24
-Mmh...-El pequeño se removía en la cama, al sentir algo aspero en su rostro-¿Qué?-abrió sus ojos de a poco.
Escuchó un maullido y sonrió, encendió la luz de la mesita de noche.
-¡Melón!-Dijó feliz, observando a un minino de pelaje gris, con rayas negras-¿Qué haces aquí?¿Tienes miedo?-lo abrazó-¿Dónde está mamá?-miró a su lado.
Estaba vació.
Se quitó la sabana de encima, bajó de la cama y se puso las pantuflas de elefante que tanto le gustaban.
-Vamos, Melón. A buscar a mamá-tenía al gato en sus brazos.
Abrió la puerta de la habitación, todo estaba oscuro.
A pesar de ser pequeño, era muy valiente. No le temía a la oscuridad.
Encendió la luz del pasillo, para bajar la escalera con cuidado de no caer y lastimarse.
Al llegar abajo, todo estaba en silencio.
-¿Mamá?-Llamaba a su madre.
Fue a la cocina, a la sala de estar e incluso miró por la ventana, por si estaba en la terraza, pero no la encontraba.
Se sentó en un sillón, sin soltar al gato.
-Melón, ¿Sabes donde está mamá?-Dejó de abrazarlo.
El gato ronroneo, bajó del regazo del niño, fue directo a una puerta.
-Melón-Susurró-Es la puerta del sótano, mamá no deja entrar ahí-
Pero el gato se paró en dos patas, apoyando sus patas delanteras en la puerta y esta se abrió.
El pequeño cubrió su boca sorprendido.
-¡Melón!-Dijo temeroso, al ver como el gato entraba-Gatito malo, no puedes entrar-suspiró.
Abrió más la puerta, para poder pasar y la dejó media cerrada.
Estaba muy oscuro, pero podía ver una luz al final de las escaleras.
Tragó saliva y decidió bajar.
-Melón-susurraba, buscando a su gato-Melón, vamos a la cama. Mamá nos va a ver-bajó la última escalera.
-Melón... ¿Donde...-Se quedó viendo la luz celeste.
Curioso, se acercó, olvidado a su gato.
Se asomó un momento, vió a su madre dormida, apoyando la mitad de su cuerpo en el escritorio.
Vió a su gato sobre un mueble, decidió ir por Melón, caminando lentamente.
-Baja de ahí, Melón-susurraba para no despertar a su madre-Melón...-
El gato bajó de un saltó, pero fue a otra parte.
El pequeño fue por él, lo tomó en brazos.
-Melón, no debes hacer eso-Alzó su mirada.
Se quedó helado.
Habían frascos grandes, con cosas que no conocía en su interior.
Todos los frascos tenian una misma inscripción, sólo cambiaba un número.
"Falla".
-¿Qué es eso...?-apoyó la palma de su mano en un frasco, la cosa que estaba adentro se movió, apartó su mano y un frasco cayó al piso-¡AAAHHH!-gritó horrorizado.
-¡¿Qué?!-Hanji despertó por el grito-¡Eren!-Se acercó al niño.
-¡Mamá!-Lloraba, corrió a abrazar a su madre-¡Mamá!-
-¡Eren!¡¿Qué haces aquí?!-lo apartó y lo tomó de los hombros, lo movía con fuerza.
-¡Quería dormir contigo!¡Tengo miedo, mamá!-Lloraba más fuerte-¡¿Qué son esas cosas?!-
-Je-Sonrió-No es nada...-Alzó al niño en brazos-No debes bajar aquí, Eren. Sabes que aquí mami trabaja en sus experimentos-Le besó la frente.
-Mmh-apoyó su cabeza en el hombro de su madre-S-si, no volveré...-
Hanji le sobaba la espalda al pequeño Eren.
Lo llevó a la cama y esperó a que se durmiera.
Volvió a bajar, para recojer lo que había caido.
-Fueron muchas fallas, pero ya tengo a mi Eren-Sonrió-Pobre pequeño-tomó a un ser malformado y lo dejó en otro frasco-Mami te cuida...-
Sonrió al ver los demás frascos.
119 fallas.
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