Episodio IV: América del Norte
Siento que me tarde mucho en colgar el capítulo... y lo siento todavía más cuando digo que tardaré bastante en colgar el siguiente (Ya de por sí estoy colgando este sin tener la intención de hacerlo) Y esto se debe a que tengo otro de mis libros inscrito en un concurso; y como este termina relativamente pronto tengo que ponerme a ello con esa historia.
Siento si habéis tenido que esperar mucho :( -Se despide Green-ink18
Me levantó feliz, demasiado feliz para lo que llevo últimamente. Aprovecho mi felicidad y salto de la cama, sin darme cuenta del otro habitante de esta.
Un grito semejante al de un gato atropellado rebota en toda la enfermería, y mientras intento acostumbrarme al frío suelo de la sala puedo ver a Windy soplando hacia arriba, intentando quitar de su cabeza un poco de la sábana.
-Cuidado conmigo. -Me advirtió mientras saltaba a mis brazos. Yo la cogí al vuelo y la apegué a mi torso, irradiando felicidad.
-¡Por fin es el día! -grité toda emocionada mientras salía corriendo de la sala con mi shix gritando por su vida.
Estaba en perfecta forma, me deslizaba por los pasillos con elegancia, aun yendo descalza. Notaba el cálido suelo bajo mis pies y eso hacía que mi paso fuera cada vez más veloz. Di vueltas y vueltas por cada pasillo, despidiéndome de todo lo que había allí. Era toda una escena de musical de Disney.
Llegué rápidamente a mi cuarto, abrí la puerta y me encontré con una gran maleta verde militar. En ella estaban todas mis cosas, y sobre mi cama había un conjunto, con unos pantalones del mismo estampado que la maleta.
Me cambié rápidamente y dejé el camisón sobre la cama. En el bolsillo pequeño de mi maleta estaba mi monedero; lleno de dinero y con un par de tarjetas de crédito, un permiso para viajar y un DNI falsos, por supuesto.
Cogí la maleta y me la llevé hasta la puerta del campamento, donde todos los profesores estaban esperando, según lo que me había dicho Windy.
Cogí camino a la puerta y mientras la arrastraba Windy me llevaba el bolso de mano en el regazo, ayudando en todo lo que la shix con aspecto de jaguar podía.
Allí en el punto de reunión estaban Adair y Elodie, Raúl y Selene, y Zack. El chico se acercó a mí en cuanto me vio, e ignorando la mirada de Burn me cogió la mano y habló:
-¿Qué tal estás? -preguntó susurrando mientras me agarraba suavemente de la cintura y me acercaba a él.
-Perfecta, gracias al líquido que Wind me hizo. -Estaba estupenda, no me dolía nada y podía andar y correr perfectamente. Lo demostré en mi espectacular escena Disney que Windy describió como la peor manera de matarla, por la persona en quien más confía... Me dio sentimiento cuando se lo oí decir, es un amor peludo.
-Me alegro. -El chico se quedó cogido de mi mano todo el tiempo, parecía no querer soltarme, pero tampoco me desagradaba, al contrario, era bastante reconfortante.
Los demás empezaron a llegar, y algunos me preguntaban como me encontraba y si ya estaba mejor. Naya pasó por delante mía sin decir nada, tenía pena en sus ojos y me di cuenta de que llevaba un extraño collar-. Es para no hablar. Su castigo por pegarte anteayer en el comedor. Yo pedí que fuera más duro, pero no me hicieron caso. -Zack me vio observando el collar de la sirena, y decidió responder mis dudas, que se veían en mi ceño fruncido.
-Creo que ya es bastante duro. Estará así diez días, en los que aprenderá a controlar su ira. Eso es suficiente –me limité a sonreír tranquila, sabiendo que esto le vendría bien. La odio, pero prefiero que piense lo que hace y no intenté arrancar mi cabello a cada momento.
-Ya... Oye ¿Cómo sabes que son diez días? -El chico se había sorprendido de que lo supiera.
-Me lo dijo Zara, estábamos arreglándonos ayer cuando sacó el tema -El chico asintió aturdido, y más tarde pareció recordar algo, porque reaccionó y me contestó.
-Ah, bueno... Blod va a hablar -Los dos nos giramos a donde estaba Blod, que como bien había dicho Zack, estaba más acercado que el resto de profesores y descansaba con su postura corriente antes de dar un discurso. El hombre iba de negro completo, y hablaba con alegría, posiblemente la primera vez.
-Hoy, iréis a La Tierra, para conseguir la verdadera meta; llegar todos a Mirec. Conocerla y salvarla. Os deseo toda la suerte del mundo, que Hill os ayude -Pequeño inciso. Hill es la diosa de los afortunados en nuestra cultura, y cuando se va a una batalla o se va a pedir matrimonio la gente siempre pide plegarias a ella para tener suerte. La hemos aprendido en historia de la magia... Y bueno, son muchos dioses. Según Wind nuestras creencias se asemejan a las de los griegos.
Después del rápido discurso se movió levemente, situándose a un lado de la puerta, y dejando espacio a Burn, que le sustituyó y comenzó también a hablar... Algo menos feliz.
-Vuestro pelo y ojos, según el color que tengan, serán camuflados, para que solo vuestro compañero, y demás guerreros mitológicos amigos también os distingan, pero para el resto seréis personas comunes. -Burn se detuvo un momento, observando y esperando dudas, pero nosotros estábamos muy enterados de que debíamos hacer, esto es solo un recordatorio de como sería todo allí-. Os veréis como os ven los demás en los espejos. Encontrad a semi-lind y linds y descubrid su bando. Si son amigos y les enseñáis vuestros tatuajes y se descubrirá vuestra real apariencia -hizo otro parón, observándonos a todos lentamente, intentando ver bajo nuestra mirada. Fue algo estresante, pero todos mantuvimos la posición, inmóviles y erguidos-. Si no obtenéis el don de hacer portales antes de Navidad comenzaréis el curso por donde vaya en la ciudad que os corresponda.
Todos nos quedamos estupefactos, y yo algo asustada. No se me apetece tener que hacer ecuaciones para mañana después de casi haber sido eliminada por un francotirador, porque puede ocurrir.
Burn vio nuestros rostros de terror y prosiguió a añadir algo más, que esperé fuera bueno.
-No os obligaremos a sacar notas, solo es un modo de que no se vea sospechoso que estéis por el día recorriendo la ciudad. Además, algunos de los nuestros tienen hijos que van a institutos, a lo mejor ayudáis a varias familias.
En ese momento Burn también se movió y entre los cuatro profesores nos hicieron un pequeño pasillo por el que salir. Los primeros en acercarse fueron Naya y Deep, ya que la chica salió corriendo con Deep de la mano para pasar los primeros y despedirse antes. Luego fueron los demás, y yo preferí ir la última, para poder despedirme con lentitud de los profesores.
-Adiós Blod. -Le extendí la mano con una sonrisa, y es que el vampiro que pensé sería mi mayor enemigo se había convertido con el transcurso del año en mi profesor favorito, y creo que me puedo considerar también en su alumna favorita.
-Adiós princesa. Espero que la próxima vez que la vea sea sentada en su trono. -Blod se postró lentamente frente a mí, para después besar la mano que le había ofrecido. No pensé que haría eso... Qué vergüenza.
Agradecí a Blod el gesto y me acerqué a Wind para despedirme. Zack iba a mi lado pero se mantenía callado, dejándome despedirme a mi primera. En la despedida con Blod apenas habló, y eso que el profesor parecía profesarle cierto afecto, a su manera.
-Adiós Wind -le sonreí sincera y triste a la vez, y el anciano me la devolvió llena de alegría e irradiando orgullo en su mirada.
-Cuídate, no quiero que te pase nada. Que ya has tenido que aguantar mucho aquí. Recuerda que eres la mejor con la magia, aprovecha eso durante la lucha.
-Lo haré -abracé rápidamente al anciano y después de esperar a Zack mientras se despedía ambos fuimos a los dos profesores restantes.
Burn y Blaze, que parecía esperar uno junto al otro.
-Les echaré mucho de menos a todos, gracias por este año -hice una pequeña reverencia frente a ambos, y ellos me la devolvieron al segundo.
-No hay de qué, recuerda: sé valiente y cuida de todos. Pero no te olvides de ti -Qué cambio ha tenido nuestra directora, pues a medida que pasaba el año se iba haciendo más cariñosa y amable, hasta convertirse en una segunda madre para muchos de nosotros.
Burn aprovechó cuando Blaze se calló para sujetarme de los hombros y decirme algo al oído:
-Sé que sientes algo por Zack, pero intenta que no influya en la misión. No puedo evitar que sientas algo por él ni que él lo sienta por ti, pero si puedo aconsejarte. Ten cuidado, no seas imprudente. -Paró un segundo y me miró. Yo asentí a su mirada y volví a escucharle decir unas últimas palabras-. Tengo esperanzas en que seas tú la que aprenderá a hacer portales, pero para ello sufrirás, te lo dice alguien que lo ha pasado. Solo quiero que seas sabia, pero tampoco te olvides de ti, o sino tendremos a una futura reina constantemente triste y amargada.
Las palabras que Burn había dicho me llegaron hondo, y noté como alguien me agarraba de la cintura. Zack estaba detrás de mí y había oído todo lo que decía Burn, aun el hombre habiendo intentado evitarlo. El chico me cogió suavemente y me besó en la mejilla. Todavía no sé si lo que siento por Zack es solo por él, porque sé que es amor. Eso lo tengo claro, pero cada vez que ocurre algo como esto siento que algo falta, que algo falla...
Después Burn nos mandó a salir para despedirnos de los demás. Nosotros salimos cogidos de las manos, con nuestros shix siguiéndonos los talones.
En cuanto salimos Windy corrió hacia Ty, que esperaba junto a la puerta, y yo lo hice para despedirme de Zara e Iris, que estaban llorando como magdalenas en los hombros de ambas.
-Os voy a echar mucho de menos. Cuidaos -fue lo único que pude decir antes de abrazarlas con toda la alegría y tristeza mezcladas que tenía en ese momento.
-Y yo a ti -Iris siguió llorando después de contestarme, y estuvo así un corto rato, despidiéndose y llorando hasta que Zephyr se la llevó.
-No me creo que no nos vayamos a ver en tanto tiempo -susurró Zara agarrada a mí, en un intento de evitar nuestra separación por todos los medios.
-Ni yo, pero la única forma de arreglarlo es conseguir hacer portales lo antes posible. -Estaba intentando animar a mi amiga para que no me hiciera llorar, pues mis lágrimas estaban a punto de aflorar; pero la chica se separó de mí y se las secó.
-Lo haremos, nos veremos pronto. -Después de esa decididas palabras se fue con Lucas, quien la consoló un poco más.
Por fin me estaba tranquilizando cuando Deep vino a despedirse de mí. El chico me cogió de la cintura y me apoyó en su hombro. Cuando sentí su tacto suave sobre mi espalda y como su corazón palpitaba rápidamente recordé todos los momentos que pasamos, todo lo que había ocurrido, y por mucho que lo evité no pude aguantar el llanto.
No me creo que después de haber aguantado el tirón con mis amigas acabe llorando desconsolada en el hombro de un chico.
-Eh, no te preocupes pequeña, pronto nos veremos, te lo prometo. -El chico me tenía agarrada con decisión, y yo solo pude afirmar con la cabeza, pues las palabras no salían de mi boca. Su voz también sonaba lastimera, también le dolía pero intentaba aguantar por los dos.
En ese momento Naya apareció a nuestro lado, y sorprendentemente estaba llorando. La chica llamó a Deep y el se separó de mí, dejando a la sirena la posibilidad de acercarse. Cosa que hizo al instante, pero no de la forma que esperaba. La chica me estaba abrazando.
Cuando nos separamos pude ver en sus ojos verdadero arrepentimiento por lo que me hizo, y pena por todo lo que ocurría. Ella puso las manos en posición de que la perdonara y yo decidí hacerlo.
-No te preocupes, el tema está olvidado -Por primera vez no siento odio puro hacia ella estando tan cerca de mí. Cómo cambian las cosas...
Naya saltó de la alegría cuando me oyó decir eso, me abrazó rápidamente de nuevo y se alejó con Deep.
Decidí irme con Zack, pues ya me había despedido de mis más allegados y Naya, y me lo encontré despidiéndose de Cristopher y Lucas. Cuando me vio llamarle acabó rápidamente su conversación con los chicos, se acercó a mí y me abrazó con fuerza.
-Bueno, a partir de ahora tendremos tiempo los dos solos. -El chico dijo aquello susurrándolo en mi oreja, provocando pequeños escalofríos que recorrieron todo mi cuerpo y que él notó.
No tardó en cogerme de la mano y llevarme a un pequeño pedestal en el que estaban apoyadas nuestras maletas, y en el que Windy y Colin esperaban, uno al lado del otro. Nosotros nos subimos al pedestal en el mismo momento que el resto de guerreros y este brilló cuando nos pusimos en el centro.
De repente, una gran luz brilló por todo el pedestal, y subió cubriendo nuestras caras y todo nuestro cuerpo de una luz dorada. En ella se escribieron, con letras grandes y distintivas: "América del Norte".
Según esto ese sería el territorio que teníamos que vigilar. Según los profesores, solo había lind y semi-lind en los lugares de gran cantidad de gente o de agua, para pasar desapercibidos y estar conectados con los demás países.
En un momento la luz dejó de brillar, y ya no estábamos en el campamento. El viento hizo que mi pelo se agitara un poco, y Zack se puso frente a mí de forma protectora mientras una bicicleta pasaba justo delante nuestra a toda velocidad. Poco después se separó y pude contemplar el lugar frente a nosotros.
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