La iniciación

Camila no pudo dormir. Las imágenes de la noche anterior seguían rondando su cabeza como una película de terror. Todavía no podía creer que todo lo que había pasado fuera cierto. ¿Realmente tenía un poder sobrenatural que la hacía diferente al resto de las personas? Sus dudas se incrementaban cada vez más según se iba acercando la hora de encontrarse con Noah.

Cerca de las 8 am, después de que su padre se marchara al trabajo, ella se vistió para ir a la esperada cita. Mientras lo hacía, volvió a reparar en los hematomas visibles que relucían en sus brazos y en su rostro, los cuales le recordaban que todo lo ocurrido sí había sido real. Por suerte, Ernesto había llegado tarde la noche anterior y no pudo ver los golpes, pues de lo contrario se preocuparía demasiado. Mentir era una de las cosas que peor se le daba a Camila por eso evitaba hacerlo. Siempre prefería ser sincera, a pesar de que muchas veces se metía en problemas por eso. Esta vez no tenía otro remedio que engañar a su padre, porque el lugar de la cita era uno de los sitios a los que tenía prohibido ir.

La zona abandonada de la ciudad quedaba bastante lejos de su casa y según la opinión de Ernesto era un lugar desolado y peligroso. Como Camila solía ser curiosa había investigado un poco su historia. Años atrás, antes del comienzo de la monarquía, Volcán era uno de los países más prósperos del mundo, la gente vivía toda unida, sin distinción de clases sociales ni preocupaciones económicas. La principal fuente de ingresos del país era la producción de azúcar, café, tabaco, frutas, minerales preciosos, etc. Era una tierra abundante y llena de vida, donde los volcanienses aprendieron a convivir juntos.

Todo cambió cuando comenzó la Guerra Atómica, un acontecimiento histórico que terminó con parte de la población. El propio hombre estuvo a punto de terminar con su raza gracias a sus retorcidos experimentos y sus ansias de poder. La monarquía se estableció para intentar revertir los estragos causados por la guerra y finalmente lograron hacerlo, hasta cierto punto.

Actualmente, a pesar de haber pasado casi doscientos años desde ese acontecimiento, Volcán continúa intentando recuperar el esplendor que alguna vez tuvo y eso se puede ver reflejado en la parte abandonada de la ciudad, donde viven los indigentes y los que fueron condenados por no seguir las ideas del rey. Esas personas están recluidas en aquel lugar y aunque pueden salir a la otra parte, no son admitidos en la sociedad, no pueden trabajar ni estudiar, solo pueden comer y vestir de la caridad del resto de los ciudadanos. Dichas personas son llamados "los excluidos" y Camila los ha visto en pocas ocasiones. Normalmente vestían con harapos o ropas desgastadas, otras veces tenían una túnica blanca que usaban como insignia de su oposición al régimen, pero lo que realmente los destacaba era una marca en su antebrazo que debían tener siempre visible para que el resto de la población los reconociera. Estas personas podían optar por una vida normal, pero solo si se arrodillaban ante el rey y juraban ser leales, lo complicado de esto es que si volvían a fallar eran ejecutados.

Camila nunca entendió por qué las cosas funcionaban de esa manera. ¿Por qué estas personas debían ser condenadas solo por dar su opinión o por pensar diferente? No había una respuesta clara, su padre solo decía: No debes hablar de estos temas nunca hija, es muy peligroso. Así que Camila callaba como todos los volcanienses y acataba las reglas de su país, aunque ahora se encontraba a punto de romperlas por primera vez.

Había una línea roja que dividía una parte de la ciudad de la otra. Ya en ese punto casi no se observaban personas en la calle ni comercios, comenzaba a tornarse todo muy desolado, tal y como su padre lo había descrito. Camila lo pensó unos segundos antes de adentrarse en aquel terreno desconocido, pero finalmente logró traspasar aquella línea. Comenzó a respirar muy acelerado según se iba alejando de su parte de la ciudad, pero estaba decidida a llegar a la cita y así poder encontrar respuestas a sus dudas.

La zona abandonada tenía una arquitectura bastante antigua. Las calles eran de piedra, estaban sucias y deterioradas. Lo que más prevalecía en el paisaje eran los escombros de lo que alguna vez fueron edificios y viviendas. Las pocas casas que Camila encontró estaban casi en los cimientos, con las paredes descascaradas, las ventanas rotas y los techos remendados. El hedor a podredumbre comenzaba a invadir las fosas nasales de la chica, pues la basura se acumulaba en cada esquina. Encontró una plaza abandonada, donde los bancos estaban rotos y los árboles deshojados. El lugar contaba con una majestuosa fuente que seguramente alguna vez brindó agua a los pájaros y adornó con su belleza el sitio, pero ahora solo había un moho verde floreciendo en la piedra. Camila sintió tristeza de observar los columpios solitarios, al parecer ningún niño visitaba ya aquel parque.

Más adelante, Camila divisó un río y supo que estaba cerca. Se trataba del Río Sagitar, llamado así por una antigua leyenda que decía que en las noches se reflejaba en sus aguas la constelación con dicho nombre. Este río atravesaba toda la ciudad por lo que tanto los de la zona dorada (los ricos), como los de la zona media (donde vivía Camila), los de la ciudadela (los más pobres) e incluso los de la zona abandonada podían disfrutar de su belleza y de refrescarse en sus aguas.

El puente empedrado estaba justo allí, a unos pasos de Camila, dividiendo ambos extremos del río. Del otro lado pudo ver algunas casas mucho más deterioradas que habían sido construidas con materiales desechados. También observó un grupo de barcos anclados en la orilla que seguro pertenecían a las familias que allí vivían. A pesar de que se notaban rastros de civilización el lugar permanecía en un silencio sepulcral, no se escuchaba ningún ruido, excepto el correr del agua. Todo aquello era tan extraño para Camila que se sintió en otro mundo. Había vivido quince años de su vida en Galea y no conocía toda su realidad.

Estaba tan distraída observando el movimiento del río que no se percató de que había alguien detrás de ella.

Me alegra que vinieras.

La joven se sobresaltó tanto que casi pegó un grito, pero solo atinó a voltearse con rapidez. Allí estaba Noah.

Casi me matas del susto espetó Camila, intentando moderar su nerviosismo. Su corazón se había acelerado nuevamente.

Lo siento, no quería interrumpirte, pero tampoco deseaba hacerte esperar más.

Camila reparó nuevamente en el muchacho, ahora lo veía de un modo distinto, era inevitable para ella recordar cómo la salvó de aquel hombre desconocido y la destreza con que lo enfrentó esa noche. Noah era un poco más bajo que ella, su cuerpo era bastante delgado, aunque se notaba que entrenaba porque su abdomen estaba algo marcado al igual que sus brazos. Su rostro denotaba pureza por lo que parecía más joven, quizás debido a sus pequeños ojos azules y sus gafas de "niño estudioso". Su cabello rubio estaba mal cortado, era lacio y le rozaba los hombros.

No sé si debí venir confesó Camila—. Lo que pasó ayer...

Era necesario que vinieras, hay mucho que debes saber.

Dime todo lo que debas decir y luego me iré. Este lugar me da un poco de miedo.

Noah entendió perfectamente la postura de Camila y se preguntó cómo decirle en pocos minutos todo lo que ella debía saber. ¿Podría asimilarlo tan pronto?

Emm comenzó—. Es difícil de comprender, pero creo que debemos empezar por el principio.Camila asintió y él supo que podía continuar—. El mundo que conoces no es tan normal como parece. Mucho antes de que Volcán si quiera fuera nombrado y que los cinco reinos fueran establecidos, la magia ya era parte de nuestras vidas.

¿La magia? interrumpió Camila.

Sí, sé que suena raro, pero la magia existe. Camila lo miró como si acabara de decir algo extremadamente absurdo. Noah la ignoró—. La magia nos rodea, está en todas partes, es algo fundamental de nuestra existencia.

¿Estás bromeando, cierto?

No, claro que no...Sé que es difícil de creer para ti, pero ya has experimentado la magia en tu propio cuerpo. Primero cuando nuestros dedos se rozaron, ¿no sentiste una energía muy fuerte y abrumadora en ese momento?

Camila lo recordaba, era como si un torbellino explotara dentro de ella. No tuvo más remedio que asentir.

Eso que sentiste es la unión de dos fuerzas, la unión de tu magia y la mía.

¿Mi magia?

Sí, Camila, tú posees una magia muy poderosa que data de siglos de antigüedad. Tú tienes uno de los poderes Elegidos, por eso eres muy especial.

Camila se turbó por unos segundos. De un momento a otro el mundo que creía conocer parecía guardar un gran secreto que podía cambiarle la vida para siempre. No sería fácil de asimilar aquella información y sospechaba que aún le faltaba mucho por saber.

Sé que todo esto te suena una locura, pero puedo demostrarte que lo que te digo es real. Solo debes confiar en mí.

¿Qué quieres que haga?

Quiero que conozcas a alguien, un mago que tiene varios siglos de nacido y conoce bien la historia de los Elegidos.

Camila se rio, no supo si de nervios o de lo absurdo que aquello sonaba. Ninguna persona podía vivir tantos años.

No sé si debo creer todas estas locuras, pero ya que estoy aquí quiero llegar hasta el fondo de todo esto.

Noah sonrió y le extendió una mano para que ella la tomara.

¿Lista para ver la magia de cerca nuevamente?

Camila no supo por qué no titubeó, ni por qué se apresuró a darle la mano en ese momento. Fue el comienzo de un viaje que no tenía retorno. Ahora las puertas de su destino se habían abierto para nunca más cerrarse.

...

El salón del trono del palacio de Nelvreska era majestuoso, como si hubiese sido esculpido por los mismísimos dioses. Sus paredes de mármol con incrustaciones en oro hacían que cualquier visitante quedara enternecido ante tanta ostentación. Cada pequeña parte del lugar tenía extraños símbolos y arabescos tallados detalladamente, los que resaltaban aún más su magnificencia. El resto de la decoración también era exquisita, contaba con cojines de seda fina, un piso totalmente alfombrado, lámparas con lágrimas hechas de plata y cortinas del más fino hilo. Todos los detalles eran perfectos y demostraban las características de la realeza de aquella región.

¿Estás seguro de que era ella?

Por supuesto, Majestad. La vi con mis propios ojos. Tenía el poder del fuego y su parecido con Leinad era inconfundible.

El siervo continuaba de rodillas esperando el gesto de su rey para levantarse. Tenía la mirada clavada en el suelo, pero de vez en cuando observaba de reojo a la figura imponente que tenía frente a él. Rosman estaba detallándolo desde el trono, el cual se encontraba por encima del resto de los asientos y era exclusivo del rey, nadie más podía utilizarlo. Por un momento, su mirada se desvió hacia un punto perdido, sus recuerdos de la noche en que sacó a Leinad de su casa comenzaron a invadir su memoria. No sabía si debía creer o no aquella información porque de ser cierta su búsqueda del brazalete podría comenzar nuevamente.

Dime cómo encontrarla.

El siervo tragó en seco y comenzó a tartamudear.

La..la..perdí.

Rosman sintió que la sangre le hervía por dentro. Siempre los siervos se comportaban como unos completos inútiles, nunca hacían nada bien. Se puso de pie de golpe y caminó hacia el hombre, que continuaba de rodillas, encogido como un miserable saco de papas.

¿Me estás diciendo que se te escapó una adolescente inexperta frente a tus propias narices y ni siquiera fuiste capaz de seguirle el rastro? bramó. El hombre se encogió en su sitio y bajó la cabeza.

Lo siento...Majestad...había otro muchacho...era un Elegido y no pude vencerlo. Perdóneme por favor...

Rosman miró a su ministro más importante, que observaba todo desde un rincón de la sala. Él estaba pensando lo mismo: los Elegidos comenzaban a unirse contra ellos. Esperaba que Samtines tuviera una idea de cómo encontrar a la chica y al brazalete. Luego sacó una daga de su bolsillo y con un movimiento ágil, la clavó en el corazón del siervo. Este apenas fue capaz de reaccionar, la vida comenzaba a escapársele sin remedio. Rosman puso su mano sobre la cabeza del misererable hombre e recitó unas palabras en voz baja. El siervo comenzó a chillar de un modo aterrorizante y para cuando el rey extrajo el arma, su rostro se había borrado. Ahora parecía un espectro con cuerpo de humano.

—Uno más para la colección—celebró con júbilo. Por consiguiente, se dejó caer nuevamente sobre su asiento.

Los guardias se marcharon al igual que el nuevo siervo involuntario. Samtines dio unos pasos hacia él.

Si es verdad lo que ese hombre dijo y la hija de Leinad está en Galea, solo es cuestión de tiempo para encontrar el brazalete—comentó Samtines.

Eso lo sé resopló Rosman—. Lo que realmente me interesa es cómo encontrarla.

Hallarla no le servirá de nada. Lo más probable es que ella ya sea parte de los Elegidos y esté siendo entrenada por Corazón de la Tierra, si es así jamás va a traicionarlos. Sabes cómo funcionan los Elegidos, son leales hasta la muerte.

Entonces, ¿qué propones que haga?

Necesitamos infiltrarnos, estar muy cerca de ella y del resto de Los Elegidos, sin que nadie sospeche de nosotros. De ese modo podremos seguir todos sus movimientos de cerca y descubrir así el paradero del brazalete y robarlo sin que lo vean venir.

¿Y cómo se supone qué haremos eso?

Siendo uno de ellos.

Rosman abrió los ojos con asombro. ¿Acaso se refería a infiltrar a un Elegido dentro del grupo para así espiarlos?

No estarás pensando en Giselle, ¿cierto? Sabes que no la expondría a un peligro así.

No hablaba de ella.

Entonces Rosman lo supo, Samtines siempre lo sorprendía con su inteligencia. Todo el plan comenzaba a formarse en su cabeza, era tan perfecto que pudo saborear la victoria durante unos segundos.

Tráeme al muchacho ordenó con una sonrisa.

...

Cuando Camila abrió los ojos se encontró con un lugar totalmente desconocido. Por un momento recordó cómo había llegado hasta allí y todo le pareció tan irreal, como si acabara de despertar de un fantástico sueño. Luego de que Noah colocara su mano en una de las paredes del puente de piedra, un agujero de color blanco se abrió frente a ellos mostrando un terrible vacío. Noah la llevó hacia allí y ella solo lo siguió, sin hacer preguntas. Entraron juntos, tomados de la mano. Camila sintió mareo, como si estuviera siendo arrastrada por un torbellino o acabara de lanzarse a toda velocidad desde una gran altura. Experimentó escalofríos y su corazón se aceleró al máximo. Algunos segundos después, todo volvió a la normalidad y por fin estuvo en aquel sitio que ahora sus ojos contemplaban con asombro.

¿Qué es este lugar? preguntó ella, sin dejar de mirar a su alrededor.

Estaban en un salón de gran tamaño que a simple vista parecía pertenecer a un palacio abandonado. Camila lo detalló rápidamente y comenzó a notar que no era un sitio común. Las paredes estaban cubiertas de lava, esta se escurría lentamente y desaparecía antes de llegar al suelo. La joven echó un vistazo hacia abajo y quedó maravillada al encontrarse parada sobre un cristal que separaba sus pies de la profundidad de océano. El techo era aún más fascinante, revelaba un cielo estrellado con cometas que viajaban de un lugar a otro.

Le decimos "el salón de los poderes" respondió Noah—. Aquí vienen todos los Elegidos cuando comienzan su iniciación.

¿Qué es la iniciación?

Una persona desconocida apareció frente a ellos. Era un hombre bastante mayor, quizás de unos ochenta años. Tenía una barba que casi le llegaba hasta el suelo y que llevaba perfectamente trenzada. Su rostro arrugado era perturbador porque parecía esconder un sinnúmero de misterios, pero lo que más llamó la atención de Camila fueron sus ojos grises que la dejaron congelada en su sitio. ¿Cuantos recuerdos guardaban aquellas pupilas?

Bienvenida Camila. La chica no supo qué decir, solo atinó a mirar a Noah con nerviosismo.

Él es Corazón de la Tierra, nuestro maestro. Él fue la primera persona encargada de reunir y entrenar a los Elegidos y hasta hoy sigue velando por nuestra protección.

Corazón de la Tierra le sonrió a Camila, ella continuaba sin saber qué decir.

Sé que te encuentras muy confundida. De un día para otro toda la realidad que creías conocer resulta ser muy diferente a lo que imaginabas...Entiendo perfectamente cómo te sientes.

Quisiera saber qué es este lugar y qué se supone que soy exactamente.

Responderé todas tus preguntas, pero primero es necesario que escuches la historia desde el comienzo.

Corazón de la Tierra chasqueó los dedos y la pared que se encontraba frente a ellos cambió. De primer momento no se veía nada, solo una niebla blanca, pero era evidente que algo se escondía detrás.

Mucho antes de que la tierra fuera poblada ya existía nuestra diosa suprema, la diosa Leah, protectora y dueña de todos los planetas del universo. Fue ella quien nos creó y quien nos dio vida y raciocinio.

La niebla se disipó y los dos jóvenes pudieron observar el espacio, poblado de planetas, estrellas, cometas y otros cuerpos celestes. Camila dio unos pasos al frente, indecisa y sintió como si estuviera al borde del abismo, casi podía tocar la luna con sus manos. Estaba fascinada con aquel efecto tan realista que nunca antes había visto. La imagen cambió de repente y mostró al planeta Tierra poblándose de plantas, animales y humanos. Era como hacer un viaje por la historia del mundo.

«Leah vivía en la Ciudad de Cielo y gobernaba desde allí. Con el paso del tiempo se dio cuenta de que los humanos eran una raza difícil de controlar, armaban guerras, mataban y se apoderaban de todo. Ellos querían ser más poderosos que los dioses, por lo que debió buscar una alternativa para mantener el orden en la tierra. Fue así como creó los poderes Elegidos, que no son más que una pizca de sus inmensos poderes divinos, y con ayuda de su fiel sirviente, escogió a quince jóvenes dignos de portarlos».

Corazón de la Tierra siguió hablando, mientras sus palabras se materializaban frente a los ojos de ambos chicos. Camila sintió un pequeño vuelco en el corazón cuando observó a aquellos jóvenes desconocidos que recibieron cada uno un poder mágico con el que debían proteger al mundo.

«Una vez los jóvenes fueron escogidos, Leah creó con ayuda de ellos el brazalete de amatistas, uno de los objetos más poderosos del mundo».

Camila observó la imagen de la reliquia tan cerca que tuvo la tentación de estirar el brazo y tocarla. Se trataba de un aro hecho de acero que tenía incrustadas una serie de piedras de color violeta. La chica se percató además de que el sirviente al cual Corazón se refería era un apuesto muchacho de cuerpo fornido y ojos grises como la niebla. Aquellos ojos ya le eran conocidos.

«Los jóvenes escogidos fueron llamados Los Elegidos y se encargaron de velar por la seguridad de la humanidad y de la magiacontinuó Corazón de la Tierra—. Poco tiempo después, una Elegida llamada Aerys, la portadora del poder del fuego, tomó la decisión de traicionar a sus compañeros. Ella deseaba tener el poder absoluto, quería ser más poderosa que Leah, así que planeó derrotarla. Su poder se volvió cada vez más fuerte y con ayuda de uno de los hijos de Leah, lograron debilitarla. Entonces los Elegidos tuvieron que unirse y luchar contra ella. Fue una batalla terrible que duró varios años y que casi acaba con los humanos. Leah terminó entregando su inmortalidad para poder salvar a los humanos, esa fue su mayor muestra de amor hacia nosotros».

Las imágenes seguían pasando frente a los ojos de Camila. El rostro furioso de Aerys, las ciudades quemadas, los hombres arrodillándose ante ella, las muertes, etc. Corazón de la Tierra estuvo unos segundos en silencio, como si estuviera recordando algo muy triste de su pasado.

«Finalmente, los Elegidos vencieron con ayuda del fiel discípulo de Leah, y Aerys fue asesinada, pero había dejado muchos estragos en la Tierra. Por esa razón, los poderes Elegidos deben seguirse transmitiendo de generación en generación, para que sirvan como guardianes de la magia blanca y cómo veladores de la paz de nuestro mundo».

Cuando Corazón terminó la historia, la pared que allí se encontraba volvió a aparecer. Camila reaccionó entonces, un poco abrumada por todo lo que acababa de presenciar. Tenía muchas dudas, pero no sabía por dónde empezar a preguntar. El anciano se le adelantó, como si pudiera leer sus pensamientos.

Sí, yo era aquel fiel sirviente. Camila supo entonces por qué aquellos ojos le parecieron tan familiares—. Le prometí a Leah que velaría por la seguridad del mundo y es lo que he hecho todo este tiempo.

¿Cómo has podido vivir tantos años?

Leah me otorgó la inmortalidad para que pudiera cumplir con mi misión.

Camila quedó en silencio nuevamente. Comenzó a sentir un poco de dolor de cabeza, todo aquello la estaba agobiando. Era demasiada información para procesar en tan poco tiempo.

—Déjame ver si entendí—comenzó a hablar un poco indecisa—. ¿Están diciéndome que existe una diosa que controla todo lo que sucede en este mundo y también que existe un mundo oculto con magia y poderes que nadie conoce? ¿Qué más falta? ¿Brujas en escobas voladoras?

Corazón de la Tierra y Noah se miraron a punto de soltar una carcajada, pero se contuvieron.

—Lo más importante que tienes que saber es que sí existe un mundo oculto que convive con el mundo que conoces—explicó Corazón de la Tierra con tranquilidad—. Existen personas como tú, como Noah y como yo que conocen esa verdad que está prohibida para el resto de los humanos. La verdad sobre la magia. —Camila no respondió, estaba demasiado confundida como para decir algo coherente—. Tú eres especial, Camila. Eres una Elegida. Tienes el poder del fuego y eres descendiente de Aerys, la primera portadora del fuego.

—No puede ser—tartamudeó Camila, pero nuevamente los recuerdos de la noche anterior invadieron su memoria. Había sentido aquella energía sobrenatural, no tenía cómo negarlo—. ¿Cómo es que soy descendiente de alguien que vivió hace cientos de años?

—Porque el poder de los Elegidos se transmite de generación en generación, al menos esa es la idea—respondió Noah.

—Ralph, el hijo mayor de Leah, se enamoró de Aerys, por eso al tener descendencia su hijo heredó el poder de su madre, convirtiéndose en un Elegido automáticamente. Así funciona la herencia del poder—explicó Corazón de la Tierra.

Camila caminó por la habitación, cada vez más inquieta. Toda aquella historia se le hacía demasiado fantástica como para poder creerla con tanta facilidad, a pesar de todo lo que acababa de presenciar. Necesitaría tiempo para asimilarlo, aunque en el fondo estaba cada vez más interesada en los detalles.

—Entiendo que soy una Elegida—admitió Camila, resignada—. Yo misma presencié anoche cómo funciona mi poder, pero no entiendo cuál es mi propósito. ¿Qué debo hacer con todo esto?

—Cuando Aerys y Ralph comenzaron la guerra contra Los Elegidos, ellos hicieron algo que estaba prohibido en ese momento: enseñar los conocimientos mágicos a los humanos nuevamente. Por eso, los conocimientos sobre la magia negra sobrevivieron hasta hoy. Aún existen brujos negros, personas que se dedican a usar dichos conocimientos para dañar a la humanidad. La misión de Los Elegidos es frenar esto y utilizar su poder para combatir a quienes desean acabar con la paz del mundo. De este modo evitaremos otra catástrofe como la que ocurrió hace doscientos años.

—¿La Guerra Atómica tiene relación con la magia? —preguntó Camila. Corazón de la Tierra asintió—. No es posible...

—La ambición del ser humano no tiene límites, Camila, por eso debemos perfeccionar nuestras habilidades, así podremos evitar cualquier amenaza que quiera destruir a nuestro mundo y a la magia— explicó Noah—, y a la vez mantener a salvo las reliquias mágicas.

—¿Te refieres al brazalete de amatistas? —Noah asintió con un leve movimiento de cabeza—. ¿Dónde está ahora?

Fue robado hace algunos años, por Rosman, el rey de Nelvreska. Esa reliquia es muy peligrosa en las manos equivocadas porque si un Elegido muere sus poderes pasan al brazalete y quien lo porte puede hacer uso de ellos. ¿Entiendes?

¿Quieres decir que hay un loco suelto deseoso de matarnos para quedarse con nuestros poderes? ¿Por eso me atacaron? se horrorizó Camila.

Es muy probable que el hombre que te atacó sea servidor de Rosman y que quisiera quedarse con tu poder asintió Noah—. Además, el brazalete tiene otra característica y es que permite potenciar el poder del Elegido que lo porte.

¿No podría darle mi poder voluntariamente a Rosman? Así nos ahorraríamos todos estos problemas preguntó Camila con un dejo de fastidio en su voz.

Camila, debes entender que fuiste Elegida para cumplir una misión. No puedes renunciar a lo que eres.

¿Quién se supone que me eligió? ¿Quién deseaba ponerme en peligro de muerte?

Heredaste tu poder de tu madre respondió Corazón de la Tierra sin miramientos.

¿Mi madre? tartamudeó Camila—. Mi madre está muerta.

Tu madre fue una Elegida. También tenía el poder del fuego. Es por eso que ahora tienes esta responsabilidad tan importante.

Camila quedó atónita nuevamente. Un recuerdo vino a su mente de golpe, la primera vez que le preguntó a su padre por qué ella no tenía una mamá como todas las niñas. Recordaba que Ernesto la miró con los ojos a punto de estallar en lágrimas y la abrazó. Nunca tuvo muchas respuestas, solo sabía que ella había muerto de alguna enfermedad mortal y desde entonces su padre la había criado. Ni siquiera tenía fotos de su madre porque se habían quemado en un supuesto incendio.

No es posible...balbuceó. Era difícil asimilar que su madre tenía un poder sobrenatural y andaba por ahí salvando el mundo.

¿Nunca te has preguntado qué le pasó? ¿Por qué murió?

¿Sabes algo sobre eso? lo interrogó Camila cada vez más conmocionada.

Corazón de la Tierra titubeó, no estaba seguro de que tenía el derecho de contarle aquella verdad tan dolorosa a Camila, pero era la única manera de que ella supiera a lo que se estaba enfrentando.

—Rosman la asesinó para quitarle el brazalete. —Camila quedó atónita ante aquella información—. Tu madre fue escogida para proteger dicha reliquia, pero Rosman la tomó desprevenida y logró quedarse con el brazalete. Tu madre luchó hasta el final por defenderlo.

Camila tuvo que sentarse para poder asimilar toda aquella información. Su madre lo había sacrificado todo, había muerto por defender un ideal que ella aun no comprendía y que le parecía absurdo.

Lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, obligándola a cubrirse el rostro y tragarse las ganas de romper en llanto.

Noah se agachó, quedando a su misma altura.

—Lo siento mucho— comentó con sinceridad.

Camila secó sus mejillas húmedas con rabia. Todo el dolor que sentía comenzaba a convertirse en deseos de venganza hacia el hombre que había separado a su familia y asesinado a su madre.

Sé que necesitas tiempo para asimilar toda esta información...comenzó a decir Corazón de la Tierra, un poco conmovido con aquella escena.

No. Si todo esto es verdad no voy a quedarme de brazos cruzados mientras el asesino de mi madre intenta hacerme lo mismo que a ella. Corazón de la Tierra y Noah la miraron con asombro. Estaban sorprendidos con su determinación—. Díganme que tengo que hacer ahora.

Corazón de la Tierra sonrió. Realmente, Camila tenía el espíritu de su madre y el de una Elegida. Al ver ese brillo en sus ojos, ese deseo de enfrentarse al mundo y vencer, supo que haría grandes cosas.

Primero debes hacer la iniciación.

Camila preguntó a qué se refería exactamente. Todavía tenía demasiadas dudas por aclarar.

Es un ritual donde los Elegidos juran lealtad al resto de sus compañeros, a la diosa y por supuesto a la magia. Debes comprometerte a servir a la magia blanca y a dar tu vida si hace falta por esta causa explicó Noah—. Los Elegidos nos tomamos muy en serio esta promesa. Nunca traicionamos a los nuestros y estamos dispuestos a morir por cualquier otro Elegido. Tenemos que ser capaces de sacrificarlo todo, incluso la familia por esta causa. ¿Estás dispuesta a hacerlo?

Camila no estaba segura de que sería capaz de hacer todo aquello. No sabía si era tan fuerte ni tan determinada, pero no pensaba renunciar ahora que sabía la verdad. Su corazón la impulsaba a cumplir con aquel deber que apenas comprendía. Se lo debía a su madre.

Lo haré dijo por fin y se levantó.

Corazón de la Tierra y Noah le sonrieron y en sus ojos se pudo ver una pizca de orgullo por su decisión. El anciano se puso de pie, por consiguiente, un ligero temblor se sintió en la habitación. Camila observó con fascinación como una especie de podio emergía del suelo y se posicionaba en el centro del lugar. Sobre él había un libro cerrado que tenía una cubierta azul con un símbolo extraño grabado sobre la tapa. Con un movimiento de Corazón de la Tierra el libro se abrió y una luz celeste emergió de él.

Arrodíllate.

Camila titubeó por unos segundos, pero terminó obedeciendo. Se puso de rodillas frente al libro. Corazón de la Tierra hizo aparecer un báculo de madera y se lo colocó sobre la cabeza.

Hoy, frente al Sagrado Libro de los Hechizos, procedemos a hacer el juramento del Elegido.Corazón de la Tierra recitó unas palabras en voz baja que parecían estar en una lengua desconocida. Luego continuó diciendo—. Oh, diosa Cindra de los Cielos y la Tierra, hacemos este juramento en tu honor porque tu espíritu está en cada rincón del universo y porque eres descendiente de la gran creadora de la tierra y de los mares. Con tu espíritu de testigo realizamos este juramento.

Corazón de la Tierra hizo una breve pausa. La luz del libro iluminó la habitación y Camila pudo sentir cómo una energía sobrenatural se apoderaba de su cuerpo.

Camila, portadora del poder del fuego, ¿juras defender y proteger la magia blanca, impidiendo así que el mundo sea cubierto por las tinieblas? preguntó Corazón de la Tierra.

Lo juro asintió Camila.

¿Juras defender al mundo de los enemigos que quieran destruir su paz y dañar a la humanidad?

Lo juro.

¿Juras serle fiel a la Diosa Suprema y obedecer sus mandatos siempre y cuando no vayan en contra de los preceptos de la magia blanca?

Lo juro

¿Juras usar tu poder siempre para el bien sin desear más poder ni más reconocimiento del que ya tienes?

Lo juro.

¿Juras dar tu vida por esta causa y por tus compañeros en caso de que sea necesario?

Lo juro.

Camila ha jurado y cuando un Elegido jura...

—Nuestro juramento jamás ha de ser roto respondió Noah, como si se tratara de un lema sagrado.

Entonces la luz del libro se intensificó y Camila sintió cómo si una fuerza sobrenatural la sacudiera. Nuevamente un extraño calor invadió su cuerpo y el poder del fuego volvió a apoderarse de su ser. Sus manos y todo su cuerpo estaban en llamas, por lo que su corazón se aceleró de golpe. Tuvo miedo de perder el control como la última vez, pero para su sorpresa aquello no duró más de unos segundos. Luego el libro se cerró y su poder se desvaneció junto con la luz celeste.

La iniciación ha terminado anunció Corazón de la Tierra—. Bienvenida, Camila.

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