~CAPÍTULO 4~

La mañana estaba en calma, pájaros cantando, el aire soplando levemente contra las hojas de los árboles, los animales pequeños salían de sus madrigueras para conseguir alimento, y los aldeanos comenzaban su rutina diaria.

Un hanyo se encontraba refunfuñando molesto y recién despierto, sobre la rama de un árbol. Todo esto de aquellos jóvenes lo tenia de muy mal humor, aquella mocosa llamada moroha y kagome todavía no despertaban, eso lo tenia impaciente.

No pudo evitar notar que esa joven y su hermano tenían armas, pero en ningún momento las usaron contra ellos, parecía que apenas sabían utilizarlas- tal vez yo podría~...¡no!, que estupideces pienso- movió la cabeza bruscamente a los lados, por un momento había pensado en enseñar a esos mocosos cómo utilizar sus espadas- ¡fhe! ese mocoso tenia dos...y no creo que solo le pertenecieran a el...¿o si?- había posibilidad de que lo fuera-También tenían un arco...creo que le pertenecía a la joven...-por más que quería negarlo, esa joven se parecía mucho a la azebeche de la otra época, mismo color de ojos, mismas facciones y expresiones, mismo color de cabello, y mismo poder espiritual. Era mucha coincidencia.

También había notado las miradas de sango hacia miroku y el mocoso llamado hoshiu, era cierto que se parecían mucho, pero lo que le desconcertó fue que este chico tuviera un arma parecida al hiraikotsu o talvez serían la misma, incluso ella misma la había comparado con el suyo mismo, eran idénticos pero uno más viejo que el otro, pero con el mismo cuidado y atenciones que le brindaba.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un grito llamando a la azebeche, dentro de la cabaña.

Bajo del árbol donde se encontraba, y entró rápidamente a la cabaña, encontrándose con sus amigos atónitos, los jóvenes asustados y una kagome respirando agitadamente, sudando y soltando quejidos de dolor.

¡No, kagome!

POV kagome

Todo está oscuro, no recuerdo que sucedió, solo qué purifique el cuerpo de esa chica y nada más. ¡Ahgg! me duele la cabeza.

Espera...la oscuridad empieza a desaparecer, hay una luz.

¡Despierta kagome!

¿Eh? Alguien me llama ¿quien será?.

¡Por favor kagome despierta!

Esa voz se me hace familiar...y suena preocupada.

Por favor pequeña no me dejes...otra vez no.

¿Pequeña? ¡¿Kami, que está pasando?!

KAGOME:Inu...yasha.

Abrí lentamente mis ojos, encontrándome con un inuyasha preocupado, lleno de sangre de yokai, y con una mujer inconsciente a un lado de él.

INUYASHA:¡Kagome! que bien ¡estas bien? ¿no te lastimaste?- me cuestiono preocupado acariciando levemente mi mejilla, espera...¿esta t-tocandome? ¡Ahggg! ¡¿que está pasando?!

KAGOME:Inu...yasha.-gemi de dolor por una punzada al costado de mi cadera como si me hubiera golpeado con algo, me incorporé con ayuda de inuyasha, mirando horrorizada la escena.

La cabaña estaba hecha pedazos, el techo ya no se encontraba, una de las paredes había sido arrancada, y habían millones de yokais afuera siendo detenidos por lo que parecía ser, Sesshomaru, Sango, Miroku, Kohaku, y a duras penas, la anciana kaede.

De pronto miles de imágenes se colaron por mi memoria, provocando que mi cabeza comenzara a doler más.
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Estaba transformado en yokai, mordía y lamía sus pechos sensualmente, mientras que ella solo gemia de placer por las embestidas que su esposo daba.

KAGOME:¡Ah!~ inu...yasha t-te amo~ ¡ah!- gimió cuando las embestidas tomaron un ritmo más rápido y profundo.

INUYASHA:yo también te amo pequeña...grrr- gruñó de placer con su voz tan ronca y sensual.
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Hoshiki: ¡Mama! ¡ven, vamos a jugar!- gritaba emocionado su pequeño, revoloteando por el campo de flores seguido por sus padres.

Inuyasha:yo lo haré, tu madre no puede hacerlo cachorro- acarició la pancita de kagome y la miró a la cara dándole una hermosa sonrisa.

Hoshiki:¡Si, ven papá vamos!- el pequeño llevo a su padre de la mano y lo llevo al campo jugando con el.

Kagome se recostó contra un árbol, y acarició levemente su vientre.- tendrás un buen padre pequeño- sonrio y levanto la mirada observando a su esposo y hijo corriendo por el campo y sonriéndo. Pronto una hermosa criatura se uniría a ellos.
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KAEDE:¡Puja! ¡kagome! ¡puja! ¡ya casi sale!- alentaba a la azebeche, su cachorro estaba por nacer.

SANGO:¡Tu puedes! ¡tienes que ayudarnos a sacarlo!.-gritaba a un lado de ella.

KAGOME:~Ahhhh~ grito con todas las fuerzas que tenia.

Despues todo se calmó, dejo de sentir dolor para concentrarse en el llanto que provocaba su pequeño.

KAEDE:Es una niña, kagome, una niña- dijo emocionada con el bebé en brazos.

KAGOME:-Sonriendo debil- mi niña...mi moroha....- todo se volvió negro, dejó de sentir, dejó de sufrir, pero estaba en paz, sabiendo que su hija nació sana y que estará bien al lado de su padre.

Tal solo pasaron unos minutos, y pudo volver a la conciencia, cuando aclaró la vista pudo observar a sesshomaru a un lado de ella con colmillo sagrado envainada, giró su vista y encontró un inuyasha lloroso con su bebé en brazos y a su pequeño llorando.

Era consciente de lo que había pasado, había muerto.

KAGOME:Lo siento- dijo antes de que su esposo y su hijo se abalanzaran contra ella abrazandola fuertemente.
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RIN:¡Señorita kagome!- gritó desde el cielo sobre el lomo del dragón de dos cabezas.

KAGOME:Rin-chan- saludo una vez que la peli-negra estuvo en el suelo con dos bultos en brazos.-¿como están las gemelas?- pregunto acercándose a ella.

RIN: jaja son un poco lloronas pero están bien, no se preocupe.-le entrego a la pequeña setsuna. Y recibió a la pequeña moroha.- ¿como esta la bebé?- cuestiono juguetona tocando con su dedo la naricita de la bebé que era su sobrina.
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Miles de imágenes llegaron ella y supo que estaba pasando. También de...naraku.
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KAGOME:¡Naraku¡ inuyasha ¿que sucedió con naraku?- pregunto una ves que salió de todos los flash back.

Inuyasha:-supira- ese maldito se a echo más fuerte, no
Podemos hacer nada.

Kagome giro su vista a donde estaba rin inconsciente, sin comprender todavía que era lo que estaba pasando.
¿Este sería su futuro?

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En la cabaña de kaede.

Kami ¡¿que está pasando?!- se repetía una y otra vez inuyasha observando a la azebeche recostada sobre el futón con la respiración agitada y sudado.

Quiso acercarse pero la energía espiritual que emitía no lo dejaba. Se sentía inútil, ella estaba sufriendo pero no podía hacer nada.

De pronto una luz alumbró todo el cuerpo de la miko cubriéndole por completo, cegando a todos los presentes. Cuando la luz cesó, todos quedaron asombrados.

El el futón donde anteriormente se encontraba una colegiala de quince años, ahora era ocupado por una mujer madura, cabello largo hasta la cadera y cuerpo mas voluptuoso, provocando que el uniforme que portaba le quedara un poco más apretado y dejara a la vista partes de su piel, a esto inuyasha salió del shock y con el rostro sonrojado la cubrió con la parte superior de su traje.

Al momento de acercarse noto un ligero cambio en el olor de la joven, ahora estaba mezclado, si mezclado con el suyo, abrió enormemente los ojos y por mera curiosidad se acercó a ella alejando el cabello que cubría su delicado cuello encontrándose con lo que parecía ser un marca de yokai- Espera...¡¿esa es mi marca?!- grito internamente- ¡kuso! ¡¿que está pasando?!

Sus amigos lo miraban expectantes, notaron como su rostro cambió al observar el cuello de la joven, el monje llamó su atención.

MIROKU:Oe...amigo ¿que pasa?...- se acercó a él y miró en la dirección en donde el lo hacía abriendo enormemente los ojos-¿Eso es...?

En otro lado

Un poderoso yokai caminaba en medio del bosque, seguido por su fiel sirviente, un dragón de dos cabezas y su pequeña protegida que venía tarareando una canción.

Algo dentro de él le decía que esas niñas que estaban en la Aldea de esa anciana tenían una fuerte conexión con el, pero ¡kami¡ esos mocosos no quisieron hablar, haci que no tiene ninguna estupida idea de lo que está pasando.

RIN:A-amo sesshomaru- llamo la niña con la mano sobre su cabeza en señal de dolor, el yokai se detuvo y se giró a mirarla- Rin...no se siente bien~dijo antes de caer inconsciente.

El yokai con su máxima velocidad alcanzó a atraparla antes de que tocara el suelo.

JAKEN:A-amo bonito ¿que le pasa?- preguntó acercándose a donde su amo se encontraba, con una mano tocó la frente de la niña notando su alta temperatura- ¡por Dios santo! esta ardiendo en fiebre.

SESSHOMARU:¡Jaken! ve a la Aldea de la anciana y consigue unas hierbas para bajar su temperatura -ordeno sin apartar la vista de su protegida.

JAKEN:¡Si amo bonito!- contesto para despues tomar las riendas del dragón, y tomar vuelo en dirección a la Aldea.

El yokai se recostó contra un árbol y coloco a su protegida sobre su estola.

Cerró los ojos esperando a su sirviente, pero en ese mismo instante una luz rodeó el cuerpo de la niña, el yokai se puso alerta y se preparó para cualquier ataque.

La luz desapareció y con ella el cuerpo inocente de la niña, dejando a una mujer hermosa; el yokai por primera vez en su vida mostró asombro dándose cuenta que esa mujer era la misma pequeña niña que siempre lo seguía.
Su rostro tomó un leve sonrojo al observar que el kimono ahora le quedaba un poco más corto, se retiró su armadura y despues la parte superior de su haori para (igual que inuyasha) cubrir el cuerpo de la mujer que parecía más voluptuoso.

Lo que más le desconcertó es que el olor de rin era diferente ya no olía a inocencia, olía a que ya era una mujer, una mujer que fue marcada, se acercó a ella y olfateó la parte derecha de su cuello, despues se dirijo a la parte izquierda enontrándose con lo que a él le decía, una broma, una marca...su marca...

Continuara...

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