7: Como está escrito

De tarde, Emma se encontraba jugando frente a un espejo de su guardarropa; elevó lentamente su pierna derecha en un split de pie perfecto, y se fotografió con su celular. Ahora se tomaba selfis de espejo cuando quería, y no le desagradaba cómo salía, bueno, al menos la mayoría de las veces estaba conforme. Cambios radicales. Bajó su pierna y se sentó en el suelo para mirar las fotos que se había tomado en distintas poses en la que se doblaba como limpiapipas (comparación gentileza de Colin Oschner). Hizo zoom, borró algunas, le puso filtro B&W a otras. Quería mandarle la última a Escarlata, porque le gustaba cómo salió, demasiado, pero Gael la interrumpió antes.

—Tienes visita, Emmy —avisó en la puerta.

—Bien. Gracias —sonrió.

Emma pensó en alguna de sus amigas; por esa razón, no se le ocurrió preguntar quién era. Bajó las escaleras, entonces, halló a Eugene frente a la puerta principal. La verdad, hubiese pensando en Colin antes que en él. Ni siquiera sabía que Eugene seguía por Los Ángeles.

—Oh cielos —saltó desde el último escalón al suelo y fue a abrazarlo.

—Esperaba tener la suerte de invitarte lo que quieras comer a esta hora. —Eugene la abrazó. Cuando ella se apartó, en medio de una sonrisa feliz, él la agarró de los brazos, mirándola a la cara—. Quería verte, y decirte de frente: gracias por hacer feliz a mi mejor amigo.

—Eugene —sonrió demasiado, mirando el techo por un momento, derritiéndose por dentro—. Él me hace feliz. Espérame cinco minutos. Necesito cambiarme de ropa. —Porque estaba usando ropa de pilates, pero por pura comodidad, su clase había sido por la mañana—. Te juro que no me tardo nada. Siéntate en la sala. Ya regreso.

Subió con sus pies descalzos y un top, regresó con sandalias, una falda de jean y una camiseta negra y antigua de los Jonas Brothers, la impresión era de un tour del año 2008, año en el que comenzó a soñar que se casaba con Joe, ahora soñaba que se casaba con alguien que amaba de verdad, y con la madurez necesaria, pero había una minúscula similitud. Siempre se había creído la fanática número uno de Joe Jonas. Hoy no se creía, sino que sabía, que era la fanática número uno de Colin Oschner.

—Vámonos —le dijo a Eugene, quien se encontraba hablando con Gael en la sala.

—Te sigo —respondió éste, luego se despidió de Gael.

Emma le había escrito a su chofer en el corto lapso de tiempo en el que decidía que falda ponerse. Subieron a una Range Rover negra, y blindada, y Emma le indicó que condujera a la cafetería en la calle Beverly, donde se reunía con Carla y Gen. Prefirieron sentarse afuera, al lado de las verjas blancas. Cabe resaltar que era la primera vez que Eugene se sentaba en una cafetería en Beverly Hills, y, wow, el lugar le recordaba a una adorable tacita de té para niños, y no sabía porqué, bueno, probablemente era el logo de tacita de té. Emma ordenó chocolate caliente y un muffin. A Eugene le trajeron su taza de café con latte art, el café tenía el dibujo de un corazón, y Emma no permitió que lo tocara sin antes tomarle una foto al diseño, y comenzó a contarle que hace poco había empezado a practicar latte art en su cocina, el asunto es que en realidad no le gustaba el café, pero un día se había preguntado qué tan difícil podía ser hacer diseños en bebidas calientes. Hasta el momento, sabía hacer malos diseños de corazones.

—Cole me contó que la semana anterior concluiste un curso de defensa personal —comentó, sosteniendo el asa de su tacita blanca. Emma asintió con su cabeza, no habló porque estaba masticando, pero soltó un «Ajá» que lo afirmaba con orgullo—. Qué bien, Emmy. Felicidades por eso.

Emma tragó su muffin, y dijo:

—Gracias. ¿Qué te dijo Cole exactamente?

—¿Para qué quieres saber? —soltó una carcajada.

Emma le pateó despacio debajo de la mesa, en forma de broma.

—¿No puedes decírmelo o qué? ¿Es un secreto?

—Está orgulloso de ti, Emma. Eso querías oír, ¿cierto?

—Sí —sonrió, regresando a mirar su bebida.

—Está orgulloso de ti, y te ama —añadió.

—Yo lo amo más —lo miró a la cara, queriendo reírse porque sus cálidas emociones la superaban.

—Lo dudo, mi estimada, lo dudo —bebió su café, y sonrió cuando se percató que la dejó sonriendo.

Emma suspiró hondo, sacudiéndose el polvo mágico de Colin, y regresó de sus fantasías.

—Ey —dijo.

Eugene bajó su taza sobre el plato.

—¿Qué pasa? —limpió sus labios con una servilleta.

—Al le escribió a mi amiga. ¿Sabes algo sobre eso? —colocó sus brazos sobre la mesa.

Eugene previó ese tema, y Colin también se lo había advertido cuando hablaron al mediodía:

Eugene: Esta tarde quiero visitar a Emmy.

Eugene: Crees que estará libre? Quiero sorprenderla

Perro: Ni idea. Le preguntaré, y te digo

Perro: Dice que no hizo planes... Por el momento.

Perro: Oye, si vas, te preguntará lo de Alan, Carla, Instagram

Eugene: Qué?? No te lo preguntó a ti??

Perro: No. Aún. Solo dile la verdad.

Eugene: Por qué debo ser yo el encargado de decirle que pretendías presentarme a su amiga linda porque te parece triste mi soltería y que no tuviste en cuenta el hecho de que Alan estaba presente cuando lo soltaste??

Colin no respondió más. Ocupado... O quizá no, quizá solo lo evadió. Quizá.

—S-sí, sí. —Eugene asintió con su cabeza.

—¿Y? —preguntó Emma, expectante.

—Alan se metió donde no debía, nada más —tosió una vez en su puño. Diablos, no quería decirle la verdad. Sentía vergüenza. «Bueno, Emma, sucede que el perro cree que debo conocer chicas». No podía decirle eso. No podía decirle que también le preocupaba nunca llegar a sentir lo que ella y Colin sentían—. La verdad, Emma, Colin nos habló sobre tus amigas, fue el lunes, cuando te reuniste con ellas en tu casa. Y sabes cómo es Alan.

—¿Conoces a Carla? Por fotos, digo —inquirió.

—Eh, sí —su tono de voz patinó hasta caerse en el .

—¿Te parece interesante? —se acercó más a la mesa.

—¿Interesante? —se tragó sus muecas de felicidad, vergüenza, y todo eso.

—Ya sabes. ¿Te gustaría conocerla? —sonrió un poco.

—Claro. ¿Por qué no? —estiró hacia su interior sus jodidas ganas de mostrase entusiasmo por la idea.

—Es muy linda. Siento que podrían llevarse bien —sonrió más.

Emma nunca esperó un no como respuesta. Quería decirle «Te lo dije» a Carla.

—¿Así? ¿Sin más? ¿Por qué me siento mal por Al? —habló Eugene.

Bueno, se sentía medio mal, pero porque Emma lo botó sin darle oportunidad.

—Oh, bueno... —Cierto—. Al y Carla no me parecen compatibles.

—¿Puedo saber la razón? —levantó sus cejas.

—Bueno... —¿Cómo decirlo? —. Al es...

—¿Inmaduro? ¿Grosero? ¿Intolerable?

—Vaya —abrió sus ojos de par en par.

—¿No superó su adolescencia?

Emma lo pensó un rato, después brincó en su silla, con su boca abierta, diciendo:

—¿Estás mirando mi camiseta? —puso sus manos sobre su pecho, en total indignación.

Eugene se echó a reír.

—Era broma, Emmy. En serio. Lo pensé porque parece vieja.

—La compré hace poco. Y sí, el estampado es de 2008.

—Es linda. Pero, tranquila, no te pondré en la situación de describir a nadie. Entiendo tu punto.

—Gracias.

—De nada.

—Entonces..., ¿sí le escribirás a Carla?

—Seguramente.

—¡Hurra! —exclamó—. Pero, oye —De pronto, comenzó a sentirse fatal—, ¿crees que Al se sienta mal?

—No —respondió en tono despreocupado. Lo decía en serio. Era un salvaje que no quería nada serio con Escarlata, la deseaba porque era linda, pero no podía decirle todo eso a Emma.

—Bien. Confiaré en ti —se levantó lo suficiente para llegar hasta él, y le presionó el pecho con su índice.

⠀⠀⠀⠀

Cuando llegó a casa, oyó voces provenientes de la cocina, fue a averiguar qué estaba pasando, y estalló de alegría al ver a J.J. cocinando gnocchi de patata. Emma gritó y gritó «¡Dios!», y fue a abrazarlo con todas sus fuerzas, tratando de rodearlo con sus brazos; por alguna razón, también intentó elevarlo, simplemente no estaba pensando más allá de lo mucho que lo había extrañado en dos semanas, y su visita había sido una completa sorpresa.

—¡Mi Emmy! —J.J. la abrazó y elevó por un segundo, sus manos estaban llenas de masa.

Olimpia se dejó ver, saliendo del costado de J.J., y abrió sus brazos. Emma la abrazó.

—¿Cómo estás? —se dijeron al mismo tiempo.

Pero Emma no esperó a que su cuñada respondiera, se dirigió al resto de su familia:

—¿Tuvieron una extraña visión que les pidió que cocinaran todos juntos?

—No estamos cocinando todos juntos. —Bianca se encontraba a un lado, recostada en una mesada, mientras bebía media copa de vino tinto—. ¿No ves, bella Emmy? Los dos sujetos les están cocinando a sus reinas.

—Así somos los Miller —dijo J.J.

—También me están cocinando a mí. —Gael estaba sentado en una butaca frente a la barra del medio.

—¿Y por qué el señor no habla? —Emma rio al ver a su papá dándole vueltas a la salsa en silencio total.

—Está pensando en cómo arruinarnos la cena —contestó J.J.

—O en cómo envenenarnos —bromeó Gael.

J.J. se echó a reír, y le dio un codazo de apoyo a Gael.

—Sh. —El señor pidió silencio con una profunda seriedad. Alzó un índice frente a sus labios, y dijo misteriosamente—: El ente de la visión me está hablando, dice que no vuelva a cocinar para ustedes porque no me respetan. ¿Saben quién es el único que me respeta? —apuntó a cada uno con su cucharón de madera—. Colin Oschner.

—¿Por qué será? —le preguntó Bianca.

Jake miró a Bianca; Emma sonrió mucho; y Olimpia habló:

—Yo te respeto, Jake.

—No sé, Pía. Respetar a alguien implica no dejar en leído los memes que te envía —regresó a su salsa.

—¿Desde cuándo implica eso? —preguntó Emma entre risas.

—¿También le mandas memes a Gillou? —J.J. quiso saber.

—No desde que me respondió diciendo que no entendía uno. Me ofendí terrible. —Jake sacudió su cabeza en señal de desaprobación hacia el poco esfuerzo que ponía Gillou por ganarlo. Claramente, todo era broma—. Pero ¿saben quién siempre entiende mis memes?

—¡Colin Oschner! —gritaron todos.

—Exacto. Colin podría estar salvando a la humanidad de un desastre atómico y encontraría el momento para responderme con un emoji de risa, pero no el de la risa común, sino la exagerada. Pía, toma nota de esto. Y que nadie le pase las respuestas del examen a Gillou —advirtió severamente.

—Tienes suerte de que siempre te topes con gente que entiende tu humor tan pesado —le dijo Bianca.

—Yo sigo sin entender porqué estás con él —habló J.J., concentrado en darle forma a la pasta.

Jake se irguió, mirando a Bianca.

—Dile porqué estás conmigo —pidió, apuntándola con la cuchara.

—¡Oh por Dios! —gritó Gael, bajándose de la butaca para no verlos.

Emma se tomó de su frente, riendo, y deseando que Gillou estuviese presente. J.J. rio muy fuerte. Bianca se ruborizó demasiado, ¿cómo se les ocurría pensar en eso? Y Jake que no dijo nada para aclarar sus palabras.

—¿Por qué estás con él, Bia? —le preguntó Olimpia. Era el alma pura de la fiesta. O quizá solo era lenta.

—Porque le hago reír. —Jake contestó seriamente, con tono de voz neutro. Vio a cada uno de sus hijos, y dijo—: Malditos pecadores —bufó. Bianca terminó su copa de una vez—. ¿Saben quién nunca le preguntaría a mi señora novia porqué está conmigo? Colin. Colin Oschner. Buenas noches —soltó la cuchara como si se tratara de un micrófono—. Florecita, pon música o algo. Esta gente me aburre.

—Y tú eres el más divertido, ¿verdad, pa? —dijo Gael en tono sarcástico.

—¿Saben quién nunca me llamaría aburrido? —les preguntó.

—¡Emmy, pon música! —suplicó J.J. con un grito.

Emma puso música antes de que su papá pudiera completar el nombre de Colin. Sin embargo, Jake consiguió preguntar, por encima de la música, si Colin podía cenar con ellos, pero J.J. subió el volumen hasta que Finesse de Bruno Mars se escuchó por toda la casa, sin dejar que Emma pudiese contestar: «No. Sale muy tarde de la uni».

Gael le dio un empujón para despertarla, y Emma respondió alzando sus brazos, moviéndolos, con su cabeza, al ritmo de la música. Esa noche hubo muchas fotos y vídeos. Por ejemplo, Jake publicó una historia en Instagram de la comida, escribió: «Sin @gillouforneau». Y Gillou hizo una videollamada solo para decirles que eran unos malditos al reunirse y comer rico sin él, en ese momento, se encontraba en un gimnasio en Nueva York, les advirtió que solo los personaba porque Colin tampoco estaba presente, entonces, Jake gritó «¡No eres digno de pronunciar ese nombre!», y J.J. le explicó a Gillou que, al parecer, su papá había soñado con Colin anoche, y que por eso andaba mezquino. Emma se limitaba a reír y sonreír cuando hacían esas bromas. No quería ni pensar en el pasado, pero le hacía bien ver que nada había cambiado en un año, en ocho meses, su pa seguía queriendo a Colin como a un hijo.

Jugaron Pictionary. Emma hizo equipo con Gael; J.J. con Olimpia; y el papi suegro con su señora novia. Definitivamente, Bianca estaba con ese hombre porque le hacía reír, y mucho. Jugar Pictionary en familia era lo mejor, porque las únicas que no bebían vino eran Emma y Olimpia, los demás no estaba ebrios, pero sí lo suficientemente tocados para dibujar cualquier cosa, y la mejor parte era ver a Jake furioso porque J.J. hacía burlas a sus dibujos.

—Yo me gradué del jardín, ¿de acuerdo? Me entregaron un diploma.

—En el jardín nunca te hicieron dibujar un barco, por eso te graduaron, pa.

—¿Entonces? —Gael se lo preguntó a Emma cuando regresó del baño.

—Siguen con el barco. —Emma le puso al tanto.

—Aburren —murmuró Olimpia, poniendo sus ojos en blanco.

En ese momento, tocaron el timbre de la casa. Eran más de las 11 de la noche.

—Debe ser el fantasma de tu maestra del jardín, pa. Tiene asuntos pendientes contigo —dijo J.J.

Todos se rieron, pero Emma dejó de hacerlo cuando se encontró con los ojos de Colin, ahora solo quería gritar de felicidad, se levantó del sofá a toda máquina, y fue abrazarlo, básicamente se lanzó sobre él. Colin la atrapó entre sus brazos, abrazándola también, elevándola unos centímetros del suelo, cerrando sus ojos porque al fin estaba en el abrazo de su nena, y lo estaba viviendo con cada una de sus células. Por cierto, no sabía que estaban reunidos en familia. No vio su celular, no vio Instagram, ni siquiera cuando salió del Departamento, condujo directamente hasta Beverly Hills, certero de que la encontraría. Por todos los cielos. ¿Por qué no podían vivir a una calle de distancia? Estaba malacostumbrado, pero es que conducir, incluso pedir un auto, podía ser todo un reto después de un largo día, sin embargo, valía completamente la pena si terminaba en ese abrazo.

—Llegó del que tanto hablaste, pa. Lo invocaste —bromeó J.J.

—No tengo idea de qué rayos está hablando. —Jake se lo dijo a Colin.

Colin se limitó a esbozar una media sonrisa obligada, no quería ni necesitaba saber de qué hablaron sobre él o porqué. Se adentró a la sala para chocar puños con J.J. porque hacía semanas que no se veían. Saludó al resto en general, levantando una mano, diciéndoles hola.

—Ya nos enteramos que están juntitos como debe ser —habló Olimpia.

Era la segunda vez que sacaban el tema esa noche; la primera había sido durante la comida, hasta hicieron un brindis que ruborizó demasiado a Emma. Se amaban, todos lo sabían. Merecían ser felices, merecían estar juntos, y se merecían mucho de todo lo bueno de la vida.

Colin sonrió de verdad cuando escuchó a Olimpia.

—Sí. Como debe ser, como está escrito —le contestó.

—Estaremos en el jardín. —Emma tomó la mano de él.

—¿Abandonas a tu equipo? —le preguntó Gael.

—Él es mi equipo —susurró actuado, como si no quisiera que Colin la escuchara.

Colin sonrió, acariciándole los nudillos.

Claro que eran un equipo. Eran el mejor equipo de la liga de la vida.

—La próxima no llegaré sin avisar. No pensé que interrumpiría su noche familiar —les dijo.

—Cole, en teoría, tú eres parte de la familia también —contestó J.J.

Emma sonrió, y mucho. ¡Claro que era parte de la familia! En cambio, Colin, no supo qué cara poner. ¿Era parte de la familia? Qué bueno era saberlo... Esbozó la sonrisa más honesta que pudo. A continuación, Emma le tocó el abdomen, empujándolo hacia atrás para que caminara.

—Vamos —le dijo ella, dirigiéndolo al jardín.

Se sentaron en un sofá beige bajo el techo de la galería, cerca de la puerta de vidrio corrediza que dirigía al interior de la casa, enfrente tenían a la piscina con las luces del interior encendidas. Él tiró su cabeza hacia atrás, descansando en el almohadón del respaldo. Entonces, ella se aproximó a darle besos por toda la cara, mimándolo, entregándole su calor, él se limitó a cerrar sus ojos, dejándose amar, entonces, ella susurró sin apartarse:

—Estás callado —su cálido aliento rozó la piel de él.

—Me peleé con Mónica antes de salir. No es nada —sacudió su cabeza, sin abrir sus ojos.

—¿Quieres hablar sobre eso? —le acarició la barba.

—No, ya tuve suficiente —suspiró hondo. Emma dejó un silencio a propósito, y Colin se lo comió—: Ella está harta de mí, y yo siempre la he ignorado cuando se pone en ese estado de pesadez humana, pero hoy me hizo estallar. No le dije nada malo, no la ataqué de forma personal, nunca lo haría, pero ella sí lo hizo. Me llamó arrogante, y otras cosas más.

—Pero no eres nada de eso, Colin —con su pulgar trazó líneas en la mejilla de él.

—Ya sé —respondió, con la mirada rígida al frente.

—¿Estás bien? —posó una mano sobre el pecho de él, y él la miró a los ojos.

—Sí. ¿Tú estás bien? —la agarró de la mano, besándosela.

—Sí, pero ahora estoy mejor porque estás conmigo. —Emma sonrió, acercándose a darle un beso en los labios. Colin sonrió en medio del beso, ambos lo hicieron. Después, ella se apartó y lo trajo hacia sí, haciendo que él recostara su cabeza sobre las piernas de ella—. Mi amorcito Cole es tan inteligente, y tan dulce, y tan bueno.

Colin cerró sus ojos, en medio de una sonrisa serena. Emma le dio un beso en la sien, y le acarició el cabello con los dedos, mientras seguía diciendo que su amorcito era el mejor, y no es que su niño interior traumatizado buscara consuelo en su relación, pero sí vibraba cuando era cuidado. Lo normal, ¿no? Todos buscan una pareja con quien sentirse a salvo. Él se sentía a salvo con ella, y le encantaba saber que ella se sentía a salvo con él.

—No me quiero ir —habló con los ojos cerrados—, pero vine conduciendo, y tus caricias me están terminando de subir al cielo. Solo necesitaba verte por dos minutos. Debo irme antes de sentirme más cansado, corazón —se apartó lentamente, y la vio, ella estaba tratando de disimular su desilusión—. Lo sien. . .

—No —lo agarró de la mano, interrumpiéndolo en seco—. No lo sientas nunca. Estoy feliz con tu visita exprés. Ni siquiera esperaba que nos viésemos hoy. Y viniste justo después de un pleito. Quiero que me des el máximo, pero no más de lo que puedes. Estoy feliz de ser tu nena —sonrió mucho, acercándose más, sus rodillas chocaron. Colin sonrió, tomándola de la pierna con una mano, la apretó despacio, suavemente—, y de que tú seas mi amor. Mi universo está en armonía —llevó una mano a su pecho, indicando su universo interno, aunque el externo también parecía perfectamente equilibrado. Podía jurar que las cosas fluían de otra manera. Seguramente era obra de sus almas en consonancia.

—Gracias —dijo sin pestañear.

—Cole —miró hacia abajo, a las manos juntas de los dos.

Él no tenía que agradecerle nada.

—Es importante para mí. En diciembre me despido de esto que formó parte de mí por tanto tiempo, y a veces quiero tirar todo por la borda, seguramente serán los años, y el hecho de que mi profesor últimamente no es el tipo más amable del mundo, pero tú me das fuerzas, tu apoyo me da fuerzas.

Emma elevó su mirada, descubriendo que la estaba mirando fijamente mientras esperaba una respuesta.

—Quiero verte brillar —le dijo con la boca y con los ojos.

Se miraron directamente, y se perdieron en el interior del otro, como si sus esencias hubiesen chocado de forma amable, un saludo divino, sobrehumano. Emma sintió como su nuca se erizó, entonces, se sacudió el trance, y habló antes de que Colin pudiera decirle que él deseaba verla brillar más de lo que estaba brillando ya.

—¿Me llevas contigo? —habló de forma seria, pero no iba en serio.

Colin rio, poniéndose de pie. Emma se levantó también.

—¿Qué es gracioso? —se colocó de puntitas, queriendo rodearle el cuello con sus brazos, y, cuando Colin se agachó, mordiendo el anzuelo, ella lo trepó, rodeándole el torso con sus piernas—. ¿Me llevas contigo?

—Eh, ya no sé si hablas en serio o si estás bromeando —rio un poco, abrazándola. Y cielos, no la cargaba desde... el año pasado, seguramente. Estaba más liviana que un balón de vóleibol, y esa había sido la comparación más próxima que halló en su mente. Pero ella no necesitaba saber nada de eso.

—Voy a llorar si no me llevas contigo —acercó su nariz a la de él, rozándolas.

—Si te llevo conmigo dormiré tardísimo —habló en serio, aunque ya entendió que ella no iba en serio.

Emma se quedó callada, cerró sus ojos, e inhaló profundo.

Colin soltó una risita, y se sacudió el cuerpo para así sacudirle a ella.

—¿Estás tratando de llorar? —rio más.

—Me desconcentras —le tapó la boca con una mano.

Colin movió su cabeza, sacándose la mano de encima.

—No quiero que llores ni de mentiras —se sacudió más para sacarla de su actuación estelar.

Emma abrió sus ojos, al borde del llanto, diciendo:

—Miré Marley y yo ayer en la noche. Aún tengo mucho que soltar.

—Te entiendo. Es la película más triste del mundo —bromeó. Tal vez no era la más triste del mundo, pero se encontraba apartada en el sector de películas que él solo podía ver una vez en su vida porque dos sería demasiada tortura para su corazón blandito. Caminó unos pasos, y ella salió de su brillante actuación de novia pegajosa, pero no quería bajarse de él todavía—. El sábado por la noche y el domingo después de mi clase seré todo tuyo.

—Entonces, yo seré toda tuya también —se dieron un beso en los labios.

—Te amo mucho.

Aún no se lo había dicho.

—¿Me llevas contigo? —sonrió.

—Te llevo en mi corazón. Siempre —la bajó al suelo.

Emma lo abrazó de nuevo, pegando su mejilla al pecho de él.

—Yo también te amo mucho, Cole.


¡Hola! ¡Hola! 

Espero que se encuentren bien<3 No quería acabar este 2021 sin un capítulo nuevo, así que aquí estamos en esta penúltima noche del año<3 

¿Qué les ha parecido? ¿Buen capítulo para despedir el año?

¿Qué opinan sobre Escarlata y Eugene? ¿Posible pareja a la vista? ¿Alan se ofenderá por todo? Aquí su Ani dándoles una sabrosa trama secundaria <3 ¡Cuéntenme lo que piensan de ella!

Emma y Colin creciendo juntos como debe ser, como está escrito<3 Mónica sí que sabe cómo fastidiar a Cole. ¿Mónica significa problemas? ¿Qué piensan?

¿Qué les ha parecido el momento de los Miller? ¿Los extrañaron? Por cierto, ¿se dieron cuenta de que J.J. pasó de andar dramáticamente soltero a llevar 1 año con Olimpia? Si hacemos cálculos. Y Emmy se lleva bien con su cuñada, que es lo más importante<3

Cuéntame cuál es tu escena favorita del capítulo.

Y nos leemos en el capítulo 8

<3 

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