20. Guitar lessons in the sobriety of the Lord.

. . .


Y entonces tras varias horas de ardua práctica, un sonido limpio salió de la guitarra.

-¡Lo logré papá!

El hombre sonrió y abrazó a su pequeño en alegría.

-Sabía que mi campeón podía hacerlo. ¿Acaso heredaste el don de tu viejo?

El niño rió y siguió intentando tocar la guitarra, extrañamente con más éxito del que su padre creía que tendría.

El don en Edgar era notorio. Su padre podía ver un futuro lleno de éxito para su pequeño...

Pero...

A su vez temía que tuviese que enfrentarse a su mismo destino.

"Nunca serás lo suficientemente bueno para igualarlos. Supéralo ya."

Su única inspiración... Su banda favorita.

Realmente nunca podría ser como ellos, y su padre se lo dijo.

Pero Edgar... Tal vez tenga otra suerte. Tal vez tenga más posibilidades que él.

Se tiró al suelo mientras veía a su pequeño tocar el instrumento, identificando cada nota, aprendiendo cada sonido. Tenía el don. Tenía el oído absoluto. Era capaz de identificar el do, re, mí.

Cinco años recién cumplidos y ya contaba con una gran habilidad... El principio de su peor pesadilla... O su mejor oportunidad en la vida.

Ya no sabía que hacer.

Poco a poco sabía que caería antes las consecuencias de su rencor.

Su banda se separó hace ya un par de años, cuando Edgar nació, para ser exacto. Todos sus sueños fueron tirados a la basura en ese instante, sus amigos lo comenzaron a odiar, sus intentos de música fueron despreciados por miles de personas.

... Aún así amaba a Edgar... Era su pequeño niño, y quería que fuese feliz.

Dejó todo por él.

Dejó toda su razón de ser, su sueño, sus amigos por él.

Pero no sabía que hacer con Ada.

Poco después de que descubrieron que estaba embarazada se casaron casi a la fuerza. No era como si quisiera negar su responsabilidad como padre, pero ¿una boda a la fuerza? ¿Con un vestido prestado, probablemente vomitado? ¿Un traje más roto que sus esperanzas? ¿Un padre de bodas más briago que el abuelo de Edgar?

Ugh... Toda su vida ha sido horrible desde entonces... Pero sentía que de alguna forma también lo merecía, después de todo tampoco fue el mejor hijo del mundo, comenzando con una pequeña adicción al alcohol desde muy joven.

Familias disfuncionales. Típico de películas clichés.

-¡Papi! ¿Crees que algún día pueda ser como ellos?

Su pequeño niño dijo, señalando uno de sus viejos pósters de su banda favorita... My Chemical Romance.

Ahora también era su banda favorita.

Él sonrió... Pero ya se había puesto de mal humor... ¿Qué debía responder para no romper sus esperanzas, como se las rompieron a él?

-Claro... Pero debes esforzarte mucho y ser un niño obediente... Yo te apoyaré en todo.

En todo...

¿Estás seguro que realmente cumplirás esa promesa, Jaxon?

Ni siquiera puedes mantenerte de pie ahora.

Nunca lo quisiste, nunca lo deseaste ¿verdad?

El sonido de un vidrio quebrándose en el suelo fue lo último que escuchó antes de que sus pensamientos comenzarán a chocar entre ellos en desespero.

¿Cuándo llegó al bar de nuevo?

Nunca lo apoyaste.

-¡E-ella tampoco me apoyó! ¡NUNCA!

Ada siempre fue una mujer con muchos problemas, y Jaxon lo sabía. ¿Entonces por qué arriesgarse a mantener una relación con ella?

Le prometió algo que nunca podría lograr; hacerla sentir feliz para salir adelante.

Y es que ya era hartante, cada puta noche despertarse en la madrugada intentando convencerla de que todo estaría bien, de que no se matara.

Ya estaba cansado de oír su llanto.

Por... 6... Largos... Años...

Él siempre la apoyó...

Pero ella nunca pudo apoyarlo a él.

Aún sabiendo que sus sueños y esperanzas fueron destrozados en miles de pedazos... Aún sabiendo que dejó todo lo que amaba por ellos, aún sabiendo que él tampoco era alguien estable.

Todo...

Era culpa de Ada...

Siempre dándole amor... Y nunca recibiendo nada a cambio.

Nada.

Absolutamente nada, más que llanto y un niño que probablemente tendrá sus mismos problemas o peores de mayor.

Lo único que hicieron fue arruinarle la vida a una pequeña criatura.

Sus sentimientos estaban revueltos totalmente...

Amor, odio... ¿Qué era lo que sentía?

No lo sabía, ahora lo único presente en sus venas era el alcohol. Ahora el único camino que podía tomar era el mismo que su padre tomó, que su abuelo tomó, que su bisabuelo tomó.

Edgar... Por favor... No sigas mi camino... No lo hagas.

Solo baila al ritmo de la música de nuestra banda favorita mientras tú querido padre se hunde en un profundo hoyo de resentimiento y odio.

Odio...

¿Qué importaba ahora dejarse consumir por el odio?

Mejor vivir sus últimos momentos de vida riendo y haciendo sufrir a quienes siempre le hicieron sufrir...

Edgar... Hubiese deseado nunca haberte tenido.

De nuevo esos sentimientos mezclados...

Rió aún con la botella en mano.

-¿Qué pasa cariño?

Dijo una completa desconocida frente él, desvistiendose, dispuesta a hacer por lo que Jaxon había pagado.

-Nada... S-solo finjamos que n-no puedo sentir nada... ¿B-bien?

Ella asintió, comenzando a tocarlo lentamente, lista para hacer su parte del trato.

Jaxon ya no podía sentir amor, ni odio... Nada.

Será mejor para tí, querido Edgar, quebrar el ciclo sin final que tus ancestros empezaron.

. . .

-¡Pero papá!

-¡CÁLLATE!

Dijo, lanzando la guitarra fuera de la vivienda con un odio extremo.

Apenas siete años, y ya estaba muerto por dentro.

-¡Papá, eso es todo por lo que he luchado!

Entonces recibió un puñetazo de su superior...

-Explícame entonces... ¿Qué son todos estos seis y sietes en tu boleta?

-¡No entendí el examen, por favor, todo menos mi guitarra!

El mayor rió... Ya completamente fuera de sí.

-Esta nunca fue tu guitarra... Era MÍA, era MÍ SUEÑO, era POR LO QUE YO SIEMPRE LUCHE...

Edgar no dijo nada, solo pateaba en la entrada de la casa, llorando, como nunca lo había hecho jamás.

Su corazón dolía. Su joven mente no progresaba. No entendía por qué su padre de repente lo odiaba, y por qué de repente decía que no era su guitarra, siendo que un par de años atrás le dijo que se la daba y que la cuidara.

-Pero lo arruinaste... Y no mereces seguir ese sueño si no me das nada a cambio...

Ahora no había vuelta atrás. Su padre nunca lo volvería a amar ¿verdad?

-¡PAPÁ, NO!

El llanto ahora era cada vez más notable una vez vió como su padre pisoteaba la guitarra y las astillas salían volando por la violencia con la que fué sometida contra el suelo.

El pequeño Edgar se acercó muy rápidamente hasta su padre, sujetándolo de su pantalón jalandolo, pidiéndole que se detuviese.

Todo lo lindo que tenía en su vida de chico pobre se había desvanecido en un par de segundos.

Y aún más rápido una vez el mayor también tiró al montón los discos de vinilo de aquella banda que había adorado por años, junto a los pósters y la camisa que habían conseguido especialmente para Edgar... Para poco después dejar caer un cerillo sobre lo que quedaba de esos lindos recuerdos.

El llanto del pequeño no cesaba... Y el hombre no hizo más que darle un último sorbo a su botella, antes de caminar de regreso a casa, ignorando el dolor de quién juró proteger y apoyar en todo...

El sonido de las llamas se hizo presente, antes de que los copos de nieve comenzarán a caer lentamente sobre él amargando aún más la escena.

Se arrodilló frente al montón de cenizas aún encendidas bajo la nieve, intentando apagarlo con desespero... Pero los discos ya estaban jodidos, los pósters ya eran cenizas, y la camisa ya no tenía rastros de la imagen del álbum de Welcome To The Black Parade que tenía antes.

Y la guitarra... Ya no quedaba nada de ella más que polvo negro mezclado con los copos blancos de la nieve.

Apenas iba a cumplir ocho años... Y su vida ya era una miseria.

Ya no había feliz navidad... Ya no había feliz cumpleaños.

Ahora solo habían ganas de llorar hasta quedarse dormido.

Hasta no recordar nada...

. . .

-¿Edgar?

-¿Ah? Oh... Perdón, perdón, recordé algo.

Su amiga torció un poco la cabeza viendo más a fondo la expresión de su amigo.

-¿Pasa algo? ¿Charlotte te hizo algo de nuevo?

-¿Qué? ¡No! Deja de echarle la culpa de todo lo que me pasa a mi novia.

La otra rio inconscientemente.

-Perdón, me cae tan mal que siempre voy a pensar en ella primero. ¿Qué sucede?

Solo recuerdos viejos y borrosos... Una memoria ardiente.

Edgar se acostó sobre el puff del cuarto de Colette y se cruzó de brazos pensante. No evitaba recortar en la vieja guitarra de su padre, que descanse en paz.

Aunque, bueno el bajo y la guitarra tuviesen diferencias, seguía siendo un instrumento de cuerdas y con un mástil, aunque más largo.

-Me acordé de la guitarra de mi padre... Ya sabes, la que quemó.

-¿Por un simple siete?

Era increíble lo bien que Colette recordaba todo, siendo que ella supo todo a los ocho años, justo un par de días después de que sucedió.

Memoria de titán...

-Sí...

-¿... Quieres intentar tocar el bajo?

Ella dijo sin mucho remordimiento, extendiendo el instrumento de largo mango en dirección a el joven. Este intento negarse, pero Colette siguió insistiendo en busca de convencerlo de aceptar.

Aún así, su respuesta fue no.

-Sigue tocando, quiero oír que tan bien lo tocas.

Ella negó con la cabeza un poco molesta, pero no siguió reprochando como hacía de costumbre. Continuó tocando sin decir ni una sola palabra, mientras Edgar veía.

Don...

Colette también tenía ese increíble don musical.

Después de todo... A pesar de las diferencias y los desastres que han tenido que ver en toda su corta vida... Realmente eran el uno para el otro.

Los mejores amigos.

Por siempre.

Encajaban tan bien, tuviesen los mismos gustos o no, tuviesen las mismas posturas o no... Tuviesen las mismas experiencias o no.

Era feliz a su lado...

Y no sabría que sería de él si algún día le pasa algo a Colette en alguno de sus ataques... O por culpa de alguien más...

Estaría destrozado, y su único camino restante sería la muerte. Realmente la quería demasiado.

Sus pensamientos continuaron un largo y oscuro camino de ideas horribles, traumas y temores durante varios segundos antes de oír una melodía que reconocía bien.

Colette había comenzado a tocar una de las canciones que más adoraban cantar juntos.

Entonces Edgar rió.

-Vamos, esta te la sabes.

Sí... Y la recordaba mucho últimamente, pues se la había "dedicado" a Charlotte hace un par de días.

Inconscientemente, Edgar comenzó a golpear su pie con el suelo al lado del grave sonido que causaban las cuerdas del bajo.

-Burning on! Just like the match you strike to incinerate! The lives of everyone you know!

Edgar cantó casi a todo pulmón levantándose de golpe del puff en el que estaba sentado, y Colette le siguió la corriente levantándose de la cama, aún con el bajo entre manos.

-And what's the worse you take!

-THE WORSE YOU TAKE!

-From every heart you break!

-HEART YOU BREAK!

-And like the blade you stain!

-BLADE YOU STAIN!

Y después de compartir coros, cantaron a la vez.

-WELL, I'VE BEEN HOLDING ON TONIGHT!!

What's the worst that I can say? Things are better if I stay.

So long and goodnight. So long and goodnight.

Sus mentes parecieron conectarse de repente cuando ambos subieron a la cama de la albina y comenzaron a saltar, finjiendo ser una reconocida banda con miles de personas viéndolos, gritando sus nombres... Adorando su música.

Las risas no faltaron, y los ánimos subieron de golpe, como si nada malo hubiese pasado.

Well, if you carry on this way, things are better if I stay.

So long and goodnight. So long and goodnight...

Colette comenzó a ir al extremo, casi haciendo volar el bajo por la habitación, mientras Edgar seguía saltando, fingiendo sujetar un micrófono en su mano, y con la otra haciendo expresiones exageradas.

La música no sonaba en la habitación, pero sus mentes... Sus dos cabezas trabajaban como una sola.

Ambos cantaban al unisono, y podían oír perfectamente las guitarras, el bajo y la batería como si estuviesen ahí.

Edgar saltó fuera de la cama, y una vez el coro más alterado de la letra entró en acción de nuevo, movió su cabeza de arriba a abajo, haciendo su largo pelo negro moverse al ritmo.

Colette rió, y se le lanzó encima para que poco después Edgar comenzará a carcajear con ella.

El bajo salió volando hasta la puerta de la habitación, mientras que ellos se tiraban al suelo una vez la canción aparentemente terminó, y reían al unisono dejando la felicidad genuina gobernarlos a ambos...

Dejaron de reír un momento cuando oyeron la voz de Birdie gritar desde el piso de abajo...

-¡CHICOS! ¿¡QUÉ HABLAMOS SOBRE SALTAR SOBRE LA CAMA!?

Y de nuevo volvieron a carcajear sin poder parar.

. . .

-Nos vemos edgy, cuídate camino a casa.

-No creo que quieran asaltar a un chico con el pantalón roto y los tenis casi sin las suelas, ¿o sí?

Ella rió.

-Aún así. Cuídate, te quiero mucho edgy.

-Y yo a tí, loca.

Y comenzó a caminar en dirección a su casa de nuevo.

Su mente solo podía disfrutar esos lindos momentos que tuvo con Colette cuando Helena comenzó a reproducirse en su mente. Por alguna razón era la canción que mejor se sabían ambos, y que siempre que se oía, los dos no evitaban cantar juntos.

Un himno de la amistad para ambos, tal vez, incluso si la letra no tiene nada que ver con la amistad.

Rió en su interior, aún caminando.

Ahora, de vuelta a las preocupaciones...

Charlotte.

Había hablado con ella el día anterior, y tuvieron una nueva pelea sobre el mismo tema de antes.

La cosa no salió nada bien cuando Edgar, en medio del enojo, le gritó que le faltaba autoestima para esperar que alguien más follara con ella como demostración de lo "hermosa que es".

Por que sí, Charlotte es hermosa, demasiado para este mundo, pero simplemente tiene una obsesión porque la gente se lo diga todo el tiempo.

¿Acaso tendrá algún trauma? ¿Alguna razón para ser así? Edgar no veía sentido en llorar todo el tiempo para esperar un "eres hermosa" de tu pareja. Ya era obsesiva su necesidad de pedir amor.

Sujetó su cabello. Pensar en eso hacia su cabeza doler con fuerza, más en medio de la noche e incluso con todo el silencio del mundo.

Comenzaba a preocuparse por la chica y la verdadera cara de su autoestima...

Aunque su trauma nunca justificaría sus crímenes, ¿verdad?

Aún así, al final del día, Edgar no podía decir nada al respecto, menos sabiendo lo mala persona que fue con ella también. Ugh, eres un imbécil Cottsweld.

Se detuvo cuando estuvo ya frente a su casa y se quedó ahí solo para deleitarse de los gritos al interior de esta.

Oh, sí, este era su "hogar dulce hogar."

Se sentó en las escaleras de la entrada, sacando su teléfono y poniéndose sus audífonos, ignorando por completo todos sus traumas, todos sus problemas.

Y entonces, dejó la canción reproducirse.

"The future is bulletproof, the aftermath is secondary. It's time to do it now and do it loud. Killjoys, make some noise."

Oh, sí, esa canción que lo hacía feliz siempre después de llorar por horas.

Y aunque no lloró, sentía que realmente lo necesitaba después de pensar en tantas cosas que lo seguían afectando hasta el día de hoy.

Comenzó a cantar. De nuevo su vida se volvía un vídeo musical, y lo adoraba.

Felicidad instantánea con solo oír el primer sencillo del álbum.

Y tal instantáneo como llego, fue tan instantáneo la forma en la que se fué, pues el sonido especial que tenía para los mensajes de Charlotte sonaron, ensombresiendo su música por debajo del timbre.

Volvió a encender el celular, ya harto de soportar tanta mierda ese día...

Y todo lo bueno que le quedaba de alegría se fue al demonio cuando leyó con atención el mensaje.

"Terminamos. Te odio. Eres lo peor del mundo."

Y mientras más mensajes de odio sonaban... Más fuerte podía oír los gritos de sus padres...

La música ya no podía sonar por encima de nuevo, ya no podía cubrir todos sus problemas...

"Vas a pagar por lo que hiciste, y la gente verá la basura que eres en realidad."

Quería empezar a llorar de nuevo...

¿Qué le esperaba ahora? ¿La peor persecución de su vida? ¿Una acusación que lo llevaría a un juicio? ¿Un "accidente" que casi lo mate?

¿O acaso su destino era ser baleado por ella?

Todo...

Un día...

Terminará de golpe...

Podía sentirlo.

. . .

"It's amazing to see how all kinds of people are capable of destroying Edgar."

. . .

Ok, ok, ¿alguien cachó la referencia a la escena de Colette y Edgar?
¿No, nadie?

Bueno pues, aquí se las dejo.

Me quise aprovechar de que el mismo Brawl Stars reveló que Edgar era una referencia a Gerard (el vocalista de MCR) para hacer esa escena.

También aprovechandome de que en este fic es su banda favorita...

También aprovechando que la misma canción a la que hacen referencia en el tweet sería algo así como la canción favorita de los dos...

Y de que ahora también es mi banda favorita.

Fuera de broma ayuda, me estoy viciando mucho con MCR, siento como poco a poco me estoy volviendo emo y como estoy viajando al 2000 de nuevo.

ESTO NO ES UN SIMULACRO ES UNA EMERGENCIA

Gracias por leer, los amo<3

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top