Fix-it 7 (y último)

Lexell observaba el puente, pensando que parecía irreal estar ahí, mientras Rip hablaba con Gideon.

–Escucha, Gideon: no voy a desconectarte porque me aterra que si no estás en línea, el plan de Lexell y John no funcione. Así que espero que no sea... doloroso.

–Lo importante es que piensa en mi, Capitán Hunter.

Rip forzó una sonrisa triste –Un capitán se hunde con su nave, por lo que quedo totalmente inhabilitado, ¿no te parece?

–Capitán Hunter – lo llamó Lexell, tomando su mano y besando su mejilla – siempre serás Mi Capitán.

Ésta vez la sonrisa fue genuina –Prefiero que me llames Cielo. – comenzó a caminar hacia la biblioteca.

Pensó en lo cambiada que estaba la nave, desde que trabajaba solo hasta hoy. Empezó a dolerle la idea de lo que debía hacer.

–Nos besamos por primera vez en ésta habitación – hizo voltear a Lexell, que estaba haciendo círculos en la mesa con el índice, concentrada en sus propios pensamientos –. ¿Lo recuerdas?

–Pues claro que sí – le sonrió, acercándose. Siendo recibida por los brazos de su amado.

Rip suspiró –Y yo pensaba que nos haríamos viejos y nos besaríamos por última vez aquí. ¡Era tan ingenuo! ¿Cómo es que no pude imaginar todo lo que pasaría?

La mujer rió, separándose un poco y mirando los ojos verdes que aún la hacían sentirse en las nubes –¿No te gusta lo que tenemos?

Él asintió, abrazándola más fuerte y besándola con cuidado. No quería un beso apresurado en el lugar donde había sucedido por primera vez.

Se quedaron abrazados unos minutos, hasta que Gideon les indicó que el equipo venía en camino.

Rip tomó un control remoto –Suerte, Gideon – se despidió.

Lexell resopló mientras acariciaba el panel de control, no pudo decir nada.

–Estoy segura de que no se desharán de mi tan fácilmente. – se despidió Gideon mientras los veía salir.

~*~*~*~*~*~

Las Leyendas caminaban hacia la nave con la alegría de una boda recién terminada, hasta que de pronto algo los dejó helados.

Ante sus ojos, la Webrider estalló en pedazos.

Los hizo reaccionar distinguir dos figuras corriendo hacia los destrozos, y reconocerlos los dejó aún más confundidos.

–¡Lo sabía! – exclamó Ava echando a correr, seguida por los demás.

Al acercarse distinguieron que se encontraban con una tercera persona que se levantaba: una mujer, desnuda, que en un par de segundos estaba cubierta por la gabardina marrón y la ayudaban a ponerse en pie.
Lexell la sostuvo por los hombros tras casi caer al suelo y Rip miró a su alrededor, notando que los demás se acercaban y caminando frente al desastre.

–¡Sabía que estaban fingiendo! – gritó Ava cuando estaba suficientemente cerca para ser oída –¡Sabía que lo recordaban todo y estaban huyendo!

–¡Por supuesto que estábamos huyendo – Rip levantó la voz, causando que las mujeres voltearan preocupadas –! ¿Esperaban que nos quedaríamos después de que nos echaste del Buró -que obviamente dejaste desaparecer- y nos trataban como basura en la nave?

–Sara y Ava ahora son las Capitanas – Nate se acercó amenazante –. ¿Te crees dueño de la nave que abandonaste?

–¡Lo es – Lexell interfirió, acercándose –! ¡Algo no es tuyo solo porque lo recoges! ¡Y ustedes más bien la robaron! ¡Éste es su lugar y se lo quitaron!

Todos miraron a la otra mujer que llevaba recargada del brazo, caminando torpemente.

–¿Gideon? – preguntó Sara, confundida –Y espera – señaló a Rip –: ¿porqué estás en pijama?

–Tal vez todo esto es una alucinación por algo que nos dió Behrad – aventuró Gary.

–¡Esperen! ¿Consumían alucinógenos en una nave del tiempo? – exclamó Rip escandalizado – ¡Increíble! ¡Ahora simplemente terminaron de convencerme que hice lo correcto!

–¡Tú no decides eso! – reclamó Ava.

Rip pareció mucho más furioso de lo que ya estaba – ¡Claro que sí! ¡El mundo estuvo en peligro porque usaban irresponsablemente la Webrider!

–¿Cómo saben lo que sucedió? – preguntó Zari preocupada –. No se enfaden por la pregunta, es que... ¿ustedes lo solucionaron junto con Jonh? ¿Saben a dónde se fue?

– Simplemente se fue – respondió Lexell, en el tono más suave que pudo –. Lo siento, así es John.

–¿Cómo sabes que así es John – bufó Astra – ? ¡Nosotros somos sus amigos, no ustedes!

–John tenía una vida antes de subirse a la Webrider – respondió Rip –. Y yo también, antes de formar al equipo que terminó discriminándome.

– Bueno, ¿y tú qué tienes qué decir? – cuestionó Behrad mirando con curiosidad a la morena, quien abrió la boca sin emitir sonido, antes de componer un gesto de confusión.

— Es Gideon – aseveró Sara – y vendrá con nosotros y arreglará todo. ¡Ven aquí, Gideon! Antes de que le pateemos el trasero a éste par de traidores.

La morena se aferró al brazo de la castaña, encogiéndose.

– ¡Gideon ya no es una IA, es una persona– ladró Rip, sacando el revólver –! ¡Nadie volverá a darle una orden!

—¡Esperen– Gary exclamó con voz temblorosa –! ¡No tenemos porqué ponernos violentos! Hablemos todos con calma y busquemos una solución.

–La solución es que ustedes se queden aquí – dijo Rip sin bajar la guardia –. Porque de regresar a su época podrían contactar a Raymond o Jax o cualquiera con tecnología suficiente para seguir jugando con la línea de tiempo.

Sara se acercó a Lexell, amenazante – Van a largarse y dejarnos a Gideon para reparar la nave.

Lexell sonrió, cubriendo a Gideon sin terminar de soltar su mano – ¿Sabes qué? No me intimidabas con tus berrinchitos de "haz lo que yo digo o te mato porque soy la graaan asesina" ni siquiera cuando era una novata. No creas que lo harás ahora. Y no podrán reparar la nave, ninguno de ustedes tiene idea de mecánica y desactivamos todas las funciones de auto reparación. Aunque encontraran un trozo funcional no sabrían qué hacer con él, estúpidos.

Sara se preparó para lanzar el primer golpe, Lexell se apartó, abrazando a Gideon. Y antes de que alguien pudiera reaccionar, un portal se abrió a sus espaldas y Rip las empujó a través de él, cerrándolo detrás de sí.

Por un momento les pareció ver del otro lado una habitación obscura con una persona sentada en las sombras.

~*~*~*~*~*~

–¡Chingada madre! ¡Qué montón de pendejos! ¡Púdranse en 1920! – exclamó Lexell cuando se cerró el portal, Rip trató de regañarla pero ella le pasó el brazo de Gideon, que miraba confusa a su alrededor, y caminó hacia Constantine que los miraba sorprendido.

–¿Funcionó? ¿Es Gideon? – preguntó, parpadeando. Lexell sonrió asintiendo y tomando su mano para quitar el encantamiento, se levantó al sentirse liberado.

–Todo salió bien, gracias – respondió Rip tras un suspiro, Gideon se había aferrado a su brazo –. Zari preguntó por ti. Lamento su separación.

–Era cuestión de tiempo, Hunter – forzó una sonrisa sacudiéndose la cabellera rubia –. No me hacía bien estar con ellos. Mira cómo regresó Lexell tras su breve encuentro.

La aludida resopló, sus ojos estaban rojos de furia y parecía estar a punto de llorar.

Un estornudo los hizo voltear hacia Gideon, quien ahora trataba de mirarse la nariz tras descubrir esa nueva función de su cuerpo.

–¡Oh, Dios – susurró Rip frotando sus brazos –! ¡No llevas nada debajo y es plena madrugada! – John notó que no traía zapatos, aunque la gabardina arrastraba por el suelo a su espalda –Lex te prestará algo y te llevará a la cama, ¿de acuerdo? ¿Tienes sueño?

La morena trató de hablar nuevamente sin conseguirlo, hizo un mohín y negó.

–Bien, si llevas como 5 minutos siendo humana es normal que no tengas sueño, ¿no? – le sonrió Rip tratando de calmarla.

Gideon sonrió.

-¡Eres Gideon – exclamó el pelirrojo, en el preciso momento que entendió la magnitud del asunto, rodeándola con sus brazos –! ¡Mi Gideon! ¡Estás aquí y ya no eres mía! Eres una persona y podrás hacer... todo lo que tú quieras. Te enseñaremos el mundo, ¿verdad que sí?

Gideon asintió, rodeando con sus brazos la cintura de quien fuera su dueño.

–Tú no le vas a enseñar cosas, Constantine – se burló Lexell dándole un puñetazo suave en el brazo al aludido.

–Rip dijo que lo que ella quiera – rió el rubio.

Cuando el abrazo terminó, Rip suspiró de alivio – Muy bien: ropa. Lex, llévala arriba y quédense en nuestra habitación por ésta noche. Yo vigilaré a John en la habitación de invitados.

–¿Necesito que me vigilen?

– ¡Sí! – corearon Rip y Lexell.

Lexell tomó la mano de Gideon y la guió a las escaleras, la morena las miró con determinación pero tras levantar la pierna para subir el primer escalón como siempre había visto a los humanos hacerlo, la regresó aterrada. Abrazándose a su acompañante.

–Pues las escaleras son un NO por hoy – resopló Lexell resignada, tomando a Gideon en brazos –. Si necesitan algo más llamen a la puerta, no creo que hoy podamos dormir.

Ambos hombres asintieron, hasta que la puerta se cerró y Constantine se desplomó tirando la silla al tratar de detenerse con ella.

Rip corrió a revisarlo, escuchando un débil "¡Demonios!" de su amigo a cuatro patas en el suelo, tratando de levantarse.

–¿Lo estabas soportando? – le reclamó al acercarse y ayudarlo a enderezarse.

–Las chicas no debían preocuparse más – sonrió débilmente, mientras caminaban despacio hacia las escaleras y quedándose callados hasta escuchar una puerta cerrándose –. Siento que me golpearon todo el cuerpo con un mazo para ablandar mi corriosa carne y ahora me están cocinando.

–¿Qué puedo hacer? – preguntó Rip preocupado.

–Guardar lo que me queda de dignidad al no cargarme – sonrió, recargándose en la pared y empezando a subir trabajosamente, seguido de cerca por su amigo –. ¡Demonios! ¡La habitación de invitados está en la planta alta y estamos en el sótano!

Rip rió –Tenemos hasta el amanecer si quieres.

En la planta alta, Lexell bajó a Gideon que movió los dedos sobre el piso alfombrado, sonriendo fascinada.

–Bienvenida a las amenidades hogareñas – sonrió Lexell –. ¡Ven! ¡Voy a revisar a mi niña!

A la morena le brillaron los ojos y la siguió, con cuidado abrió la puerta de la habitación y se asomaron en silencio. La respiración suave de la pequeña apenas se escuchaba y la miraron girarse hacia la pared, con un pequeño gruñido.

–Por la mañana se saludarán – susurró cerrando la puerta con cuidado, guiándola a otra habitación.

Gideon miró la cama grande en medio de la habitación y corrió a sentarse en ella, sonriendo con el nuevo descubrimiento.

Lexell revisó en el armario mientras Gideon se dejó caer en la cama y rodó un poco en ella, hasta que le preguntó si quería que la vistiera. Asintió.

–No voy a decirte qué es cada cosa, lo reconoces todo, ¿cierto? – Gideon asintió por respuesta, y se quedaron en silencio hasta que ambas estaban en pijama y se acostaron en la cama.

Gideon cerró los ojos y se acurrucó. Lexell hizo lo mismo. Estaba exhausta y al día siguiente les esperaba un día de trajín usual -al menos era sábado- ... y veinte mil preguntas de su hija.

En la habitación de invitados, Constantine se había metido en la cama con la camisa y el pantalón de vestir, no tenía energía para más.

–En serio: ¿qué puedo hacer? – insistió Rip, sentándose en la butaca bajo la ventana.

John sonrió –Ya lo dijiste: vigilarme. Como a cualquier adicto al que le quitaron su sustancia de golpe. En unas horas estaré peor, si duermo ahora podré recuperar fuerzas pero digamos... a medio día de mañana... necesitaré que me retengan.

Rip asintió, serio. Dejó que su amigo se acomodara para dormir, sabiendo que él no pegaría un ojo.

A la mañana siguiente, la pequeña Gideon fue despertada por su madre.

–Mami, es sábado– se quejó con voz soñolienta.

"Claro, de eso sí que te acuerdas" pensó Lexell sonriendo –Ponme atención, mi niña: tenemos visitas. Tengo alguien a quién presentarte, pero hoy vas a hablar bajo toda la mañana porque también está aquí tu tío John y está enfermo.

–¿El tío John? – exclamó la niña contenta, bajando de la cama de un salto y corriendo seguida de su madre que la regañaba en voz baja, totalmente ignorada.

–¡Tío John! ¡Tío John! – llamó golpeando la puerta, que tras unos segundos se abrió pero fue su padre quien la regañó en voz baja.

–¡Gideon! ¿No escuchaste a tu madre? – miró a Lexell confundido, ella solo levantó los hombros con resignación.

La niña frunció los labios –¡Pero el tío John está aquí!

–¡Te dije que está enfermo! – insistió su madre, sin conseguir nada.

–Está bien, que pase – se escuchó la voz de Constantine desde dentro.

A Gideon no tuvieron que repetírselo, entró corriendo y saltó hacia la cama, abrazando a su tío que estaba sentado recargado en la cabecera.

Sus padres no pudieron evitar sonreír. Habían temido que algo así no volvería a suceder.

–¿Estás enfermo, tío John? ¡Yo te cuidaré! – declaró determinada.

John rió – Me encantaría, pero habrá momentos en los que estaré muy grave y tú eres una niña. Cuando esa puerta esté cerrada, tú, pase lo que pase, no vas a entrar. ¿Entendido?

Gideon asintió.

–Claro, a él sí le haces caso – resopló Rip.

–Vamos a preparar el desayuno – indicó la mujer, con lo que Gideon asintió entusiasmada y le dió un beso en la mejilla a su tío antes de bajar de la cama.

–¿A mí no me saludas? – Rip se hizo el ofendido, con lo que la pequeña corrió a sus brazos para besarlo también.

–¿Quién más está en la casa? – preguntó la pequeña ansiosa, en cuanto dieron dos pasos en el pasillo alfombrado.

–Ya verás – su madre le guiñó un ojo, pidiendo que la siguiera hasta su habitación. Abrió la puerta y Gideon estaba sentada en la cama, luciendo confundida.

Las dos se miraron con curiosidad por unos instantes.

–¡Qué bonita – exclamó la pequeña por fin – ! ¿Cómo te llamas?

La morena abrió la boca, enfadándose al notar que aún no podía hablar.

–¡Bueno: esa es la mejor parte – sonrió Lexell tratando de animarlas –! Es por ella que te llamas Gideon, mi niña. Ese es su nombre.

La pequeña abrió los ojos como platos y exclamó un largo "Ooooooh" asombrada.

–¿Pero cómo vas a distinguirnos? ¿Gideon 1 y Gideon 2? – sí... esa era una pregunta necesaria que nadie se había planteado.

–Pues... pues– lo pensó Lexell por un segundo –... elige cómo vamos a llamarla, ¿les parece?

Ambas asintieron.

–Quiero... llamarla...

Las adultas esperaron pacientemente mientras la niña daba vueltas por la habitación, pensando, justo como su padre.

–¡Giddy! ¿Te gusta?

La morena asintió, contenta..

Y Lexell suspiró. Así que esa era su familia ahora: Rip, Gideon, el tío John y Giddy.

– Bueno, Gideon y Giddy, debemos hacer desayuno o moriré de hambre. Tuvimo un noche muy difícil.

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Hey... pues terminé lo planeado. ¡Yeeeeei!

También quiero agradecerles a todos ustedes, que han leído ésta fic que me hizo regresar a escribir, porque esta mañana al entrar para buscar el link descubrí esto:

Estoy muy feliz, llevaba varios días dándole vueltas a si escribir el fix-it y la week tenía sentido, y ahora veo que sí.

¿Qué creen que pase en la week? UUUUUUUUUH les dejo la lista de prompts para que se vayan emocionando.

Así que les estaré avisando de cómo se llamará el correspondiente libro el día 23 que arranca. Estén pendientes al perfil para novedades.

Muchas gracias de nuevo y hasta la próxima.

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