Capítulo 3

PAPI KLAUS ESTÁ SIEMPRE OBSEBANDO.
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Desde hacía ya mucho tiempo, Klaus tenía la costumbre de ir a dar un paseo con Hope, a menudo andaban sin rumbo y se detenían en algún lugar interesante o un simple parque con columpios y toboganes.
Solían ser paseos a las 08:15 o a las 12:00. En ocasiones Rebekah le acompañaba, o la misma Caroline cuando no tenía clases. Pero desde hacía una semana era Kai quien los acompañaba.
Si, sonará raro, sin embargo esos dos habían hecho muy buenas migas.

Hoy nada parecía salirse de lo común, charlaban mientras columpiaban cuidadosamente a Hope, hasta que Klaus escuchó un aleteo, no necesitó más al ver que lo producía un pájaro ya muy conocido para él. Cogió a Hope y se mantuvo alerta.

-Papi Klaus siempre está observando ehh.
-Mueve tu trasero de graciosillo. Nos volvemos a mi casa, Esther anda cerca.
-Vamos pues.

Llegaron a la casa casi enseguida, y eso que no fueron a velocidad vampirica. Al entrar Kai y Caroline chocaron. Ninguno de los dos miraba por donde iba.

-Perdona- dijeron a la vez.
-Buenos días amor, ¿Estás bien?
-Sí, sí, sólo ha sido un mini choque. ¿Vosotros? Venís con más prisas.
-Esther andaba cerca.
-¿Otra vez? Ayer igual.
-Está tanteando el terreno.
-No entiendo porque espera tanto para atacar.
-Quiere ponernos nerviosos y que nos despistemos.
-Ya ando suficientemente nerviosa y estresada con los exámenes. Casi no existe maquillaje capaz de tapar nuestras ojeras, la pobre Sky vive a base de café. -sonrie- Casi le envidio, a mí el café no me afecta en absoluto.
-Prueba con el tequila Barbie , eso siempre ayuda.
-Es tu arreglo para todo Ken, pero estudiar borracha no creo que ayude.
-La solución es distraerse, y el tequila -volvió a decir Kol.
-Exacto,yo no he estudiado mucho en mi vida, -sonríe relajado- pero estaba en un mundo prisión con libros de hace décadas, y la bebida hacen las horas más llevaderas.
-¿Te dedicabas a leer y beber?
-A aprender hechizos , y hombre, también hacía ejercicio a diario.
-Acabas de darme una idea fantástica. Y no, Kol, no tiene que ver con el tequila.
-Como quieras, desperdicia mi sabiduría, llegó tarde.
-¿A una cita?
-No me sacarás nada Barbie. -alzó la voz según salia a la calle.
-Yo también me voy, he quedado a tomar un café.
-¿Con Elijah?
-Claro, es mi compi de cafés. -Le besa y se va.
-Kai, ¿una copa?
-¿No la tomo siempre?

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Te preguntarás porque Caroline salia de la mansión para quedar con Elijah. Sencilla respuesta, Elijah se había mudado hacia poco a un gran apartamento cerca de Magazine street. Y cerca de allí se encontraba ahora, en una cafetería a solo dos calles.
Estaba en la puerta cuando sintió una presencia ya conocida.

-Buenos días Elijah.
-Buenos días Caroline. ¿Vamos a sentarnos?
-Sí.
-Damas primero.
-Nunca cambiarás -sonrió afectuosamente.
-¿Para que cambiar lo bueno? Modales...
-...siempre por delante. A no ser...
-...que se trate de la sangre.
-Familia ante todo.
-Juramos un por y para siempre.
-Una promesa preciosa.

Elijah le mira largamente y con una leve sonrisa.

-Una promesa de la que formas parte, Caroline.
-¿Yo?
-Eres de esta familia, para lo bueno y para lo malo. Lo has demostrado desde el principio, no eras consciente, pero así ha sido. Originalmente, tres formulamos la promesa, luego llego Marcel, y Kol también formaba parte, aunque no le se mostrará a menudo. Hope ya estaba implícita desde antes de existir. Pero tú, Caroline, mereces formar parte de está familia, más incluso que alguno de nosotros.
-Klaus, Rebekah, Kol, tú, Marcel, Hope, Hayley, y... ¿yo?
-Hayley nunca ha sido parte de la familia, ella es la madre de Hope, claro. Pero siempre ha sido totalmente prestindible. Caroline, piénsalo así, ni Niklaus o cualquiera de esta familia le extrañaría, ni lloraría su pérdida. Ni siquiera yo. Pero si tú no estuvieras, no creo que la familia se mantuviese en pie.
-Yo si que lloraría su muerte.
-Exacto, tienes esa habilidad, esa faceta que tanto bien nos trae. Porque cualquiera capaz de mostrar tanto cariño y dedicacion a esta total imperfeccion y locura. Está familia te necesitaba, ni nosotros nos dimos cuenta hasta que apareciste. -Caroline trataba de retener las lágrimas- No solo Niklaus te necesita. Todos lo hacemos.

No pudo aguantar más, las lágrimas eran libres de salir. Elijah le tendió un pañuelo y le apretó cariñosamente el brazo.

-Para mi sois mucho. Marcel, Kol y tú sois como unos hermanos. Klaus es el amor de mi vida. Y Hope es como una hija. Haría lo que fuera por vosotros. Igual que vosotros lo haríais por mi.

Sigueron hablando un rato más mientras Caroline conseguía dejar de llorar.

-Ahora que me acuerdo, ¿hay algo que debas contarme? ¿O solo me has llamado para hacerme llorar? -sonreía- Soy toda oídos.
-Esther.
-Comprendo tu preocupación, hoy ha vuelto a hacer una de sus "apariciones".
-Ayer a la tarde me encontré, o más bien me encontró Finn.
-¿Qué quería? ¿Te hizo algo?
-Hablar, solo hablar.
¿Ajá, te ofreció algo?
-Sí, más bien me pidió algo.
-¿Qué?
-El grimorio de madre.
-Pero no lo tenemos.
-Querían saber quien lo tiene.
-No queremos poner en peligro a quien lo tiene.

El grimorio lo tenia Davina, bien oculto. Pero no podían decirlo, nunca se sabe quién está escuchando.

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