Imagina Ripell 1- Él está ebrio

((Para ubicarnos, esto sucede cuando Lexell aún está negando que le gusta Rip))

-Señorita Cassini.

Me quejé, entre sueños.


-Señorita Cassini, por favor despierte.

-Gideon, ¿qué pasa?- solté con voz pastosa apretando los ojos -No he dormido casi nada como para que ya sea hora de despertar, ¿o sí?

-No, lleva solo un par de horas dormida, lo lamento- escuché la voz de la IA con cierto... arrepentimiento... eso era nuevo.


-¿Pero entonces qué pasa?- pregunté sentándome y tallándome los ojos -¿Algo está mal?

-Podría decirse- comenzó a explicar-. Me pareció que solo usted y el Profesor Stein tienen la sensatez para enfrentar esta situación, pero privar de más horas de sueño al Profesor a su edad, no es...


-Okeeey mi amor- la interrumpí -. Suficientes disculpas, ¿qué-está-pasando?- había logrado preocuparme con lo que había perdido el sueño, me levanté y tomé la ropa del día anterior del perchero.


-Preferiría que no se cambiara, y que no mencionara que yo la desperté- me interrumpió Gideon, intrigándome más -. Solo diríjase a la cocina con la excusa de que tiene hambre o sed.

-Está bien- me miré en el espejo, para checar que al menos mi cabello no pareciera un nido de pájaros, me puse la bata y salí.


El silencio de la nave a oscuras empezó a romperse con ruidos metálicos que aumentaban mientras me acercaba a la cocina, interrumpidos por una maldición inglesa y un golpe... Rip. Algo pasaba con Rip.


-¡Rip! ¿Qué pas...- me interrumpí al ver la cocina hecha un desastre. La mesa estaba llena de utensilios y recipientes, cajas abiertas y harina espolvoreada por toda la cocina.


Lo que parecía un montoncito de pedazos de bizcocho café con algo de betún encima, estaba en medio de todo. Y en la esquina, Rip sentado en el suelo, recargado en la despensa, con una bolsa vacía en su mano y mirando con decepción el polvo blanco que había caído de ella.


-¿Estás bien?- pregunté sin saber si debía acercarme.


Rip me miró, confuso - ¿Señorita Lexell? ¿Qué haces aquí? ¿Te desperté?

Negué con la cabeza.

-Mentirosa, claro que te desperté- se quejó frustrado, arrastrando las frases... ¿estaba ebrio? -. Soy...un maldito desastre, y los malditos desastres despiertan a la gente.


-Rip... ¿qué pasa?- pregunté una vez más, acercándome.


Señaló la mesa, mirando con odio lo que pretendía ser comestible -Pasa que... soy tan inútil... que no puedo hacer ni un... elemental... elemental pastel de chocolate.

-¿Porqué quieres hacer un pastel cuando deberías estar dormido?- indagué, aunque era obvio: se había pasado con el alcohol y se le había metido esa idea en la cabeza. Al menos se le metían ideas tan inocuas como hornear -Ni siquiera sabía que teníamos un horno...


-Porque mañana... mañana- mi preocupación creció, sus ojos empezaron a ponerse cristalinos -...es cumpleaños... de Jonas.


-Oh- solté solamente, comprendiendo.


-Jonas ama el pastel de chocolate, ¿sabes?- sonrió tristemente, mirando al techo y luego a mi.

-¿Porqué no solo se lo pides a la máquina de comida?- continué, cuestionándome si debía acercarme o solo lograría enfadarlo.

-Tengo que hacerlo yo mismo- explicó como si yo debiera saberlo -. Siempre lo hago... siempre... que no estoy atrapado en una misión, obviamente. Es lo único que su padre puede hacer bien por él, dejándolo solo con su madre tanto tiempo. Tiempo... ¿es una locura, no? Un Maestro del Tiempo sin tiempo para su familia... creo que por eso no debemos formar lazos.


-El amor es una locura- suspiré -.Pero una locura hermosa. Rip...

-¿Qué tiene de hermoso? Mírame ahora- me interrumpió -... ahora: soy tan inútil que no puedo hacer ni siquiera un estúpido pastel de chocolate, mira... es un desastre igual que yo... y pensé en que con algo de grenetina podría dejar de estarse cayendo... pero estúpidamente me caí y la grenetina se cayó, y ahora no podré arreglarlo, y Jonas no tendrá un pastel, y soy un desastre inútil.


-No eres un desastre- me acerqué y detuve su mano, con la que había estado agitando la bolsa en alto terminando de regar lo poco que quedaba -. Necesitas dormir, por la mañana haremos ese pastel.

-¿Temprano por la mañana? ¿Me lo prometes?- me miró con sus ojos tristes, esperanzados.

-Sí, ahora no puedes ni siquiera entender cómo funciona la grenetina- sonreí -. No es para un pastel de chocolate, Rip.


-Porque soy un desastre- volvió a quejarse, levantándose -. Solo quería hacer un pastel, y tomar por la mañana la nave auxiliar para llevárselo a Jonas, a uno de esos cumpleaños que me perdí.

-¿Puedes hacer eso?- por lo poco que había entendido, me extrañó su explicación -¿Gideon? ¿Puede?


-No, señorita Cassini, lamentablemente: si el Capitán viajara en el tiempo a ver a su familia, estando en una misión para salvarlos, crearía una paradoja.

-¡Gideon! ¡Soy yo quien dice qué se puede hacer y qué no!- regañó Rip señalando al techo imperativamente, dió un par de pasos y se tropezó contra la mesa. Lo detuve de caer al suelo de nuevo.


-Rip: escúchala- se soltó molesto, y torpemente caminó hasta la pared, deteniéndose en ella para alejarse de mi -. Estás ebrio, no piensas claramente.

-Solo quiero... un pastel de chocolate para Jonas- repitió, dejándose caer recargado en la pared.


Sentí que se me apretaba el pecho al verlo sentado en el suelo, mirando al vacío, repitiendo "un pastel".


-Rip- me arrodillé frente a él, tomando su mano -. Escúchame: no puedes llevarle un pastel a Jonas mientras tratamos de salvarlo. Cuando lo recuperemos haremos ese pastel para él, ¿de acuerdo?


-No vamos a recuperarlo- se quejó con voz temblorosa -. No puedo ni siquiera hacer un pastel, no voy a poder recuperarlo. Soy un desastre inútil.

-No, no lo eres, Rip- cuando me di cuenta había tomado su mejilla con mi mano -. Estamos aquí contigo, y nos guiarás para que salvemos todos juntos a Jonas, Miranda, y el mundo.


-¿Lo haremos?- me miró con tristeza.

-Sí- sonreí -. No te juzgues por no poder hacer un pastel estando ebrio a media madrugada, tú no eres esto.

-¿Entonces qué soy?- preguntó -No soy un Maestro del Tiempo. No soy un padre de familia, mi familia está muerta.

-Eres Rip Hunter- aseveré, luchando por no llorar -. El Capitán de las Leyendas. MI Capitán.

-¿Soy tu Capitán?- repitió -¿Aunque sea un desastre?

-Si acaso fueras un desastre, eres el desastre más admirable que pudo cruzarse en mi vida- sonreí -. Y voy a seguir a este desastre hasta el infierno mismo, si es necesario.


-¿Y haremos un pastel para Jonas?

Me reí -Y haremos un pastel para Jonas.

-Estoy cansado- dijo soltándose y levantándose torpemente.

Suspiré y me levanté también.


-Voy a dormir- anunció como si fuera la decisión más importante de la historia.

-Sí, Rip, ve a descansar- sonreí, más tranquila.


Empezó a caminar tambaleándose, lo seguí hasta que abrió la puerta de la habitación.


-Buenas noches, Lexell- volteó a mirarme con algo que parecía una sonrisa.

-Buenas noches, Rip- sonreí, antes de que entrara a la habitación y la puerta se cerrara detrás suyo.


Me pasé la mano por la cara, con un quejido largo -¿Gideon? ¿Crees que volverá a despertarse y salir a hacer alguna otra locura?

-Trataré que no, pero es posible.


Suspiré, mirando la puerta.


-¿Señorita Cassini?

Gruñí entre sueños, abrazándome por los hombros. Negándome a despertar.

-¿Qué haces ahí?- volví a escucharla voz de Rip.


Abrí los ojos y me giré. Rip estaba de pie mirándome confuso, vestido y sin muestras aparentes de la borrachera que se había puesto la noche anterior.

-¿No lo recuerdas?- balbuceé despertando, preguntándome por un segundo si había soñado todo, y me había dormido aovillada frente a la puerta de su habitación para evitar que volviera a salir, solo porque yo estuve sonámbula.


-Creo que anoche bebí de más- explicó mientras me sentaba en el suelo, estirándome un poco -. Me lo dicen las punzadas en mi cabeza y mi boca seca. ¿Pero hice algo indebido o peligroso?

-No, Rip, no pasó nada de qué preocuparte- sonreí, acomodándome para levantarme. No pude evitar sonrojarme: él se había inclinado extendiéndome la mano. Y me dio un brinquito el estómago cuando la tomé, me levanté, y quedé a unos centímetros de él.


-¿Siempre eres el primero en levantarse?- pregunté empezando a caminar para quitarme esa sensación.

-Te confieso que un par de veces ha sido el Profesor, pero sí: la idea es que debo estar despierto antes que todos ustedes.


-¿Qué quieres desayunar?- me preguntó como si fuera algo de todos los días, aunque a mi casi me deja sin respiración. Rip Hunter: preguntándome qué quería desayunar, como si hubiéramos pasado la noche juntos.

Tenía que quitarme esa idea de la cabeza, ¡no podía tener esa clase de ideas! -¿Hot cakes, por favor? Voy a cambiarme, no me gusta estar en pijama con más gente- sonreí, Rip asintió y tomamos rumbos diferentes.


-¡¿QUÉ PASÓ AQUÍ?!- lo escuché gritar desde la cocina.

-Yo le explico, señorita Cassini- dijo Gideon tranquila, al ver que me había detenido preocupada.

-Gracias, mi amor- sonreí, siguiendo mi camino hacia mi habitación -. Qué nochecita... yo solo quería dormir de un tirón.

-.-.-.-.-.-.-.

¿Creyeron que esto sería gracioso? AJAJAJAJAJAAAAA... yo también, si me necesitan estaré llorando en el rincón.

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