De cuando te encuentras a ti misma
-He encontrado la siguiente parada de la nave de La Peregrina- indicó Gideon -. Con malas noticias para usted, señorita Cassini.
Casi me caigo del susto, apenas y me detuve del brazo de Leonard, que si hubiera tenido a Mick a un lado seguramente se quitaba.
-A las afueras de Distrito Federal, 1996- citó Gideon.
-Cuando tenía 10, ¿yyyy porqué no?- me lamenté.
-¿Empezó la edad de la punzada?- preguntó Leonard, burlón.
-La edad de los padres divorciándose- aclaré -. Adivino, mi amor: Julio.
-Así es- confirmó Gideon.
-Ese verano fue el primero en que me dejaban salir sola al parque, porque era a solo una calle- solté una risa nerviosa -. Era "seguro".
-Pues vamos por la pequeña Lexell a ese seguro parque- indicó Leonard
-Yo quiero ver eso- se añadió Mick.
-Bueno, ¿dónde estás?- preguntó Rip, mientras entrábamos a un parque sin vegetación, pero sí con juegos de metal y un kiosko en el centro.
-Justo... dónde... esperaría- dije bajito, señalando apenada hacia los columpios. Donde la yo de 10 años esperaba con cara de aburrición a que algún niño decidiera bajarse.
-¿Cuánto tiempo llevas ahí parada?- preguntó Leonard -¿No podías pedirle a alguno que te dejara jugar?
-¿O tirarlo del columpio?- agregó Mick.
-Claramente no- respondí cubriéndome la cara -. ¿Podemos no volver a mencionar esto más adelante?
-Muy bien, pero por ahora llamemos tu atención.
Rip se acercó lo más que pudo, y empezó a toser escandalosamente, cuando mini yo volteó, unió a la tos doblarse sobre su estómago.
-¿Señor, está bien?- preguntó mini yo acercándose preocupada.
-AAAAAAAWWWWW- exclamaron Leonard y Mick exageradamente.
-¡Weeeey! ¿Era tan fácil de engañar?- exclamé llevándome las manos a la cabeza, viendo como Rip se acercaba apoyándose en mi haciéndose el débil.
-Ellos son mis amigos, gracias por traerme- siguió con la farsa Rip cuando nos alcanzaron -¿En agradecimiento puedo comprarte algo?
-Tendría que pedir permiso...
Sonreí orgullosa, eso sí era lo que esperaba escuchar.
-No irá a ningún lado con ustedes, porque yo vine por ella.
Era La Peregrina, los demás apuntaron, yo sabía lo que me tocaba... correr.
Me tomé en mis brazos y corrí con los demás cubriéndome, hasta el campo de futbol donde estaba oculta la nave auxiliar.
Entré y me dejé en el suelo, encendí todo para partir y los demás me alcanzaron en un minuto. No era un plan para derrotarla, solo de salvamento.
-¡Despega!- ordenó Rip mientras la puerta se cerraba, con Leonard y Mick evitando que nuestra perseguidora alcanzara la nave disparándole al máximo, manteniéndola ocupada en detener el ataque en vez de alcanzarnos del todo.
-¿Qué está pasando?- preguntó la mini Lexell, sentada en un rincón abrazándose las rodillas, con lágrimas en los ojos.
-Mira, qué linda, sin decir algo como "¡¿Qué chingados pasa?!"- sonrió Mick.
-¡No la asusten más!- reclamé desde los controles.
Rip se acercó a sentarse de cuclillas frente a la yo menor -Somos... amigos de tu papá... de su nuevo trabajo. Vendrá por ti después.
-¿Ahora es policía, o algo así?- preguntó -¿Porqué esa señora me quería llevar?
-Porque- prosiguió Rip -...bueno, porque hay gente mala en este mundo.
-¿Eso le hubieras dicho a Jonas?- preguntó Leonard.
-¿Quién es Jonas?- preguntó mini yo.
-Es mi hijo- respondió Rip, tras un profundo suspiro -. Y más o menos de tu edad.
-¿Me vas a llevar con él? Los niños tenemos que esperar juntos a nuestros papás.
Sonrió -No, lo siento, ahora no puedo. Está... con su mamá.
-Ah, ustedes también están separados...- musitó bajito, recargó la cara en sus rodillas y se puso a llorar.
Los tres se miraron sin saber qué hacer.
-¿Es mucho pedir que alguien abrace a la niña que llora, trío de insensibles?- me quejé, esforzándome en no ponerme a llorar también.
Rip se sentó junto a la yo pequeña, y la rodeó con un brazo, ella se recargó en su pecho hasta que dejó de llorar.
¿Era posible tenerse envidia a una misma?
-Increíble, que estés tan calmada en tan poco tiempo- me dijo Rip después de que habíamos dejado a la pequeña Lexell junto a los Mick y Sara menores-. Eras fuerte desde entonces.
-No tenía opción- solté secamente.
-¿Y ahora mismo estás calmada?- preguntó, tomándome la mano.
-Tampoco tengo opción- sonreí.
-Capitán, la señorita Saunders los necesita en la habitación del señor Palmer, AHORA.
Me sobresalté, nunca había escuchado a Gideon sonar alarmada, y por la expresión con que Rip me miró antes de echar a correr, tampoco para él parecía muy común.
Encontramos a Ray convulsionándose en el suelo, y lo llevamos a la Bahía Médica. Se estaba desangrando internamente, con la única esperanza de que La Peregrina reveló su ubicación al estarlo atacando en el pasado.
Entre Rip y Firestorm pudieron rescatarlo, y nos reunimos en el puente.
-La buena noticia es que la pequeña Lexell me hizo entender qué hacer, así que debemos extraer a las versiones bebés de quienes no han sido atacados. La mala noticia es que, si mantenemos demasiado a las versiones jóvenes o bebés fuera de su tiempo...
-Desaparecerán de la existencia- completó Mick tras la larga pausa de Rip.
-Así es- confirmó -. Nadie va a recordarlos, simplemente... no van a existir.
Secuestrar bebés resultó escalofriantemente sencillo, y Rip nos llevó a la siguiente parte del plan: llevar a nuestras versiones anteriores al orfanatorio de los Maestros del Tiempo.
-Entonces aquí vivías- suspiré, mirando a los niños jugando.
-Al menos tenía un aquí.
-Es bastante lógico que los Maestros del Tiempo recluten huérfanos, si quieres gente que no forme lazos- filosofé -. Siempre me he peguntado cómo se siente... el desarraigo, el desapego.
-Eres afortunada si no lo sabes- sonrió -. Creciste perteneciendo a algo, yo lo tuve que aprender. Pertenecer a una pareja, luego a una familia, ahora aun equipo.
-Pues creo que estás aprendiendo bien- tomé su mano -. Cuando regreses con Miranda y Jonas ya no vas a ser el gran inadaptado que secuestra gente para pedirles un favor.
-Sí, claramente me afectó pasar tanto tiempo solo- se me acercó un poco, yo sentí que me daba un brinco el corazón -. Me gustaría tener tu facilidad para llevarte bien con la gente.
-¡No te creas! Yo también tuve que aprenderla- solté tratando de no verme nerviosa -. Apuesto a que estoy sola por ahí, no me he visto jugando con los demás niños.
-¿Porqué no vas a buscarte? Mencionaste que estás pasando por un mal momento.
-¿Quéeeeee?-exclamé escandalizada -¿Me estás animando a hablar conmigo misma en el pasado?
Él me miró como pidiéndome que no lo hiciera arrepentirse.
Lo solté y me fui a buscar.
Y sí: estaba sentada sola en el segundo escalón de la escalera principal, mirando a los demás niños.
-¿Pasó el susto?- pregunté, sentándome junto a ella.
-Sí... si me dicen que voy a estar bien aquí, es cierto, ¿no?
Resoplé. Sí, esa era yo: obedeciendo y confiando en los adultos aunque no entendiera un carajo.
-¿Y porqué no vas a jugar con los demás?- sabía la respuesta.
-No hay ninguno que juegue como yo juego- me dijo, medio fastidiada.
-Me pasaba lo mismo, y ahora me arrepiento de no haber jugado más con todos, aunque no fuera a mi manera- sonreí -. ¿Porqué no lo intentas?
Mini yo hizo una mueca, de que no la convencía -¿Cuántos años tenías cuando te gustó un niño?
-¡¡¿EEEEEH?!!- me descolocó que me lo preguntara tan de pronto, no era el tipo de pregunta que hacía a los diez años.
-En el salón varios empiezan a hablar de que les gusta alguien, y cómo se sentía- explicó como si fuera lo más natural -. Yo no entendía de lo que hablaban, pero creo que me acaba de pasar: creo que me gustó un niño.
Me puse a gritar internamente. Por favor que se refiriera a un niño del parque, y no a uno de los huérfanos destinados a ser unas máquinas reparadoras de historia.
-¿Todos son hijos de los que trabajan con mi papá? Podría seguirlo viendo entonces.- mieeeeerda, no era alguien del parque.
-A lo mejor estás un poquito confundida por el susto- aventuré.
-A lo mejor- repitió la yo menor - ¿Y si yo no le caigo bien?
Sonreí tan tristemente. Ni siquiera estaba esperando gustarle a ese niño, esperaba solamente que no me odiara, esa sí que era yo.
-A todos nos pasa muchas veces que alguien que nos gusta, no le gustamos- expliqué -. Dudo que puedas regresar aquí y seguirlo viendo, peque. ¿Porqué no piensas en otra cosa tratando de jugar con los demás?
-Pensar en otra cosa, buena idea- me sonrió, yo era una adulta más en quién confiar. Se levantó y se acercó a dos niñas, pude ver el trabajo que le costaba saludarlas hasta que finalmente logró hablarles un poco. Ellas asintieron contentas y la llevaron afuera.
-Jooooder, no quiero tener hijos.
Regresamos a la Webrider porque había un mensaje entrante: por si no fuera ya suficientemente difícil, La Peregrina amenazaba con matar a nuestros familiares si no nos entregábamos.
Rip se ofreció como un intercambio, removerlo de la línea del tiempo para que no se armara nunca el equipo.
-¿Vas a estar enfadada para siempre?- me preguntó cuando estábamos camino al lugar del intercambio. Yo no había dicho ni pío y me estaba bebiendo una cerveza en la cocina.
-¿Es en serio? Lo hiciste OTRA VEZ- repliqué sin mirarlo -. Tomaste una decisión por tu cuenta.
-¿Porqué razón en el universo sería mejor que ustedes y sus familias estén en peligro?- me recriminó -En lugar de solo yo, que estoy causando todo este desastre. Ustedes no sabrían lo que pasaría en el futuro, y Miranda sería una Mestra del Tiempo mil veces mejor que yo, al no conocer nunca a nadie de quién enamorarse y tener un hijo.
-¿Y se te ha ocurrido que yo no tengo ganas de no haberte conocido nunca, Rip Hunter?- solté, levantándome de la mesa.
Él se quedó mirándome, yo me di cuenta de lo que acababa de decir.
-Ni... al equipo... a Ray... Mick- traté de corregirlo -...y quedarme... en casa... sin pelear nunca.
-Eso me daría bastante tranquilidad- se acercó, yo sentí unas ganas tremendas de huir -. Que la niña que conocí hoy, nunca estuviera en peligro- tomó mi mano, yo traté de zafarme.
-Rip... lo único que te he pedido es que no me dijeras que puedo rendirme- sentí quelas lágrimas luchaban por salir -. No quiero rendirme, no quiero olvidarte.
-Entonces, más vale que esto salga bien.- me sonrió.
Así que... había un plan. Y el plan era que La Peregrina no tomara en cuenta a Mini Rip y la distrajera para que los demás pudieran acabar con ella.
-¡Ay por Dios!- exclamé, después de revisar al niño tras alejarlo de los disparos del resto. La Peregrina le había dado un buen empujón -¡Apuñalaste a esa mujer! ¿Cuántos años tienes?
-Diez- respondió como si nada. La madre adoptiva me lo quitó de los brazos para llevárselo.
-¡Apuñalabas gente a los diez años!- repetí, incrédula, cuando los demás me alcanzaron.
-¿Me acompañas a dejar a mi madre y mi versión menor en El Refugio?
Asentí.
-Perdón por gritarte hace rato- dije tras unos minutos de silencio, caminando delante de Mini Rip y su madre por los jardines frente al Refugio -. Creo que estoy llegando a mi límite con todo esto. Lo cual no debe ser difícil, cuando mi límite al no pelear contra alguna clase de maldad era... cero.
-No te preocupes- sonrió, tomándome de la mano -. No puedo ser la única persona aquí con derecho a perder los estribos. Y siendo sinceros: a mi tampoco me gustaría no haberte conocido. Estoy aprendiendo, otra vez, a no ser un aislado en una nave, y de todo el equipo quien más me ha ayudado en eso eres tú.
Sentí que empezaba a sonrojarme así que me adelanté un paso -Pues hablando de aprender a socializar: veamos cómo le va a Mini Mi con eso de jugar con otros niños.
Abrimos la puerta y escuché un grito.
-¡Michael!
El pequeño Rip corrió pasando entre nosotros empujándonos, y abrazó a otra niña, que le preguntó como 30 veces en un segundo "¿Estás bien?" antes de darle un beso en la mejilla, largo y dulce.
Los únicos músculos que moví fueron los párpados, sin poder creer lo que estaba viendo.
-Eres tú...-soltó Rip, sin pensarlo.
-Pues sí, soy yo.- lo asimilé de golpe, a mi yo de 10 años... le había gustado el Rip de 10 años.
-Qué tierna eras con tus amigos desde entonces.- completó, inocentemente.
-Aaaaaaaah... ¡sí! ¡Mis amigos!- dije atropelladamente entre risas nerviosas -Bueno... el pequeño Rip está bien, la pequeña Lexell está bien... yo... yo... yo... te espero en la Webrider.
-Sí, dile a los demás que en un momento llevaré a sus familiares, solo debo despedirme aquí.
Asentí sin decir nada más antes de salir corriendo.
~.~.~
-¿Y tú eras así de tierno con tus amigas a esa edad, Michael?
-Madre...
-¿Y a esta edad? ¿Cómo para... caminar de la mano camino a casa?
-Madre...
-Michael...
-Estamos en una misión para recuperar a mi esposa e hijo, madre.
-Claro, recuperar a tu esposa, la mujer que amas. ¿Es una "misión"? ¿O es lo que deseas?
Rip Hunter, a quien esa mujer conocía como Michael, no supo qué contestar.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
(/u\)
Cuando se me ocurrió la idea de que a Mini Mi le gustara Mini Rip, me puse a gritar jajajaaa. La verdad es que no fui una niña de esas que pensaba en niños.
Ayer me atoré con el capítulo que estaba escribiendo así que saqué las acuarelas.
Sí, bueno... ¿quién tiene hambre?
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