Una extraña sacerdotisa
(Los personajes de Inuyasha: Un cuento feudal de hadas. No me pertenecen son propiedad intelectual de su creadora Rumiko Takahashi yo solo tomo prestados sus personajes sin fines de lucro.)
El corazón de inuyasha está dividido entre su forma humana, hanyou y youkai y gracias al hechizo de una sacerdotisa estas son separadas, y lo peor de todo es que sus propias esencias se niegan a regresar al cuerpo del hanyō; tres esencias que pelearan a muerte por el amor de Kagome, pero ¿por quién se decidirá Kagome? ¿Y cómo revertirá el hechizo? ______________________________________________________________________________
El grupo de los recolectores de los fragmentos de shikon en uno de sus recorridos en busca del demonio araña Naraku, ya cansados decidieron descansar en una cueva aparentemente abandonada, Sango, Miroku y Shippo habían ido a recolectar leña para una fogata, Inuyasha y Kagome se habían quedado ya que esa noche era luna nueva e Inuyasha era un humano y no se podría defender. Inuyasha absorto en sus pensamientos dedicados a la mujer que tenia al lado, Kagome ya no era una niña y su aroma y cuerpo lo demostraban pues ya tenía casi tres años junto a él en el sengoku, sus senos habían crecido bastante, pero no eran ni tan grandes ni tan pequeños eran perfectos para sus manos, sus caderas eran un poco más anchas, perfectas para que sus cachorros se desarrollaran bien, sus cintura más pequeña... Inuyasha movió ligueramente la cabeza hacia los lados tratando de esfumar aquellos pensamientos pervertidos sobre ella, y sabía que era culpa de su lado youkai que la deseaba más que a nada en el mundo, desde hace más o menos un año y medio se dio cuenta del profundo amor que le tenía a la chiquilla junto a él, pero su temor de que naraku o kikyo atentaran contra su vida lo obligo a callárselo y esperar hasta que estos desaparecieran para tener la familia que tanto añoraba con su amada Kagome. Pero todavía no estaba seguro si ella deseaba estar a su lado como hanyou, y él quería poder usar la perla de shikon para transformarse en humano, ¿pero y si ella ya no lo quería estar con él?, ¿y si ya no le amaba? la verdad tenía miedo de no poder hacer feliz a Kagome, no sabía qué hacer, quería decirle todo pero su orgullo no le dejaba, ¡arg! ¡Que complicado era eso!
De repente Kagome empezó a sentir un fuerte poder espiritual, más fuerte que el de la mismisima Kikyo, Inuyasha quien también había sentido aquella extraña presencia le dijo a Kag.
-Kagome ¿tienes tu arco y tus flechas?- y ella un poco asustada y detrás de Inu asintió y los tomo apuntando hacia provenía aquella presencia.
-¿Qué es lo qué quieres?- gritaba un furioso inuyasha, aunque sabía que no podía hacer mucho con su débil y patético cuerpo humano intentaría proteger a Kagome a toda costa, hasta que la extraña figura oculta en las sombras salió
-¿Pero mira que tenemos aquí? Un hanyou y una humana- dijo la extraña mujer sonriendo, ella vestía un traje igual al de Midoriko a excepción de que su pelo era castaño y corto.
-¿Quién eres tú? ¿y qué quieres de nosotros?- Inuyasha ya estaba harto de que no correspondiera a sus preguntas justo cuando iba a atacarla ella hablo.
Yo soy la sacerdotisa Mizuki, aprendiz de la poderosa sacerdotisa Midoriko, crea...-pero no pudo continuar porque ya un en serio malhumorado hanyou humano la interrumpió.
-¡si ya sabemos quién putas es Midoriko! ¿¡ahora dinos que mierda es lo que quieres!?- Mizuki sonrio ladinamente, definitivamente tenía que darle una lección a este hanyou.
-Dime hanyou ¿quieres deshacerte de tu parte humana?- inuyasha estaba sorprendido por la oferta de aquella sacerdotisa ¿de verdad quería deshacerse de su inútil parte humana, Mizuki sabiendo los pensamientos de inuyasha le dijo - yo podría ayudarte a ser un demonio completo- Inuyasha seguía dudando, su corazón humano deseaba ser asi para poder casarse con Kagome sin prejuicios o algo parecido, su lado hanyou le decía que Kagome lo amaba tal y como era, pero su parte demoniaca quería ser libre. tenía la cabeza hecha un lio y no sabía qué hacer.
Mientras tanto Kagome no sabía qué hacer y cuando iba a intervenir la antigua sacerdotisa alzo una barrera espiritual para que ella no interrumpiera, Mizuki le lanzo una mirada reprobatoria y se concentro en el indeciso Inuyasha. Kagome intentaba derrumbarla con sus flechas pero le era imposible, ese era un poder fuera de lo normal, de repente se pregunto ¿Dónde estaban sus amigos? ¿Por qué tardaban tanto? ¿Y si eso era parte del plan también? No sabía solo pensaba en salvar a Inuyasha.
-¿Bueno por lo que veo no has podido decidirte? No te preocupes yo te ayudare en eso- de repente Mizuki empezó a hacer un extraño hechizo que dejo paralizado a Inuyasha, de repente empezó a sentir un extraño palpitar en su cuerpo y sentía como algo estaba siendo separado de el, se sentía incompleto, luego vio un extraño resplandor y luego todo fue negro.
Kagome estaba impactada viendo como otros dos cuerpos salían del interior del pecho de inuyasha y los tres caían inconscientes, y cuando fijo su vista en Misuki ella le regalo una sonrisa y le dijo.
-Cuando el hanyou sepa lo que en realidad quiere el hechizo desaparecerá, mientras tanto prepárate para lo que viene- dijo en un modo de advertencia
-Espera no te vayas ¿dime más?- pero en eso Mizuki desapareció dejando a una consternada Kagome, ¿prepararse para qué? Era la pregunta que rondaba en su mente de repente un par de quejidos llamaron su atención.
¡Kagome no podía creer lo que veía! Vio a las tres figuras que recién se levantaban, una era el Inuyasha que ella conocía con sus ojos dorados y sus orejitas, otra era la que estaba acostumbrada a ver una vez por mes, un inuyasha con su cabello negro y ojos grises y el otro era el peor de todos, Inuyasha con sus ojos rojos con irises azules y sus características marcas moradas a cada lado de la cara, ¡tenia en frente las tres caras de inuyasha!
Continuara...
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