Capítulo 5

MUERTE Y AMOR PÉSIMA COMBINANCION (1)
----------------------------------------------------

Le costó lo suyo pero Davina accedió a darle la página del grimorio, aunque antes quería hacerle una foto.

-Vale. Ahora, cuéntame porque me has citado tú.
-Es un problema.
-¿Amoroso, paranormal...?
-Amoroso.
-Oh, ya veo, ¿Kaleb?
-Sí.
-Cuéntame.
-En resumidas cuentas, no estoy segura de querer dar el paso más allá de los besos. Él me gusta muchísimo, creo que podría decir que le quiero. Pero no estoy segura de eso. Y pensé que podrías ayudarme.
-¿Te cuento una cosa?
-Sí.
-Cuando Klaus apareció, yo estaba con Tyler, el no fue mi primero, pero le quería muchísimo. Creía que Klaus era un cabrón, que me veía como un premio. Madre mía lo que tuvo que hacer y decir el hombre para que empezará a cambiar de opinión. Regalos, favores, palabras bonitas, promesas, risas... me salvo la vida dos veces. Y lo más importante para mi fue que, en todas mis relaciones pasadas y para la mayoría de la gente, soy el segundo plato al que tratar de objeto. Él no lo hacía, me anteponia a todo, incluso a él mismo, me prometía cosas que siempre cumplía, me hacía sentir única. Y eso sin siquiera tocarme.
-¿En serio?
-Completamente. Cuando ya decidí mostrar lo que sentía, le dije que iba a estudiar aquí, y que esperaba que él cumpliera su promesa de enseñarme el mundo. No cualquier mundo, el suyo. Esa noche le besé por primera vez, y hasta que no llevaba un tiempo aquí no pasó nada más.
-¿Igualmente erais novios?
- Sí. Sin haberme acostado con él, ya me sentía amada, cuidada... viva. Así que si yo hice esperar al híbrido original años, tú puedes hacer esperar a un brujo adolescente.
-Gracias Caroline.
-Espero haber ayudado.
-Mucho. Vas a ser una madre de diez con Hope.
-Si, va a tener dos buenas madres.
-Suertuda de Hope.
-D, siempre puedes recurrir a mi. Eres como una hermana pequeña.
-Y tú una mayor.

Se dieron un abrazo, Caroline miró el reloj, tenían que ir ya a por la página.

-Es hora de irse.

Esperó a Davina en la entrada del cementerio, a los quince minutos esta volvió, se despidieron y Caroline se fue.

●○●○●○●○●

Sky esperaba a Elijah en el piso. Acababa de volver del Spa, y que bien le había sentado.
Justo a tiempo, suena el timbre.

-Ahora mismo bajo.

Coje su bolso y baja.
Elijah la espera, va con unos vaqueros, y un polo. Muy informal para ser él.

-De no ser porque has llamado, no te hubiera reconocido. Informal pero guapísimo.
-Gracias. Tú siempre vas hermosa. Tengo mucha suerte.

Ambos ríen dulcemente y emprenden el camino al piso de Elijah.

●○●○●○●○●○●

-En tres horas.
-Sí, sólo tres horas para que vaya a ver a tu madre.
-Quisiera atarte y no dejarte ir. Esther no es de fiar.
-Klaus, amor mio, tenemos dos horas y media hasta que tenga que irme. ¿Podrías dejar de pensar ese periodo de tiempo en todo lo que va salir mal? Se que es muy difícil, pero quiero pasar unas horas buenas.
-Bien, tienes razón amor, pasemos el rato de buena manera.
-¿Se te ocurre que hacer?
-Una sola cosa amor.
-Oh, a mí también.

Ambos sonríen y se devoran con los ojos. No tardan mucho en unirse en un beso, luego en unas caricias, y en un final feliz. Bueno, varios.

Tenían la casa para ellos solos. Hayley estaba con Hope en el médico (vacuna cines) y luego irían a dar un buen paseo, es decir, al pantano a ver a Jackson.
Kol había salido. Rebekah de viaje. Elijah estrenando el piso con Sky...

Total, que ya es hora de marchar cuando Caroline se viste y deja a Klaus, que duerme medio tapado por las sabanas. Y cuando digo dormir es dormir como un tronco. Cosa rara en el original.
A la salida se encontró con Hayley y Hope. Aviso del híbrido medio en coma y se fue.

●○●○●○●○●

-Hay algo que te preocupa.
-Mi hermano.
-¿Klaus?
-No, está en buenas manos con Caroline.
-¿Kol?
-Sí, me preocupa.
-¿Por?
-Lleva unas semanas saliendo con alguien, y nadie sabe quien es.
-Tienes miedo de que pueda salir mal parado.
-Si, aunque el no lo admita, es una persona que necesita de atención y cariño, de aceptación. En esta fanilia no ha recibido ni la mitad de lo que merece.
-Y eso lo refleja en actos como el consumo abusivo de tequila, el donjuanismo, y el carácter sarcástico/bromista que sirve de barrera.
-Exactamente. Es promiscuo, y cuando se enamora lo pasa muy mal. No quiero que vuelva a haber otra Meredid en su vida.
-Elijah, cariño, eso es cosa suya. Es honorable que quieras protegerle, pero no es un crio, tiene más de mil años.
-Pasó la mayor parte de su vida en el profundo desamor por Meredid, y la otra parte en un ataúd. Se que en Mistic Falls, sentía algo por Bonnie, y que aquí, sentía o sigue sintiendo algo por ti.
-Creo que es sentía. Y Bonnie, no se mucho de ella, hablamos y tal, pero no creo que puedan tener nada.
-Bonnie y Kol no es probable. Aún más si Bonnie tiene los ojos en otra persona.

●○●○●○●○●○●

-¿Me llamas para esto?
-Es importante, tiene que ver con Caroline.
-Lo sé. Pero me jode que me llames cuando hace falta ayuda y no para charlar.
-¿Quieres que lo haga?
-¡No! ¡O si! Es algo que tiene que salir de ti, no porque yo te lo pida.
-¿Recuerdas que nunca he podido aprender?

Se hace el silencio al otro lado de la línea.

-¿Vas a venir algún día?
-No por ahora, aquí se está formando la guerra. Mikaelson hijo contra Mikaelson madre.
-Vale. ¿En qué puedo ayudar?

El suspiro se hace sonar y casi puede imaginar como está rodando los ojos en ese momento.

●○●○●○●○●

Habían quedado en la cripta, como siempre, Kaleb la esperaba pacientemente. Normalmente no llega tarde.
Antes, hablando por teléfono, le había contado lo de la página del grimorio. Y estaba preocupado por si Esther descubría quien lo tenia. No iba a permitir que su brujita saliera mal herida. Incluso cuando el no estuviera, quería protegerla. Ojalá el tiempo se lo permita.

Davina apareció, si de por si ya era hermosa, hoy iba aún más guapa. Algo en su mirada era diferente, la notaba perdida en otro lugar.

-Hola. Perdona por tardar tanto. Estaba en el barrio francés y me he entretenido buscando una cosa.
-Oh, tranquila, ¿algo interesante?
-Sí, y es para ti.
-¿Para mi? ¿El qué?
-Ábrelo.

Le pasa un sobre marrón pequeño, lo abre y saca una pulsera de cuero unida a una placa de plata.

-Wow, es preciosa D...
-Sh, lee lo que pone por detrás.
-A sus ordenes. Amore.

Por la parte delantera de la pulsera apareció "Te quiere, D" y desapareció a los pocos segundos. Vuelve a decir Amore y el proceso se repite.

-Es simplemente precioso. Gracias. -le besa- Yo también te quiero Davina Clair.

●○●○●○●○●

-Señor Mikaelson, ¿está seguro?
-Sí. Necesito verlo por mi mismo. -le pasa un sobre- Ahí está todo, adiós y gracias.

Cuando el hombre se va, Kol respira profundamente, cree que las tiene todas consigo. Llama a la puerta de la que un día, siglos atras, iba a ser su casa con la mujer que amaba. La puerta se abre sola. Da un paso al frente porque no siente barrera en la casa, y así es. ¡Claro! ¡Estúpido! Él está "muerto" y la casa no se ha vendido en todo este tiempo.
Sube las escaleras, recuerda los planos perfectamente, él mismo le pidió a Klaus que la diseñara.

Está de espaldas, pero podría reconocer esa melena pelirroja a kilómetros. Y ese cuerpo, de piel blanca sin lunares, esa silueta invariable que tantos años le tuvo en vela. Las gotas de agua recorren su cuerpo, se gira lentamente, puede ver esos hermosos ojos azules, y esos labios dignos del deseo.

-Kol -una lágrima se desliza por su rostro.
-Meredid.

Una segunda lágrimas es quitada por él. Luego su mano la pasa por su cabello mojado, recordando siglos de amargo sufrimiento por los años de amor y lujuria vividos.

-Veo que interrumpo tu baño, y que nada ha cambiado.
-Ahora los dos estamos muertos. Condenados a un tiempo indefinido.
-¿Condenados? ¿Sabes lo que fue una verdadera tortura? ¡No tienes ni puta idea!

Sus ojos estaban llenos de rabia y profunda tristeza. Apretaba los dientes, todo ese sufrimiento quería escapar. Ansiaba juntar de nuevo sus cuerpos. Pero ansiaba aún más una respuesta.

-Centenares buscando el porqué, sufriendo en silencio con una daga en mi corazón. Pero eso no dolía. NO. No dolía porque ya no tenía ahí el corazón. ESTABA HECHO AÑICOS POR TU DESAPARICION, POR TU SUPUESTA MUERTE.

Se encontraba perdiendo los papeles, llorando amargura, y frunciendo los labios con disgusto.

-Lo peor de todo, no podía echarte la culpa. NO. Me la echaba a mi, y me odiaba por pensar que te habías ido. ME ODIO POR ECHARTE TODO EN CARA. ME ODIO PORQUE NUNCA ME QUIEREN, QUIENES ME QUIEREN NO ME VALORAN LO SUFICIENTE NI PARA DECIRME ADIÓS.

Golpea la pared e inmediatamente hace un agujero.

-Solo quería un adiós. No me hacía falta más. Sólo la oportunidad de decir adiós. -otro agujero- No me merezco todo el rechazo y sufrimiento. No me lo merezco.
-No lo mereces, claro que no amor mio.
-Me merezco amor, me merezco respeto, amistad, cariño, cuidado, aprecio -sigue gritando- me merezco una historia medianamente feliz y no esté drama asqueroso de mierda lleno de sufrimiento.
-Tienes razón.
-Se que la tengo. Lo sé muy bien y aun así llevo semanas buscándote, torturandome con la mera idea de volver a ver esos ojos. -la coje la cara con las dos manos- ¿Sabes otra cosa? Estoy harto de esta inmortalidad dedicada al Tequila y a las mujeres de una noche. Y lo peor es que nada cambia. El pequeño Kol no puede tener una persona que lo ame tanto como Caroline ama a mi hermano. ¡No puede ser querido! No puedo tener una chica como Sky porque prefiere al noble y correcto. Nadie quiere a Kol. Total, ¿para que? Tarde o temprano meterá la pata y de vuelta al ataúd. Soy prestindible para todos.

Los siglos sentimientos apartados, obligados a no salir, ahora han tomado su ser. Desconsolado, acaba por abrazar a la persona que tanto había pensado.

-Amor mio, quise decir adiós, de verdad, y entenderé que nunca me perdones. Yo no me lo he perdonado, ni pienso hacerlo. A la vez que hice añicos tu corazón, el mio murió. -Le lleva la mano hasta donde está su corazón- No hay pulso, solo una piedra ennegrecida, muerta. Como yo. Temo decir que, por mucho que me gustaría prometerte un futuro, no hay futuro para mi. Kol, amor mio, no mereces nada de lo que te ha pasado, y mereces todo lo que pides. En serio. -Le acaricia la mejilla- Te quise, te quiero y te queré, con o sin corazón. Y mi castigo por ello, por empezar tu desfortuna, es no saber cuando exactamente voy a morir, y a la vez saber que no me queda más allá de esta semana.
-Caroline me lo ha explicado.
-A riesgo de sufrir, quiero ser egoísta, y rogarte algo. Dame una última despedida. Entregame un día de lo que podría haber sido nuestra vida. Accedas o no, esta vez, juro decir adiós.

Le da un beso cargado de un fuerte cóctel de emociones.

-Puedes irte ahora, y volver cuando quieras. Puedes quedarte y acompañarme. O puedes mandarme a la mierda de una vez por todas.
-Déjame pensarlo durante un baño.

Los besos se vuelen lentos y la ropa rápida en desaparecer.
Al diablo con todo, debió de pensar Kol.




Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top