C A P Í T U L O 3
Sero estaba confundido, molesto y frustrado, ¿Qué pasaba con su amigo? ¿Qué demonios con esa plática con el ahora héroe número uno? ¿Qué mierda se perdió? ¿Cómo Denki conocía al padre de Todoroki? No lo escucho con claridad, solo pequeñas partes por su dilema de irse y regresar detrás de la pared donde hablaban cuando al final decidió irse con un sentimiento amargo por espiar.
Se había ido antes del llanto del eléctrico.
— Hola Sero — le saludo Kaminari antes de que entrara a su habitación, al cara plana no le gustó el tono y la cara que ponía el rubio, y por Dios ese rostro pálido y enfermo solo hacia preocuparlo más.
Cómo si hubiera llorado o visto un fantasma.
— Kaminari— el llamado lo miro cansado deteniéndose a medio paso de su recámara. — Cualquier cosa que te esté pasando, solo dímelo o a cualquiera de la clase, cuentas conmigo y con el resto.
Trato de alentarlo a que hablara, desde la mañana no dejaba de preguntarse sobre los moretones y la actitud rara de Denki, es que no dijo una estupidez como de costumbre y aquello no era normal. Ninguno de sus compañeros sabía algo, todos estaban pendientes de Chargetbolt.
— Claro, hasta mañana Sero — se despidió el rubio entrando a su habitación, de fondo el pelinegro escuchó el sonido del seguro puesto.
Sero gruño frustrado y no era para menos, la situación solo era más y más confusa ahora tenía una nueva razón para odiar los lunes.
Bajo a la planta baja donde la clase A estaba reunida preparando la cena.
— Sero-chan ¿Pasó algo?— Tsuyu preguntó al observar que no portaba la típica sonrisa de siempre.
— Es Kaminari
Todos dejaron lo estaban haciendo para prestarle atención.
— ¿Te dijo algo? Aunque sea algo pequeño, amigo.
El negó con la cabeza. Kirishima golpeó la mesa donde se encontraban algunos vegetales cortados.
— Está muy mal, yo quería hablar con él después de clases, pero al encontrarlo él hablaba con alguien pero solo escuché partes de la conversación.
— ¿Sabes con quién hablo Kaminari? — le cuestionó Tokoyami mirándolo fijamente.
Hanta tragó saliva, no sabía si decirlo iba a cambiar las cosas o solo empeorar la situación del eléctrico, o si al menos tenía el derecho de contarle a sus compañeros.
No, tal vez esto les ayudaría, que entre todos pudieran ayudar a Denki.
— Con Endeavor.
Inmediatamente las miradas cambiaron hacia al bicolor, que tenía una mirada de desconcierto con la mandíbula algo apretada.
— Pero ¿Por qué? ¿Que hacía Endeavor aquí en UA? ¿Qué le dijo a Kaminari-kun? — murmuró Midoriya que se oyó con claridad por el silencio que los envolvía.
— Todoroki- san ¿Sabe por...
Shouto interrumpió a Momo.
— Fuyumi me dijo que sólo estaría por citación del director por lo que pasó en Kamino — contestó Todoroki con un gesto pensativo y fastidiado por la mención de su padre.
— ¡Pero! ¿Qué oíste Sero? ¿Qué le dijo?
Mina agitó los brazos en su frustración.
— Oí, "Eres el niño de ese caso" "¿Cómo olvidar lo?" " Es patético" "Lo siento" y de ahí no se más.
— Eso no tiene sentido — comentó Kyoka rascándose la cabeza tratando de llegar a una conclusión.
No estaban llegando a nada, no estaban ni cerca de dar con algo y como héroes y amigos eso les dolió, al no poder ayudar quien estaba literalmente a unos pocos pasos de ellos.
— No podremos hacer nada si Kaminari-kun no quiere recibir ayuda nuestra, lo que nos queda es esperar a que se abra. Pero si esto va muy lejos debemos hacerle hablar, con lo que dijo Sero-kun tal vez se trate que Kaminari-kun fue una víctima de uno de los casos de Endeavor — terminó de hablar Midoriya con un gesto de determinación y coraje.
— No queda de otra, Midoriya-kun tiene razón —suspiro Tenya bajando la mirada.
Los demás asintieron esperando que nada fuera a grandes extremos.
En la habitación del chico se escuchaba como caían objetos al piso, y alaridos de dolor del habitante. Los traumas físicos comenzaron a manifestarse con fuerza.
Su cuerpo perlado en sudor mojando sus sábanas arrugadas, no dejaba de moverse de un lado al otro sintiendo un punzante dolor en su espalda seguido de pinchazos en sus piernas y un gran golpe en el estómago que le saco el aire.
A esas alturas se había quedado sin voz como para gritar por el ardor en su espalda.
El Quirk del tal Kaname lo estaba matando y aún faltaba el siguiente día por delante. Era oficial si no enloquecía, sus heridas lo matarían.
Su visión se tornó borrosa, y río para no llorar llevándolo a la inconsistencia hasta la mañana siguiente.
[•••]
Se despertó con el cuerpo entumecido que le gritaba que no se moviera, Denki giro la cabeza para ver la hora, pero no estaba su reloj, vio al suelo y varias de sus pertenencias se encontraban en el suelo, algunas rotas.
— Dios Goku dame fuerzas
Con esfuerzo se levantó de su cama, sentándose en ella, con horror noto la sangre seca que había en sus brazos y las sábanas de su cama.
Con cuidado se levantó para tomar sus sábanas y llevarlas cuando salió de su habitación, gracias al reloj que en la entrada del piso del dormitorio vio que eran las 3:02 de la madrugada de un martes.
— Por eso está tan oscuro como la habitación de Tokoyami — comentó presionando el botón al piso donde se encontraban los baños.
Entro y encendió la luz, pero al verse en el espejo no se reconoció, era más pálido que el papel, podría jurar con una fila de biblias al frente que podía ver hasta sus venas, su vista se fijó en la sangre seca en su playera, los moretones en sus piernas y cortes leves.
Rápido se quitó la camisa viendo su maltratado torso y en su espalda se veían marcas de latigazos.
Se veía del asco.
Y se sentía del asco.
Ya no se reconoció.
Procedió a lavarse todas sus heridas con agua y jabón, debajo de los lavabos se encontraba un botiquín de emergencia, que bueno que escucho a Mineta contándolo por hacerse el interesante.
— ¡Mierda! ¡Esto arde!
Gruño del dolor por el algodón con alcohol en sus heridas, tomo analgésicos y antiinflamatorios, al final se colocó unas vendas, hasta ahí llegaba su conocimiento en medicina. La verdad es que solo sabía lo básico.
Debería estudiar más, a veces envidiaba la inteligencia de Izuku o el talento de Bakugo.
Al salir con las sábanas entre los brazos, se fijó otra vez en la hora.
4:12 a.m.
Se dirigió a la tintorería dejando sus sábanas por debajo de toda la ropa sucia de sus compañeros.
Ahora debía ir a su hogar, sabía que Aizawa-sensei lo castigaría de por vida, pero no le importaba mucho.
Con dificultad se movió por los pasillos hasta llegar a su habitación para vestirse y taparse lo suficiente para que no se notaran las vendas.
Salió de la UA con su pase de estudiante, a las 4:45 el rubio se marchó tomando el autobús.
[•••]
La clase 1A despertó a las 5:00 en punto para prepararse a sus clases, el pelirrojo caminó para ver a su mejor amigo, siendo sincero solo deseaba verlo con la ridícula esperanza que su humor de ayer fuera solo de un día.
Toco la puerta.
Silencio.
Toco más fuerte.
Sin respuesta.
— Kaminari, ¡levántate hermano! — exigió Red Riot golpeando la puerta sin parar
Sin respuesta.
Al girar el pomo se encontró con nada, no estaba el rubio, Eijiro abrió los ojos alarmado viendo las cosas de su amigo tiradas en el suelo notando que algunas estaban rotas.
No había ni un pelo de Denki.
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— ¡Llamen a sensei!
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