61.- El Caso De Junko Furuta

En este capítulo volvemos al tema de los asesinos en serie, sin embargo esta vez no pondremos en el lugar de la víctima y de todo lo que tuvo que sufrir. También es algo distinto ya que el crimen no se cometió por una si no varias personas
Quizá ya conozcan el caso, pues es muy famoso por lo horrible y cruel que fue.

La víctima fue una chica de nombre Junko Furuta, ella era una colegiala japonesa de 17 años de edad y su caso hasta el día de hoy es recordado por mucho como uno de los peores crímenes cometidos en Japón.

Junko fue secuestrada, torturada, violada y asesinada por cuatro compañeros del mismo colegio en una escuela, una tortura que duró 44 largos días sin que nadie estuviera dispuesto a ayudarla.

Junko contaba aún con 17 años cuando ocurrieron lo hechos, era una chica sencilla, hija de una mujer trabajadora, no tenía novio y era muy apreciada por sus amigas y vecinos. Por desgracia para ella, había una persona que no la apreciaba tanto; esa persona era Miyano Hiroshi, un compañero de clase que era miembro del bajo nivel de la Yakuza, la temible Mafia Japonesa.

Hiroshi sentía una fuerte atracción por Junko, sin embargo ella no le correspondía. Aquí es donde este chico al no ser aceptado por Junko comienza a planear una venganza contra ella y siendo parte la mafia japonesa, Hiroshi sentía que tenía inmunidad en cometer actos delictivos.

El grupo de Hiroshi tenía antecedentes de violación colectiva, y poco antes de secuestrar a Junko  habían secuestrado y violado a otra chica, aunque luego fue liberada.
Desde aquí podemos ver lo poco competente que fue la policía por dejar a estos criminales libres.


En noviembre de 1988, los cuatro jóvenes Miyano Hiroshi, Jo Kamisaku, Minato Nobuharu y Watanabe Yasushi todos ellos menores de edad vieron a Junko en bicicleta después de terminar su turno como empleada a tiempo parcial. Hiroshi le ordenó a Nobuharu golpear la bici para hacer que Junko cayera, enseguida escapó, fue entonces cuando Hiroshi se acercó a ayudarla y con engaños se ofreció a llevarla hasta su casa, sin embargo esto era parte de su plan pues en realidad terminaron raptandola entre todos y manteniéndola en cautiverio en una vivienda de la ciudad de Adachi (Tokio, Japón), concretamente en el domicilio de los padres de Nobuharu.

A tal grado estaba preparado Hiroshi que con el fin de evitar una investigación policial, obligó a Junko a llamar a sus padres para decirles que se había marchado de casa por voluntad propia y que se encontraba con un amigo, que no se preocuparan por ella, que no corría ningún peligro. Además, Junko fue obligada a fingir ser la novia de Nobuharu cuando sus padres estaban en casa, una farsa que apenas se sostuvo unos pocos días ya que Junko pidió ayuda a los padres de Nobuharu, pero ninguno de ellos accedió a ayudarla por el temor a las amenazas de Hiroshi.

Cómo ya mencionamos antes esta situación duró 44 días interminables en los que los 4 jóvenes le infligieron las más crueles torturas que se pueden imaginar. Según la propia confesión de los jóvenes en el juicio, los cuatro raptores mantuvieron una sesión de Junko desnuda todo el tiempo, la violaban, le propinaban palizas, no le permitían comer y solo sobrevivío todo ese tiempo bebiendo su propia orina y comiendo cucarachas, la obligaban a tocarse antes de las violaciones mientras que tomaban cerveza, le introducían múltiples objetos por sus partes, le amputaron un pezón con unos alicates, le lanzaban mancuernas al cuerpo mientras permanecía  tumbada boca arriba y le rompieron los huesos de la mano a pistones, todo esto y otras atrocidades más. En una ocasión Junko trato de llamar a la policía pero la descubrieron y su castigo fue ser quemada en partes de cuerpo con un mechero y un cigarrillo. Tanto era el daño físico y psicológico que Junko suplicaba que la mataran pero por supuesto, preferían seguir torturandola.

Se sabe que alrededor de 100 personas sabían de la situación de Junko entre amigos y familiares de los agresores e incluso personas de bajo rango de los Yakuza fueron invitados a participar en las violaciones, todos estos participantes eran amenazados para que no hablaran de ello, sin embargo uno de ellos no pudo soportar el miedo y se lo contó a su hermano y el porsupuesto a sus padres quienes llamaron a la policía, una vez más... La policía fue inútil ya que dos oficiales fueron a la casa a inspeccionarla pero estos ni siquiera entraron, fueron recibidos por Nobuharu quien amablemente accedió a que pasaran, pero en la torpe mente de los oficiales esto no se veía sospechoso para ellos así que decidieron retirarse.
Si nos ponemos a pensar, quizá Junko hubiera sobrevivido y hubiera sido liberada de no ser por estos oficiales incompetentes que porsupuesto después fueron despedidos.

A este punto Junko estaba totalmente exhausta, su rostro era irreconocible, ya no podía ni siquiera controlar su cuerpo cuando tenía que hacer sus necesidades y comenzaba a emanar un olor nauseabundo de ella, esto hizo que el grupo perdiera interés en ella sexualmente hablando ya que aún así seguían golpeandola, para satisfacer sus deseos decidieron raptar a otra chica de 19 años para violarla.

Finalmente el 4 de enero de 1989, Junko fue retada a jugar al mahjong, saliendo victoriosa. Esto causó la ira de los jóvenes, los cuales le dieron una última paliza para luego rociar su cuerpo con un líquido inflamable y prenderle fuego. Junko trató de apagar el fuego pero llegó un punto en el que ya no hubo reacción y murió 2 horas después a causa de un estado de shock. Los asesinos escondieron su cadáver en un bidón lleno de cemento, el cual fue abandonado en Koto, Tokio.

El 23 de enero de 1989 Hiroshi y Jo fueron arrestados por la violacion de la chica de 19 años que habían secuestrado antes, sin embargo estos no sabían porque los habían arrestado y Hiroshi pensó que Jo les había contado sobre Junko, así que Hiroshi confesó todo y les dijo a los agentes donde se encontraba el cuerpo de Junko, los oficiales quedaron desconcertados, ya que ellos los habían arrestado por otro crimen.

Al día siguiente el cuerpo de Junko fue encontrado, se le identificó gracias a las huellas dactilares. Los agresores fueron arrestados y como éstos eran menores de edad sus identidades no se revelaron.


Sin embargo, los periodistas de la revista Shūkan Bunshun descubrieron sus identidades y las publicaron. Declararon que, dada la gravedad del delito, los derechos humanos no eran necesarios para las bestias, publicando así los nombres de los cuatro.

Junko fue despedida por sus amigos y familiares, este caso incluso tuvo repercusión a su familia ya que su madre tuvo que tomar terapia por bastante tiempo.

Una vez más podemos deducir que las leyendas jamás superarán a la realidad, hay historias reales mucho peores que nos hacen pensar que el ser humano es el peor monstruo que puede existir.

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¡Hola queridos lectores! ¿Que les puedo decir de esta historia? La verdad hace años que la conocí pero me sigue sorprendiendo porque nadie hizo prácticamente nada para que esto se evitará, en fin comentén que les pareció. Un saludo!

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