Capítulo 10

*Está muy editado el capítulo*

Capítulo 10: Más que una simple venganza

(Aeropuerto Internacional John F. Kennedy)

—Sé que no puedes ir a despedirte de mí, pero me hubiera gustado...—hablaba Josh por teléfono con su pareja.

—Perdóname, Josh. Tú sabes muy bien que la gente me tomaría fotos y-

—Lo sé, lo sé...—asintió para evitar oír lo mismo de siempre sobre su privacidad y orientación sexual—Bueno, ya me tengo que ir. Te quiero, Jacob.

—¡Cuídate!

«Tengo un mal presentimiento. Tal vez no deba irme...» pensaba Josh al ver la pantalla apagada de su celular. Cogió su maleta para volver a casa, pero de repente uno de los bailarines se le acercó.

—¡Josh, vámonos! ¡Se nos hace tarde!—exclamó tomándolo del hombro.

—Lo siento, no creo poder subir al avión.

—¿Qué? ¿Te dan miedo los aviones?—tomó su brazo y lo jaló hacia la puerta de embarque—¡Estarás bien!

***

Una semana después desde que Josh había llegado a Moscú, al otro lado del planeta, Jacob se encontraba recostado en su sofá, preguntándose cuando volvería a recibir una llamada de su novio. La última vez que se contacto con el bailarín fue cuando llegó este a su destino. Otra vez las dudas y temores se apoderaban de Jacob. Lo único que su mente podía imaginar eran imágenes a montones de Josh con Serge desnudos en la cama. 

Enojado, sacó la batería de su teléfono y la aventó contra la pared. Necesitaba controlarse y despejar esa mente perversa que lo dominaba. Salió de su aislamiento conocido también como apartamento, y fue a trotar un poco por la Gran Manzana, esperaba poder olvidar todo, todo lo que pasó desde su llegada a Nueva York. Y poder al fin disfrutar de sus cortas vacaciones.

Dentro del Machazo...

—Emmanuel, ve a botar estas bolsas de basura. Paolo, ve a ayudarlo también— indicó el señor Vargas a sus muchachos.

—Entendido— respondieron ambos empleados.

Después de tirar la última bolsa en en el basurero, los muchachos apoyados en la puerta trasera del local, se pusieron a conversar y a descansar del ajetreo.

Mientras tanto, Jacob con audífonos y con lentes de sol puestos, corría de deforma extraña por Central park, y era porque el joven no dejaba de ver su pulsómetro en la muñeca mientras cantaba una canción de Wham!. Algunos ancianos en las bancas solo lo observaban preguntándose si esquivaría al árbol que se encontraba a pocos metros de él, al igual que las inteligentes palomas.

—Wake me up before you go-go, ¡auuuch!—El golpe de su frente contra el tronco fue tan fuerte, que ahuyentó a una bandada de palomas en el pasto. Una anciana que les daba de comer a las aves, se acercó al muchacho preocupada.

—¿Se encuentra bien, joven?

—Sí, eso creo...—respondió al ver que su nariz le goteaba sangre.

—Déjeme ayudarlo a llegar a la farmacia.   

—Gracias.

Luego de ser atendido por una boticaria, salió del lugar y caminó por la acera intentado sacarse los algodones de las fosas nasales con cuidado. Sin embargo un empujón con un transeúnte, le hizo notar que se encontraba en frente de la parte trasera de un local que conocía. 

«¿Eh? ¿Cómo llegué aquí?» se preguntó al ver que se trataba del Machazo.

—Ahora tengo más músculos en mis brazos. ¿Quieres ver?—Era la voz de Emmanuel. Jacob sorprendido, corrió a ocultarse detrás de uno de los carros estacionados y observó al mesero remangándose las mangas de su camisa—¿Ves? ¡Ahora ya no soy tan frágil!

—Sí, pero sigues siendo un hombrecito—bromeó Paolo, su compañero de trabajo.

—¡Malvado!—exclamó Emma golpeándole el hombro.

—¡Auch! ¡Eso dolió!

—¡Bien hecho!

—Volvamos al trabajo.

«¡¿Qué fue eso?!» se preguntó Jacob aturdido al ver a los dos hombres entrando al local entre risas. «¿Qué me sucede?» tomó asiento junto a la llanta del carro, sin saber que era ese extraño sentimiento que se apoderaba de su pecho. ¿Podrían ser unos inocentes celos? Al fin y al cabo, él había escogido a Josh, y Emmanuel era libre para elegir con quién salir. 

Sin embargo...

 —Olvidé que la comida aquí era deliciosa, así que volví—el modelo seguía sintiendo curiosidad por el mesero.— ¿Hoy no hay una bienvenida especial?  

—Bienvenido al Machazo, donde aquí, el macho se respeta—Emma no comprendía lo que sucedía. ¿Acaso este era un sueño? ¿Un mal sueño?—¿En qué le puedo servir?

—¿Qué es un mole poblano? ¿Qué contiene?—preguntó el cliente al ver la carta.

—Es un plato lleno de crema de chiles anchos, ajonjolí, especies, chocolate y muchas cosas más—contestó el mesero sonriente, ocultando su poca memoria hacía los ingredientes de la comida.

—¿Chocolate? No, gracias. Mejor deme un tamal.

—¿Desea algo más?

Té quiero, por favor.

—¿Qué?—Emma no podía cerrar la boca al oír la respuesta del modelo. ¿Acaso se le estaba declarando así nada más?

—Dije que quiero té. Creo que no debo hablar español, no soy bueno aprendiendo idiomas—explicó Jacob avergonzado—¿Pero lo pronuncié bien, verdad?

—Iré a traerle su pedido, señor.

Minutos después,

—Aquí le traigo su comida—indicó Emma colocando el plato y la taza de té en la mesa—Bueno, espero que lo disfrute.

—¡Espera!—exclamó Jacob sosteniéndola de la muñeca.—Quiero decirte que...—En eso, antes de decir una palabra más, una imagen de Josh y él apareció en su mente, confundiéndole aún más—Quería agradecerte por la comida, eso es todo—agregó mientras la veía irse de ahí.

A pesar de que terminó su plato de comida hace diez minutos, y había pagado su cuenta hace cinco, Jacob seguía observando al joven mesero limpiando las mesas usadas. Emmanuel era muy diferente a Josh, ni se acercaba a los aspectos que el modelo buscaba en un hombre, sin embargo, había algo en él que le llamaba mucho la atención. ¿Sería su inocencia? ¿Su sonrisa? Jacob no podía esperar más para descubrirlo.  

—Emmanuel—se aproximó al muchacho—Quería decirte algo antes, pero no tenía el valor de hacerlo. Quería disculparme por lo que ocurrió la otra vez. No lo hice con la intención de herirte, sino hacerte reír un poco.

Emma no respondía, seguía limpiando las mesas, esperando que la dejara en paz.

—Me agradas, Emmanuel. Creo que eres un chico simpático y trabajador. Me gustaría conocerte mejor.

—¿Yo?—se señaló alagada, aunque no duró mucho, ya que al darse cuenta que tenía puesta ropa de hombre, le hizo creer que el chico podría estar tomándole el pelo otra vez.

—¿Estás libre esta noche?

Emma no contestaba, seguía limpiando y acomodando las mesas.

—¿O qué tal el sábado?

—Trabajo hasta tarde.

—¡No es cierto!—interrumpieron dos voces femeninas desde la ventana de la cocina.—¡Emmanuel está libre el fin de semana!

—¡Chicas!—Emma quería ahorcarlas.

—Entonces, te veré este sábado—sonreía Jacob mientras tomaba la libreta de notas del bolsillo del mesero.—Te apuntaré mi número y tú me darás el tuyo para contactarnos. Espero que podamos ser amigos pronto, Emmanuel.

***

—¿Qué sucede, Emma?—preguntó Gigi a su amiga, al verla postrada en el sillón mirando la pantalla apagada del televisor.—¿Ocurrió algo en el trabajo?

—Me encontré con Jacob Smith en el Machazo, y me pidió disculpas.

Emma no parpadeaba. Aún no sabía si había sido real el intercambio de números con el modelo.

—¡¿Qué? !¿Y tú le crees? Yo que tú, hubiera aprovechado ese momento para vengarme de él. Recuerda lo que gritaste la vez pasada: ¡Muerte a Ángel!

—Sí... Sobre eso, creo que me vas a odiar cuando te diga que le di mi número. Él también me dio el suyo. Mira—sacó un papel de su bolsillo y lo colocó en la mesa de café.

—Esto es extraño ¿Acaso sabe que tu nombre es Emma y no Emmanuel?

—¡No! Ningún cliente debe saber quién soy, debo seguir en el personaje hasta terminar mi novela. ¿Lo recuerdas? Y hasta ahora no consigo encontrar un tema interesante.

—Mmm...Entonces, ya sé que pasa aquí—se acercó Eugenie a la mesa, y tomó el número—Jacob es gay.

—¿Qué? No es posible. Tal vez le guste las tomboys.

—No, amiga. Créeme, es gay. Trabajo con actores y bailarines, así que sé cuando un chico no le gusta las vaginas. 

Emma no lo podía creer. Su antigua musa y adonis había resultado ser más diferente de lo que ella se imaginaba. La joven escritora se tocó el cabello y la barbilla, y se miró en el reflejo de la mesa. ¿Acaso no lucía nada femenina como para que Jacob se diera cuenta que es mujer? Aún así, eso ya no importaba. Ahora solo quedaba sacar provecho de esta graciosa confusión.

—Me has dado una idea, Gigi. Jacob Smith podría ser un experimento interesante para mi novela. Si salgo con él, podré saber en carne propia como es una relación gay. 

—¡¿Vas a salir con él?!—Emma asintió mientras apuntaba el número de Jacob a su teléfono—¿Qué pasa si él llega a enamorarse de ti de verdad y se entera que eres mujer? Eso sería peor que una venganza, Emma.

—No creo que él llegue a enamorarse de mí para empezar. Jacob es una celebridad, tal vez solo busqué un amorío por vacaciones, al igual que yo, un cliente en el Machazo para mi historia.

—¿Y qué pasa si tú te enamoras de él?

—Eso no pasará.

All Rights Reserved. Copyright © teffo96 2013

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top