Luchar por lo que Amo
Iba descendiendo a un lugar donde no podía escuchar ni el susurro de mi voz, la oscuridad cegaba mi mirar, mi cuerpo desfallecía lentamente y esperaba el fin de mi vida. Camus fue superior en el combate que tuvimos, entiendo que cometí una falta de respeto el haberme interpuesto en sus órdenes pero... si no hacía nada entonces ¿de que iba a servir luchar por la justicia si yo quedaba de brazos cruzados?.
Mis sentimientos aún me dominan y me hacen ver debil, no es fácil tratar de borrarlos de mi mente. No quiero dejar ir el recuerdo de mi madre, la mujer más importante en vida y a la que nunca volveré a ver.
Era todo de mi... lamento haber fallado como amigo, Seiya, Long e incluso a Nero... y sobretodo... a Shaun.
¿Qué está ocurriendo?
Estoy sintiendo un cosmos que me resulta familiar, mi cuerpo poco a poco comenzaba a recuperar la viveza. Mi corazón iba controlando el ritmo de sus pulsaciones, e incluso puedo sentir ese calor tan inmenso pero tan acogedor que me hace sentir más aliviado, tranquilo y protegido.
Mis ojos se iban abriendo, quedé impresionado al ver la mirada débil de Shaun quien me miraba dulcemente mientras transmitía todo su cosmos en mí.
—S-¡Shaun! ¿Qué estás...
—Magnus... gracias al cielo estás vivo... ¡Que alegría!
—¡¿Por qué haces esto?! — le miré con tanta preocupación.
—Porque yo... yo... ¡No quiero que mueras! — me dice con tal de tranquilizarme pero no podía... ¡me estaba dando su vida!.
—¡Detente Shaun! ¡Si sigues con esto vas a morir! — tenía miedo de que algo le pasará, sin embargo ella tomó mi mano y me respondió de una forma que me dejó sin palabras.
—Yo moriría por tí... Magnus.
Dió una leve sonrisa y terminó inconsciente sobre mi pecho aún sin dejar de soltar mi mano. Yo estaba asustado, no tenía idea de que hacer al respecto.
¡Maldita sea! ¡Sigo siendo un débil!. Uno que no pudo proteger a sus seres queridos, el imbécil que no pudo hacer nada por cuidar a la persona que me está demostrando su amor a costa de su vida.
—¡¡Shaun!!
Con dificultad me levanté de aquel piso frío, en mis brazos cargué a Shaun mientras pedia a mi madre que cuidara de ella y que nada grave ocurriera.
—¡No te dejare morir Shaun! Prometimos salir juntos de esto... ¡y así será!
Le dije mientras deposité un beso en su frente, e iba en dirección al siguiente templo. Seiya y Long estarán esperándonos para salvar a Sienna, el tiempo se estaba acabando.
...
"De nada servirán sus ataques, mis agujas son letales y nadie ha podido sobrevivir a ellas. Mucho menos ustedes, es mejor que se den por vencidos caballeros... ¡esto se acabó!"
—¡Maldicion!
—¿Será que hasta aquí hemos llegado?
Justamente ingresé al templo aun cargando a Shaun en mis brazos, al ver que Seiya y Long estaban en apuros decidí acudir a su rescate. El caballero de escorpio quedó impresionado al verme de pie, lleno de poder, además de estar dispuesto a encararlo en su propia casa.
—¡No puede ser! ¿Cómo has podido salir de ese ataúd? Nadie ha podido destruir esa cosa... Muchos menos los caballeros dorados.
—Para que veas Milo, mis amigos me dieron todo lo que necesitaba para volver a renacer. Ese sacrificio es por el que me he decidido que ya no voy a rendirme y lucharé como el caballero de Athena que soy.
Le dije con tanta confianza que yacía en mi mente y corazón, Seiya me llamó al ver que Shaun estaba inconsciente, pensado en lo peor.
—Magnus... Acaso Shaun está...
—¡Cállate! — le dije secamente. —¡No voy a dejar morir a Shaun! No después de sacrificar su vida por salvar la mía — mire a Shaun en lo que mis lágrimas no tardaron en aparecer. —Jure que nunca en la vida iba a flaquear con mis emociones... Sin embargo, Shaun me dió una razón para seguir luchando y es por eso que voy a luchar hasta el final... ¡por lo que más amo en esta vida!
Mi respuesta dejó a Long y a Seiya sin palabras, Milo por su parte mostró admiración por lo que estaba haciendo. Pedí de favor que se marcharán al siguiente templo mientras entregaba a Shaun en los brazos de Seiya.
—¡Cuiden de ella por favor! — le ordené mientras pasaba mi mano sobre la mejilla de Shaun.
—¡Así será amigo! — contestó Long por lo que ambos se retiraron del templo dejándome solo con Milo.
—Debo admitir que tienes corazón muchacho, pero eso no servirá para nada contra mis ataques.
—No me importa... — le respondí. —¡¡Te demostraré el verdadero poder que tenemos los caballeros de bronce!!
...
Mis ojos se abrían con dificultad, mi cuerpo ya no respondía como antes, esas agujas han penetrado en lo más profundo de mi corazón, mi cuerpo estaba bañado en sangre.
A pesar de mi condición tenía que seguir e ir al siguiente templo. Milo iba acercándose a mí, estaba listo para recibir el golpe que acabaría de una vez con mi vida. Pero al ver la compasión de sus ojos dió a entender que me había subestimado.
Sentí un piquete en mi pecho... había parado la hemorragia, no entendía lo que estaba haciendo hasta que finalmente habló.
—Me has demostrado lo fuerte que te has convertido, aún cuando las cosas no estuvieran a tu favor Magnus. Admiro esa valentía y poder que hay en tí.
—Milo...
—Debes seguir adelante.
A pesar del dolor me dirigí al siguiente templo, fue una de las pruebas más riesgosas que he tenido en la vida. Pero se que Milo no lo hizo por salvarme sino porque debía seguir mi propósito como caballero. ¡Esperenme chicos!
Shaun... me preguntó si estás bien.
...
—Unmm... ¿Seiya? ¿Long?
—¡Shaun!
—¿En dónde estamos?... ¿Y por qué la armadura de sagitario te está apuntando?
—No tengo la menor idea...
La flecha casi atraviesa a Seiya, un destello iluminó el lugar por completo dando como resultado una especie de pasadizo secreto.
—¿Creen qué esa sea la salida?
—No tengo idea Long, pero si es así no hay que perder el tiempo. ¡Andando!
—Chicos... ¿Dónde está Magnus?
Andromeda miraba a su alrededor con tal de localizar a cisne pero no lo vio en ninguna parte. Ambos jóvenes bajaron la cabeza, ella entristeció.
—No puede ser... Magnus está...
—¡Aquí estoy!
Ingresé al lugar ya recuperado, Shaun me miraba con tanta alegría que corrió hacia mi para darme un fuerte abrazo mientras lloraba.
—¡Magnus! ¡Me alegra que estés vivo!
Le correspondí para luego mirarle a los ojos de una forma que llamó la atención de Seiya y Long.
—Fue gracias a ti que estoy vivo — respondí. —Nunca olvidaré ese hermoso gesto que hiciste por mi Shaun.
Nos miramos fijamente con una sonrisa de oreja, me sentía muy feliz de poder ver sus ojitos llenos de vida. Ella se sentía igual pero el tiempo nos estaba ganando batalla por lo que seguimos con nuestra misión.
...
Ya en la casa de Acuario, estaba frente a frente con mi maestro. Luego de reflexionar todo este tiempo sobre lo que el me quiso dar a entender en un principio decidí enfrentarlo por mi propia cuenta.
Seiya estaba de acuerdo con ello, pero Shaun no quería dejarme solo.
—¡Peleare junto a ti! — dijo.
—No Shaun — contesté. —Este asunto es personal... No quiero involucrarte en esto.
—Pero Magnus...
—No te preocupes por mí... Voy a estar bien — le dije con tal de calmar sus ansias, aunque estaba consciente de que no iba a poder acompañarlos en el siguiente templo.
Ella dudo un momento pero Seiya le dijo que todo iba a estar bien, ella me miró preocupada a lo que le di una sonrisa para tranquilizarla.
—Esta bien... ¡prométeme que no vas a morir!
Me dijo a lo que afirmé levantando el pulgar, ella y Seiya siguieron su camino mientras veía que Camus iba ingresando a su templo mientras yo iba tras él.
La pelea fue intensa que ya estaba por tirar la toalla, Camus mantenía ese dominio y poder tal como fue en aquellos días que entrene junto a él. Estaba desesperado, tratando de dar mi mayor esfuerzo por vencerlo, sentía que la locura se iba apoderando de mí.
No tuve otra opción más que realizar la misma técnica que Camus utilizo en mi contra cuando estaba en Libra... La ejecución aurora.
El ambiente se torno más frío de lo usual, mi cuerpo ya no aguantaba más pero si esto requería sacrificar mi propia vida... no me importaba. Todo sea por el bien de Athena, de mis amigos... y de ti Shaun.
Nos volveremos a ver...
¡¡Ejecución Aurora!!
...
—Seiya...
—Si Shaun... Lo he sentido... Es mejor que sigamos con nuestro camino.
Un copito de nieve cayó n la mano de Andromeda, Cisne se despedía a lo que ella apretó su mano y la colocó sobre su pecho.
—Magnus...
Dijo esto último mientras una lágrima descendía sobre su mejilla.
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