19
Después de quince años me he acostumbrado a ver a mi hija escondida en el armario.
Sin embargo, cuando voy a agarrar mi abrigo cada mañana, siempre me sorprendo de ver que su cuerpo no se ha podrido lo suficiente para caerse de la soga.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top