i. hiccups in heaven
Doyoung lo detestaba.
No había otra manera de decirlo. Aborrecía a Jung Jaehyun y su grupo de compañeros ruidosos que constantemente hacían un frenesí en los salones. Parecían un virus, adhiriéndose y duplicándose cada segundo.
La biblioteca era su lugar seguro, sin embargo, los eventos en la clase de esta mañana habían dejado a Doyoung furioso, y ni siquiera la serenidad de la biblioteca pudo calmarlo.
Todo comenzó cuando Doyoung se despertó tarde para su clase en la mañana, el primer día del semestre. Corrió directamente al lado opuesto, atravesando los pasillos mientras el profesor estaba en medio de su auto-presentación.
—¿Tarde el primer día? —El profesor Choi enarcó una ceja en juicio y Doyoung se encogió un poco en su lugar, inclinándose en disculpa.
Se había matriculado en Historia del Arte II a raíz de haber cursado el primer ciclo y haber comenzado a mirar con ojos brillantes al curso y al profesor. Lo apreciaba a él y a su estilo de enseñanza y si humillarse ante su modelo a seguir no era lo suficientemente terrible, tenía que sentarse en hasta atrás.
—Buen comienzo del semestre —Murmuró en voz baja mientras se sentaba a regañadientes detrás de la persona que más odiaba.
Sin embargo, lo malo no terminó ahí, y Doyoung se preguntó por qué su suerte se agotaba constantemente cuando más la necesitaba. Apenas pudo escuchar una palabra de lo que dijo el maestro todo el tiempo como resultado del constante parloteo ante él, cortesía de Jung -irritante- Jaehyun y sus estúpidos miembros del equipo de voleibol, con mandíbulas afiladas y tontos aficionados.
—No creo que debamos volver a comprar sushi de ese lugar.
—¿Por qué no? Estuvo bueno.
—Yuta se intoxicó con la comida.
—¿Qué hay de las hamburguesas en ese local frente a tu casa?
Intentó contenerlo, pero su enfado había llegado al punto límite.
—¿Pueden discutir qué almorzarán más tarde? —Murmuró—. Algunos aquí estamos tratando de estudiar.
—Como desees, bebé —Jaehyun giró la cabeza solo un poco, lo suficiente para asegurarse de que Doyoung lo viera guiñarle un ojo.
—Sr. Kim —El profesor Choi le dio una mirada penetrante—. Realmente no tolero las pláticas durante mi clase.
La mandíbula de Doyoung se aflojó, sus ojos se agrandaron luciendo como un conejo atrapado en una trampa.
—No fui yo —Intentó razonar. El profesor le dio una advertencia final antes de volver a las diapositivas.
Se reclinó en su asiento, con los brazos cruzados sobre el pecho mientras perforaba la cabeza de Jaehyun por detrás.
Los sentimientos de absoluto desdén de Doyoung por Jung Jaehyun comenzaron en el primer año de la Universidad. Hasta hoy, nadie sabía exactamente por qué odiaba al chico, sin embargo, no era ningún misterio que lo hiciera. Le irritaba mucho más que Jaehyun nunca correspondiera con el odio. A decir verdad, Jaehyun disfrutó de la atención que le brindó Kim. El odio irracional de Doyoung por él lo divertía y terminaba sonriéndole al chico cada vez que lo veía fruncir el ceño.
—Bajaré en un segundo —Donghyuck, el compañero de cuarto de primer año de Doyoung, dijo al teléfono antes de seguir atándose los zapatos.
Era viernes por la noche y Doyoung estaba acurrucado en la cama con su laptop buscando una película. La primera semana de clases había concluido y como no tenía compromisos, decidió darse un capricho.
—¿Saldrás? —Preguntó mientras Hyuck regresaba a la cama para agarrar su teléfono.
—Es el primer partido de voleibol de la temporada —le sonrió Hyuck—, mi mejor amigo, Renjun, jugará, así que lo voy a ver con algunos de mis amigos.
Doyoung asintió, con los labios separados en un silencioso ahh.
—¿No quieres venir con nosotros? —Preguntó cortésmente, sin embargo Doyoung negó con la cabeza.
—Odio el voleibol —Dijo, una dura sonrisa avanzando hacia sus labios.
Hyuck regresó tarde. Doyoung estaba debajo de las colchas tratando de dormir cuando escuchó el click de la puerta. Hyuck todavía se reía silenciosamente mientras procedía a cambiarse y Doyoung sintió que se acercaba un sentimiento de melancolía.
Donghyuck había tenido la suerte de ingresar a la universidad junto con todos sus amigos más cercanos, los niños con los que había crecido, y ahora estaba en camino de lograr sus sueños.
Era una sensación extraña para Doyoung, salir por la noche con viejos amigos, reír en los tejados hasta que saliera el sol, irse a la playa en los calurosos días del verano. Toda su idea de la amistad se basó completamente en lo que había visto en las películas, pero ¿qué podrían enseñar 90 minutos de drama sobre un vínculo que se supone que se crea a través de las emociones?
Le molestaba cuando la gente hablaba en la biblioteca. Las bibliotecas deben ser para leer y estudiar tranquilamente, no hablar y tener una larga conversación. Jung Jaehyun y sus amigos probablemente eran demasiado tontos para siquiera pensar entender eso. Doyoung estaba a la mitad de su trabajo sobre el análisis de la arquitectura romana cuando su concentración se interrumpió por una risita, específicamente la tercera risa que había escuchado desde que se sentó a estudiar.
Golpeando con las manos el escritorio, Doyoung empujó su asiento hacia atrás y avanzó hacia el grupo que estaba sentado a dos escritorios de distancia. La risa se detuvo cuando se acercó, siete cabezas se volvieron para mirarlo. Jaehyun seguía sonriendo cuando giró la cabeza para mirar hacia el ceño fruncido de Doyoung.
—Esto es una biblioteca —dijo Doyoung en voz baja, la molestia era obvia por las arrugas en su frente—. Si necesitan hablar, podrían hacerlo afuera.
—Oh, vamos, bebé —Jaehyun mostró su sonrisa característica, hizo que la sangre de Doyoung hirviera.
—Hablo en serio, Jung —Doyoung entrecerró los ojos hacia el rostro perfectamente esculpido de Jaehyun—. Estoy tratando de estudiar.
—Santa mierda —el más alto del grupo que Doyoung reconoció como Johnny se llevó una mano a la boca, fingiendo un horrible acento británico—. Hemos enojado al conejito.
—¿Conejito? —Doyoung preguntó, la indignación se convirtió en desconcierto.
Vio a Jaehyun rascar su oreja, pero su concentración estaba actualmente en Johnny y Yuta, quienes hicieron un espectáculo por el tonto apodo.
—¿Pueden bajar la voz? —Una chica, obviamente molesta, se asomó detrás de una pila de libros. Su molestia se desvaneció inmediatamente al ver a Jaehyun y sonrió descaradamente, saludando ligeramente antes de regresar con pesar a su trabajo.
Un rubor coloreó las orejas de Jaehyun cuando se encontró con los ojos de Doyoung, una pequeña sonrisa haciendo furor. Doyoung sintió que la indignación aumentaba en la boca del estómago al aceptar su derrota. Doyoung recogió sus cosas y salió pisando fuerte de la biblioteca, dejando a un grupo de chicos riendo a su paso.
—¿Tenías que decirlo frente a él? —Preguntó Jaehyun, observando con remordimiento que Doyoung se retiraba.
—No fue algo malo, hyung —Dijo Mark y Yuta asintió con la cabeza.
—Igual... —Jaehyun dejó que sus palabras flotaran en el aire un rato mientras Doyoung desaparecía y la conversación se reanudaba de fondo.
—Me alegra que todos hayan entregado la tarea a tiempo sin ningún problema —El profesor Choi tenía una sonrisa en su rostro mientras se volvía hacia su pantalla—. Hubo un ensayo que me llamó la atención —buscó en los rostros de los estudiantes antes de que sus ojos se posaran en un chico sentado atentamente en la primera fila—, Sr. Kim —había admiración en sus ojos.
—Estuviste el año pasado también, ¿verdad? —Doyoung asintió, contento de que finalmente lo hubieran reconocido—. Me encantó su interpretación de los aspectos culturales de la época romana. Fue muy increíble, me enganchó. Me gustaría que compartieran sus puntos de vista con la clase.
Un quejido colectivo se escuchó y Doyoung sintió que se le formaba un nudo en el estómago.
Mirando a su derecha, sus ojos se encontraron con los de Jaehyun, quien le sonrió alentadoramente. El nudo estalló cuando la bilis le subió a la garganta.
—Está bien, profesor Choi. Puedo enviárselo por correo.
—No, no —Sacudió la cabeza a los estudiantes—. Si uno de tus compañeros tiene un punto de vista diferente, deberías escucharlo. Tal vez eso te abra los ojos a algo mucho mejor.
Asintió a Doyoung para que continuara y el chico se tragó el nudo con pesar.
—Bueno, odio a los romanos —Doyoung hizo girar los pulgares mientras hablaba—. Ellos precedieron a mi civilización favorita, los griegos. Verá, los romanos estaban tan ocupados construyendo un imperio que olvidaron lo más importante que jamás haya existido: la imaginación. Eran crueles y pretenciosos. Hombres de la realidad. Los griegos eran romanticistas. Celebraban al hombre por lo que era, trabajaban en su perfección. Individualidad. Admiración e imperfección. Adoraban dioses basados en humanos, con defectos humanos y relaciones humanas. Estaban investidos de humanidad y por eso los adoro. Pero los romanos lo destruyeron todo, siglos de historias resumidas en medios de guerra.
Hubo un silencio cuando Doyoung terminó y el profesor Choi asintió, con una sonrisa encantada apareciendo en sus labios.
—Eso es muy interesante, Sr. Kim —Doyoung volvió a girar la cabeza hacia la derecha, esta vez encontrando el objeto de su odio en un pensamiento profundo, con los ojos ocupados buscando las líneas en sus manos. Siguió la línea del sitio de Jaehyun hasta sus manos antes de apartar un repentino disgusto que cubría su lengua.
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