Capitulo 4

-¿Q-Que ha dicho? –pregunto. Pero he escuchado a la perfección la petición que me ha dado.

-Mira, eres un niño, tienes muchas cosas por experimentar. Ahora que sé que tienes dos hijos de Luhan, estoy más que segura que él se hará cargo. No hay de qué preocuparse –me quedo incrédulo. No puedo creer lo que he escuchado.

Siento que mi rostro comienza a ponerse rojo de la furia que siento en estos momentos. Inhalo, exhalo.

-Por favor, salga de mi casa ahora mismo. No pienso seguir escuchándola un segundo más –pido con toda la amabilidad que aún queda en mí.

-¿Q-Que? ¿No aceptaras? –todavía tiene el cinismo de preguntar. Ah, si mis niños no estuvieran aquí, sí que me pongo agresivo.

-Salga por favor –repito ignorando sus preguntas. Nuestras miradas chocan, yo estoy furioso y ella desconcertada.

-Piénsalo –me dice.

-¡Váyase ya! –le grito y justo en ese momento, Luhan abre la puerta y capta una mala situación.

Ella sonríe en cuanto lo ve y yo me pongo tímido y avergonzado. Nunca había roto mi paciencia de este modo. Luhan me observa, me está analizando. Yo bajo mi cabeza, de verdad que me apena, pero la subo en cuanto escucho el taconeo de la mujer.

-¡Luhan, un gusto volverte ver, cariño! –la mujer camina presurosa hasta mi Luhan y se le cuelga del cuello.

Mis manos se vuelven puños desesperados e impotentes. Quiero gritar y reclamar que Luhan es mío, pero me siento estúpido y cohibido frente a una mujer tan guapa y galante como ella.

-Natasha, ¿Pero qué haces aquí? Todavía te hacía en Londres –la sonrisa de Luhan deslumbra su rostro. Posa sus manos en la cintura de la contraria y se saludan con un beso en la mejilla.

Parece que sobro aquí. Quiero llorar, pero de impotencia y coraje. Estoy siendo humillado de la peor forma.

Me doy la vuelta y camino hacia la sala de estar. Me hinco en la alfombra, frente a mis bebés y así me quedo unos segundos hasta que escucho como alguien se aproxima hasta mí y por los zapatos, sé que es Luhan.

-Sehun, ahora regreso. Saldré por un momento –avisa. Me toma del mentón, intenta darme un beso pero yo lo esquivo.

-Bien –digo cortante y vuelvo mi cabeza a mis bebés.

No vi la reacción de Luhan, pero ni me importa.

-Niño tenías que ser –dice por lo bajo y eso, duele. Duele mucho más que una de sus miradas frías que me da cuando me reprende.

Oigo sus pasos alejarse junto con el taconeo de la mujer, para finalmente, escuchar la puerta cerrarse.

No pienso llorar, no lo hare. Soy un joven, pero ya no soy más un niño. Creer que soy un niño cuando ya he dado vida a dos bebés hermosos, es estúpido.

Lo bebés se despiertan al pasar unos 20 minutos, en los cuales el dichoso "en un momento vuelvo" se esfuma. Comienzan a ponerse hiperactivos, yo sonrió para ellos y parece que mi sonrisa les agrada porque toman un buen tiempo con sus ojitos en ella. Me levanto y de reojo miro como ellos me siguen con la mirada, vuelvo a sonreír con gracia. Y por un instante, olvido que Luhan se ha ido con su ex novia.

Me quedo parado a un lado del ventanal, observo todo ahí afuera y una melancolía me invade y me hace sentir... tonto.

Sonrió con tristeza y sin querer, no puedo dejar de ser un niño, y lloro; suave y lento.

¿Acaso fue muy rápido mi relación con Luhan? ¿Fue un error lo nuestro? Si lo fue, fue el mejor error que pudo haberme pasado, porque sin ese error, mis tesoros no hubieran existido.

La tarde se pasa rápido y la noche comienza a dominar el día. Mi cabeza parece que va a explotar, estoy muy cansado, Shaoran y Mei no han dejado de llorar hasta hace unos minutos que les he dado su leche tibia y han caído rendidos. No puedo creer que ni comer o probar un bocado he podido. Comúnmente, siempre que Luhan llega de su trabajo, el me ayuda a cuidar de los niños para que pueda comer algo. Hoy, que al parecer ha salido muy temprano, no ha podido ayudarme. Es preocupante el saber que todo este tiempo que ha estado fuera, ha estado con esa mujer bonita. Quizá a lo único que venga a casa es a decirme que quiere nuestra separación. Ahí sí, yo me quedaría devastado completamente.

El timbre del departamento suena y yo corro como infante, emocionado de que sea Luhan, pero al abrir la puerta, mi sonrisa se borra y mi hermano parece confuso por ello.

-Hola Hun ¿Acaso no te a agrado ver a tu hermano? –pregunta.

Yo niego y le regalo una sonrisa mientras le abrazo por la cintura y hundo mi rostro en su duro pecho. Hace tres días que no lo veo. Trae comida y al parecer es china. Me muero de hambre.

-Pasa hyung –le invito.

-¿Dónde está Luhan? –pregunta mientras sus ojos miran aquí y allá en busca de su amigo.

-Oh, él aún no llega del trabajo. Dijo que tenía que trabajar hasta muy tarde –miento y ChanYeol parece creérselo a la perfección.

-Oh, ya veo. Bueno, ¿Y dónde están mis niños? –sonrió y apunto a la sala donde están sus cunas. Sí, he tenido que hacer una pequeña mudanza de mi habitación a la sala. Al parecer mis bebés son muy especiales-. ¿Dormidos? Vaya, esos niños parecen osos invernando siempre que vengo –bromea y yo rio-. Anda, ve a comer. Yo cuidare de ellos –me da unas palmadas en mi espalda animándome a hacer lo que ha dicho y con gusto lo hago.

Así pasamos un buen rato, hasta que el sueño comienza a invadir mi organismo. ChanYeol está viendo la televisión en la sala, con sonido bajo para no despertar a los niños. Yo apago todo en la cocina y me dejo caer en el sillón donde mi hyung está sentado, me acerco hasta él, recargo mi cabeza en su pecho y él pasa un brazo por mis hombros. Como los viejos tiempos, solo quiero dormir en brazos de mi hermano, necesito un mimo de él, una caricia que me haga sentir un niño de vuelta. Comienza a acariciar mi cabeza y poco a poco mis ojos se van cerrando y mis brazos cayendo. Y así es como me regalo a los brazos de Morfeo.

-¡Sehun! –un grito me hace abrir los ojos con rapidez. Desde que me desvelo, mi sueño es muy ligero-. ¡Sehun! –gritan de vuelta. Estoy a punto de levantarme, pero ChanYeol me abraza impidiéndomelo.

Luhan parece estar fuera del departamento y por todo el alcohol que trae encima no puede lograr abrir la puerta el solo y por eso me llama.

-Sehun, habías dicho que Luhan se había quedado hasta tarde trabajando, ¿Por qué suena que esta con alcohol en su sangre y tú me has mentido? –lo miro y está frunciendo el ceño. Está molesto.

-Y-Yo, seguro tuvo algún percance o qu-

-Ahora mismo te vas conmigo a casa. No pienso dejarte con él y ese idiota me va a escuchar mañana cuando este sobrio. Anda, levanta – sin decir más, se levanta y va hacia la puerta. Sale y sé que Luhan la pasara mal por un rato hasta que aliste las pañaleras de mis bebés.

Nunca he visto a Luhan en un estado como en el que se encuentra y no quiero verlo ahora. Lo he visto fumar, pero solo eso.

Algo en mi pecho se oprime y se de antemano, que es decepción. Quizá Luhan y yo fuimos muy rápido en nuestra relación. Él demasiado maduro para mí y yo demasiado inmaduro para él. Sin querer, la tristeza remplaza la decepción y mi corazón comienza a arder.

Una vez hechas las pañaleras de mis bebés. Me las cuelgo en un brazo, tomo a Mei en un brazo y me las arreglo para tomar a Shaoran en el otro y que las pañaleras no lo golpeen.

Estoy a punto de salir, pero ChanYeol entra primero y rápidamente acude a ayudarme, toma a Shaoran y las pañaleras y yo solo me hago cargo de Mei.

Cruzamos la puerta, y al salir, me encuentro con los ojos inyectados de alcohol de Luhan que me miran con tristeza, como si quisiera aferrarse a mí y nunca dejarme ir, pero eso no lo puedo asegurar, después de lo que hoy ha hecho y, quizás hablado con aquella mujer bonita.

Giro mi rostro y solo miro al frente. ChanYeol se queda atrás.

-Ahora, entra estúpido. La plática que tendremos mañana dependerá si te vuelvo a dejar lo más preciado para mí en tus manos. Menudo cabron –sin más, ChanYeol me alcanza y ambos nos vamos juntos del departamento dejando atrás a Luhan.

Esto duele y mucho. Sé que necesito mi pieza para desahogarme. Si lo hago frente a ChanYeol, Luhan corre aun mayor riesgo.

Creo que jamás debí haberme metido con el mejor amigo de mi hermano.

*****

N/A:

¡Hola Donitas bellas!

Puff, hace mucho que no actualizo este fic, pero por fin, hoy regrese. 

*

¿Se esperaban algo de lo que sucedió? 

¿Luhan esta llenado la cabecita de Sehun de inseguridades, no lo creen? 

¿Quien me acompaña a matar a Luhan?

*

Espero que les haya gustado el capitulo. 

Mañana actualizare "No Caeré" por si alguien sigue ese fic, que viene desde las sombras hahaha. 

¡Muchas gracias por leer y por su larga espera! 

**Disculpen las altas ortográficas**



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