Episodio III: Recuerdos sabor a menta

La cabeza me daba vueltas, abrí los ojos como pude y ví que no estaba en mi habitación, pero el lugar me era familiar.

Estaba en la enfermería, en la misma cama en la que dormí tres días por culpa del envenenamiento. Intenté moverme, pero tenía todos los músculos entumecidos.

Hice un esfuerzo por recordar el porqué de mi estadía allí, y me vino una imagen de Giomar cogiendo una daga y posándola en mi cuello. Instintivamente lo toqué, y este estaba totalmente vendado y pringado por una pasta pegajosa, seguramente obra de Wind.

Me sentía totalmente dolorida, y no podía girar el cuello apenas, así que dirigí mi vista al único lugar que podía, alegrándome por la persona que logré distinguir.

Zack estaba sentado en una silla a mi lado. El chico cogía mi mano con suavidad, y miraba pesaroso por la ventana de al lado de mi cama. Tenía en la mirada una mezcla entre rabia hacia sí mismo y miedo, mucho miedo en los ojos. Yo, intenté coger con algo de fuerza su mano, pero estaba tan agotada que me fue imposible, así que hablé:

-Hola. -lo dije en un hilo de voz, pero el chico se dio cuenta y giró su cabeza para mirarme con sus ojos dorados, que sorprendentemente, estaban llenos de lágrimas-. Eh, ¿por qué lloras? -acerqué mi mano hacia su cara, pero como apenas pude levantarla un poco, el la cogió y la apoyó en su mejilla.

-Creí, creí que te perdía. -El chico ya tenía los ojos casi limpios de lágrimas, cuando otra calló hasta su mejilla, dejando una marca de su brillante recorrido.

-Pero no ha pasado. -Estaba emocionada. Nunca había llorado en todo el año, y no creo que lo hubiera hecho antes muchas veces. De verdad le importo tanto como para llorar de ese modo...

-Oh Diana -Zack rozó mi mejilla con su mano-, lo siento, siento mucho lo que te hice, fui un estúpido. Creía que podría hacer caso a Burn y no acercarme más a ti de lo justo, pero no puedo. Me di cuenta mientras pedías auxilio por culpa de Giomar, miré a Burn y el no supo que decir. Creo que vio verdadero miedo en mis ojos, y no pudo evitar que fuera a por ti mientras caías. No puedo evitar lo que siento, y no espero que tu también me digas que sientes algo por mí, pero tenía que decírtelo.

Y después de tal discurso se quedó en su sitio, parado y con sus ojos mirándome constantemente. Yo no podía ver ni pensar en nada que no fuera Zack. Sus ojos me miraban con un tremendo cariño, y atisbos de esperanzas. Cuando creí que podría, intenté alzarme, y pedí a Zack que me ayudara, cosa que hizo encantado.

El chico me sujetó con un brazo por la espalda por si me caía, y yo lo agradecí silenciosamente. Estaba cerca de él, y me había demostrado sus sentimientos hacia mí. No dejaba de mirarme y cuando creyó que ya estaba aburrida de que estuviera allí dijo:

-Bueno, creo que será mejor que me vaya. -El chico se estaba levantando y había dejado de sujetarme, aunque eso no era problema, porque yo ya me mantenía erguida sola. Alargué mi brazo como pude e intenté coger la manga de Zack. Me vio y se acercó a mi oído.

-Una última cosa. -Zack giró mi cara y la puso frente a la suya, y mientras sostenía suavemente mi barbilla, me besó. El beso fue corto, pero lleno de sentimiento. Me estaba diciendo muchas cosas con ese beso, y yo solo acerté a corresponderle. Además, sabía a menta, lo juro.

En ese momento Burn entró en la habitación y nos pilló. Se acercó rápidamente a Zack y lo separó de mí. El hombre empezó a gritar a Zack y el se mantuvo todo el tiempo erguido, mirándome por encima del hombro. Sinceramente no entendí nada de lo que decía... creo que mis oídos estaban algo resentidos.

Más tarde el chico se fue junto con el profesor en completo silencio, pero pude ver en sus ojos alegría; seguramente porque no le había rechazado, y miedo por Burn. Y yo, después de que se fuera me quedé dormida de nuevo, soñando con sus ojos.

(...)

Pasada más o menos una hora, oí como la puerta de la enfermería se abría y unas pisadas acercándose a mí. Abrí lentamente los ojos y vi la figura de Deep delante mía, y mirándome con un miedo y una alegría enormes.

-¡Estas bien! -Eso fue lo único que dijo antes de acercarse a mí y abrazarme con fuerza.

-Sí. -Estaba casi dormida, así que cuando contesté parecía una enferma que casi no puede ni hablar. En ese momento, mientras Deep besaba mi mano me acordé de algo que Giomar dijo mientras me tenía sujeta. Le dijo a todos que yo era una princesa-. Oye Deep, siento mucho no decirte lo de que era princesa, pero prefería que lo supiera la menor cantidad de gente posible.

-Eso no importa pequeña, lo que importa es que estás bien. Además, no me molesta que no me lo dijeras, yo siempre pensé que tu eras una princesa, solo que ahora sé que lo eres de sangre. -El chico sonreía sincero y no parecía importarle la noticia, prestaba más atención a mi estado de salud.

-¿Pequeña? -le pregunté algo extrañada y frunciendo el ceño.

-¡Hay que ver! De todo lo que te digo y tu solo te quedas con lo de pequeña. -Después de eso, y una cara de completa decepción teatralizada, no pude evitar reír, risa que le contagié. De forma que ambos acabamos riendo a carcajadas.

-Bueno, ¿que ha pasado a mi ausencia? ¿Sabéis por qué Giomar hizo aquello? -pregunté intentando sacar un nuevo tema, después de claro recuperar el aire. No era el mejor tema, pero la intriga me reconcomía.

-Pues, por lo que se ve Giomar se volvió pirada cuando su ahijada murió, y te echó a ti la culpa porque eras la otra posible lind dragona que había. También comprobaron que ella fue la que te envenenó. ¡Oh, Diana, no me puedo creer que ella estuviera contigo todas las mañanas! -Deep se acercó más a mí, visiblemente angustiado-. Según dicen, si no te llega a sacar Zack aquella noche, pues el polvo del árbol que caía al suelo fue lo que ayudó a que te curaras, te habrías quedado más días en la habitación, y todas las mañanas Giomar te daba una pequeña dosis de veneno que te hacía empeorar poco a poco. Le debo una a Zack por salvarte.

-Wow, todo eso habéis averiguado. ¿Y cuando iremos a La Tierra? -Esta era la pregunta que más ganas tenía que me respondiera, por obvias razones.

-Pues mañana por la mañana, te han preparado un jarabe que te dejará perfecta para mañana, y Zara e Iris te están haciendo la maleta, así que no te preocupes.

-Gracias, a todos, díselo a ellas de mi parte. -le sonreí agradecida y el se quedó un segundo congelado, con la mirada en un punto impreciso, para luego sacudir la cabeza y responder rápidamente.

-Lo haré. Lo siento pero me tengo que ir ya. ¿Quieres algo más? -El chico estaba muy cerca mía, y tenía chispas de esperanza en los ojos.

-¿Podrías llamar a Windy? -En ese momento sus ojos se cubrieron de pena, pero fue solo un segundo. Se levantó y se alejó un poco. ¿Qué quería que dijera?

-Voy, ha estado este tiempo conmigo y con Ty, para que no le pasara nada. -Deep ya estaba en la puerta, esperando una despedida de mi parte.

-Gracias. -Me recosté en la cama mientras veía al tritón salir de la enfermería, para más tarde poco a poco cerrar mis ojos.

(...)

Creo que eran las siete cuando me volví a despertar. Miento, me despertaron. Una cosa peluda, pesada y gritona saltó sobre mí y comenzó a lamer mis mejillas.

-¡Despierta dormilona! -gritó Windy mientras se tumbaba a mi lado-. ¿Estás mejor? No me puedo creer que Giomar haya hecho eso.

-Ya... -Me había girado y miraba a Windy a la cara, a sus grandes ojos verdes-, pero ya estoy bien y mañana nos iremos de aquí.

-Por cierto. ¿Quién te ha visitado? -La shix se había acercado a mí y tenía una mirada de nerviosismo e incertidumbre-. He estado muy aburrida sin ti, no es divertido tener que comunicarse vía shix... Ty no es bueno en eso. Además me tenías muy preocupada. -La shix infló cómicamente sus mofletes, para luego sonreír y cambiar de tema-. Venga, ¿quién te visitó?

-Pues Deep y Zack -le contesté soltando una sonrisa al recordar el beso que el chico me había dado.

-¿Zack? -Windy había ladeado un poco la cabeza y estaba extrañada.

-Sí. Estaba muy triste porque se avergonzaba de lo que me hizo la otra vez, me dijo que sentía algo por mí, y... Me besó. -Eso último lo dije con una sonrisa, y Windy pegó un salto en mi cama.

-Wow, así que te besó, por fin te ha besado. -La shix estaba emocionada y no paraba de pegar saltos, pero cuando vio mi cara preocupada paró-. ¿Qué pasa? Sé que yo estoy con Deep, pero lo que quiero es que seas feliz. -agradecí con la mirada a Windy, y esta me volvió a preguntar-. ¿Qué ocurre que no sonríes?

-Pues que Burn entró, nos separó y gritó a Zack antes de que lo echara fuera con él.

-Problema... Y eso sólo lo hace con vosotros, porque por ejemplo Adair y Elodie son novios y nadie les ha dicho nada de eso. -Asentí a la shix entristecida. Es que es verdad. Llevan siendo pareja bastante y nunca ha habido problemas, no es justo.

-Será porque soy princesa -le contesté derrumbada. Seguro que es por eso, por lo mismo que no me quería besar... Me quedaré sola de por vida.

-Bueno, no te preocupes, como ya te dije, si de verdad te quiere, luchará por ti, y además ahora tendréis mucho tiempo juntos -dijo mientras una sonrisa pícara cruzaba su peludo rostro.

-Sí -solté en un suspiro ya con la emoción en las nubes.

-Toma esto. -Windy me había dado un bote con un líquido transparente, que llevaba colgando del cuello-, es para que mañana estés mejor.

Yo cogí el bote, lo abrí y me tragué el líquido de un único trago. Era pegajoso, se me quedaba en la garganta, e insípido, aunque tenía un ligero sabor a menta, pero muy ligero, y para nada comparable con Zack. «Zack...».

Al momento me quedé dormida, aún respirando con dificultad, y dejando que el líquido llegara a mi estómago.

-Duerme Di. -La shix se quedó a mi lado, se enroscó y me tapó un poco con su cuerpo, para luego quedarnos ambas dormidas.

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