De cuando tú te quedas

-Ey, parejita...


Gruñí medio dormida, estrechando más mis brazos con la vaga consciencia de que tenía algo entre ellos.


-Lexell... Lex...necesito respirar...

La voz de Rip me hizo regresar al mundo de los despiertos, estaba apretando su cara contra mi pecho y no lo dejaba moverse. Lo solté recordando qué había sucedido, y vi a Mick parado junto a nosotros, mientras Rip se enderezaba sobándose el cuello.


-Señor Rory: ¿cómo se encuentra?- preguntó con su mirada de arrepentimiento usual.

-Ese es mi asunto- respondió hoscamente -. Carter despertó y quiere saber qué está pasando y qué vamos a hacer. Y no es el único.

-Gideon: llama a todos al puente- pidió Rip sin mucho ánimo.


Mick se fue sin decir nada más.


-Nos dijo "parejita"- me miró Rip inquisitivo.

Yo sentí que me sonrojaba -Aaaaaah.... tal vez.... ¿fue el primero en darse cuenta de que me gustabas?

-¿Qué?

-Desde que lo tenías en la celda después del asunto con los piratas... me lo dijo... y yo me había empezado a dar cuenta, pero estaba luchando por convencerme de que no era posible.


Rip se pasó la mano por la cara -Lamento si la pasaste mal. Por ahora necesito que confirmes todo lo que le diré al equipo, ¿puedes?

Asentí. Estaba claro que no iba a disuadirlo de lo que estuviera pensando.


Un rato después, estábamos aterrizando en 2016, en el lote baldío del que habíamos partido al principio.


-¿Qué demonios hacemos aquí?- cuestionó Mick.

-No podemos encontrar a Vándalo Salvaje con la destrucción del Oculus. Así que los regresé a casa. Carter posiblemente recordará a Kendra y su conexión viviendo en el último tiempo que estuvieron juntos.

-Pero no es la primera vez que le perdemos la pista. La Misión aún no ha terminado- determinó Ray.

-Regresaré al Refugio para devolver sus versiones jóvenes, ustedes pueden seguir con sus vidas.

-Si tú te subes a esa nave, todos nos subimos a esa nave- Mick le dió un golpecito a Rip en el hombro, que se desdibujó un poco.

-De hecho, señor Rory... nunca nos bajamos.


-¿Señorita Lexell?- preguntó Martin pasando la mano por mi cabeza, atravesándola.

-Síiiii... perdón por guardarles el secreto- traté de sonreír -. Solo queremos que estén a salvo.

-¡Ooooooh!- exclamaron todos al ver que tomaba a Rip de la mano, y él se acercaba un poco más a mi.

-Perdón por todo lo que les pedí- dijo el holograma de Rip mientras la Webrider despegaba – Y que haya sido un fracaso.


Resoplé, recargándome en el panel de control -Dime la verdad, Rip: ¿me estás engañando a mi también y buscas cómo llevarme a casa a la fuerza?

-No- respondió-. Eres la única a quien puedo pedirle que se quede, aunque seguramente tenemos por delante solamente frustración. Así que elige: frustración tratando de encontrar a Vándalo, o frustración por regresarte a casa. Con esto que hay entre nosotros, entiendo que separarnos te lastimaría.


-Nunca elegiría dejarte- ni siquiera tenía que pensarlo -. No soportaría vivir sin saber qué es de ti.

Rip me miró con una sonrisa triste y asintió -Entonces vayamos al Refugio. Sin La Peregrina estarán a salvo, y no puedo dejarlos ahí más tiempo.


-Sí, vamos- me acerqué a tomar su mano, él sonrió y me jaló para abrazarme. Nos envolvió el silencio por unos segundos, y me relajé hasta darme cuenta de algo -Ay, no...

-¿Qué pasa?-preguntó

-¡Que vamos a sacar a Mini Mi de El Refugio!- me quejé.

Rip me miró tratando de comprender, pude ver en sus ojos el momento exacto en que recordaba y asimilaba algo -Ay... no....


A pesar de todo, me alegré de ver las flores en el sendero de entrada hacia la bonita casa sede de El Refugio, empezando a oír gritos emocionados de niños jugando. Después de todo lo que habíamos pasado, era un respiro.


-Me estaba preguntando porqué tardabas tanto, Michael.

-Perdona, madre.

-¿Señorita Cassini?

-¿Síiii?-respondí con voz temblorosa, básicamente estaba saludando a mi suegra. Y me temía lo que iba a decir.


-Me parece que no será fácil convencerte de irte de aquí.

No pude evitar un quejido largo -Sí, eso pensaba.

-Por eso viniste, aunque los demás no.

-De hecho, madre, los demás están de vuelta a donde pertenecen.


Sentí que me ponía de todos los colores cuando Rip tomó mi mano y la levantó hasta su pecho, ante una mirada orgullosa de su madre.


-Bueno, ya que estás aquí, será mejor que tú hables contigo misma. Michael, vamos por los demás.

-¿Está bien?-me preguntó preocupado. Yo asentí.


No pude evitar retroceder cuando llegué a la habitación donde me habían dicho que me encontraría, no estaba sola: en el suelo lleno de papeles la pequeña yo y el pequeño Rip... Michael... hablaban y reían haciendo conejitos de origami.


Fue el niño quien se dió cuenta de que los observaba, y me miró con desconfianza. Mi versión menor volteó, y dejó de sonreír.


-Hola- saludé, sin saber cómo empezar.

Se me encogió el corazón al ver que yo me levantaba a abrazar al niño, mientras él me miraba con reproche.

-Lo siento- musité -. Por lo visto saben que al regresar yo...

-Te llevarías a mi amiga- sentí un escalofrío por la mirada de Michael, el tipo de mirada que jamás hubiera querido recibir de Rip, me la clavaba ahora, a sus 10 años – para siempre.


-¡No! ¡No para siempre!- exclamé, sin acercarme -Tenía que estar aquí para estar segura, pero no puede quedarse.

-Eres igual a todos los adultos- sollozó mi yo menor -. Toman decisiones sobre los niños y tenemos que obedecerlos aunque no queramos. Ahora dirás algo como "Cuando crezcas lo vas a entender".

-Está de la mierda, ¿verdad?- pregunté, tratando de sonreír -La verdad es que hay cosas que nunca vas a entender, pero por lo menos vas a poder decir "está de la mierda".


-¿No eres el mejor ejemplo de una adulta, verdad?- se burló Michael y lo soporté, me lo merecía.

-No lo soy- sonreí -. Pero puedo asegurarles dos cosas: ser adulto no es tan malo.

Me miraron con incredulidad.

-Y que ustedes un día se volverán a encontrar- suspiré "Pasarán solamente 20 años".


Ambos me miraron como tratando de averiguar si les mentía. Yo no podía decirles más, no sabía qué daño había hecho ya a mi línea del tiempo con ese encuentro.

Rip y yo, ahí sentados abrazándose 20 años antes, aunque no supiera que era Rip.


-Odio hacer esto-aseguré.

-¿Tienes amigos que se fueron y los volviste a ver aunque pasaran años?- me preguntó mi versión niña.

-Sí... más de uno.

-Entonces debería creerte... pero no me quiero ir.


-Hay muchas cosas que no queremos hacer- suspiré-. Pero tienes que regresar ahora o no podrás regresar nunca.

Sendas miradas de reproche me taladraron el pecho.

-Conozco a tus papás- continué -. Lo que están haciendo ahora lo hacen pensando en ti, tienes que regresar con ellos.


El pequeño Rip la (¿me?) soltó por fin, resignado -Tienes que regresar a tu casa.

Mini Yo lo miró como traicionada por un segundo, pero luego le sonrió -No te voy a olvidar nunca.

Se levantaron y se estiraron.


-¿Y cuando sea grande voy a poder ir a donde quiera?- me empezó a interrogar Mini Mi, entendí que quería vengarse un poco.

-Cuando tengas tiempo libre, sí

-¿Y desvelarme?

-Me cuesta trabajo levantarme temprano por ahí de los 25, pero sí, antes de eso quedarme despierta hasta la madrugada era divertido.

-¿Y viajar?

Me reí.

-Un día vas a viajar mucho, muuuucho.


Llegamos a la sala del té, donde la joven Sara cargaba al bebé Jax, la madre de Rip cargaba a Martin bebé, y Rip arrullaba en sus brazos.... a bebé Leonard.

Sentí que se me ablandaba el corazón al verlo pasar suavemente su índice por la frente del niño.

-Si no desapareciera de la existencia- habló bajito al sentir que me acercaba – lo dejaría aquí, a salvo.


-Vámonos- susurré al acercarme y darle un beso en la mejilla.

La mujer mayor me pasó al bebé, y salimos de la casa seguidos por ella y Michael. Los pequeños se despidieron frente a la nave con un último abrazo y dos tristes "Adiós, amiga" "Adiós amigo", que nos hizo mirarnos incómodamente a los mayores.


Gideon inició la secuencia de sueño para que todo el chiquillerío estuviera tranquilo, y los regresamos a donde los habíamos recogido, dejándome al final.


Solas en ese parque, me di cuenta de lo simple que era, aunque eso no importaría en unos días que llegaran mis primos.

-No se lo dijiste, ¿verdad?- pregunté.

-No. Nos contaban un cuento sobre príncipes y princesas que se enamoran, y dijo que eso eran puras tonterías. No quise ser una tonta el tiempo que estuviera ahí.


-No son tonterías- resoplé -. Es que hay gente a quien le interesa más tarde- A mi debería haberme interesado más tarde.


Nos miramos, se veía tan resignada. Le sonreí -Eres mucho más valiente de lo que crees. Debo irme.

Solo asintió con la cabeza, me preocupó abrazarme a mi misma y que el tiempo explotara en pedazos, así que solo le dije "Cuídate mucho" y regresé a la Webrider.


El silencio era apabullante, en las escaleras que bajaban a la Zona de Carga, Rip me esperaba sentado; se levantó y no pude evitar pensar mientras daba los pocos pasos que hacían falta para alcanzarme, otra vez, que era tan alto.


-Hola- me saludó, tratando de sonreír con su mirada preocupada -. ¿Todo está bien?

-Está mejor de lo que podría esperar- murmuré dulcemente mientras él acariciaba mi rostro. Sentí que estaba en casa, que la Webrider era mi casa, o lo era Rip, o ambos, en conjunto.

-¿Y tú estás bien, Michael?

-Aaaaah... no me digas así- me sonrió con una expresión de incomodidad -. ¿Puedo pedirte que pienses que tu versión niña conoció a Michael, y tu versión de 30 años conoció a Rip?


Solté un quejido -¡Es tan confuso! ¿Y entonces cómo voy a llamarte?

Sonrió nervioso mientras le daba golpecitos en la nariz con mi índice.

-No puedo decirte "mi amor" por miedo a que Gideon encuentre una manera de dejarme sin oxígeno por sus celos.

-Eso sería un problema- ¿qué fue ese sonido breve? ¿Una risa? ¿La risa de Rip? Era la bendita risa de Rip, algo que debía proteger a toda costa, con mi vida.

-¿Mi vida?-aventuré, y él frunció el ceño -¿Corazón? ¿Cariño? ¿Cielo?


-Creo que "Cielo" me gusta- suspiró, inclinándose y recargando su barbilla en mi frente.

-Rip, Cielo- repetí despacio. Comprendiéndolo. Saboreándolo.

-¿Sí?


-¿Qué vamos a hacer ahora?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Oh, pero qué linda parejita, sería una lástima, que...

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