Fix-it 5


(Bueno... no fue "mañana")

–¡Mierda, John Constantine!

–Uy, pero qué aterrador: usaste mi nombre completo.


Lexell se limpió la sangre que brotaba de su labio, en un fuerte ataque la había estampado contra la pared y rebotó de cara contra el suelo.


–¿Necesitas un respiro? – preguntó él con una sonrisa cruel.

–¡Necesito que dejes de portarte como un imbécil! – exigió poniéndose en pie.


John resopló – ¿Quién es la imbécil que piensa darme batalla con la miseria de magia que yo mismo le enseñé?

–Vuelve con nosotros – ella insistió sin inmutarse.

Una nueva flama salió de su mano, pero ésta vez simplemente la observó –No. Yo prefiero esto, realmente.


–No serías una mierda sin magia, John. Eres una mierda ahora – soltó con desprecio.

–Acostúmbrate – sonrió atacando de nuevo, a lo que la mujer decidió seguir huyendo lo más que pudiera.


Hasta que sucedió lo que suele suceder: se terminó el espacio para correr. Constantine la sostuvo por el cuello –Debiste quedarte en casa – susurró acercando su rostro.


–¡Suéltala, John! – la voz de Rip lo hizo voltear. Tenía sometido a Bishop con un brazo, mientras con el otro lo punzaba suavemente una jeringa con el suero.

–Suéltalo tú – ordenó tranquilamente el rubio mientras sus manos se rodeaban de una neblina verdosa y Lexell se quejaba de dolor.

Rip no lo pensó y sin ningún aviso inyectó el contenido, antes de lanzarlo al suelo.


–¡Estúpido! – Constantine dejó caer su presa y corrió hacia el caído que se retorcía en el suelo.

–Diría que son estúpidos todos, pero serían unas últimas palabras muy ridículas cuando evitaron mi plan – sonrió Bishop mientras Constantine maldecía.


Rip corrió a revisar a su compañera, que le sonrió como pudo

–No le des la espalda a John – repitió una de las primeras cosas que aprendió de él, en Nueva York.


La ayudó a incorporarse, cuando escucharon un grito del rubio. Se había arrinconado contra la pared, temblando y sosteniéndose la cabeza.


–¡Ella tiene razón, eres una maldita mierda ambiciosa sin cerebro! – gritó, Lexell comprendió que entre atacarla y el tiempo que hubiera pasado desde su última dosis el efecto estaría débil –¡Tomaste el control solamente para que te engañara! ¡Moriríamos por tu culpa! ¡No vas a formar parte de mi vida nunca más!


Lexell apartó a Rip cuando John se levantaba, y las palabras llegaron a su mente con naturalidad.

El pelirrojo se cubrió de un resplandor amarillento, que al extinguirse dejó ver a John cayendo al suelo, inconsciente.


–¡Verga! ¿Lo maté? – exclamó Lexell sin ningún regaño sobre su lenguaje, ya que ambos corrieron a revisarlo –¡John! ¡John! – lo llamó, desesperada.

Abriendo los ojos, Constantine se quejó –No tienes que gritar, primor. Con esa violencia que me golpeaste al ayudarme a sacar a ese indeseable fue más que suficiente.


–¡Carajo! ¡No vuelvas a asustarnos así! – lo regañó Rip, con una sonrisa que no coincidía con su tono.

–Con algo de esfuerzo así será, Loco del Tiempo – se quejó John extendiendo una mano y tratando de iniciar una flama. No salió ni una chispa –. Sí, se fue lo que quedaba de magia en eso. Ahora es tan simple como terminar de desintoxicarme durante algunos días.


–No eres una mierda, John – Lexell se abrazó a su torso, llorando.

–Me falta recuperarme de esto para demostrar que no lo soy, pero creo que podré.


Rip suspiró –Podremos.

Se levantó y miró a su alrededor.


–¿Qué pasa, Hunter? – cuestionó John con lo que puso en alerta a la chica que dejó de abrazarlo, sentándose en el suelo.

Antes de responder, soltó lentamente el aire mientras ponía los brazos en jarras, viéndose casi igual a cuando lideraba a las Leyendas... solo que en pijama –Bishop dijo algo cierto: lo que estuvo a punto de pasar fue usando la Webrider. Creo que su tiempo... se ha terminado.

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