De cuando conoces a Tolkien

Teníamos tres trozos de la Pica.


Debíamos recuperar el resto, y nos reunimos en la Biblioteca, Rip tenía algo que anunciarnos.

-Recordé algo- inició -. Dónde está trabajando la Legión, creo que lo único que nos queda es... ofrecerles una visita, sin que se enteren.


Todos lo miramos sorprendidos.


-Si no hemos logrado ubicarlos todo este tiempo, es porque se encuentran fuera de él.

Parpadeé, incrédula -¿El Punto de Convergencia? ¿No lo destruímos?

-Sí, algo así- se pasó las manos por la cara -. No era un lugar bonito, pero cuatro personas sí podían sobrevivir ahí. ¿Entonces vamos?


Respringué, sabiendo que a nadie le iba a gustar regresar ahí. Amaya y Nate asintieron sin dudar, pero los demás nos miramos incómodos.


Rip nos envió a dormir, el camino era largo, y nos despertamos para que nos explicara el lugar. Gideon aún tenía los planos y no habíamos tenido mucho tiempo para explorar el sitio la última vez.


Silbé cuando la ciudadela que me había impresionado tanto la primera vez, apareció al alcance de la vista, totalmente destrozada -Pues lo que hicimos sí que fue un gran Boom. ¿No, Mick?

No reaccionó, ni aunque le di unos codazos suaves, solo miraba con expresión vacía.


Igual que Rip...

-Esta era mi vida- dijo sin emoción -.Mi creencia, mi moral, mi... importancia en este mundo.

Lo abracé y los demás se dispersaron para dejarnos solos.

-No eras importante solo por ser un Maestro del Tiempo- susurré, aferrándome a su espalda -. Cualquier persona buena es importante. Y ahora eres lo que más me importa en el universo. En realidad... casi desde que te conocí.


-Si no hubiera sido un Maestro del Tiempo, jamás te hubiera conocido- se separó un poco, sonriendo, acariciando mi frente -. ¿Quién sabe qué hubiera sido de mi, si no hubiera terminado en El Refugio?

-Tampoco hubieras conocido a Miranda... ¿qué tal si nunca hubieras aprendido a amar?

-Ya vimos lo que sucedería- dejó de sonreír -. Deberías ir a ponerte el traje.


-Debería- musité, acercándome a besarlo, él cerró los ojos y me acercó por la cintura.

-Estoy cansada, Rip- suspiré cuando nos separamos -. No tengo muchas ganas de pelear. Y no solo ahora: me refiero a que en general ya me estoy cansando de pelear.

-Yo también, pero debemos hacer esto-me dió un beso corto, antes de tomar mi mano y empezar a caminar -. A cambiarte, vamos.


Recuperar la Pica fue sorprendentemente sencillo. Nos separamos y fui con Firestorm y Rip, encontramos un contenedor con el que el trozo que llevábamos reaccionó brillando ante sus hermanos, y Firestorm lo trasmutó sin problemas.


Ray miniaturizado nos avisó que nos habían descubierto y emprendimos la fuga a tiempo.


No lo podía creer: teníamos la Pica entera en la mesa de la Biblioteca.


-Ahora debemos tener mucho cuidado-explicó Rip -. Va a tentarnos para usarla: conoce nuestros deseos, debilidades y arrepentimientos. No imaginamos la capacidad del poder de esta cosa, podría ser intolerable para nuestros cuerpos. Debemos destruirla.

-Okey- declaró Mick disparándole, todos nos retiramos del susto por las flamas, y tras apagarlas la Pica no tenía ningún cambio.

O sí... había aparecido unabinscripción en la madera.


"Nacido en la sangre. Muerto en lasbangre". Tradujo Nate del latín, y Amaya se quejó de no entender nada.

-¡Oh!- exclamé.

-¿"Oh"?- me cuestionó Amaya-¿"Oh", sí entiendes lo que Nate dijo? Porque son los únicos, me parece.


Giré los ojos -Pues sí, es bastante claro. La sangre de Cristo le dió el poder de cambiar la realidad, y puede quitárselo.

-Entonces será muy sencillo- sonrió Sara -. Gideon, llévanos a la Crucificción.

-¡No te atrevas, Gideon!

Sara respringó.

-Hay puntos en la Historia que podrían tener consecuencias inimaginables con el más mínimo cambio- explicó frustrado -. Pisar un insecto, arrancar una hoja... el nacimiento y la muerte de Cristo son dos de esos puntos, no podemos ir ahí, jamás.


-¿Y qué podemos hacer?- reclamó -No podríamos pensar en atacar a Jesús para sacarle sangre, ¿o si? Creo que ni siquiera Mick se atrevería...

-Hay otra forma- interrumpió Nate -.Cuando estaba haciendo una tesis, encontré un escrito no publicado en que los Cruzados hallaron Sangre de Cristo en lugar de El Santo Grial, y está escondido en algún lugar al norte de Francia.

-El norte de Francia es muy grande.


Nate sacó el escrito indicado, estaba escrito por... Tolkien.

-¡Tolkien!- exclamé, emocionada.

-El Teniente JRR Tolkien se encontraba en batalla en 1916, que es cuando necesitan buscarlo para encontrar esa reliquia- explicó Gideon.

A nadie le gustó la idea de infiltrarse a la Primera Guerra Mundial, pero no había opción.


Me alegré un poco al volver a ver a Rip en uniforme militar. Si íbamos a meternos en ese infierno, al menos vería algo muy lindo.

Pero no me duró mucho el gusto cuando me enviaron a la enfermería con Mick y Amaya, se suponía que Tolkien se había reportado enfermo.


Amaya no pudo evitar acercarse a tomarme del brazo -Hay demasiado dolor aquí.

Olía a sangre, sudor... y miedo... se escuchaban llantos y gemidos de dolor, la muerte estaba asentada en esa tienda llena de heridos, esperando.


-¿Aileen?- una mano me tomó por la falda. Un soldado con la cabeza vendada, apenas asomando los labios y los ojos, me miraba con lágrimas en ellos.

-No, ella...- musitó Amaya, asustada. Le sonreí, pidiéndole seguir buscando.

-Sí, soy yo- me senté junto al catre y tomé su mano.

-¿Cómo llegaste aquí? Es peligroso-sentí que trataba de apretar mi mano, pero apenas y ejercía presión.

-Vengo con personas que me cuidarán muy bien- en parte era verdad -. Quería estar contigo.

-Bésame- pidió, cerrando los ojos.

Sentí un escalofrío, tenía la esperanza de que Aileen fuera una hermana, una amiga, y no la mujer a quién le pediría un beso.

-Estoy muriendo, Aileen, puedo sentirlo- suplicó -. Quiero darte mi último aliento.


Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas. ¿Y si Rip o yo moríamos? ¿Sin estar uno al lado de otro? Me incliné y rocé los labios del desconocido, apenas y se movieron, sentí cómo exhaló satisfecho, por última vez.

-Tenemos a Tolkien, vuelvan a la nave- escuché a Rip desde mi comunicador. Mick se había hecho con una ambulancia con lo que pudimos irnos sin que nadie nos detuviera.


No pude ni mirar a Rip, tenía aTolkien en sus brazos, ardiendo en fiebre. Me abrumó su gesto protector con alguien a quien acababa de encontrar, sumado a la reciente idea sobre la muerte que se me había metido en la cabeza.


-Rip, yo...- lo aparté mientras esperábamos que nuestro visitante despertara, Nate estaba con nosotros y se hizo el desentendido.

-¿Qué pasa?- acarició un mechón de cabello que se me había soltado de la cofia de enfermera que llevaba.

-Besé a alguien- confesé con culpa, escuché a Nate exclamar "¡¿QUÉ?!" mientras Rip abría los ojos como platos.


Les expliqué lo que había sucedido, sin poder evitar llorar. Rip me abrazó a media explicación, estrechándome muy fuerte.

-Eso fue horrible- resopló Nate, acercándose y apretando mi hombro.

-No me encanta lo del beso. Pero creo que hiciste lo correcto- susurró Rip -. ¿Deberíamos buscar a esa... Aileen?

Sollocé -¿Y decirle que alguien más besó al hombre que amaba al morir?.

-No... no suena a una buena idea- sentenció Nate.

-No quiero estar aquí- me quejé -. En este año.

-Se fuerte, amor- me animó Rip, antes de besar mi frente -¿Quieres ir por agua... o un trago?

Asentí, había sentido la muerte, y no quería estar junto a Rip con esa sensación.


Encontré a Sara en la biblioteca, mirando la Pica.

-¿Sara, estás bien?- pregunté, acercándome.

-Mi hermana- respondió, sonaba furiosa-. Me está llamando desde esa cosa.

La abracé -Deberías alejarte. No tiene caso que la pases mal.

-Siento que necesito escucharla, aún sabiendo que no debo tomarla. Podría traerla de regreso.

-Lo sé- susurré -. Escucharla te trae consuelo, aunque sepas que no es real, ¿verdad?

Asintió en mis brazos.


-¿Tú qué escuchas?- me preguntó.

No me lo había planteado... no escuchaba nada. Puse atención. La respiración de Sara luchando por no llorar fue lo único que oía en el silencio de la nave.

-No oigo nada...

-¿En serio? Eres una maldita afortunada- se burló -. Pues me parece que tendrás que llevar tú esta maldita cosa, si necesitamos moverla.

-Okey- resoplé.


Cuando Tolkien despertó, nos indicó que La Sangre de Cristo debía estar en una iglesia.

La encontramos en ruinas, pero pudimos seguir las pistas hasta una pared, con un... nada bonito cadáver de un caballero, vestido con su armadura. Tenía una insignia en su pecho, que reconocieron como un mapa.


-¡Es patético! ¡Si me lo preguntan a mi!

Todos volteamos al escuchar una voz... conocida... Leonard Snart había entrado a la iglesia, con sus gogles puestos y su arma al hombro.

-¿Señor Snart?- soltó Rip, confuso.

-¿No soy el único que lo ve?-preguntó Mick.

-Tú estabas muerto- exclamó Ray.


-Sí, me contaron una historia en que me suavizaba y moría por unos fracasados. Pero no la creí- se burló Snart.

-Leonard...- musité, comprendiendo.

-¿Quién te dió permiso de llamarme Leonard, niña?


Dahrk apareció, con su sonrisa burlona de superioridad.

-¿Qué está pasando?- preguntó Tolkien.

-Pues me parece que la Legión del Mal reclutó al caballero aquí presente, antes que yo- explicó Rip.


-Sí, y me contó que planean destruir la Lanza- se burló Damien.

-Gracias por decirme, Mick...


Todos miramos al aludido, que solo respondió "¡No creí que fuera real!".

Dahrk llamó a varios soldados, y tuvimos que salir huyendo entre disparos y golpes.


De regreso a la nave, Nate y Tolkien fueron a la biblioteca, y los demás... se portaron algo hostiles con Mick en el puente.

-Yo creí que solo era una alucinación-explicó con calma.

-Pero que haya elegido decirle de nuestro plan, implica que aún lo prefiere- replicó Stein -. No ha perdido sus raíces de criminal.

-¡Martin!- exclamé, escandalizada -Mick no es un ratón de laboratorio al que puedas hacerlo "perder" sus ideas. Y no te has quejado cuando nos han sido útiles sus habilidades de delincuente. Pensé que esta nave era un lugar para ser nosotros mismos.


-Yo también, pero es obvio que siempre han querido cambiarme- se quejó Mick.

-Amigo, están enfadados por lo que pasó, pero todos hemos cometido errores y hemos enfrentado las consecuencias juntos hasta ahora- me acerqué a tomarle el brazo, pero él se apartó y se fue.


-No es justo- me lamenté, abrazando a Rip en la cocina, necesitaba agua -. Mick es mi amigo. ¿O no?

-Estoy seguro de que sí- acarició mi cabeza -. Debe estar confundido en sus prioridades. Snart era su amigo, y reapareció. ¿Tú.... no me pondrías antes que a cualquier otra cosa?

Asentí.


Sara nos llamó al puente con malas noticias, lo que buscábamos estaba enterrado justo en la zona donde ocurría la batalla.

Rip pensó que podríamos intentar convencer un cese al fuego, pero después de unos momentos en que Sara, Amaya, Mick, Nate y yo esperamos en las trincheras sin que cambiara nada, decidimos salir a pesar de todo.

Aún no había logrado librarme de la idea de la muerte que me había perseguido desde la enfermería, y ahora me zumbaba más cerca que nunca, con cada bala que pasaba cerca de mi, cada grito de alguien herido. Me concentré en el brillo de la Pica en mis manos, y en defenderme de quien se me acercara demasiado.


Y lo escuché. La voz de Rip. Pidiendo una tregua para retirar a los heridos del campo de batalla.


-Tal vez llegue el momento en que nos falte el valor, en que renunciemos a la amistad, y rompamos los lazos de camaradería, pero hoy no será ese dia,. Y tal vez al demostrar nuestra humanidad podamos salvarla.


Se me llenaron los ojos de lágrimas al ver como todos empezaban a soltar las armas, y hasta a darse la mano para levantarse. Ese era Rip, mi Rip, el que había cambiado mi vida, mi realidad, sin necesidad de una Lanza mágica increíblemente poderosa... al que seguiría cada día de mi existencia, porque creía que todo le era posible.


Nate me jaló haciéndome reaccionar, debíamos seguir caminando.

Al avanzar un poco más, ya sin el miedo de morir, la punta brilló y vibró un poco, señalando un hueco en el suelo formado por un obús. Algo brillaba con la misma luz azulada.

Sin pensarlo le pasé la lanza a Mick y me acerqué, encontrando un pequeño cofre de plata, y al abrirlo tenía un frasco.


-¡La Sangre de Cristo! ¡Qué predecibles!- escuchamos a Damien Dahrk, de pie junto a Leonard, apuntándonos -Aunque conseguir un cese de fuego en plena WWI es impresionante, denme la lanza o los asesinamos.


-¡Nunca!- exclamé, pensando cómo atacarlos... estaban de frente y no teníamos armas de fuego.

-Mick, trae eso con nosotros.

-¡No, él va a protegerla de ustedes!

-¿En serio? Claro, les es muy útil para cuidarles la espalda, pero cuando sea necesario lo dejarán morir, igual que a mi.


-¿Qué dices, Leonard?- reclamé, furiosa -¡Tú insististe en quedarte! ¡Y saqué a Mick aún cuando llevarlo cargando me exponía totalmente a que me mataran!

Solté un gemido de sorpresa y angustia, Mick simplemente caminó hacia ellos.


-Mick, no hagas esto- pidió Amaya.

-Ven con nosotros- replicó Mick -.Podremos arreglar tu futuro y mi pasado.

-¡Nunca!

-Excelente elección, compañero. Ahora debemos retirarnos, pero para que no corran detrás de nosotros debemos...- Leonard lanzó una granada, y la explosión reinició la pelea. Los vimos alejarse.


-¡Jax, sácanos de aquí!- ordenó Sara por el comunicador.

-¡Pero la Pica!- reclamó Amaya.

-¡Por ahora solo importa salir vivos de aquí!- insistió, echando a correr.


Escuché a Nate gritar, volteé y lo vi caer al suelo. Corrí para levantarlo, y vimos con impotencia cómo se le había caído el frasco y una bala lo destrozaba.

Huímos lo más rápido posible a la nave, con él recargado en mi costado.


-No puedo creer que confiamos en Mick  ynos traicionó- se quejó Jax en el puente.

-¿De verdad confiábamos en él? No del todo, y eso lo afectó.

-Ray... no hables por todos- reclamé.


-No debimos ir por ese estúpido frasco, debimos usar la lanza- se añadió Amaya.

-No podíamos arriesgarnos, su poder es impredecible- explicó Rip.

-¡Y ahora lo tienen cuatro psicópatas!

-¡Hey!- reclamé acercándome a ella, harta -¡Si era la única manera porqué no la usaste! ¿Eh? ¡Estás muy segura de que podías usarla, como tu pinche collarcito magufo!- le dí un toque en el cuello con el índice, desafiante.

-Lexell...- me regañó Rip apenas alzando la voz.


-Tal vez no sepan usarla- interrumpió Nate -. No tenía algo simple como un botón de encendido, seguramente necesite algún tipo de ritual.


Nos quedamos en silencio, esa era nuestra única esperanza. Amaya me empujó, y yo bufé. Antes de cometer una imprudencia me di la vuelta y me alejé caminando.


Rip me siguió, tomó mi mano y me guió a la habitación.

-Mick- me dejé caer en sus brazos, rompiendo en llanto -... mi amigo Mick nos traicionó. Yo le dije que todo estaría bien, que haríamos esto juntos. Y no le importó.


Sentí que Rip me besaba, me llevaba a la cama y me rodeaba con sus brazos -Vamos a recuperarlo, te lo prometo.


El bombardeo de emociones del día me hizo dormirme en muy poco tiempo, si me hubiera imaginado lo que nos esperaba al despertar, no me habría rendido al sueño. Me hubiera quedado despierta, sintiendo el abrazo de Rip.

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