Capítulo LX: Una Realidad Siniestra
— ¡Chloe...!
¿Qué mierda ha pasado...?
E-estoy de nuevo en la clase del profesor Jefferson... ¿Cómo...? ¿Qué es lo que hice mal esta vez...? ¿Por qué volví justamente a esta realidad...?
—... Alfred Hitchcock, llamado famoso por la película Pequeños trozos del tiempo, pero podía estar hablando de la fotografía ya que era probable...
¿Qué diablos...?
—Estos pedazos de tiempo nos pueden enmarcar en nuestra gloria y nuestro dolor, de la luz a la sombra, de color a claroscuro...
¿Tengo que escuchar esta lección de Jefferson otra vez? Esto debe ser el infierno...
—Ahora, ¿alguien puede darme un ejemplo de un fotógrafo que capturó perfectamente la condición humana en...?
Esto realmente es un desastre... ¿Será que en realidad hemos jodido el tiempo?
No me caí y... Eso sí que no se sintió como un sueño... Fue raro...
—Diane Arbus.
— ¡Muy bien, Victoria! ¿Por qué Arbus?
Tranquilízate, Max... No pierdas la cabeza... aún.
Pero es que es imposible mantenerme tranquila cuando esas aves vienen a estrellarse contra las ventanas, convirtiéndose en cuerpos sin vida y manchas de sangre. Y nadie más que yo parece darse cuenta de ello, a pesar de que el estruendo cubra la voz de Mark Jefferson. ¿Es que a nadie le importa?
—En serio. Podría llevarlos a todos a una esquina oscura, y capturar ese momento de desesperación.
La campana se escucha y todos se esfuman alrededor.
Mierda... Esto no tiene ningún sentido.
Mientras voy hacia la salida, mi móvil colapsa ante los mensajes que no dejan de llegar. Es un sonido que me causa escalofríos, y que casi pareciera extraño. Como si nunca antes lo hubiera escuchado. Como si no perteneciera a mi móvil en realidad.
El primer mensaje es de Joyce.
Max, tenemos un video de vigilancia sobre ti dándole la sobredosis a Chloe. No puedes escapar ahora. No hay realidad en la que puedas esconderte. No te atrevas a subestimarme, ¿entiendes?
¿Qué...?
¿Qué es lo que he hecho en esta realidad...? ¿Acaso se refiere a la sobredosis de morfina...?
El siguiente mensaje es de Nathan Prescott.
Max, me encantó tu sesión con Jefferson. En verdad te ha capturado. Si quieres, podemos salir algún día.
¿He estado también en el Cuarto Oscuro...?
Es demasiado surrealista pensar que incluso el perro de Frank me ha enviado un mensaje. ¿Cómo es esto posible?
Perra, no molestes a Frank.
O a mí.
¿Tienes una galleta?
Siento que ya he perdido toda la razón.
Hay un mensaje de Samuel, el conserje.
Buenas noches, Max.
Las ardillas me hablan, pero ¿cómo puedes hacerlo tú?
Samuel no tiene teléfono.
Esto no está pasando...
William.
Hey, Max. ¿Podrías saludar a Chloe y a Joyce?
No olvides decirles que me dejaste morir.
¿Qué...?
El último mensaje es de Rachel.
Hola, Max.
Aquí Rachel Amber.
Sólo quería presentarme. Nos veremos pronto.
Muy pronto.
Eso último me ha causado escalofríos.
—Te veo, Max Caulfield. No intentes irte sin que hablemos de tu entrada al concurso.
¿De dónde salió Jefferson?
—Sólo quería saber si... quisieras pasar el resto de mi vida en mi Cuarto Oscuro. Tu pureza me inspira tanto... Y podríamos ser muy felices juntos. ¿Quién necesita selfies cuando puedo retratarte?
—Me gusta pensar en eso como nuestro Cuarto Oscuro. Es el único lugar donde realmente me siento a salvo, y protegida de la tormenta.
—Por supuesto, Max. Puedo fotografiarte una y otra vez. Puedes ser mi modelo por toda la vida. Y la muerte. Seremos felices en la oscuridad. Sólo asegúrate de mantener esa pureza. No me gustaría si te corrompes como Rachel, o Chloe...
Desaparece frente a mis ojos.
¿Cómo pude decir semejante cosa...?
Esto no puede ser real... ¡No puedo creerlo!
Intento salir de aquí, pero sólo consigo llegar a los dormitorios en los que soy recibida por oscuridad, algunas velas... Y el llanto de Kate, que llora ante un altar que podría estar anunciando que estoy... muerta.
—K-Kate...
Ella se levanta lentamente. En un parpadeo, ya la tengo frente a mí. Su mirada vacía no es tan inquietante como el hecho de que su cabeza está cubierta de sangre en el punto exacto donde debió golpearse cuando... murió.
— ¿Por qué me dejaste saltar, Max? ¿Qué clase de amiga eres
—K-Kate...
—Tú jamás me entendiste. Jamás entendiste lo que había pasado. Ahora jamás volveré a ver mi familia... Gracias a ti.
—Kate, eso no es verdad. ¡Yo siempre he sido tu amiga!
Un parpadeo basta para que su aspecto cambie y la Kate hardcore aparezca frente a mí, abriendo una puerta para saltar al vacío. Toma mi mano para llevarme consigo, y lo único que siento es el doloroso impacto cuando caigo en el mismo pasillo al que llegué en primer lugar.
No...
Este pasillo es distinto.
Estoy vestida ahora con las ropas de Rachel Amber que Chloe me dejó usar, y los anuncios de desaparecida de Rachel cubren el suelo y las paredes. El eco de la voz de Chloe se escucha a mi alrededor, brotando a la vez de ningún lugar.
—... Ella era mi ángel...
Un viento gélido recorre el pasillo entero, obligándome a mirar en la dirección donde deberían estar las ventanas y en cuyo lugar tan sólo hay grafitis en donde se repite una única frase, una y otra vez.
—... Después de que mi padre murió y tú te mudaste, me sentí abandonada...
Rachel en el cuarto oscuro...
Rachel en el cuarto oscuro...
La voz de Chloe sigue escuchándose, así como el sonido de esos pasos llega detrás de mí a pesar de que estoy totalmente sola.
—... Rachel me salvó la vida...
Esto me da escalofríos. Incluso siento como si estas ropas no me pertenecieran. Como si lo único que provocaran fuera esa urticaria que me obliga a rascar la piel de mis brazos hasta que comienza a brotar un poco de sangre.
No debería estar usando la ropa de Rachel...
—... Se fue de Arcadia... Sin... Sin mí...
Los pasos son cada vez más sonoros, y activan mi sentido de supervivencia para buscar alguna puerta abierta. Pero todas han desaparecido.
Todas, excepto una.
—... Como todos en mi vida... Mi papá, tú y Rachel... Desvanecidos...
Mi dormitorio.
La única puerta existente, que alguien ha marcado con un grafiti inquietante.
Nadie se mete conmigo, perra.
N-Nathan...
—... Sólo quiero fumar y estar sola...
Ni bien abro la puerta, llego al dormitorio que le perteneció a Rachel alguna vez. Y esta vez, es su voz la que se escucha a lo lejos.
—... ¿Maxine Caulfield?
La puerta se cierra justo detrás de mí, desapareciendo un parpadeo. Ocurre lo mismo con la ventana, que repentinamente ha desaparecido y que ha sido remplazada con el agujero a otro universo... dibujado con sangre fresca.
¿En qué clase de realidad estoy...?
—... Tú... Tú no eres Maxine Caulfield...
Max... Nunca Maxine.
Algo cae repentinamente del escritorio.
Es mi diario, que comienza a consumirse en fuego mucho antes de que yo pueda tomarlo. Sólo queda reducido a cenizas, dejándome a la deriva. Totalmente imposibilitada de viajar a algún momento seguro a través de mis fotografías.
Ahora puedo decir que realmente me siento aterrada.
¿Cómo saldré de aquí...?
T-tengo... T-tengo miedo...
—... He llegado a la conclusión de que podría ser el destino...
El destino...
¿Qué clase de destino es el que me espera en este lugar tan oscuro...?
C-Chloe... ¿En dónde estás...?
—... ¿Cómo sabes que esto no está relacionado con una tormenta más grande, Max?
La tormenta... ¡Tengo que volver para evitar que Chloe, Rachel y Kate mueran en ese desastre!
Pero, ¿cómo puedo hacerlo? ¿Cómo puedo volver?
¿Cómo fue que llegué aquí...?
—... Somos compañeras en el tiempo...
Si sólo pude entrar a esta habitación, eso significa que hay algo aquí que debo hacer. O que debo encontrar. Pero, ¿qué es...?
¿Será que...? ¿Será que acaso tenía que llegar a este lugar para que las fuerzas que me han traído aquí me demostraran que mi diario y mis esperanzas ya no existen...?
—... Este sitio es el epicentro de todo lo aterrador...
Respira...
Hay un espejo en la habitación, que va de pared a pared. Pero aunque quisiera tomarlo como una señal, sólo consigo sentirme mucho más aterrada. Y es que la persona que aparece en el reflejo es Rachel Amber.
Sus movimientos son idénticos a los míos. Pero cuando yo separo los labios para pronunciar al menos una palabra, ella habla nuevamente.
—... Te lo dije antes, Max... Lo que es mío, es tuyo...
¿Qué significa esto...?
Quiero responderle, pero no brota ninguna voz de mi garganta.
Y ese silencio parece alterar a Rachel, quien golpea el espejo y me hace retroceder. Enfurecida, Rachel vuelve a la carga.
— ¿Qué mierda haces aquí, Caulfield? ¿Vienes a seguir moviendo las cosas, causando que todo esto siga empeorando sólo para que tú puedas ser feliz?
—Rachel... N-no... Y-yo...
—No te importa nadie, ¿no es cierto? Lo único que hiciste fue mantener viva a Chloe, sin importarte lo que nosotras pudiésemos sufrir para que tú consiguieras lo que querías. Eres egoísta, Maxine... ¡Tú eres quien tendría que estar muerta!
El espejo estalla para que ella pueda sujetarme por ambas manos, arrastrándome hacia ese sitio oscuro que repentinamente se transforma en el Cuarto Oscuro. En ese mismo lugar de pesadillas, en el que ya se encuentran Jefferson y Chloe. El obturador de la cámara se escucha cada vez que la pose de Chloe cambia. Y aunque yo intento moverme, apenas puedo levantar la cabeza. Es como si las drogas hubiesen hecho efecto en mí, aunque mi mente aún está totalmente consciente.
¿Cuánto más durará esta maldita pesadilla?
—Tienes las mismas cualidades que yo apreciaba en Rachel Amber, Chloe... Pero no en Max.
¿Por qué Chloe está posando para Jefferson?
—Max es una niña.
—Lo sé. Y nunca se calla, ¿o sí?
—Estoy tan harta de su mierda hipster...
—Creo que todos en Blackwell ya han tenido suficiente de Max Caulfield...
La luz segadora que cambia las realidades aparece momentáneamente, para hacer que Jefferson sea reemplazado por Warren. Ahora finalmente puedo levantarme, pero aún no puedo hablar. Siento como si hubiese algo que oprime mi garganta. Como si me hubiesen arrebatado la capacidad de defenderme de cualquier manera.
—Parece que Max estuvo jugando con ambos, Warren...
—Sí... Supongo que no es tan inocente como parece.
—Parece que sólo quería burlarse de nosotros.
—Pero sólo hay una chica con la que quiero ser salvaje, Chloe.
¿Por qué Chloe permite que Warren la bese y la acaricie de esa manera?
C-Chloe... E-esa tendría que ser yo, no Warren... ¿Por qué Chloe estaría con alguien más...?
La imagen cambia.
Warren es reemplazado por Nathan.
—En verdad eres sexy, Chloe. ¿Por qué pierdes el tiempo con Max?
—Aburrimiento. Además, ella es mi marioneta personal. ¡Toma una foto de esto, perra!
La imagen cambia de nuevo, haciéndome caer de espaldas cuando Chloe en silla de ruedas avanza hacia mí.
— ¿Por qué tienes esos poderes? Ni siquiera sabes cómo usarlos. Rachel está muerta y tú sigues viva. La vida es... injusta.
C-Chloe...
N-no...
—Desearía que jamás hubieses vuelto a Arcadia Bay. Tú eres la verdadera tormenta.
La luz se lleva a Chloe, dejándome totalmente vacía. Y en su lugar, aparece esa imagen siniestra de lo que Victoria y Nathan hicieron de mí en esa realidad alterna. Esboza una sonrisa maliciosa. Su mirada me causa escalofríos.
— ¿Quién eres tú...?
Mi voz se escucha como si estuviese muriendo de sed.
—Oh, por todos los cielos... ¿Hablas en serio? Soy tú, idiota. O una de las tantas Max que dejaste atrás.
Pareciera que estoy hablando con Victoria, aunque soy yo quien está justo frente a mí.
T-tengo miedo... C-Chloe...
— ¿Puedes ayudarme a salir de aquí?
—Oh, así que quieres ayuda... Creí que podrías controlar todo y a todos. Torciendo el tiempo entre tus dedos.
—Intenté ayudar. Sólo quería hacer lo correcto.
—Sólo querías ser popular. Y una vez que adquiriste tus poderes, tu gran plan consistió en engañar a la gente y hacerle pensar que te importaban.
— ¡Sí me importan! Sólo intentaba hacer amigos.
— ¿Diciéndoles lo que querían escuchar? Sólo buscabas una salida, porque no puedes hacer amigos por tu cuenta.
—Eso no es verdad. Tengo grandes amigos. Y he usado mis poderes para hacer cosas buenas.
—Por favor, deja de ser tan inocente. Eres una hipócrita. Dejaste un camino de muerte y sufrimiento detrás de ti.
— ¡Eso no fue culpa mía, hija de puta!
—No te atrevas a hablarme así... ¿Qué hay de la mierda que sí fue culpa tuya? Oh, espera. Déjame adivinar. Jodiste el tiempo y el espacio por tu preciosa Chloe, ¿Crees que ella lo vale?
—Por supuesto. Es mi mejor amiga.
—Oh, sí... ¡Ignoraste a tu mejor amiga durante cinco años cuando ella se estaba yendo al infierno! Vaya amiga...
—Chloe es lo único que me hace sentir bien.
—Porque has dejado que ella haga contigo lo que ella quiere. Se le llama Síndrome de Estocolmo. Pero tú no hiciste esa tarea, así que tienes que aprender del modo difícil. Como Rachel.
—Cierra la boca. No lograrás asustarme.
—Yo estaría más preocupada por saber si Chloe es quien va a matarte, y no Jefferson. Max, ¿en verdad crees que ella es tu amiga? ¿Ella te respeta de cualquier manera? Eres tan estúpida... Me avergüenza tener el mismo nombre que tú. Y algún día Chloe destruirá...
Su voz se apaga en cuanto la puerta del cuarto oscuro se abre, dejando entrar a mi punk peliazul que camina hacia mi otro yo para encararla y darle un empujón por los hombros.
—Hablando del diablo...
Otro empujón.
Chloe y su furia son implacables.
—Escucha, perra, será mejor que no intentes jugar con su cabeza —sentencia Chloe, colocándose frente a mí para evitar que mi otro yo siga atormentándome—. Ella sabe lo que hemos vivido juntas esta semana, y tú no. ¡No hay manera en la que puedas separarnos! ¡Y así será en cualquier realidad!
Ambas desaparecen frente a mis ojos, y la luz me transporta a un sitio oscuro en el que sólo hay un camino de piedra frente a mí.
Ni bien doy el primer paso, una luz se enciende para demostrarme que no estoy totalmente sola.
Kate, la Kate Marsh a quien no pude salvar de saltar, está aquí.
Puedo escuchar su voz en mi cabeza.
—... Max... M-me haces sentir bendecida por primera vez esta semana...
Ella no se mueve cuando yo echo a caminar a lo largo de este... lugar. Pero en cuanto el eco de su voz se apaga, la siguiente luz se enciende para mostrarme que la Kate hardcore también está acompañándome.
—... Incluso los ángeles necesitan ángeles, Max...
Las voces de ambas me ayudan a apretar el paso, avanzando más y más hasta que la voz de Kate vuelve a apagarse y la imagen de Rachel aparece ante mí para demostrarme que también puedo contar con ella.
—... Destino, Max...
Ella apenas se gira para seguirme la mirada cuando yo sigo avanzando, encontrando frente a mí a Chloe. Mi punk peliazul, que va corriendo hacia esa... luz. Esa luz que me llama y que me obliga a ir a toda velocidad, sintiendo que las tres chicas que he dejado atrás están impulsándome para seguir adelante.
Y las voces de las personas más importantes para mí siguen escuchándose, aunque esta vez no pertenezcan a ninguno de mis recuerdos.
— ¡Max, resiste! ¡Por favor...!
Kate...
— ¡Quédate con nosotras, Max! ¡No me hagas esto!
Rachel...
— ¡¡Max...!!
Chloe...
¡¡Chloe, espera...!!
9
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