capítulo 10


Stone estaba en uno de sus muchos pequeños casos, ésta vez, era una esposa qué quería saber si su marido la engañaba con otra mujer. Mientras estaba en su oficina recopilando toda la información, Cheryl, llamó a su puerta. - pasa

La mujer entró tranquilamente - Vittorio está aquí

Stone elevó la vista - hazlo pasar entonces - le dijo. La mujer asintió y salió de nuevo por la puerta. Él, volvió a lo que estaba mientras venía el italiano.
Minutos después, DeLuca entró sin más - hola, qué haces aquí? No deberías estar con Daniela sin salir de la habitación?

Vittorio se echó a reír por el comentario - la e dejado exhausta - decía mientras se sentaba en la silla que estaba en frente de la mesa de Stone. - me a llamado Prieto. Vendrá con su esposa y también vendrá Cantoni con su sobrina y su ya marido Fausto

Stone arrugó su frente sin comprender el porqué se lo estaba diciendo - mmm...vale?

El italiano sonrió - ya sabes como son las mujeres. Resulta qué tu esposa, Daniela y Bianca han organizado una fiesta en mi casa sin mi consentimiento

- oh! Ya veo...

- también han invitado a Misha

- y eso...te parece bien?

- quieren conocer a su esposa y a su hija. A mi me da igual

- os lleváis bien ahora, no?

- sí. En prisión y estar en la misma celda, pudimos hablar de todo y aclarar nuestras diferencias y disputas

- y en qué quedasteis entonces?

- no entiendo

- quiero decir... habéis vuelto a vuestra vida cotidiana... qué pasará ahora?

- nada. Está todo solucionado. Hemos preferido llevarnos bien para nuestros negocios. Y es posible qué en alguno trabajemos juntos

- vaya! Pues si que os habéis echo amigos

- bueno...pasar tanto tiempo con alguien encerrado sin poder hablar con nadie más, acabas o hablando de los problemas que os tienen en disputa, o acabas asesinandolo.

- ya...- hizo pausa - pero seguís teniendo el problema del puerto

- eso también lo tenemos hablado. Hemos tomado la decisión de que aunque nos crucemos, no intervendremos entre nosotros. Sólo si vemos que hay algún problema y nos necesitamos

- eso está muy bien

- sí, supongo...- se encendió un cigarrillo - qué descubristeis sobre Rogers?

- giro de 360 grados...- ironizó

- lo siento...es la curiosidad

- lo e notado - hizo pausa mientras se encendía el cigarro que le acababa de dar el italiano y soltó el humo despacio - creo que es uno de los que estaba detrás de todo esto. No me creo eso de que habría matado dos pájaros de un tiro ... - dio otra calada - esconde algo

- entiendo... - miró hacia la ventana y vió a dos pájaros que echaban a volar desde ella - también me gustaría - dijo más para si mismo

- qué?

- los pájaros - le hizo mirar en la misma dirección - miralos, son tan libres de todo... - se levantó y se acercó a la ventana. Miró ahora a la gente pasear por la calle. Stone, se levantó también y se colocó a su lado - y ellos - siguió, pero ahora dirigiéndose sobre la gente - son tan hipócritas e idiotas

- eso crees?

- sólo hay que mirarlos bien Stone - le hizo mirarlos de nuevo - son como ovejas que siguen al pastor...como perros obedeciendo a su amo... nadie es libre de nada. La vida te la arrebata quien sea, yo mismo e arrebatado vidas para que no me perjudicaran a mi, o a mi dinero

- estás filosófico

- estoy harto más bien - se dio la vuelta y empezó a andar por la oficina - todo esto - hizo girar sus brazos de un lado a otro y lo miró - no sirve de nada. Todos acabamos en el mismo sitio, sólo qué, algunos son recordados y otros no, ésa es la única diferencia de las muertes.

- cierto, pero a qué viene esto?

El italiano lo miró de reojo y volvió a andar, pero ésta vez, hacia la silla de nuevo. Se sentó despacio y con las piernas totalmente separadas de la una a la otra. Sacó una navaja y la hizo girar entre sus dedos - Misha me dijo algo que nunca había pensado antes - Stone volvió a su asiento y escuchó atentamente mientras él tragaba saliva y se disponía a contarle - nunca e tenido un hogar. Nunca lo había pensado. Yo fui criado para llevar éste negocio. Mi padre era un drogadicto y mi madre murió cuando yo apenas tenía tres años. No recuerdo nada. No recuerdo haber sido feliz alguna vez. Sólo recuerdo a mi tío. Él me crío. Me enseñó a ser su sucesor. Pero mejorandome. Desde qué me acogió en su casa... - sonrió con amargura - era un crío...con tres años ya dejaba que me diesen palizas para que no sintiera nada. - Stone quedó estático con esas palabras, le estaba contando su vida! No lo podía creer! - hizo qué me volviese frío. Que no jugase como el resto de niños. Me encerraba en el sótano y me dejaba allí durante días si hacía alguna travesura de crío. - lo decía sin dejar de darle vueltas a la navaja - con nueve años, me hizo matar. A un ex socio suyo... por lo visto, le había robado mercancía. Me hizo entrar en su casa y me dijo que quería la prueba. Fue la primera vez qué corté una cabeza humana - Stone, apretó la mandíbula al oírlo - llegué a su despacho con la cabeza en una bolsa. No sentí nada...No sentí miedo, ni consciencia...me era indiferente - tragó saliva - a los doce años, veía a mis compañeros del internado que jugaban al fútbol. Yo en cambio, me quedaba aislado mientras dibujaba planos para atracar bancos. - Stone separó un poco sus labios, quería seguir escuchando y al mismo tiempo no quería. No podía creer qué el hombre que tenía delante, no hubiese tenido una vida normal - con quince años ya había atracado más de veinticinco bancos y había matado más de cincuenta personas. Ni siquiera recuerdo los motivos...Sólo...los mataba. Era el conejillo de indias de mi tío. Era su creación... veía a los hombres como coqueteaban con mujeres y yo...no sentía nada... Sólo...- hizo pausa para coger y soltar el aire lentamente - mi tío hizo todo para que a las mujeres las utilizara. Y eso hacía. Para mí, ellas eran un desahogo carnal. Una vez, mataron a una chica con la que acababa de pasar la noche. Su sangre me salpicó en el rostro y no sentí nada. E visto morir niños y niñas...mujeres desesperadas para que no les hiciese nada malo ni a ellas ni a sus hijos...y no sentía nada...no, siento, nada. - lo miró - nunca e tenido un hogar

Stone no sabía qué responder, se quedó totalmente petrificado en el asiento - no...no sé qué decirte. - fue lo único que pudo articular

- sólo quería que lo supieras, no tienes que decir nada

- porqué? Porqué querías qué lo supiera?

- necesitaba decírselo a alguien que no sintiera pena por mi

- no, no siento pena - negó con la cabeza - lo qué siento es impotencia

Vittorio frunció el ceño sin entender - impotencia?

- sí. No tuviste nada por lo que luchar. No tuviste... - miró hacia la ventana y vió a lo lejos un pájaro volar - libertad - ahora lo había entendido. Ahora entendía el por qué le estaba diciendo eso - eso quieres? Quieres ser libre? - lo miró

El italiano lo contemplaba con sus grandes ojos negros. A Stone siempre me había fascinado ése brillo en ellos, siempre le brillaban de ésa forma. Por eso impactaba e intimidaba tanto. Vittorio sonrió - la fiesta es a las nueve de la noche. - se levantó de la silla - no llegues tarde - fue hacia la puerta y salió cerrandola trás de si.

Stone ahora lo entendía todo..._ ahora lo entiendo...por eso no quería qué me metiera. Sólo quería qué los sacaran, a los demás! Pero no a él! Para él, la cárcel era su liberación! _- miró hacia la puerta - lo siento amigo, pero aún te necesitan aquí.

Vittorio salió al exterior, miró al cochero que le estaba abriendo la puerta para entrar al carro. Soltó aire despacio y miró hacia el cielo, estaba a punto de llover...le encantaba la lluvia.
Cerró los ojos al moral una gota en su rostro, luego los abrió y le dijo al cochero que iba a andar. Que se fuese a casa. El cochero asintió y se fue a su asiento, dio dos estocadas a los caballos y se puso en marcha.
La lluvia empezó a hacer de las suyas al momento. La gente corría para resguardarse de ella, mientras que el italiano hacía todo lo contrario. Por esos momentos, sentía que estaba solo y eso le gustaba.
Al cabo de unos veinte minutos, dejó de llover. Decidió volver a casa para darse un baño caliente.
Las asistentas al verlo entrar empapado, no dijeron nada, se limitaron a correr para prepararle el baño. Ni siquiera él tuvo que decirles nada, ellas mismas lo hicieron automáticamente.
Subió despacio las escaleras ante la mirada de algunos de sus hombres que estaban en el salón y lo miraban con el ceño fruncido.
No les hizo caso, siguió andando hasta llegar a la segunda planta y se metió en su habitación. En la cama, visualizó a Daniela aún dormida. No pudo evitar sonreír al verla, con las ropas mojadas, se acercó y se sentó en una de las butacas para mirarla mientras dormía. La vió moverse y abrir los ojos. Ya lo había visto...

- Vitt...madre mía! - se levantó de golpe - qué haces empapado?! - corrió hacia el armario y cogió una toalla. Fue hacia él y empezó a secarle el pelo con ella. Lo llevaba suelto y gotas caían por las pintas y por todos lados - quieres coger un resfriado? Puedes coger una pulmonía!

DeLuca se limitó a observarla en silencio mientras ella iba secándole. Vió como se agachaba y le sacaba los zapatos para secarle los pies. La cogió por los hombros con delicadeza y ella lo miró extrañada - dímelo otra vez

- qué? El qué?

Él tragó saliva y soltó aire - dilo otra vez

Daniela al fin entendió, sabía lo que le estaba pidiendo. Se levantó para luego sentarse en las piernas de él. Acarició su rostro y su pelo - ti amo

Vittorio apretó la mandíbula y sin decir nada, apoyó su cabeza en el pecho de ella. Cerró los ojos, se sentía bien oír eso, aunque...él no supiese dárselo. Quería ser egoísta...por una vez.

...

AQUÍ OS DEJO OTRO CAPÍTULO QUÉ E IDO ESCRIBIENDO A RATOS JEJEJE... UFF LO DE VITTORIO TIENE TELA...VAYA INFANCIA MI POBRE ITALIANO 💔😭
VOSOTRAS, QUÉ PENSÁIS? DECIDME EN COMENTARIOS QUÉ HABÉIS SENTIDO AL SABER LO QUE PASÓ DE NIÑO...Y...TEMA DANIELA? 🤔

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