Capítulo 3

Le di un gran empujón que la lanzó e hizo rodar por el suelo hasta quedar de espaldas, sin darle tiempo a levantarse llegué a su lado y pisé su espalda. Gruñí cerca de su rostro, podía sentir como temblaba y veía sus manos apretar la arena. Soraya intenta levantarse pero yo la agarré por la nuca y la lancé de nuevo.

-¡Agh... !

Ella se queja mientras se levanta, le di la oportunidad de hacerlo. Soraya me mira molesta, se transforma y corre de nuevo hacia mi. La esquivé varias veces con facilidad, y eso la hacia enfadar aún más. Miré a mi madre y ella asiente disimuladamente, yo sonreí. Esquivé una vez más otro ataque de ella con un salto pero en ese salto sentí mi lomo hormiguear y antes de tocar el suelo mis alas aparecieron.

Gruñí hacia Soraya y la ataqué, la arrastré por el suelo, luego la agarré por el cuello y la lancé de nuevo. La golpeé tanto como me era posible ya que mi plan no era matarla, sino debilitarla y hacer que no pudiera seguir peleando. Entonces, luego de muchos golpes y algunas quemaduras, la derrumbe desde lo alto para golpearla de nuevo contra el suelo. Ella chilla, intenta levantarse pero ya no pude.

Todos miran expectantes a los movimientos de Soraya pero ella finalmente acepta la derrota al ya no intentar levantarse. Entonces miré a mi padre, él me da la señal de terminar con esto.

-Yo, Traicie Black, Alpha de la manada... te destierro Soraya Pierce... para siempre.

Ella gruñe pero chilla en dolor y lástima. Miré a la manada cuando todos comenzaron a agacharse en una reverencia hacia mi, me enderecé mientras sonreía al igual que mi familia.

-Llévensela, déjenla fuera del territorio.

Dos guardias llegan rápidamente y se la llevan. Yo fui junto a mi familia la cual me miraban con orgullo. Me volví a mi forma humana y sonreí un poco.

-¿Lo... hice bien? - cuestioné.

-Lo hiciste de maravilla, le diste su lección. - responde mi padre.

Yo los abracé, luego a mi hermano quien me decía que estaba muy orgulloso de mi y que sabía que yo iba a ganar, por supuesto. Todos volvimos a nuestras casas, pero claro, yo no. Los chicos, o sea, mis primas, primos, amigos amigas y mi hermano nos fuimos a pasear por la manada.

Paseábamos por todos lados, hasta que vimos correr a una loba, la cual estaba realmente herida. Me apresuré a correr hasta ella seguida de los chicos.

-¡Alpha! Por favor... ayúdeme...

Ella se queja del dolor y no aguanta mucho más antes de desmayarse, yo evité su golpe al atraparla rápido y luego volteé hacia los guardias que se acercaban.

-Llévenla al hospital, ahora. - ordenó.

Ellos estaban por agarrarla pero alcancé a ver algo en el lomo de la loba. Una flecha de los cazadores, la arranqué, ellos se llevan a la loba y yo me quedé mirando detalladamente la flecha, tenía un símbolo.

-Traicie... - Laila me saca de mis pensamientos -¿Estás bien?

-Sí, estoy bien. Hay que ir a ver a esa mujer cuando despierte. - respondí.

Ellos asienten y entre todos fuimos al hospital. Entramos y nos atendieron rápido, nos mostraron donde estaba la habitación donde tenían a la mujer y esperamos a que terminen de tratarla y ella despierte. No tardó tanto en suceder, al cabo de media hora nos dejaron entrar a la habitación.

-Alpha, ayúdeme por favor... - la mujer vuelve a suplicar al verme.

-La ayudaré, no lo dude, pero debe decirme que sucedió...

-Los cazadores, ellos me quitaron a mi hija, solo tiene cinco años. Ayúdela Alpha, por favor... - suplicó ya con las lágrimas en los ojos.

-Cazadores...

Murmuré pero me paralicé al momento en que las imagínese golpearon mi mente y me hicieron revivir esos momentos tan vivamente... Hasta que mi hermano me sacó de ahí...

-Traicie, Traicie... - él me abraza e impide que caiga hasta el suelo -Tranquila, eso ya pasó, ya estás aquí, no te volverá a pasará nada...

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