CAPÍTULO 12
Harriet
Una persona puede sentir más de un sentimiento a la vez.
—Te dejé sola 5 minutos— abre sus dedos para resaltar. —Y volviste con ese badboy salido de algún entierro.
Todos en la mesa sabemos que no fueron cinco minutos, pero Sky lo hace sonar mejor con exageraciones, desde gestos hasta subidas y bajadas de tonos.
—En primer lugar— intento dar un primer paso con ella. —No es un badboy— eso está salido de libros y para nada es como Caleb. —Y en segundo— digo viendo sus ojos aburridos de mí. —Ya se explicó y es suficiente porque...
—Por favor— me interrumpe. —Que le dijeras gracias a la chica con la que seguro...
—¡Ok!— Justin nos silencia. Sentado a su lado pasa su brazo por sobre sus hombros. —Yo pienso que debemos estar feliz por ellos.
—Nadie te pidió que pienses— con un movimiento de hombros logra hacer caer la mano de su novio.
El rubio me observa con esa mirada que me dice lo intente. No digo nada cuando prefiere regresar su atención a su batido blanco y raro.
Tomo una papa frita y mordisqueo un pedazo pequeño. Sky está en desacuerdo conmigo, no es un motivo justificado el que perdonará tan rápido a Caleb, considerando que se encuentra segura de que hay o hubo algo entre ellos en mi ausencia.
—Estabas tan guapa— retoma nuestra conversación. —Tenías que mostrarle lo que se estaba perdiendo.
Me empiezo a considerar débil a un pelinegro. Estoy segura que salí con mi departamento con otra idea.
—Y ya habías atrapado a otro— dice descontenta. —Estoy segura que le gustabas a Adam.
—¿Qué?— chillamos al unísono Justin y yo.
—¿No se dieron cuenta?
—¿De que estás hablando?— es un milagro que no esté quedándome sin aire ahora. —No, definitivamente no.
Estuve pensando en esa noche todo el domingo y un solo chico venía a mi mente, pelinegro y tatuado. Con un poco de rubor puedo decir que dormí oliendo a él, por su suéter que no fui capaz de quitármelo esa noche... o la siguiente.
¿Ryan? Él no paso por mi cabeza.
—No le gusta Harriet— Justin emite su sentencia.
—Claro que sí.
Justin sonríe y niega. Se ve seguro, mucho o demasiado.
—Adams estuvo preguntando por alguien— un sorbo a su bebida y continúa. —Créanme, no le gustas.
¿Debo sentirme aliviada?
—¿Por quién preguntaba?— cuestiona su querida y curiosa novia.
—Digamos que tiene otros gustos...
—¿Es gay?— se apresura Sky. Abro los ojos por su arrebato.
—¡No!— aclara el rubio, viéndola como una completa desquiciada. —Lo que quiero decir es que prefiere a las chicas más...
Que intente buscar una palabra para definir hace que mi parte curiosa se encienda.
—Diferentes— mi decepción emana. No tengo nada con esa palabra.
—¿Diferentes cómo?— presiona Sky.
—¿Rebeldes?— su mano se agita sobre su rostro.
—¿Nos estás preguntando?
Estoy confundida.
—Es Nina— corta el rollo.
Sin más.
—Dime que conocemos a otra Nina— muevo la cabeza en respuesta.
—¿A Ryan le gusta Nina?— acabo de recuperar la voz.
—Alto— me detiene antes de decir otra cosa. —Yo no dije que le guste. Dije que ha preguntado mucho por ella.
—Eso es señal de que le gusta— lo fulmina Sky. — Muestra interés.
—Solo demuestra que sabe preguntar— sonrío por la explicación convincente del rubio.
Mi teléfono a un lado de mi porción de papas se ilumina moviéndose ligeramente por la vibración corta.
Mensaje — Caleb.
¿Tiene qué ser en la cafetería?
Sí. Tienes una sombra.
Y yo no quiero estar con ellos dos a solas.
Estamos cerca.
Me recuerdas la necesidad que tengo de deshacerme de ella.
Tú lo has dicho, yo no.
Confirmo que el mensaje se ha enviado y verifico cerca de la puerta. Las posibilidades de verlo pasar por ahí'el primer día eran escasas, pero hoy es diferente.
Hoy lo veo cruzar el lumbral sonriendo a una pantalla, no me afecta que esté acompañado. Aprovecho en verlo desprevenido y contento por mí.
Tengo algo que preguntarte.
—Tengo que buscarle una chica.
—¿Qué harás qué?— pregunto viendo un poco más a un lado.
—No podemos dejar que se enamore de ella— esa no es una justificación.
—No es como que se vayan a casar— ríe su novio.
—Voy a conseguirle un buen partido— dice segura de ella misma.
Intentaría cambiar sus planes, pero ella de todas formas hará lo que desee. Y yo ya perdí la concentración en ella cuando una figura varonil se acerca a nosotros.
Sky no pierde la oportunidad hacer una mueca al chico que se acerca por mi hombro derecho.
—Ciao, pazzo. <<Hola, loca>>
El sonrojo viaja desde el lóbulo de mi oreja hasta mis mejillas redondas.
—Siéntate— lo obligo a moverse con bochorno.
Caleb se sienta a mi lado y mira a su lado, por consecuencia, hago lo mismo.
—Toma asiento— palmea su lado.
Nina lleva un top negro con un saco sin mangas, una talla más grande y un legging de tiro alto negro. Es un estilo fosco con todo su cabello revoltoso.
—¿Tu niñera?— cuestiona Sky con ganas de molestar.
—Sky— tenemos que calmar este asunto.
—No nos han presentado como se debía, soy Justin Garret— Nina sonríe, Sky frunce el ceño y yo oculto una sonrisa muy grande.
—Nina Vitale.
—¿Puedo?— me susurran cerca. Asiento y Caleb toma de una papa y la lleva a su boca casi comiéndola por completa.
—¿Y como va las clases? ¿Te acostumbras al nuevo idioma?— pregunta un curioso Justin. Creo que intenta dar conversación, hacer sentir cómoda a la nueva integrante.
—Lo tengo dominado— dice ella con tranquilidad. —Aunque las clases no llaman tanto mi atención.
—No es fanática de la Literatura— menciona Caleb. Arqueo una ceja.
Eso me recuerda a alguien que conozco.
—¿Y de qué se supone que lo es?— dice mi mejor amiga con un mohín.
—Arte. Ella tiene habilidades artísticas— la respuesta de Caleb parece alentar a Nina.
Sorprendente. No lo vi venir.
—Impresionante. Tú también...— quiere hablar con su novia, pero ella lo impide con un solo gesto.
El chico a mi lado me roba otra papa, disfruta de ellas como yo.
Estoy encantada con él, al menos es así hasta que veo a mi mejor amiga. Skyler estira su cuello y sus ojos se encienden viendo en un lugar aparte.
—¡Adams!— Justin ha visto al igual que yo y alza una mano, llamando.
Se trata del nuevo recluta, el niño que jugo con nosotros algunas veces.
Ryan llega a nuestra mesa y cruzamos varias miradas entre los presentes, excepto uno, Caleb hace como si no lo viera.
—Me dijiste que ya conocías a Caleb.
Él toma asiento al lado de su capitán del equipo. El grupo sigue creciendo.
—Pero te presento a Nina.
Sky y yo nos damos una mirada discreta. Nosotras sabemos la conversación que hubo antes de que ellos se unieran.
El cuello de Sky gira con su cabello lacio ocultando parte de su rostro. —¿No tenías una clase?
—¿Hay algo que quiera saber?— giro a mi lado.
Sus ojos grises hacen contacto conmigo.
—No— digo inocentemente. —No lo creo.
—Que bien— allá va otra papa.
—¿Transferencia?— Adams conversa con Nina.
—No. Soy oyente...— es inevitable ver al pelinegro de la mesa. —Es una historia larga.
Más larga que las tres personas sentadas frente a nosotros comprenderían. Ninguno se imagina el pasado de la exnovia de Caleb. En el caso de Ryan, no tiene idea de todo lo que Caleb o ella han pasado.
—¿Ya tienen fecha del próximo partido?— desvío la conversación.
—Recién harán los sorteos de inicio de juegos— comunica el capitán.
El teléfono de alguien suena y casi todos revisan para saber si se trata del suyo.
—¿Qué pasa, pitufina?— mi oído se agudiza al escuchar ese sobrenombre.
Ryan se levanta de la mesa para tener privacidad.
—¿Tiene novia?— los ojos abiertos de mis amigos es una escena hilarante.
—¿Por qué le preguntan a ella?— protesta un Caleb con el ceño fruncido.
Nina es quien permanece sin inmutarse.
—Es su hermana— respondo a la pareja. —Se llama MJ y es muy carismática.
—La de los cereales— asiento ante el recuerdo que yo le conté a Sky cuando llegue esa noche al departamento.
—Esa misma— miro a Caleb. —Estaba en el auto el día que te vi.
—La recuerdo— dice él.
—Creí que si crecía los problemas serian menos— Ryan vuelve a tomar asiento ganándose todas las miradas. —Pero solo aumentan con la adolescencia.
—¿MJ tiene problemas?— pregunto.
—De vestuario— los rostros de los chicos se trasforman en desconcierto. —Por el dichoso baile de bienvenida de su escuela.
Tanto Justin como Caleb relajan sus rostros, para la mayoría de chicos eso parece una tontería, pero si se trata de chicas. Entonces Sky tendría la cara de completa atención, como si se tratara del evento más importante del año o un festival donde ella sería coronada.
—¿Vestido o tacos?— pregunta mi mejor amiga casi apartando a su novio de en medio.
—¿Qué?
—Que es lo que no encuentra— dice aburrida de tener que explicarlo. —¿Vestido o tacos?
—Vestido.
—El vestido es la pieza más importante, te pueden recordar todo el año por el diseño que usaras— y ella lo sabe muy bien.
—¿Un pedazo de tela es lo que recordaran un montón de críos?— refuta Nina.
—Tal vez hablas porque nunca fuiste reina del baile.
—¿Debo suponer que eso tiene que hacerme sentir mal?
Sky estira las comisuras de sus labios, sonriente. —No es mi culpa que no votaran por ti— toca su pecho. —Aunque puedo entenderlos.
—Sky...— mi amiga finge que no hizo nada malo. —¿A MJ le preocupa no encontrar vestido?
—No ha encontrado nada con sus amigas— se explica su hermano mayor. —Pero le prometí llevarla a ver algunas tiendas más tarde...
—¿Más tarde?— interfiere Justin. —Tenemos entrenamiento...
—Creí que podría...
—No digas más— Sky se inclina sobre la mesa. —Nosotras podemos ayudarla— se ofrece por ambas.
Parpadeo intenta saber cuando se le acaba de ocurrir esa idea.
—Gracias, pero no creo que puedan ayudarla— frunzo el ceño. —El presupuesto para su vestido es estricto...
Son esas cosas que puedo creer por lo que he visto de su familia. Sin embargo, no es algo que Sky tenga conocimiento.
—No tenemos que ir a tiendas— sugiero.
Sky me mira como si estuviera completamente desquiciada, seguro preguntándose de donde pienso sacar un vestido.
—Nuestros armarios están repletos de esos.
Ventajas de tener a una madre diseñadora y una mejor amiga compradora compulsiva. Tengo que decir que hay vestidos que no he usado ni una sola vez, y Sky no es de las que suele ponerse un vestido dos veces.
—¡Eres una genio!— chilla Sky, feliz.
—Oh dios mío— escucho a Nina burlándose.
Ellas dos no van a llevarse bien así de fácil. Estoy segura de eso.
—Loca— susurra Caleb. Me inclino para oírlo lo que tiene para decirme. —Extraño nuestro árbol.
Todo este tiempo teniéndolo a mi lado y apenas he podido conversar con él.
—Tenemos que irnos— Nina empuja su silla. —Siguiente clase.
Su boca hace una mueca a un lado.
—Tengo que irme— planta un beso en mis labios.
No lo dice, pero creo que algo va mal.
—Espera— sostengo de su muñeca. —¿Querías preguntarme algo?
—Ah. Te lo digo después.
(...)
—¿MJ?— abro la puerta completamente. —¿Y tus amigas?
—Ellas prefieren seguir buscando en el centro comercial— miro sobre mi hombro.
No tenemos que esforzarnos para darnos cuenta de lo que ocurre. ¿Cabizbajo? Solo puede haber una razón.
—A un lado— hago espacio a Sky. —No me conoces, pero desde hoy vas a querer que sea tu mejor amiga.
Que sutil.
La hermana de Ryan desvía sus ojos hacía mi. Esa clásica mirada que las personas suelen dar para señalar la locura de alguien.
—Vamos a encontrarte algo muy bonito— agrego a su casi exagerada presentación.
—Más que bonito— puntualiza Sky. —Sensacional— levanta un dedo, la sonrisa de MJ se ilumina —Único— levanta el segundo. —Y costoso.
Plop. La sonrisa desaparece.
—No tienes que preocuparte por el dinero— ya era hora que lo diga. —Tú solo elige.
—Ella me agrada— señala a mi mejor amiga.
Dejo que ambas corran a la habitación. Hemos sacado varios juegos de vestidos, usando los percheros de Sky y organizado casi por color.
Antes de alcanzarlas reviso mis mensajes, no he hablado con Caleb desde hace unas horas. Tengo una sensación de que algo va mal. Puedo estar exagerando.
—¡Es hermoso!— adentro se está formando una elección importante.
—Y aún no has visto estos.
—Harriet— MJ me muestra un vestido largo y azul. —¿Puedo probármelo?
—Por supuesto— empujo la puerta de mi baño. —Pasa.
—Tiene que probarse este también— Sky avienta un vestido más a mi cama.
Con los dedos acaricio las telas, varios fueron diseñados por mi madre. Ella nunca se molestó en saber si me quedaban, simplemente los mandaba en una caja cerrada. Prendas que no fueron compradas o que de pronto ya no eran dignos de ser sus colecciones.
—¿Alguien me ayuda?— cierro su broche por ella.
La experta en ropa la examina. El vestido es corte sirena, no lo use exactamente por sentirme como una prisionera.
—Perfecto para cuando te pongan la corona, pero a la hora de bailar vas a querer romperlo.
Es una observación que solo Sky podría mencionar.
MJ ríe como el mejor chiste de la historia. —No voy a ser reina.
—¿Por qué no? ¿Eres antisocial? No lo pareces...
—¡Sky!
—¡Bueno!— eleva los hombros. —En mi humilde opinión, vas a querer estar más cómoda.
Un segundo vestido se le coloca en frente, amarillo y corto.
—Ya vuelvo.
MJ entra de nuevo en el baño y empuja la puerta.
—No necesita una corona— menciono buscando entre tantos vestidos.
—Es bonita. Creí que estaba interesada en la premiación.
No creo que ella esté interesada, quizás quiere ir a su fiesta y verse bien. No necesita una corona para demostrar lo hermosa que puede verse esa noche.
—No la presiones.
La joven castaña sale del pequeño cuarto, que lleve zapatillas blancas me hace sonreír.
—Creo que no es para mí— tiene razón, el color no es para ella.
—Ven— la mejor forma de elegir su vestido es dándole la oportunidad de elegir.
—¿Que colores te gustan?
—El azul— eso explica por qué eligió el primero.
—¿Y qué tal este?— Sky tiende uno verde. Es suyo.
—No— negamos ambas.
Las opciones caen sobre mi cubrecama con los minutos corriendo. Ya hemos probado con unos diez vestidos, uno que otro convencieron a mi mejor amiga, pero no lo hicieron con la persona que lo usara.
—Podemos ir al centro— propone Sky desde la cama.
MJ cae a su lado y yo las observo sentada en una esquina. Examino mi habitación, las prendas son tantas y ninguna funciona.
—Esperen— me pongo de pie y avanzo a mi armario, una tela sobresale de la puerta. —No es azul, pero...
—Vino— asiento.
MJ estira la parte final, es largo y con corte princesa. No es muy incómodo.
—Me encanta— sonrío.
—¿Quieres probártelo?
—¡Sí!
Ella desaparece nuevamente. Estoy lista para la mirada de la otra persona que ha quedado en mi habitación.
—¿Estás segura?— me encojo de hombros.
—Le gusta.
—Porque no sabe la historia de ese vestido.
—Hablas como si hubiera pasado algo malo.
Balancea su cabeza a los costados, casi logrando que su oreja toque sus hombros.
—Cierto— gracias.
Recojo los vestidos que se ha probado y los vuelvo a colocar en los percheros.
MJ aún no sale, aprovecho para revisar si tengo algún mensaje.
—Revisarlo cada minuto no va a cambiar el resultado.
—Estará ocupado.
No sé si hice algo malo.
—Posiblemente, con otra persona.
Exhalo. —No me ayudas.
—Soy sincera— fastidiosamente sincera.
—Creo que hice algo. Las personas no te ignoran porque si ¿o si?
Sky rueda los ojos.
—No hiciste nada.
—¿Cómo lo sabes?— dejo mi teléfono.
Cuando no escucho alguna respuesta burlona o que intente señalar mi mala decisión de volver con él centro mis ojos en ella.
—¿Qué es lo que sabes?
—Nada.
—Mientes— doy una paso hacia ella.
Sky abre los ojos.
—Lo va a superar.
Ahora sí estoy preocupada.
—¿Qué tiene que superar?
—Que lo que estaba planeando no se diera.
—Espera— me he perdido. —¿Planeando?
—Si bueno... Tu inteligente novio oscuro creyó que mi bobo novio podría ayudarlo en una sorpresa para ti.
—¿Caleb estaba planeando algo?
—Eso creo. Se supone que lo haría hoy.
—No me dijo nada.
—Quizás... es porque los planes siguieron según lo programado. ¿Con quién crees?
No. Él no lo haría.
230722✨
A veces las cosas no salen como uno espera.
Próximo capítulo: Sorpresa es sorpresa.
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