Episodio II: Tatuajes y dagas
Comienza el salseo XD, y os dejo con este esperado por much@s cap.
Se despide Green-ink18
Diana
Último día, y siento una mezcla entre alegría y tristeza tan grandes, que creó vomitaré en cualquier momento. Los nervios no son lo mío.
Temprano llegaron Zara e Iris junto a sus shix como perro por su casa, preguntando por mí estado de salud. Sabían de lo ocurrido por Windy, que se había entretenido en hablar con todos y cada uno de los shix que no vieron la escena.
Alegando que yo no tuve nada que ver con el ataque de rabia de la sirena y que sólo intentaba relajar el ambiente.
Pero las chicas no sólo venían a eso, también a prepararse conmigo, pues yo había conseguido acumular una gran cantidad de maquillaje. «Lo que tiene ahorrar y las rebajas; conseguir mucho, bueno y barato».
Según me contaron Naya había sido amonestada, y le habían imposibilitado el habla durante diez días. Llevaba un complemento que evitaba que cualquier sonido saliera de su boca, y siendo una sirena seguramente lo está sufriendo.
Zack por el contrario, según me dijo Iris, parecía bastante enfadado por esa "mediocridad" de amonestación, y pedía su expulsión, lo que era imposible a esta altura del año.
«La odio, es cierto, pero he de admitir que posee una hermosa voz cuando canta, deja por un segundo de ser esa arpía de ojos marinos. Tampoco se merece salir, y seguro que con esto se enterará de que debe mejorar sus reacciones y no explotar a la primera».
—Dicen que Irisac salió hecho una furia, pero se tendrá que aguantar. —Iris me estaba pintando las uñas mientras hablaba, y Zara la secundaba mientras sse hacía la línea de los ojos. «Eramos todo un cuadro».
—Bueno, tampoco debe causar un drama, con esto Naya aprenderá y podremos continuar la misión con tranquilidad. —Con esa frase puse punto y final a ese tema de conversación, y mis amigas parecieron notarlo pues comenzaron a hablar de otra cosa.
(...)
—¡Ya! —gritó Zara mientras bajaba de mi cama—. Tenemos el tiempo justo para ponernos los vestidos e ie a la ceremonia y luego a la fiesta. Todo va a ser por la mañana para que nos vayamos a la tarde.
Iris y yo saltamos de mi cama, y cada una cogió su vestido, colgados en mí armario. Las chicas habían traído sus vestidos con ellas porque sabían que no les daría tiempo.
La primera en ponérselo fue Iris, pues tenía el más corto y fácil. Luego fue Zara por la ausencia de cremallera en el suyo y por último fui yo.
Tuve que pedir ayuda a una de ellas para que subiera la cremallera, e Iris lo hizo encantada. Cuando estuve vestida me puse los zapatos y respiré tranquila al ver como me entraban perfectamente. «Qué suerte, no sé que habría hecho si no me quedaran bien».
—¡Que zapatos! —gritó Zara al verme acabada—. Pero chica, si hasta el brazalete va con el vestido. Yo ya dije que nos ibas a eclipsar. Tú detrás de nosotras con tu shix.
—Eso me recuerda una cosa. —Me giré y observé aWindy con una gran sonrisa que ella respondió con una tremenda duda.
—¿Qué pasa? —Ya era una leona y también era el momento para darle sus joyas. Me acerqué al armario y saqué la caja con las cosas.
En cuanto me vio sacar la diadema sus ojos se abrieron como platos y se acercó a mí para curiosear—. ¡Qué cosa más bonita! ¿Por fin vas a llegar corona? —me preguntó mientras olisqueaba la tiara y el collar que acababa de sacar.
—¡Son para ti, tonta! —acerqué el collar a Windy y rodeé su cuello con él para después pasar en su cabeza lentamente la tiara. Que por cierto le estaba perfecta.
—Gracias. —Las otras dos aprovecharon y dieron también sus regalos: una pulsera, un collar, una gargantilla de perlas y un bolero de flores.
Por fin estábamos preparadas, y justo a tiempo la trompeta sonó, avisando que era la hora para la graduación. Mientras nos íbamos Zara explicó qué haríamos, ya que se lo habían dicho a unos pocos para que lo dijeran al resto.
Según la unicornio; primero iríamos al comedor, donde nos encontraríamos todos, y luego, junto con nuestro compañero, iríamos a la sala de audiovisuales. Saldríamos al escenario cuando nos tocara y recogeríamos nuestro diploma de Guerreros Mitológicos, además de la tarjeta holográfica. Al principio todo lo que decía me sonaba, hasta que añadió una última cosa:
—Ah, sí, se me olvidaba. El diploma nos hace una especie de tatuaje en una parte de nuestro cuerpo, con un dibujo distintivo a cada uno, por lo que la gente sabrá que somos guerreros oficiales sin que tengamos que enseñar el diploma. —La chica lo dijo sin más, pero Iris en cambio se preocupó bastante. Nunca le han hecho gracia los dibujos permanentes en la piel, o más sencillo, tatuajes.
—¿Pero se puede elegir el lugar? —preguntó la pegado mientras empezaba a ponerse lívida—. No quiero un tatuaje en la cara, y si no fuera en ningún sitio mejor...
—No, será donde toquez pero me han dicho que normalmente es en brazos o piernas. Y es obligatorio. —Zara miró un segundo a Iris, y luego continuó andando delante mía llevándose a la pegado con ella.
—Bueno... —Iris no estaba del todo contenta con la contestación de Zara, y yo no hacía caso ninguno, pues tenía cosas más importantes en las que pensar.
No tardamos mucho en llegar al comedor, y dentro solamente estaban Lucas, Raúl y Selene; y Deep y Naya.
Los chicos estaban hablando entre ellos cuando llegamos, y cuando nos vieron se giraron como un resorte, al igual que Naya y Selene, solo que ellas lo que tenían eran la palabra celos tatuada en la mirada.
En cuanto reaccionó, Lucas se acercó a nosotras y se llevó a Zara a un lado para hablar con ella, al igual que Deep conmigo.
—Estas preciosa. —El chico me había llevado hasta una de las mesas, y nos habíamos sentado uno al lado del otro. Iba vestido con un bonito traje negro con camisa azul y corbata negra; resaltando sus ojos. El pelo lo llevaba en una extraña cola que hacía que toda la atención se centrara en sus ojos. «Cómo si hiciera falta algo para no obviarlos».
—Gracias... —Estaba un poco nerviosa, no sé si era por lo de la graduación o por él, pero tartamudeé al decirlo.
—Bueno, la verdad es que no sé que decirte... Me has dejado simplemente sin palabras. —Deep sujetaba mi mano en todo momento, y ambos nos mirábamos a los ojos.
Estuvimos así unos segundos, hasta que algo cortó nuestro momento. Naya se había puesto entre nosotros, y llevaba a Deep lejos de mí. El chico solo pudo mover la mano para despedirse antes de que Naya me tapara, evitándole verme.
Yo, ahora sola, me levanté y fui a buscar a Iris, que parecía algo aburrida en una de las mesas. La chica se levantó cuando me vio cerca y nos pusimos a hablar de pie, cerca de la puerta.
—Me habéis dejado sola, entre Zara con Lucas y tú con el tritón me habéis dejado apartada. Mira que... —La chica agachó la cabeza, y me dio un golpe de remordimiento, que hizo desaparecer cuando comenzó a reír, aunque todavía quedaba un rastro de tristeza en su rostro.
—Lo siento, pero Deep quería hablar conmigo... —Intentaba explicarme ya que sabía que a Iris aquello si le había molestado un poco.
—¿Y qué te dijo? —La chica se había acercado a mí, e intentaba sacar la respuesta a la fuerza, con su mirada inquisitiva.
—Que estaba preciosa... —Me costó un poco decirlo, y aunque fue en un tono muy bajo Iris me oyó, porque abrió los ojos como platos, al igual que Windy y Butter que se habían acercado a nosotras por fin.
Todos los shix se habían juntado en una parte del comedor, y allí hablaban y corrían, por eso Windy no se enteró de nada hasta que llegó después. Se supone que debería estar conmigo, pero es estar Ty y desaparece. «Sé que no me equivoqué, se le nota demasiado...».
—¡Te lo dijo Deep! ¡Qué dulce! —Windy se había puesto a dar saltos y Butter la imitaba. «Windy debe estar eufórica, ella está con Deep para que me "enamore"...»
—Pero no se lo digáis a nadie —Intentaba que guardaran las formas, hasta que de repente Windy dejó de saltar, y lanzó una mirada entre duda, odio y algo de asombro hacia la puerta. Yo me giré para ver que estaba mirando Windy, y en cuanto vi quien estaba en la puerta entendí su cara.
Irisac estaba apoyado en el marco de la puerta, llevaba un traje negro, parecido al del resto, pero a diferencia de los demás «Bueno no puedo incluir aquí a Deep», a él le quedaba espectacular.
Estaba apoyado en la puerta en una posición que irradiaba tranquilidad. Portaba una corbata dorada, casualmente del mismo tono que mi vestido y zapatos. «Casualmente, sospecho que oculta algo. Casi siempre va a juego conmigo, y cuando no es él es Deep. Presiento que Windy les vende el color de mis vestidos...».
Estaba mirando por detrás de la puerta, y de repente se irguió, como si el rey fuera a pasar por delante. Y el que pasó fue Burn. Este saludó al chico bajando un poco la cabeza, gesto que el dragón repitió casi a la vez. El profesor entró en el comedor y se posicionó en el centro de este. Para luego hablar con su natural tono de voz:
—Bueno, por fin podéis ir a la sala de audiovisuales, donde será la graduación. Id al lado de vuestros compañeros. Os sentaréis a su lado y subiréis juntos al escenario, allí recibiréis individualmente vuestros diplomas, mientras el otro esperará al lado de los profesores a que su compañero acabe. Al finalizar ambos bajaréis por la misma escalera, uno detrás del otro y os sentaréis a ver el resto de la entrega.
Cuando Burn terminó de hablar, todos nos pusimos a buscar a nuestros compañeros, y entre la marabunta de gente no podía encontrar a Irisac. Aunque tampoco hizo falta, porque cuando Raúl pasó corriendo delante mía pude ver a mi compañero, de pie cerca de una de las mesas. Cuando me vio, lo primero que sentí en su mirada fue sorpresa, admiración y ¿amor?. «Otro no, por favor...».
—Hola —le dije cuando me acerqué por fin a él—, estas muy bien.
—Bueno, pues a ti ni te digo. —Me tenía cogida de los brazos y ambos nos mirábamos a los ojos—. Estas espectacular —susurró en mi oreja derecha, haciéndome temblar por su tono de voz y a la vez provocando un sonrojo intenso en mí.
Cuando me giré pude ver la mirada reprobatoria que nos lanzaba Burn, y pude entender la poca gracia que le hacía nuestra escena, pero lo que me sorprendió fue que Zack me soltara de repente y se fuera junto al resto, haciendo como si no pasara nada, y sonando más frío que de costumbre-. Venga, tenemos que ir con los demás.
(...)
Fuimos todos en fila por parejas hasta la sala de audiovisuales. Según dijeron los profesores iríamos sentados según una lista específica, y a nosotros nos tocaba ser los últimos, justo antes de Owen y Obsidiana, al lado de los que nos sentamos.
—Deep y Naya —anunció Wind mientras invitaba a subir a los primeros.
La primera iba a ser Naya, así que se puso al lado de Giomar, que esperaba con un rollo de papel envejecido. La sirena iba con un vestido azul, con unos tirantes de conchas blancas, y hecho de una tela ligera que volaba con una suave brisa.
Los profesores iban todos de blanco, llevaban vestidos las mujeres, una túnica Wind y trajes los hombres. Todos llevaban algún arma encima; Giomar una daga ornamentada en el cinturón del vestido, Blaze una pistola en la cintura, Wind su bastón, y Burn y Blod unas espadas largas.
Naya se acercó a la joven profesora, y esta después de decir unas palabras entregó a la chica el rollo, que según dijo Giomar era un "manuscrito". En ese momento, en el brazo de Naya apareció un dibujo en un celeste brillante. Era, como una gran cantidad de corales y algas entrelazadas formando una frase en arcano: "Hija de las olas, elegida para ser portadora"
Esa es la frase de las guerreras de lind sirena, y quedaba hermosa recorriendo el brazo de la chica. «Nombraba a las sirenas, y a ella como una elegida para ser Guerrera Mitológica, y poder tener la oportunidad de crear portales». Luego se puso en el lugar que antes ocupaba Deep, y le entregaron la tarjeta holográfica.
Deep se puso al lado de Giomar, y esta repitió las mismas palabras y entregó a Deep el manuscrito que le correspondía.
A el tritón le apareció una frase echa con lo que parecían olas, de un azul brillante, recorriendo todo su cuello hasta parte de su cara cuando cogió el manuscrito que Giomar le entregaba.
Durante un segundo hizo un pequeño gesto de dolor, no se como no lo percibí con Naya, pero por lo que se veía el tatuaje dolía un poco. Pero nada grave.
Cuando me fijé de nuevo en el tatuaje estaban escritas en arcano las palabras: "Hijo de las mareas, elegido para ser portador". En el caso de sirena y tritón, al igual que el de sátiro y ninfa, las frases era algo distintas, pero en el resto de los guerreros, sus frases eran iguales, variando únicamente en el género.
Después de que entregaran a Deep su tarjeta, ambos bajaron del escenario y se sentaron en sus respectivos asientos. Luego llamaron a los siguientes, y así sucesivamente, hasta que nos tocó a nosotros.
(...)
Owen y Obsidiana estaban bajando por las escaleras cuando nos llamaron a subir. Y como estaban intercalando el dar el manuscrito antes al chico y a la chica, fue Zack el primero en recogerlo.
El chico se acercó a Giomar y escuchó sus palabras antes de coger su manuscrito. De repente la cara de Zack se contrajo en un gesto de dolor. Pero el tatuaje no se veía por ningún lado.
Eso era normal, ya que iban con manga larga, pero el chico se estaba sujetando la parte del pecho, donde tendría seguramente el tatuaje.
Más tarde se acercó a donde yo estaba, al lado de Blod, y ambos nos cambiamos los sitios.
Me acerqué lentamente a Giomar y ella me escrutó con la mirada. «Recuerdo cuando me enteré de que era una ondina, me cogió bastante tirria, seguramente por mi sangre caliente, y me hizo bastante duras sus asignaturas. La natación nunca se me ha dado genial, y en la piscina solo logro defenderme, prefiero mil veces volar; y bueno, en cuanto a la otra asignatura solo diré que es difícil esconder a un dragón».
Después de su incómoda inspección de segundos comenzó a recitar esas extrañas palabras por vigésima vez, y yo todavía no entendía el significado de ninguna de ellas.
La profesora me acercó un manuscrito del mismo aspecto que el de los demás, y en cuanto lo cogí noté unos pinchazos en la zona de mi omóplato izquierdo. Bajé la cabeza para ver que me dolía, y en ese lugar habían unas letras verdes, desde un oscuro hasta un casi dorado en las que ponía: "Hija de las alturas, dueña del fuego, elegida del poder".
Eso estaba escrito en mi omóplato con letras pequeñas pero definidas, que simulaban ramas y llamas verdes. La frase de los guerreros de lind dragón.
Me dirigí hacia Blod para que me entregaran mi tarjeta, pero de repente noté como una mano me cogía con fuerza y me tiraba hacia atrás.
Era Giomar.
La profesora me tenía cogida por los brazos, y su daga estaba apoyada en mi cuello. Me quedé petrificada en el sitio, y solo acerté a gritar, avisando a todos de mi situación. Zack se giró hacia mi, e intentó acercarse al igual que los profesores con sus armas desenfundadas, pero un grito de la ondina les detuvo:
—¡Ni se os ocurra acercaros, un paso más y le corto el cuello! —Giomar tenía de repente un punto de locura en la voz, y había dejado de ser la dulce profesora de natación. «Salvo conmigo», para ser una maníaca total.
—¡Suéltame! —Intentaba evitar que me tuviera en esa posición, pero cada vez me agarraba con más fuerza, y en uno de esos golpes, me giró hacia los profesores y empezó a hablar.
—Teníais que coger la ella. No podíais coger a Lía, ella trabajó muy duro para entrar aquí. Pero vosotros qué hicisteis, dejarla caer sobre la lava y echarla fuera del campamento. No sobrevivió, ¿sabéis? Murió al poner un pie fuera de la isla. ¡Y todo fue por vuestra culpa! —Giomar había comenzado a gritar a los demás profesores sobre una tal Lía, y estos intentaban que me dejara marchar. «¿De qué estaban hablando?» Wind fue el primero en comenzar a hablar.
—Sentimos por lo que le ocurrió a tu ahijada, de verdad. Pero no fue nuestra culpa, ella no superó la prueba. Eso es todo. Ahora deja a la chiquilla marcharse, ella no te ha hecho nada. —Wind se había conseguido acercar un poco a nosotras, pero Giomar lo notó y lo mandó lejos.
—¡Aléjate! ¡No me interesa nada de lo que dices! Y esta chica si me ha hecho algo. Por su culpa Lía está muerta, ella le quitó su sitio en el campamento, y solo porque es la princesa. —De golpe me asusté, ella lo sabía, y se lo había dicho al resto como si nada—. Sí, lo habéis oído bien, esta muchacha es, si conseguís recuperar el trono, vuestra futura reina.
»Pero eso no ocurrirá. Oh, no. Fui yo la que envenenó la espada de la sombra y casi mueres por ello, si no llega a ser por los otros profesores habría salido todo bien. Y luego robé el veneno y el antídoto ya hecho, además del tuyo, pero por desgracia tenías que estar ya recuperada...
Pero a diferencia de esas veces ya no te me vas a escapar, no más. —La mujer comenzó a apretar con más fuerza la espada en mi cuello, y noté como la sangre caía en pequeñas gotas sobre mi cuello y mi vestido. Estuvo así casi un minuto, nadie podía hacer nada mientras la mujer hablaba y me hacía soltar gemidos de dolor.
Y de repente se escuchó un disparo. Noté como la daga dejaba de hacer presión contra mi cuello. Detrás nuestra estaba Blaze, con su pistola alzada, y Giomar caía a mi lado inconsciente empapada en sangre. La mujer había disparado a Giomar cuando vio que ya empezaba a hacerme más daño y no se fijaba en ella.
Con todo el discurso Giomar me había llevado al borde del escenario mientras hablaba, y del cansancio me desmayé y caí hacia atrás.
Todo se estaba volviendo negro, ya veía el suelo muy cerca de mí, pero de pronto algo me agarró de la cintura y me subió de nuevo al escenario.
Era Zack, el chico sujetaba mi cintura mientras otros brazos me sujetaban desde abajo y le ayudaban a alzarme. Todo parecía un sueño, un sueño del que no quería despertar...
—Te quiero, despierta por favor —escuché un susurro en mi oído antes de ser alzada del todo. Esa otra persona ha dicho eso, pero, ¿quién es?
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