cuenta de que ese es el cofre que tanto buscaba, se sorprendió mucho.

Mario: Mama mía... Ese es el cofre...

Así que uno de los pulpos cargo el cofre, y se lo llevaron a la superficie a toda velocidad, mientras que otros pulpos se llevaba el submarino dañado de Mario.

Cuando llegaron a la superficie, rápidamente avientan el tesoro en tierra, y a Mario simplemente lo dejaron en las orillas de la Costa...

Mario: (despidiéndose de los pulpos) ¡Adiós! Y gracias... Supongo...

Los pulpos hacen señas de que se despiden de Mario, y se regresan al fondo de la Costa.

Después, Mario sale del submarino.

Mario: Vaya... Que cosas, creí que ellos me iban a hacer algo malo... Pero resultó que ellos me ayudaron a conseguir el cofre... Qué raro lugar... Bueno, abriré el cofre.

[Aquí debería haber un GIF o video. Actualiza la aplicación ahora para visualizarlo.]

Mario: (¡Has conseguido un cañón para tu avión! Si se lo añades a tu avión, podrás defenderte de cualquiera que piense atacarte, ¡o tu puedes atacar!).

Mario se sorprendió...

Mario: ¡Wahoo! ¡Justo lo que necesitaba! ¡Ahora a comer, digo a CORRER!

Nuestro héroe corrió directo a donde había dejado su avión. Se subió en el, guardo el cañón en la cajuela del avión. Y marcó rumbo a Birabito para ir al a taller a anexarle el cañón al avión...

Durante el camino, Mario leyó el final de la carta.

Carta: Por último, tendrás que ir a Chai, ahí encontraras... (La carta ya no se puede leer).

Mario: ¿Qué? ¿Para qué tengo que ir a Chai? ¿Qué tengo que hacer?

La tinta de la carta se había chorreado. Debido a lo mojada que esta quedó. Así que ya no se puede leer legiblemente la carta.

Mario: Oh no... Ya no se puede leer la carta... En fin, supongo que no era nada importante, cero...

Continuó su viaje hasta llegar a Birabuto...

Cuando llegó, lo primero que hizo fue añadir el cañón al avión y llenarlo de combustible.

Mario: A ver, solamente fundimos esas partes... Y... Anexamos este metal... Y soldamos esto... Y... ¡Listo! Como nuevo.

El fontanero, que ahora se volvió mecánico y soldador. Había anexado el cañón a su avión.

Mario: Muy bien... Solamente nos falta volar... Y encontrar donde será la boda.

Genio malvado: ¡Hola amigo!

Mario: (se espanta).

Genio malvado: Lo siento amigo, ¿qué estás haciendo?

Mario: Nada, Jijijiji.

Genio malvado: Mmm, andas muy sospechoso, ¿qué te traes?

Mario: Emm, nada, jeje. Simplemente estaba reparando mi avión y ya.

Genio malvado: Ah, menos mal, creí que estabas añadiéndole un cañón o algo así. Jejeje.

Mario: No como crees, jejeje. ¿De dónde rayos sacaría un cañón?, jejeje.

Genio malvado: Yo solo decía.

Mario: Oye, ¿podemos hablar afuera?

Genio malvado: ¡Claro! ¿Qué se te ofrece?

Ambos salen de la casa y hablan de cosas irrelevantes... Pero Mario lo hacía para maniobrar su astuto plan para rescatar a la persona de la carta.

Genio malvado: Y así fue como mi novia me empezó a hacer más caso... Ese consejo que me diste la vez pasada me sirvió mucho.

Mario: Me alegro que te haya servido... ¿Oye, puedes hacerme un favor?

Genio malvado: Si claro.

Mario: ¿Me reservas un lugar en la boda?

Genio malvado: ¡Claro! Te guardare un lugar para que disfrutes de la boda con nosotros.

Mario: Te lo agradezco amigo, bueno, si me disculpas, voy a arreglarme, jeje...

Genio Malvado: De nada, ahí te espero, de hecho, ya casi empieza la boda así que no tardes.
















Mientras tanto... A un año luz de la Tierra...

Tatanga: ¡Ahora que has visto tú nuevo hogar en este hermoso planeta, regresaremos a tu asqueroso planeta para casarnos, ya debe de estar todo listo!

Daisy: Ja ja ja... Tienes razón, por lo menos tu planeta no es tan horrible como tu cara.

Tatanga: ¡¿Cómo te atreves?!

Daisy: Y te recuerdo que mi planeta es mucho más hermoso que tú, preferiría casarme con la Tierra que contigo.

Tatanga: ¡Cállate mujer!

Daisy: ¡Ja! ¿Yo, tu mujer? Antes muerta que amar a un grotesco mequetrefe.

Tatanga: ¡Guardias!

Guardia 1: ¿Qué sucede su alteza?

Tatanga: Ciérrenle la boca a esta terrícola.

Daisy: ¡Mi nombre es Daisy cosa insignificante!

Tatanga: ¡Pero cállenla ya!

Guardan 2: Pero no sabemos cómo hacerlo... Nuestra tecnología no ha llegado a esos límites.

Tatanga: (molesto) A ver par de inútiles, vayan por un poco de cinta adhesiva y ¡póngansela en su boca!

Guardián 1 y 2: ¡A la orden su majestad!

Los guardianes van por cinta adhesiva.

Daisy: ¡Ja! Que caballeroso eres...

Tatanga: La verdad si lo soy, generalmente mi raza acostumbran a secuestrar a las damas y a obligarlas a casarse con ellos. Pero de una manera mucho peor, agradece que yo estoy siendo ligero contigo. De lo contrario estarías sufriendo.

Daisy: (O.O) Sabes, dile a tus guardias que ya no me pongan cinta adhesiva en la boca... Haré de cuenta que ya la tengo puesta...

Tatanga: De cualquier manera ese par de inútiles se perdieron, y no creo que regresen... En fin, haré un salto Super-Espacial para regresar a tu planeta natal, para casarnos. Así que prepárate para ver tu planeta por última vez. (Risa malévola) ¡Mua Jajajaja!

Daisy: (En su mente: Ojalá alguien haya leído mi carta... No quiero casarme con este sinvergüenza...).

Daisy, Tatanga, y su tripulación hicieron un salto Super-Espacial exitoso, así que quedaron en la atmósfera terrestre.

Tatanga dio la orden de aterrizar en Sarasaland, pasando todas las capas que tiene la Tierra. La nave está a cayendo a toda velocidad y parecía que no tenía frenos.

Daisy: ¿¡Qué rayos te pasa!? ¡HARÁS QUE MORAMOS!

Tatanga: Tranquila dulce princesita... Acuérdate que me gustaste por ser una princesa diferente a una ordinaria... Jejeje.

Daisy: Si, eso no me importa, pero haz algo o nos estrellaremos, y mis tierras no tienen la culpa de que tus porquerías vengan a contaminarlas.

Tatanga: Ya veras, te sorprenderás querida novia...

Tatanga parecía estar muy seguro de lo que hacía, y estando a unos 800 metros de impactarse la nave con Sarasaland. Activa unos sensores de anti gravedad.

Por lo tanto, la nave no se impactó, simplemente floto rumbo a la dirección a la que él deseara.

Tatanga: (comunicándose con uno de sus secuaces) Dime dónde será la boda. ¡Ahora!

Secuaz: Este.. Sí señor... Va a ser en el castillo de la princesa Sarasaland, que se encuentra en un lugar que los terrícolas llaman Birabuto. Aquí le envió las coordenadas.

Tatanga: Excelente trabajo, ahora marcare rumbo hacia allá. Llegaré en unos minutos.

Secuaz: Si señor.

Tatanga: ¿Ya está todo listo?

Secuaz: Por su puesto señor, usted y su prometida se sorprenderán.

Tatanga: Eso espero...

Daisy: ¡Ja! ¿Sorprenderme? Lo único que me sorprende es tu color de piel. ¿Has pensado en cambiar tu horrible estilo? Yo creo que no, porque eres horrible, nada te puede arreglar.

Tatanga: ¡Argh! (En su mente: Solo aguántala por estas ocaciones, una vez que esté casada conmigo, estará bajo mi mando... Jejejejeje).

Los novios llegan al castillo y se bajan, bueno, Daisy fue obligada a bajarse de la nave.

Daisy y Tatanga estaban sobre un tapete que los conducía a directamente con el padre, que sería el encargado de llevar a cabo el matrimonio. Alrededor había mucha gente que no eran terrícolas, aplaudiendo y celebrando el matrimonio del príncipe Tatanga con la princesa Daisy.

Daisy se resistió a caminar, pero Tatanga la empujaba levemente para que avanzarán simultáneamente.

Daisy: ¡No me empujes!

Tatanga: Tienes razón, me falto ponerte esto (le pone un velo).

Daisy: ¿Y eso que tiene que ver con lo que te dije?

Tatanga: En nada cariño, Jijijiji...

Ambos llegan con el padre, y este empieza a decir las típicas palabras en una boda. Todos se callaron, así que se hizo un silencio incómodo para Daisy en la boda.

Padre: Damas y caballeros, estamos aquí reunidos para unir por primera vez en la historia de nuestra raza, al príncipe Tatanga, con una princesa de raza terrícola que se hace llamar, Daisy. Es un orgullo para nuestra raza saber que somos dominantes ante otras razas, y que podemos hacer vínculos amorosos entre sus damas con caballeros de nuestra especie.

Daisy: ¡Ejem!

Padre: Silencio por favor. Bueno, ahora pasemos a la parte más jugosa de toda boda... Príncipe Tatanga, ¿acepta a esta princesa terrícola como su legítima esposa?

Tatanga: ¡Acepto!

Padre: Bien. Ahora, princesa Daisy, ¿acepta a este futuro rey como tú legítimo esposo?

Daisy: Ni creas que me casaré con esta horrible bestia de cañería.

Tatanga: Jojojojo... Mide tus palabras dulce novia... Y yo sé que no te quieres casar conmigo. Así que por eso estás obligada a casarte.

Daisy: ¿Ah sí? ¿Y quién me va a obligar?

Tatanga: Ejem... Mira a tu alrededor.

Daisy observa que hay muchos tipos apuntándole para dispararle un rayo láser. O lo que sea.

Daisy: (traga saliva) Está bien... Este... ¿Qué tenía que decir?

Tatanga: Que aceptas ser mi legítima esposa...

Daisy: Ah........ Si, este, yo, Mmm, acepto, ser... Tu... E...s...p...o...s...a...

Tatanga: ¡Excelente!

Padre: Puede besar a la novia...

Tatanga: Pone los labios.

Daisy: Que asco...

Padre: ¡Esperen!

Tatanga: ¡¿Y ahora que?!

Padre: Se me olvido preguntar si alguien se oponía a la unión de estos jóvenes en santo matrimonio...

Tatanga: ¡Por favor, nadie se va a oponer!

Mario: ¡Yo me opongo!

Tatanga: ¿¡Qué?!

Daisy: ¡¿Qué??

Invitados: ¿¡qué?!

Genio malvado: ¿¡qué!?

Mario: Yo me opongo, ya me oyeron.

Genio malvado: ¿Qué te pasa? Mejor no digas nada... Te pueden matar...

Mario: No amigo...  Eso no ocurrirá.

Genio malvado: ¡Hablo en serio!

Mario: (firme y seguro) Yo también.

Tatanga: (a todos) ¿Pero qué están esperando? ¡MÁTENLO!

Mario: Ya sabía que algo así pasaría... Así que yo me vine equipado.

Mario uso esta flor, y empezó a sacar fuego de las manos. Todos los guardianes empezaron a dispararle, pero el logró esquivar sus disparos con increíbles acrobacias. Se veía que quería impresionar a alguien.

Total que Mario quemo a todos los sujetos armados, mientras que todos corrían como locos dentro del castillo de Sarasaland.

Cuando todo esto sucedió, Tatanga se metió a su nave pequeña e intentó escapar.

Tatanga: (grita) ¡VOY A DESTRUIR ESTE PLANETA! ¡MALDITOS AGUAFIESTAS!

Mario se seguía enfrentando a su ejército, pero fue lastimado por varios de estos, así que usó uno de los champiñones que tenía en su reserva.

Cuando acabó con el ultimo guardia que le estaba disparando, de inmediato corrió a su taller para subirse a su avión, y perseguir a Tatanga.

Mario: Let's Go!

Mario se sube a su avión, se pone sus gafas, y despega iniciando una persecución para atrapar a Tatanga.

*Introduce multimedia: Super Mario Land: Tatanga*

Mario: (enojado) ¡No destruirás nuestro planeta!

Tatanga: ¡Jajajaja! ¿Y qué harás al respecto?

Mario: (le dispara con su cañón, y le da) ¿ves?

Tatanga: ¡JAJAJAJA! ¡Solo me hiciste cosquillas! ¡Ahora prueba mi poder!

Da unos enormes disiparon que estuvieron a punto de destruir el avión de Mario con el, de no ser que el los esquivo.

Mario: Mama mía...

Tatanga: ¡Tu avión es una ridiculez! Ríndete, o pagaras las consecuencias.

Mario: Yo nunca me rindo (Piensa en Peach) Yo lucho por el bien de mis amigos, y por La Paz. De verdad que uno evita la guerra, pero por gente como ustedes seguimos en guerra.

Tatanga: (Sarcástico) Ohhh... Que ternura... Aplausos por favor...

Mario: Así que tú y yo vamos a pelear cara a cara.

Tatanga: Bueno, si eso es lo que deseas... ¡Muere sabandija!

Mario disparo poco a poco con su pequeño cañón, sus golpes casi siempre eran efectivos porque le pegaban a la nave de Tatanga, aunque no le hacían mucho daño.

Y por otro lado, el otro lanzaba enormes láseres, que si bien hacen muchísimo daño, Tatanga no es bueno apuntando, así que siempre falla los tiros porque Mario los esquiva.

Tatanga: ¡Jajajaja! ¡Puedo hacer esto todo el día!

Mario: No, no puedes.

Tatanga: ¡Si puedo!

Mario: (burlón) No puedes, jajaja.

Tatanga: ¡Si puedo y te callas!

Mario: Si tú lo deseas...

Mario siguió disparando a la nave de Tatanga por durante una media hora. Recuerden una cosa. Que es una sabia frase.

La gota de agua puede perforar la piedra no por ser fuerte, sino por ser consistente...

Y así fue, Mario debilitó la nave de Tatanga hasta estar en un punto crítico.

Tatanga: ¡¿Cómo es posible?! ¿¡Cómo me está venciendo ese insecto con esa ridícula nave!?

Mario: Solo puedo decirte tres palabras.

Tatanga: ¡No, espera, esas tres palabras no!

Mario: Te...

Tatanga: ¡No, por favor no!

Mario: Lo...

Tatanga: ¡NO TE LO SUPLICO!

Mario: Dije...

Tatanga: ¡Kabooom!...

La nave de Tatanga explotó...





























Fin del capítulo 18.

Si te gusto, no dudes en votar y comentar, eso me ayudaría a seguir creciendo como escritor y como persona...

Muy buen día a todos...

(En otro capítulo detallaré que pasó después...).

Este es el fin de la prueba desértica.

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