Vulnerables

Lolita me había dicho que existía una doctrina que consentía que el matrimonio sea de a tres personas o más. Realmente no entendí que quería insinuarme.

—Se llama poligamia —lo dijo tan de repente, con la mayor dignidad posible.

—La verdad es que tenemos, cómo verá usted, una diferente perspectiva del matrimonio —añadí, tembloroso.

—Los matrimonios polígamos actualmente, son de un modo común por las ciencias sociales —dijo Lolita— solo las co - esposas tienen que aceptar tu propuesta.

En mi interior, sabía que la idea era propicia, que no había nada de malo con albergar bajo un mismo techo a las mujeres embarazadas, que después de todo compartían un lazo sanguíneo, por ser primas hermanas.

La expresión de satisfacción de Lolita era evidente. Yo intenté decir algo con las manos pero no pude. El cuerpo de mi gerenta se arqueó, mirándome fijamente lavar unas ollas de acero inoxidable.

Al darme vuelta, la visión de Lolita me cerró la garganta. Ella estaba sola de pie, un vapor emanaba de ella, en este momento sentí pavor, no quería que ella me gustara.

—Ladislao, en este momento pienso que debes cerrar la boca —bramó como un animal en el aire.

—Eres una buena gerenta —respondí con una sonrisa burlona.

—Muchas gracias guajiro —masculló la mujer.

Me gustaba cuando ella posaba su mirada en la mía, sus ojos negros se agitaban y sus pupilas dilatadas emanaban un brillo incandescente. Era una mirada famélica, ávida de amor.

En mi mente surgió la confusión, no estaba seguro si la mujer intentaba seducirme o era algo que solo yo sentía. Me senté un momento en la silla de la cocina y busqué en el bolsillo de la chaqueta mis medicamentos para controlar la ansiedad.

Por un momento nos quedamos en silencio y luego Lolita atendió una llamada telefónica, aparentemente era su novio, al oírla, me desalentó y eso apuñaló mis deseos. Una ráfaga caliente escapó de sus labios carmesí.

—Buenas noches Ladislao —dijo Lolita sacudiendo su melena suelta
— ; me tengo que ir, pero piensa en lo que te dije... después de todo, ya no nada que perder.

La mujer tenía la fatalidad de una serpiente y el poder de la perdición en sus pupilas. Lo único que hice fue mirarla, temiendo el torrencial de reproches que Gloria me iría a decir cuando le diga que mi plan, me va a convertir en un polígamo.

.....

Antes de abordar el tema con Gloria, comencé a investigar sobre la poligamia. Entendí a primera instancia  que la práctica es muy usual en los países musulmanos y en otros países de América, pero en este caso, consensuada por la iglesia mormona fundamentalista. También investigué que existe una aprobación judicial y un contrato de regímenes de bienes conyugales para estos matrimonios.

Pesquicé, todo lo que pude para intentar agradar a mi gerenta. Así conseguir un ascenso, a pesar de llevar unas pocas semanas como lavaplatos. Entonces al terminar mi turno en el restó, me senté en una de las oficinas para elaborar una solicitud de ascenso. Mientras me disponía a escribír, observé que Lolita estaba de pie acomodando unos manteles en un anaquel. Me observaba de reojo, sabía que quería soltar la lengua otra vez.

—Cuénteme sobre esa nueva relación con Gloria —dijo, Lolita con sus pupilas dilatadas.

—¿A que te refieres? —mascullé— Gloria, es la madre de mi hijo.

—Pero aquí en el pueblo se rumorean cosas —agregó mi gerenta— me han contado que hay indicios de que esa criatura es de Ray.

—No puedo expresar lo inconsistente que es ese dato —chillé.

—¿Por qué? —dijo Lolita vivamente — consigue que admita que tuvo un breve romance con el difunto.

—¿Quién inició ese rumor? —pregunté.

Negó con la cabeza.

—No lo sé con exactitud —exclamó— solo un chisme de peluquería y una coincidencia sospechosa.

—Vamos a parar con toda esta fantochada ¡Oh, esto es horrible! Ayúdeme a terminar con este circo. Es muy importante.

—Está bien, no te enfades —insistió Lolita — . Fue Elisabetta, ella le había dicho a manicurista, que su novio la había dejado embarazada y también nos contó que había hallado una carta manuscrita para Gloria, redactada por Ray.

La miré de reojo. Afortunadamente, Lolita parecía apenada por lo que había dicho.

—¡Bueno, bueno, esto sí es una macabra sorpresa! —exclamé enfadado.

—Fue hace cuatro semanas. Mucho tiempo ya pasó. ¿Por qué será que embarazó a las dos mujeres al mismo tiempo? —insistió Lolita.

—Mujer, usted es una verdadera profeta. Ojalá que sea toda una mentira, pero no quiero enfrentar a Gloria de nuevo, ella puede volver a huir —respondí aletargado.

—Debes hacerlo. No sea que tu bebé, nazca con los ojos verdes —agregó Lolita, con una suave risa.

—Este amor es rastrero, tengo una punzante duda clavada en mi pecho — agregué— desearía que todo esto sea parte de una alucinación.

—Sé que tal vez habrá una hendidura permanente en tu corazón por culpa del guachinango de Ray. Pero somos amigos y te ayudaré —murmuró parpadeando.

Ella miró mis labios fruncidos, detenidamente. Mi corazón parecía latir más de lo normal y su paroxismo era capaz infringirme el dolor, con solo verla.

.....

Después de divagar, fuí a la tienda de camping, estaba llegando veinte minutos tarde.

—Llegas tarde Ladislao —dijo mi patrón.

—Tiene razón. Es que ando de aquí para allá. Esta mañana Gloria tenía médico y tuve que llevarla a las cinco de la mañana a la clínica del doctor Moreira.

—¿Qué hay del empleo vespertino? — masculló el hombre, mientras encendía un cigarrillo.

—Espera un minuto. Deje que lleve estas cañas de pescar en el depósito de arriba.

—La señora Ramos anda diciendo que anda encantada contigo —gritó fuertemente mi patrón.

—¿Ramos? ¿Te refieres a Lolita?  — respondí aletargado—. No entiendo como los chismes llegan del campo a la ciudad.

—Si, Lolita. Es que ella tiene un cierto grado de fama en toda la provincia —dijo con entusiasmo.

—¿Qué ha hecho en el pasado?  Cuénteme.

—Las malas lenguas dicen que es una víbora, una mujer sin escrúpulos que le gusta romper hogares —continuó el patrón, tranquilamente, dirigiéndose a la puerta para entregar un pedido. Es una mujer normal, pero, a veces, ya sabes...

—Espera un momento. Antes de que pudiera abrir la boca se metió en una pequeña cocina de local para cebar mate.

—Ay, Dios. Sabes, Ladislao, ¡esa mujer no obedece a nadie! Estoy preparando unos mates ¿quieres?

—No, no me gusta el mate.

—Bah, cállese, subnormal —dijo el hombre ofuscado.

— ¡Ja! Yo solo tomo café. Prepararé un poco.

—Qué lástima que ese chico murió — murmuró el hombre— ¿Ahora a quién le romperás la cara?

—¿Verdad que es horrible? 

—Pues deberías haberle roto la cabeza a coscorrones —agregó mi patrón.

—¿Cómo es que usted sabe todo? 

—La gente habla, tiene lengua —dijo lanzando una tos nerviosa.

—Bueno no todo es malo, por fin me libré de esa mala calaña.

—La vida pasa, ahora vivirás la aventura de la paternidad —agregó mi jefe.

—Oh, sí. Mi vida cambiará. Por cierto, Elisabetta también está en cinta.

—¿La prima de Gloria? —preguntó, muy sorprendido.

Mi patrón estudiaba ansiosamente su mate.

—Si, pero también dicen que Ray me hizo una cochinada —agregué.

—¿Que dices?  — preguntó el tipo.

— Dicen que el hijo de puta de Ray, embarazó a Gloria también —contesté.

—¡Qué espantoso! Creí que ese idiota era un bolchevique, sin embargo te la aplicado hasta la médula —comentó el señor.

—No se enfade usted —añadí— .No creo que sea cierto.

—Cállate de una vez, Ladislao —contestó mi jefe, tosiendo violentamente.

—Calma, es solo un rumor de feria.

—Oh. ¿Hablaste con Gloria sobre esto? — preguntó confundido.

—Aún no —chillé nervioso.

—Pregúntale de una vez qué piensa sobre la infidelidad —explicó el hombre —. De ese modo le estarás haciendo una pregunta indirecta.

El hombre se sentó en un taburete con las piernas cruzadas, con un codo en el mostrador de madera, luego se dispuso a contarme sobre una estrategia que merecía toda mi atención.

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