Las joyas de Saturno

12 De agosto, 1976.

Frankfurt, Alemania.


차갑도록 서롤 겨눈 채

날이 선 듯 그 목소리엔

숨막히는 것만 가득해


─Mira, es demasiado sencillo. Sólo confiesa quién lo hizo... Es muy fácil ¿No? Y saldrás de todo este embrollo.

En primera plana ha aparecido en todos los periódicos de la zona hasta los nacionales e internacionales; "Gran asalto en las joyería principal de Saturno, hay más de veinte muertos y hasta el dueño de dichosa franquicia". Todo mundo habla de él y sobre el legado que habita a sus espaldas, un fuerte escándalo que está dejando mucho de qué hablar, y en otros, dudar ya que el único culpable y sospechoso es el herrero, primogénito de Do.

A pesar de las fuertes miradas de amenaza se atreve a negar con los ojos un tanto llorosos y el ceño fruncido. No es capaz de decir que ha sucedido realmente en esa madrugada. Tampoco dónde estaban las joyas y por qué había más de un muerto, entre ellos su propio padre. Apenas puede respirar, tira la cabeza hacia atrás y desesperadamente se talla el rostro. Sólo quería que le pusieran tras las rejas y olvidarán de una vez. Pero no, los oficiales se negaban rotundamente, si, no le creían ninguna palabra.

─Ya les dije. Yo fui quién mató a mi padre. Yo tomé las joyas y se las vendí a un traficante. ─Por décima vez repite la misma historia mientras que el par de oficiales se niegan mutuamente e incluso uno suelta carcajadas incrédulo.

─¿Acaso crees que somos demasiado idiotas para tragarnos ese cuento? Eres muy torpe como para cometer un crimen así. Sobretodo porque no sabes manipular ningún tipo de arma. Además, tú confesión no es lo suficiente para cubrir todos los hechos.

Vuelve a cerrar los ojos con fuerza dejando más lágrimas a la vista. La desesperación le invade por todo el cuerpo. Es obvio que él no hizo hecho nada aquella noche pero aun así se esfueza por poner todas las pruebas a su favor para que la policía lo busque sólo a él y a nadie más ¿Está encubriendo alguien? Sí, a pesar de que suene absurdo y estúpido. Aunque no todo es mentira.

─¿Qué ganarían si les digo toda la verdad? ¿No me pueden simplemente declarar culpable y ya? ─pregunta con un poco de valor mientras se limpia el agua salada de los párpados.

─No, no podemos. Primero, toda la evidencia no es suficiente como para culparte. Y segundo, estamos hablando de un gran asalto en la joyería con varios guardias de seguridad fallecidos. Ni hablar de los veinte que se encontraron en tu casa junto a tu padre. Es obvio que esto no lo hizo una sola persona. ─En su discurso pone a disposición frente a los ojos del pelinegro varias fotografías que afirman los hechos a detalle. En ellas hay mucha sangre y balas vacías en el suelo.

Junta sus manos dejando de lado los documentos y fotografías. Retiene uno segundos la respiración para después soltarla de golpe. Está frustrado, nervioso y aprieta los puños haciendo volver los sollozos. El momento sigue tan fresco como el óleo. Aún tiene sangre en sus prendas. Es trágico, una pesadilla, pero su interior se niega ser sincero.

─Así que no vas a decir nada. ─El chico niega. ─Está bien. Entonces te quedarás toda la noche aquí, señor Do.

No hay más palabras. Los agentes acomodan los papeles para resguardarlos en los folios. Recibe un par de miradas, algunas frutas y otras quizá con misericordia antes de cerrar la puerta de metal.

Cuando finalmente se queda completamente en silencio, KyungSoo comienza a llorar con una fuerza descomunal. Esta vez las lágrimas son constantes y le dejan la garganta desgastada. El dolor en su interior no se va. Está resentido, los oídos le siguen zumbando por los anteriores disparos. Aún tiene todo muy presente.

¿Ha sido lo correcto? Su moral le dice que sí, también sus valores, pero en el fondo escucha la voz de su padre reprimiéndole por actuar tan estúpidamente e inconsciente. Todo por un absurdo romance.

Como todo el mundo lo conoce, Do KyungSoo es un hombre común de veintisiete años con un gran legado indeseado a sus espaldas, pero demasiado poderoso por solo tener la dicha de portar gran apellido. Su padre fue un importante empresario extranjero que, gracias al matrimonio con una importante mujer alemana, se hizo las grandes franquicias de joyería por toda Europa y se volvió millonario en un abrir y cerrar de ojos. Tan famoso, que las mismas celebridades y modelos de alta categoría deseaban modelar dichosos pendientes de diamantes brillantes.

Vida perfecta ¿no? Entonces, ¿Cuál era el problema? ¿Cuáles habían sido los motivos para que KyungSoo no se sintiera bien con mencionado legado? Pues que todo era una farsa, una mentira sacada del inframundo. ¿Quién diría que la familia Do estaba ligada directamente con las mafias más poderosas de Asia? ¿Qué las joyerías eran el perfecto montaje para el tráfico de personas, drogas, todo aquello ilegal y retorcido del mundo?

Sí, no es fácil vivir de esa manera, menos sabiendo el horror que se esconde entre máscaras y falsas sonrisas.

Su mirada vuelve a caer en la mesa metálica donde reposa un único folio negro. Ahí viene toda la información sobre su persona y las acusaciones que se le impusieron a la hora que fue atrapado en la mansión Do, lleno de sangre sin poner resistencia alguna al colocarle las esposas.

Respira relajado cuando ve que en el papel dice "Único sospechoso". Es un alivio, y en susurros agradece aunque estos tengan preguntas escondidas.

─¿Por qué, BaekHyun, por qué? ─murmura. ─Pero al menos estás a salvo.


**


¿En serio el amor tiene que ser tan cliché?

KyungSoo está un tanto desesperado.

A veces deseaba no haberle conocido, pero luego se arrepiente y desea verlo una vez más.

Todas las madrugadas han sido largas desde que le conoció, los suspiros más lentos después de que bajara el arma y se negara a matarlo de un balazo y los eternos se volvieron nada. Porque nada es infinito como las palabras que se alcanzaron a decir antes de un último beso bajo la lluvia, con rencores olvidados y nombres diferentes.

Mira los días pasados con suma melancolía aunque llenas de caricias y palabras escondidas. No hay encuentros casuales ni escenas románticas. Simplemente se enamoraron de un día para otro, sabiendo con recelo que aquello terminaría bastante mal.

¿Cuál es la historia del amor perfecto? ¿Cómo es realmente amar?

Son simples preguntas, que por mucho tiempo, él mismo se ha impuesto después de toparse por casualidad con un par de ojos azules, iguales al cielo despejado, tan fantástico como para ser real.

Son pequeñas preguntas sin sentido y nada más, pero, ¿por qué se aferran en sus pensamientos, sueños o cualquier pensamiento que se relacione directamente con aquel sujeto?

Realmente es difícil y no puede vivir así.


¿Qué serías capaz de hacer por amor?


Un día se lo preguntaron y él contestó desinteresadamente que era absurdo.

¿Hacer locuras por amor? ¡Vamos! No lo haría aunque se tratase de su propia familia , porque siempre velaría por su bienestar antes que de la de los ajenos.

Pero ahora se da cuenta de la importancia de aquella pregunta. Ya le ha encontrado el verdadero sentido y se lamenta. Porque una madrugada conoció la profundidad de una azulada mirada, y con el pasar del tiempo, las locuras se hicieron solas y al final fue conmovido por una histona de amor.

Cuando sucedió el primer contacto fue como si todas las constelaciones se hubieran unido para formar un ciclón que explotó por toda su poca existencia, haciendo que se ahogara inconscientemente. Ni hablar del momento cuando compartieron una suave sonrisa y sus primeras palabras que los llevó a la misma muerte lenta y agonizante.

Todo aquello fue escrito por el más dramático novelista, dejando a sus protagonistas en la intemperie.

Su nombre es BaekHyun.

La primera vez que lo vio, fue al través de una fotografía junto a las palabras de su padre dando la orden directa de que le buscara y le matara sin piedad, porque se trataba de un traidor más en el clan.

Desde ese momento, se enteró que parte de la mafia coreana le había dado las espaldas a los Do, pero sobretodo ese chico cabellos rojizos que, de alguna forma, había conseguido sacar información muy importante vendiéndola a la mafia china. Fue un gran escándalo. Por eso, el primogénito de Do DongSuk no tardó en dar con el paradero del infiltrado.

Ahora recuerda el encuentro que se dio en un lejano invierno, ambos en la azotea en Tokio apuntándose mutuamente con el arma y una mirada fría clavada en sus almas.

¿Fue el destino? ¿Las miradas tan extrañas?

Nadie sabe a ciencia cierta qué fue lo que ocurrió en esa madrugada en la que KyungSoo fue el primero en tirar el arma al pavimento y en sonreír lentamente.

A veces los comienzos son sumamente extraños y esa vez no fue la excepción.

KyungSoo cayó en las redes profundas del amor, con el estómago lleno de mariposas de las nuevas emociones a punto de hacerlo alucinar de diferentes maneras, de diferentes colores. El aroma a rosas había sido intenso cuando sus cuerpos se unían en sincronía con una canción vieja de amor y era tan suave con cada caricia.

Fue como volver a nacer, porque cuando salían a diferentes lugares, ya fuera al parque o al centro, se olvidaban por varias horas de su identidad, quiénes eran y por qué llevaban una pistola escondida en sus prendas.

Lo repite. Fue pintoresco a borde de los límites.

¿Es aquí donde se cuentan las locuras?

Por fin le encuentra un sentido a esa pregunta que respondió sin mostrar interés. Pero ahora es distinto, porque en voz baja le promete siendo ciegamente guiado a otros caminos por un "Hazlo por mí". No le importa si todo fue mentira o alguna trampa. Lo hizo y esa se convirtió en su primera locura.

La mafia china, por muchos años, siempre lo había visto como el punto enemigo más fuerte gracias a los comentarios llenos de odio y xenófobos de DongSuk.

Siempre había mostrado su desprecio sin pelos en la lengua. Había crecido con ese rencor, pero de nueva cuenta, el amor hace unos milagros increíbles sobre las personas y en sus decisiones, manera de pensar o actuar.

¿Quién diría que formaría parte de esa mafia asiática?

¿Quién iba a pensar que KyungSoo formaría parte de la lista de traidores?

Por eso los mismos chinos se sorprendieron al verlo con una mirada relajada acertando todos los términos impuestos e incluso prometiendo acabar con el imperio Do dentro del negocio.

¿Cómo era posible? ¡Estaba traicionando a su propia sangre! Pero no se cansa de decir que es una de las tantas consecuencias de amar tontamente.

La primera misión que hizo con la mafia Zhang, fue robar toda la información clasificada posible sobre cuentas bancarias, papeles de propiedad de Do. Por supuesto que KyungSoo hizo un trabajo impecable y fue felicitado. Por supuesto que aún seguía trabajando con su padre como si nada hubiera ocurrido mientras que por la espalda le estaba clavando un puñal invisible.

Después de varias misiones durante cuarenta y dos semanas, llegó el uno de agosto. El mes que se cometería el asalto más grande contra DongSuk.

¿De qué se trataba? Simplemente, Zhang YiXing quería dar un golpe directo a Do. Deseaba acabar de una buena vez la guerra entre las mafias y que le quedara el terreno libre dentro del negocio.

Todo fue planeado determinadamente, desde el comienzo hasta la cantidad de pasos que debían dar. Nada podía fallar.

KyungSoo no pudo dormir durante extensas noches. En el fondo sabía que eso que estaba haciendo no era bueno. Su subconsciente había despertado devolviéndole la razón y coherencia en ciertos pensamientos.


─Cálmate, no tienes por qué estar así. ─ Unos brazos delgados le envuelven por detrás sintiendo esos dedicados dedos acariciarle el abdomen.

─Lo siento, pero esta vez no podré hacerlo ─responde temblorosamente, como si dudara de todo en ese instante.

─No es la primera vez que lo haces y...

─Matarán a mi padre, BaekHyun. Yo les di todas las llaves exactas para poder atacarlo. Yo les di los puntos débiles... Por eso me siento así.

Si, está arrepentido y a punto de llorar. Nuevamente el pelirrojo lo abraza, pero más fuerte.

─Tranquilo. Todo irá bien.


¿Por qué se aferró a esas mentiras tan dulces? ¿Por qué no lo detuvo en ese momento? ¿Hubiera sido diferente?

Esa preguntas, que lo torturaron en la madrugada de ese día, fueron borradas por unos delicados besos, caricias que le quemaban como el fuego y sensaciones provenientes del mismo infierno.

Lo reitera, el amor es difícil de entender y difícil de manejar.


La sangre está en sus pies y el lugar destruido. A lo lejos escucha las patrullas acercándose.

El cometido se ha logrado.

BaekHyun lleva en un bolso todas las joyas posibles mientras KyungSoo le mira en silencio con el arma cargada en la mano. Le ofrece una sonrisa sincera antes de bajar por las escaleras, pero escucha a su padre dando jadeos agonizantes después de un disparo en el pecho. Se detiene y lo observa teniendo en mente un millón de decisiones y posibilidades pero también el resentimiento comiéndole el alma.

¿Cómo ha sido capaz de hacer algo así? ¿En serio es una mala persona?

Al momento que se agacha para ver el rostro de su padre, siente como una mano le toma el rostro dejando un rastro de sangre en la mejilla izquierda.

─¡Vámonos, Kyung! ¡La policía no tardará en llegar! ─No le da respuesta alguna y le tira de la chaqueta para que reaccione. ─ ¡Por favor, KyungSoo!

Los diálogos se acaban. La policía está en el lugar.

En silencio, indica a BaekHyun que se dirija al balcón. El joven intenta que DO vaya con él pero es inútil. Las puertas de vidrio se cierran junto a una lenta despedida.

¿Es el fin?

Un disparo final acaba con la obra, el telón baja y se esfuma el aroma de las rosas.

─Te amo.


**


─Fue una locura. ¿Te arrepientes?

─Si tuviera la posibilidad de regresar el tiempo, créeme que lo volvería hacer. ─Levanta los hombros con indiferencia mientras ChanYeol da una pequeña risa.

─ Bien... ─ChanYeol regresa al presente y acomoda los papeles del escritorio. ─El juez te ha dado una pena de diez años por homicidio en primer grado. También por el asalto de la joyería y el de la mansión... ¿Seguro que no quieres dar más declaraciones?

─Así está bien. De todo modos, tengo unos crímenes que pagar, ¿no?. ─Bufa. ─Gente viene, gente se va... Da lo mismo.

─Pero te estás culpando por los no cometido, Do... Está bien, es tu decisión y no puedo obligarte.

Antes de que el más alto abandone la sala para comenzar la última sesión del juicio, KyungSoo lo detiene con una simple pregunta.

─¿BaekHyun está bien?

Si, a veces el amor es tan complicado que ni los mismos autores de las novelas más románticas pueden explicarlo. No tiene sentido y nos hace cometer las más grandes locuras que jamás imaginaríamos hacer.

KyungSoo sonríe viviendo en recuerdos, en lejanos sentimientos, y es que el disparo, no fue su vida terminada tras las rejas si no el disparo directo que BaekHyun le dio con una sola mirada.

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