Destinatario desconocido

Estás dónde me quedé,
sin mucho o poco,
con tu piel de mármol pulido,
mirándome,
y tus ojos de aceitunas negras,
me invaden,
no puedo hacer mucho niña mía,
sólo cambio lo que el hombre puede cambiar,
no sé cómo hacer para que tu mirada vuelva,
tus caricias.
Olvida quién eres y quién soy,
porque al parecer no nos conocemos,
o quizá sí,
ya no recuerdo,
no necesito tiempo,
no uno lejos de ti al menos,
no deseo más segundos para pensar,
jamás olvidaría que te amo,
y tocaré las teclas de un piano,
entonando una gran canción que aún no escribo,
seguramente luego de haber tomado clases de piano,
qué más puedo hacer,
sí mis salidas están cubiertas de madera,
las tape para jamás irme de ti,
e hice bien,
en besarte tantas veces como me fue posible,
solo los ahorraba para este día,
tener suficientes besos de recuerdo,
para que no me afectare en demasía tu ausencia.
Éste nosotros,
en los días de voz suelta,
jamás parecerán escasos,
siempre necesitaré unos cuántos muchos,
y otros cuántos pocos.
Siempre necesitaré de ti.

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