Capítulo Uno
Dos años atrás....
Sentí la pesadez de mi cabeza a medida me levantaba de mi cama. Me pasé la mano por la cara y el maquillaje de la noche anterior quedó en mi mano derecha.
Deje salir un suspiro cansado, el día había llegado. Camine a mi baño y deje el agua caer sobre mi cuerpo. Me queje brevemente por lo que me esperaba el resto de los días.
Tenía que arreglarme para ir al trabajo social que mi padre me había obligado hacer. Me sentía enojada y engañada, él no tenía ningún derecho de hacerme esas cosas; yo merecía divertirme.
Al final sólo se vive una vez.
Todavía recordaba porque me encontré en esa situación, todo había ocurrido gracias a mi ahora ex novio Taeyong. Él muy idiota me dejó borracha en medio de la nada y no tuve más remedio que llamar a mi padre o bueno a mi nana que terminó contándole a mi padre.
Y lejos de regañarme, solamente me notificó que comenzaba servicio social en un hospital de niños la semana siguiente. Y heme aquí, cambiandome para ir a ver a la personita que apadrinaré y cuidaré durante un tiempo.
Bajé las escaleras y saludé a mi nana Sunmi de un beso en la mejilla.
—Buenos días pequeña Jen—me saludó mientras me tendía un vaso de jugo de naranja.
—Buenos días nana—tomé un sorbo.
—¿Estas lista?
Hice un puchero—No mucho nana, tú sabes que no me gusta encariñarme de la gente—mire hacia el lado donde estaba el retrato de mamá—En especial con las personas que tienen lo mismo que la mato a ella.
Sentí su cariñoso mano en mi hombro—Mi niña sé que es difícil pero créeme le agradecerás a tu padre lo que está haciendo por ti ahora.
Asentí un tanto insegura y deje el jugo del lado al escuchar la bocina del conductor. Le di un abrazo y tomé mi bolso para salir de mi hogar.
◇◇◇
—Estaré aquí hasta que termine señorita Kim—escuché decir al conductor con voz de robot.
—Claro Hoseok, te he dicho que actues casual cuando estamos solos—le respondí mientras me colocaba mi bolso.
Él se rió—Lo siento Jennie, pero no acostumbro ser así de confiado con mis jefes.
Rodé los ojos—Y yo te he dicho que no soy tu jefe, que soy tu amiga.
Lo miré asentir—Esta bien, lo entendí.
Le sonreí—Quiero comprobar que lo has entendido....
—¿Como dices?
—Hoy es el cumpleaños de Wendy, ¿cierto?—él asintió—Llévala a almorzar a Le Noir, y suma todo a mi cuenta.
—¿Qué? Oh no, no—comenzó a negar con las manos—Ese lugar es horriblemente caro, no haré eso.
Lo callé con mi mano—Pero Jen...—volví a hacer mi mueca—Jen...—le quité la gorra de conductor y se la di en las manos mientras señalaba el maletero.
—Tú te pondrás la ropa que está en ese baúl, irás a traer a tu novia, la llevarás a almorzar y tendrás el resto del día libre porque yo ya no requiero de tus servicios—le sonreí—Por hoy.
Hoseok me abrazó con fuerza y me dio un beso en la coronilla—Eres la mejor amiga que he tenido.
Asentí y mire como corrió a sacar aquella maleta—Deseale Feliz Cumpleaños a Wendy por mi!
—Nos vemos JenJen, si me necesitas no dudes en llamar.
Rodé los ojos y me despedí sonriendo. Hoseok y yo habíamos crecido juntos; el es hijo de señor Jung, el chofer privado y uno de los hombres de confianza de papá, ambos por influencia del destino nos criamos juntos e hicimos mejores amigos. Muchos creían (en especial papá y el señor Jung) que nosotros terminaríamos como pareja pero esa idea cambio cuando Wendy, la sobrina de nana Sunmi llego a la casa.
Los tres somos buenos amigos y con ellos son los únicos que soy la misma Jennie que solía ser cuando mi madre aún vivía.
Al entrar fui recibida por una enfermera, la cual ni siquiera espero que dijera mi nombre y amablemente me dijo que la siguiera.
Sentí mi interior convertirse en un completo torbellino de emociones a medida iba caminando por lo pasillos de aquel hospital. Lo único que podía pensar era en mamá...
Mi madre había muerto ya hace 5 años cuando yo tenía tan sólo 16 años...¿la causa? Cáncer de mama. Ella luchó por mi y por papá, porque quería quedarse con nosotros. Sin embargo, no todo sale como uno lo espera.
—Te amo mi princesa, siempre lo haré. Yo los cuidaré desde arriba....
Me limpié una inconsciente lágrima y seguí caminando mientras peleaba conmigo misma por mantener la vista al frente y no mirar a los niños que se encontraban en los pasillos.
Inconscientemente, mi padre me estaba golpeando en mi talón de Aquiles.
La enfermera se detuvo en una puerta y yo la imité. Con cuidado abrió la puerta revelando a una niña de no menos de 10 años de ojos rasgados y una manta sobre su cabeza, era bastante probable que antes existiera una melena bastante hermosa.
Aquella chica miró hacia arriba y sus ojitos curiosos se encontraron con los míos. La pequeña me sonrió y siguió coloreando su dibujo.
—Ella es JiYoon—escuche que la enfermera me dijo—Tiene 9 añitos....padece de leucemia—mire como mordía su labio nerviosa—Esta bastante delicada pero se recuperará muy pronto, tenemos mucha fe. Nos alegro mucho escuchar que alguien como usted señorita Kim fuese a apadrinar a esta hermosa princesa.
Por instinto sonreí y asentí.
—Recuerde pasar por la recepción para recibir la información y normas completas para comenzar con su apadrinamiento hacia ella.
—Si, claro.
—Las dejaré solas para que se conozcan.
Miré como la enfermera salía de la habitación y dirigí mi vista a aquella niña.
—Hola....pequeña—dije un tanto nerviosa mientras me le acercaba.
Ella me miro de nuevo—Hola...—su voz sonaba apagada—Supongo que tú serás mi nueva madrina....otra que sólo viene el primer día y se va—lo último lo dijo en tono bajo pero aún así logré escucharla.
Aquella declaración me agarró por sorpresa.¿Acaso ya existían personas que la habían apradinado? ¿Acaso alguien se había atrevido a abandonarla justo después de conocerla? Por lo poco que había visto se notaba que JiYoon era una niña inocente a la cual una enfermedad le había arrebatado la niñez...
Me le acerque y al llegar a la orilla de su cama me detuve—¿Puedo?—ella asintió y yo me senté—¿Como dijiste?
Ella negó con la cabeza—Nada importante....unnie. ¿Como te llamas?
Una risa se escapó de mis labios, aquella chiquilla me había cambiado el tema y me había llamado Unnie, algo que me hizo reír de ternura. Le sonreí con sinceridad y le tendí mi mano.
—Me llamo Jennie Kim, ¿tú eres JiYoon, cierto?
JiYoon asintió—Me llamo Min JiYoon y tengo 9 años—me respondió mientras agitaba mi mano.
—Entonces JiYoon, yo seré tu nueva madrina—me miró y tocó mi rostro, posando su mano en mi mejilla.
—Jennie unnie, ¿usted vendrá todos los días a visitarme? ¿así como lo hace mi hermano?
Su voz me causó un revuelo en el corazón. Como cuando mamá vivía...
—Claro que si....Yo...
—Disculpa, ¿acaso te equivocaste de habitación?—escuché a mis espaldas.
Mi vista se fue a la puerta, encontrándome con un chico no muy alto de cabello negro y ojos rasgados. Era similar a JiYoon, la única diferencia eran sus facciones masculinas bastantes marcadas....algo atractivo a mi parecer.
—Oppa!—gritó JiYoon—Ella es mi nueva madrina, ella no es como los demás. Me prometió que vendría todos los días, ¿verdad unnie?
Asentí mientras regresaba mi vista a JiYoon y acariciaba su mejilla sacando una risa por parte de la pequeña. De un momento a otro sentí que me tomaban por la muñeca y me obligaban a levantarme del lugar.
Aquel chico me miraba con una expresión bastante seria y neutral como si pudiese asustarme con la mirada. Suspiré pesadamente y le quité su mano de mi muñeca.
—JiYoon, iré a hablar con unnie—le dijo a la niña marcando la palabra 'unnie' con un tono sarcástico. Su vista se encontró con la mía—Vamos afuera.
Salí detrás de él, sentía el enojo apoderarse de mi cuerpo pero no iba a ser grosera....por lo menos no dentro del hospital. No sé que se creía este tipo para llegar y tratarme de esa manera.
Quedamos fuera de la habitación y me miro con la misma expresión con la que me había visto cuando me tomo la muñeca.
—Sólo te diré esto una vez, aléjate de mi hermana si lo único que le prometerás serán mentiras.—me miro de pies a cabeza—Conozco a los niños ricos como tú muñeca y sólo saben pensar en si mismos. Ya te he tenido suficiente de los anteriores como para que tú vengas e ilusiones a mi hermana, así que hazme caso sino quieres conocerme de verdad.
Lo miré incrédula—¿Conocerte? No, gracias.—le dedique una mirada de pies a cabeza como lo había hecho él anteriormente— Ahora escuchame tú a mí.
—No, gracias—me empujó para intentar entrar. Bufé molesta y le tome la camisa con toda mi fuerza haciéndolo regresar a su lugar.
—Te crees muy fuerte y macho por amenazarme como lo hiciste, ¿cierto? Pero no querido, no soy la típica niña rica que tanto conoces—me acerque a su oído—Puedo llegar a ser peor.
Lo solté y me di la vuelta para entrar a donde JiYoon y le sonreí.
—Me tengo que ir princesa, pero regresaré mañana como te lo prometí—dije lo suficientemente alto para que ese tipo me escuchara—Nos vemos mañana.
Ella asintió y me sonrió—Adiós unnie.
Salí de ahí y empuje con mi hombro al chico. Tal vez mi padre me hubiese obligado a ir a ese hospital pero ahora más que nada tenía dos objetivos para regresar por mi propia cuenta: demostrarle a ese tipo que no era como los demás y hacer feliz a JiYoon.
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