Capítulo 3

Capítulo 3: Mamá, soy gay

Nueva York, US.

Jacob había regresado por fin a Nueva York, pero aún no le había dicho a Josh sobre su llegada. Aún era temprano, y sabía que su presencia en su lugar de trabajo, no le ayudaría a Josh en concentrarse en la práctica. Así que decidió hacer algo nuevo. Una visita a su familia. Habían pasado dos años desde el día que les admitió su más profundo secreto. Su abuela querida reaccionó normal a la noticia, sin embargo su madre no.

Estacionó su carro frente a su vieja casa y caminó hacia la puerta principal. Estaba nervioso, muy nervioso. No sabía cómo reaccionaría su madre al verlo. ¿Habría extrañado a su hijo querido?


Dos años atrás.

—Mamá, tengo que decirte algo importante.

—¡Yo primero!—exclamó la madre de Jacob entusiasmada luego de haberse reunido con uno de sus viejos amigos.—Hoy me encontré con el Señor Blue, dueño de la empresa que te comenté hace unos días. Bueno, su hija vino de Inglaterra y quiere reunirse contigo, Jacob. Es una chica muy hermosa, te vas enamorar de ella. ¡Te lo aseguro!

—¿Otra cita arreglada? No, esta vez no.  

—Pero ya acordé todo. La fecha, hora y el lugar. No me puedes hacer quedar mal, Jacob.

—¡Qué no iré!

—¿Por qué no? ¿Acaso no confías en mí? Creo que puedo mostrarte una fotografía de la chica, la tengo en mi cartera. Por cierto, es rubia. ¿A ti te gustan así, cierto? 

—¡Basta!—exclamó mientras retiraba la mano de la mujer del bolso—Madre, tengo que decirte algo importante. Algo que debí decirte desde hace tiempo.

—¿Algo malo ha pasado?— preguntó la mujer a la anciana que los observaba desde la puerta de la cocina—¿O acaso es una broma pesada?

—Mamá...Mamá...Soy gay.

—¿Qué dijiste?—La mujer no podía creer lo que que oía. Estaba en completo shock.

—Hace cuatro meses que salgo con un chico. Su nombre es Josh. Estamos en la misma academia de arte, solo que no estudia fotografía, sino baile. 

La señora seguía sin creer lo que escuchaba. Tomó asiento en uno de los sillones para ver si así podía tranquilizarse o salir de esta pesadilla. 

—Madre—la mujer vio como el muchacho intentaba acercarse a ella—¿Te encuentras bien?

—¡Aléjate de mí!—exclamó alterada—Tú no eres mi hijo. Tú no puedes ser él. 

—Mamá, por favor...

—¡Tú no eres gay! Yo no te crié para que salieras con hombres. Debes estar confundido. Sí, eso debe ser.

—Cuando el amor llega, no hay nada que se pueda hacer—intervino la abuela de Jacob—Vamos, tu hijo está enamorado y debes respetar eso. 

La mujer no decía nada, solo los observaba como si fueran ambos desconocidos para ella. 

—Vamos, mamá. Josh es un chico muy simpático y bueno. Me quiere mucho y yo lo quiero a él. Debes conocerlo. Dale una oportunidad.

Jacob colocó su mano sobre la de su madre e intentó mostrarle que todo estaría bien con una sonrisa. Pero su madre seguía confundida y molesta.

—¡No me toques!—gritó la mujer mientras retiraba a su hijo con una bofetada—Solo te lo diré una sola vez, Jacob Smith. O terminas con esa ridiculez de salir con hombres, o no vuelves jamás a está casa. 

—¿Pero qué cosas estás diciendo, mujer? ¡No puedes hacerle esto a tu hijo!—terció la anciana.

—Bien. Está bien—asintió Jacob—.Si tengo que elegir entre esas dos opciones. Elijo seguir con Josh, madre.

Diciendo esas palabras, Jacob subió a su dormitorio y empacó sus cosas lo más rápido que pudo. Tenía la esperanza de equivocarse respecto a la reacción de su madre, pero desgraciadamente acertó.Podía escuchar los llantos de su abuela, y su madre maldecir como si Dios la hubiera castigado con un hijo así. ¿Acaso ser gay es un delito en estos días?

—Jacob, no te vayas. Te lo pido, por favor—la abuela no podía dejar a su nieto partir así nada más. El joven ya había tomado su maleta y esperaba que su madre dijera algo antes de marcharse, pero no fue así.

—Debo irme, abuela. No podré volver a esta casa hasta que mi madre me acepte tal como soy. Pero descuide, no la abandonaré a usted. Iré al apartamento de Josh. La llamaré cuando llegué allá. Cuídense.

Jacob le dio un beso en la frente a la anciana y un último abrazo antes de salir por la puerta. De alguna forma sabía que su madre reaccionaría así. Jacob no se sentía atraído por las mujeres, solo salía con ellas, porque su madre le insistía. Sin embargo desde que conoció a Josh, decidió que era momento de decir la verdad. Una verdad, que esperaba algún día que ella la aceptara.  

*** 

(Actualidad)


Jacob tocó el timbre nervioso.

De repente la puerta se abrió lentamente hasta mostrar a una octogenaria de estatura baja.

—¡Mi Jacob!—exclamó la mujer emocionada mientras abrazaba a su nieto.

—La extrañé un montón.

—¡Pasa, mi hijo! ¿Cómo has cambiado? ¡Te has puesto guapetón!

—¿Usted, lo cree?—rió él—Y... ¿dónde está ella?— preguntó refiriéndose a su madre—¿Ella está acá? ¿Sigue enojada?

—Ella viajó el mes pasado a París. Si su trabajo se lo permite, volvería a fines del próximo mes.

—¿París? Ya veo. Ni siquiera le importó contactarse con su hijo allá...

—No digas eso, Jacob. Tu madre te quiere. Solo debes darle un poco más tiempo. Ven, te invitaré algo de comer.


Las horas pasaron y la noche llegó. Jacob se despidió de su abuela y de su antigua casa para luego dirigirse al estudio de baile, donde le daría una sorpresa a Josh .

Jacob estaba entusiasmado, ya que no podía esperar más para ver la reacción de Josh cuando lo vea. Habían sido varios meses sin que ambos se vean, pero Jacob tenía el regalo perfecto para pedir disculpa por su ausencia. Tenía consigo un ramo de tulipanes, los cuales eran las flores favoritas de Josh, y una caja de regalo que contendría algo especial para él.

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