24: Favor de cumpleaños
Los 22 de Emmy:
Parte II
La mañana del cumpleaños de florecita era un ritual que prevalecía año tras año.
—¡Que los cumplas feliz...! —cantaron todos.
Uno de ellos trató de abrir la puerta... sin éxito.
En su abrazo, Emma y Colin se despertaron al mismo tiempo. Se aturdieron cuando escucharon el grito de J.J. al otro lado, quien estaba exigiendo que la cumpleañera se despertara de inmediato. Colin tardó un segundo en darse cuenta de que... seguía abrazando a su nena. No sabía qué hora era, pero definitivamente eran más de las 5, y su despertador no había sonado o no lo había escuchado, daba igual, porque de todas formas era papilla de Cohen.
—¡¿Emma?! —Jake golpeó la puerta con su puño.
Medio enojada por la interrupción, Emma se apartó de Colin, diciendo:
—¡Ya les abro!
—Pero no quiero que me vean —susurró Colin.
—Puedes bajar por la ventana —lo vio seriamente, pero no hablaba en serio.
—Eh, no tengo tiempo para fracturarme algo —se levantó de la cama y buscó su ropa en el suelo.
—¡Emmy! —gritó J.J.
Emma salió de la cama, y comenzó a vestirse a la misma velocidad que Colin.
Abrió la puerta, y le comenzaron a cantar de nuevo.
—¡Que los cumplas feliz...! ¡Que los cumplas feliz!
Emma gritó «¡Wow!» al ver la gran bandeja de desayuno que cargaba J.J. Gael sostenía unas cintas blancas por las que estaba atada media docena de globos a gas con formas de florecitas de colores, y su pa se encargaba de la cámara que estaba grabando absolutamente todo. Emma retrocedió lentamente, en marcha atrás, hacia su cama, mientras los escuchaba cantar en tonos graciosos y exagerados. Rio con los ojos aguados mientras Colin la miraba con una enorme sonrisa desde atrás de la puerta del baño. Emma tomó asiento en el borde de la cama, y aplaudió con ellos cuando acabó la canción. J.J. fue el primero en acercarse a abrazarla, pero antes puso la bandeja a un lado de Emma. La abrazó fuerte, muy fuerte, con la esperanza de unir sus partes rotas, también le dio un enorme beso en la mejilla que Emma acogió con los ojos cerrados.
—Te quiero, pero demasiado. —J.J. no la soltó.
Ellos podían formar una fila de espera porque no iba a soltarla tan fácilmente. Emma lloró sobre el hombro de uno de sus dos héroes, lloró sin consuelo, entregándoles a cada uno un pedazo de su corazón que lo único que pedían era amor. J.J. cerró sus ojos en medio de su ceño fruncido, aguantándose para no ponerse a llorar en un día tan especial, porque había una gran diferencia con el llanto de Emma. Él quería llorar, pero de tristeza, pues los malos recuerdos empujaron y tomaron el lugar de los buenos pensamientos. Su hermanita estaba viva. Su hermanita estaba sana. Lo repitió en su mente una y otra vez. Lo malo estaba en el pasado. En la actualidad solo había espacio para lo bueno, y lo bueno abundaba. Su hermanita era fuerte, su hermanita era una guerrera con todas las letras. Iba a estar bien. Iba a reconstruirse con los materiales más sólidos, y la iba a contemplar más viva que nunca.
—Yo también, Jay. —Emma sollozó en el abrazo.
—Ser tu hermano mayor es de las mejores partes de mi vida, florecita —la soltó lentamente. Nunca había tenido problemas con demostrar sus sentimientos, pues lo había criado un hombre con corazón cálido, pero hacía un año que aprendió que recordarle lo mucho que le gustaba ser su hermano era importante y necesario.
—Ser tu hermano menor es de las mejores partes de mi vida. —Gael se metió, soltando los globos que se fueron al techo, y se agachó para abrazarla con todas sus fuerzas. Emma cerró sus ojos, escuchando los susurros que le dio al oído—: Me cambiaste la vida para bien, ¿lo sabes?
—Gael —se apartó, tomándolo de la cara con sus dos manos.
—Nunca imaginé que al conocer a mi hermana también conocería a mi mejor amiga.
—Te quiero mucho —lo tomó de la mano para besársela.
—Basta. —J.J. interrumpió en seco—. El puerco ya se puso a llorar.
Y era verdad. Se puso a llorar hacía más o menos un abrazo de sus polluelos atrás. Gael se hizo a un lado, y agarró el celular de su papá que seguía grabando, entonces, Jake se agachó para abrazar a su florecita que cada año se ponía más linda, y no tenía que ver exclusivamente con su aspecto físico. Si el mundo era un jardín, Emma era la florecita más sublime de todas, y vivía rodeada de espinas que la protegían de cualquiera que quisiera arrancarla. Jake le dio un beso en la frente, y Emma le secó las lágrimas con sus manos, ya no quería ver más lágrimas por ese día, entendía toda la situación, sabía cuán emocionales estaban por... verla con vida, pero ella quería verlos con una sonrisa, porque en su mundo interno brotaban florecitas cada vez que los oía reírse de sus propias bromas tontas.
—Por favor, ya no llores, papi —suplicó con un susurro.
—¿Hace cuánto que no me llamas papi? —Con sus dedos le peinó el cabello hacia atrás.
—En el fondo, muy en el fondo, siempre seré esa niñita —le aseguró.
—Está bien —la agarró de la barbilla suavemente, ella apenas sintió el contacto—. Creciste, ya lo acepté, bueno, algo parecido. Al principio, me negué rotundamente, pero, cuando al fin pude hacerlo, finalmente pude ver a la mujer en la que te estás convirtiendo cada día, y no puedo estar más orgulloso de ella.
—Pa —sonrió.
—Siempre tomé el crédito de haberte criado, pero... no sé, no te pareces nada a mí, yo no te enseñé todo eso que haces todos los días para levantarte. A veces no puedo creer que seas mi hijita. Haces que piense que Hol parió un ángel lo cual es bastante antinatural para ella.
Emma rio un poco, y dijo:
—Tienes suerte de que no está aquí para escucharte.
—Ella sabe que la quiero si me dio a la mejor parte de mi vida.
—Espero que también me tengas en tu mente, pa —dijo J.J.
—Eh, por mí está bien, es el cumpleaños de Emmy —habló Gael.
Jake sonrió, viéndolos a todos.
—La mejor parte de mi vida es ser papá. Y de los tres.
—Pues, eres el mejor en eso —respondió J.J.
Colin se alejó de la puerta con la cabeza abajo.
—Bien. Tenemos regalos. —Gael aplaudió una vez.
—¿Regalos? —Emma sonrió.
Imaginó regalos para una pintora, y eso la llenó de emoción.
Pero no eran regalos para una pintora.
Eran regalos con vida misma.
—¿Pensaste que me perdería de tu cumpleaños, mujer? —Gillou apareció en la puerta. Emma no contuvo los gritos, se puso de pie para reunirse en un abrazo con su mejor amigo. Gillou le dio un gran beso en la cabeza—. ¡Jamás en la vida me perdería de tu cumpleaños 22 mi bellísima Emmy! Feliz cumpleaños, y, además de comprarte un lindo vestido como regalo, me aseguré de traerte bien a una Faith.
Faith se acercó a la puerta, tenía el cabello peinado con trenzas africanas, y había elegido un maxi vestido de florecitas amarillas en honor al cumpleaños de Emma. La cumpleañera gritó una vez, y brincó también, se alejó de Gillou para rodear la cintura de Faith con toda la energía que poseía por las mañanas. En ese momento, Bianca y Olimpia se unieron a la celebración que tenía lugar en el cuarto mientras un chico seguía escondido en el baño.
—¡Feliz cumpleaños, Emmy!
Todas la felicitaron, la abrazaron, la besaron.
El pecho se les llenaba de felicidad al verla tan feliz.
—Tienes que comer el desayuno que preparamos con todo nuestro amor por ti. —J.J. señaló la bandeja, en la que había de todo, pero resaltaban los panqueques en forma de osos. Había una rosa roja que adornaba la bandeja, y al lado una tarjeta que decía:
«No es medianoche, pero en el almuerzo podemos cenar»,
haciendo referencia a la canción 22 de Taylor Swift.
Emma sonrió de oreja a oreja, y se sentó en la cama.
—Gracias... a todos —dijo, viendo a cada uno.
—Gracias a ti por permitirnos estar aquí —respondió Olimpia.
—Por invitarnos —añadió Faith en medio de una sonrisa.
—Y por querernos tanto —dijo Gillou—. Solo estamos tratando de responderte de la misma manera.
Emma sacudió su cabeza.
Estaba impresionada.
No podía creer que ellos sintieran que le debían algo cuando era ella la que les debía todo.
—Yo los amo mucho, y no espero nada a cambio.
—Lo sabemos —contestó J.J. —, exactamente por eso te mereces esto, y el mundo entero. Te mereces el mejor desayuno, te mereces tu sirope favorito, y un jugo de naranja recién exprimido. Te mereces que volemos hasta aquí solo para verte soplar las velas. Te mereces todos los regalos que te esperan en la sala. En fin, hoy será un hermoso día porque te lo mereces, florecita.
—Gracias —dijo otra vez, llevando una mano a su pecho, en medio de una mirada vidriosa.
—No necesitas darlas. —Jake posó su mano sobre el hombro de Bianca—. Te dejaremos desayunar. Gi se quedará a mirarte atentamente. No ha parado de hablar desde que llegó, y yo necesito descansar de esa voz.
—En realidad, me extrañaste, y mucho. —Gillou se tumbó sobre la cama.
—Te extrañé, sí —admitió—. En el cumpleaños de florecita no se puede decir mentiras.
—Pero extraña más a Cole —dijo J.J.
Y Emma se acordó de Cole.
Miró disimuladamente hacia el baño.
—Extraño a Cole, pero él no me extraña a mí —contestó.
Colin miró sus zapatos.
Le daba gusto no estar presente en medio de todos porque no sabría qué decir.
Entonces, Jake se acordó de la visita nocturna del sinvergüenza, miró la habitación de un lado a otro, y su mirada terminó sobre el pastel que estaba en la mesita. Vaya, vaya. El chico sí que se había preparado. Se acercó al pastel todo destruido, ante la mirada de Emma, y lo probó con un dedo. Emma mordió con fuerza. Qué... incómodo.
—Cole me visitó en la noche —les contó. Colin levantó su cabeza al oírla—, y me trajo ese pastel.
—Ya veo —contestó Jake. No necesitaba saber más.
—Una visita nocturna con pastel incluido —dijo J.J., moviendo la cabeza en aprobación hacia Colin.
—Colin siempre haciendo cosas tan... inesperadas —habló Gillou.
—Será mejor que no hables mal de Cole frente a su defensor número 1 —le bromeó Olimpia a Gillou. Jake vio de reojo a Emma, quien lo miró con una sonrisa agradecida—. Entre nosotros, Colin es su favorito... —señaló. Colin se metió aire por la boca. Qué incómoda situación. ¿Emma no podía sacarlos a todos de su habitación? — y tú eres su menos favorito, Gi. Le caerías mejor si comieras carbohidratos.
—Pía —dijo Jake—, eres... increíble.
—Qué bueno que atravesé el mapa exclusivamente por Emmy. —Gillou puso una mano sobre la rodilla de Emma. Gael lo miró, y el papi suegro se le acercó con los brazos abiertos—. Mamá, tu novio raro me quiere abrazar.
Jake lo abrazó con fuerza, y Gillou se quedó inmóvil y sentado en la cama.
—Te quiero..., pero Cole sigue siendo mi favorito.
Emma sonrió. Se moría de ganas por ver la cara de Colin en ese momento.
Pues, Colin se moría de ganas de lanzarse por la ventanita del baño en ese momento.
—No me ofenderé porque Colin es el favorito de todos —respondió Gillou, apartándose del abrazo, y le guiñó un ojo a Emma, quien se mordió el labio inferior en medio de una sonrisa—. El cuñado favorito, el amigo favorito, el compañero favorito, el estudiante favorito, el vecino favorito, el yerno favorito. En fin, ¿por qué estamos hablando sobre Colin Oschner? Somos ocho personas en esta habitación, y todas están de acuerdo en que Colin es un buen tema de conversación. Por Dios.
—Es que es Colin —dijo Bianca.
Jake se echó a reír al ver la cara de traicionado de Gillou. Alabar el nombre de Colin era una de las tácticas que usaban todos para hacer feliz a Emma. Sonreía y se dibujaba un arcoíris arriba de su cabeza cada vez que se mencionaba a Colin de buena manera, y le daba mucha gracia cómo exageraban su cariño hacia él.
Bianca empujó a Jake para que caminara hacia la puerta, y añadió:
—Te dejaremos tranquila para que desayunes, bella Emmy.
Y todos se marcharon, a excepción de Gael y Gillou. Gillou, acostado, apoyó un codo sobre el colchón, y se sostuvo la cabeza con su mano. Por otra parte, Gael se sentó en el borde de la cama, y puso a Estela sobre su regazo.
—¿Cómo estás? —Gillou le preguntó a Emma.
—Muy bien —sonrió, y bebió del jugo de naranja.
—Hoy será un gran día —declaró Gael.
Emma vio la puerta abierta, asegurándose de que nadie andaba por el pasillo, y dijo:
—Necesito que me hagan un enorme favor de cumpleaños.
—Lo que sea, pero no solo porque es tu cumpleaños —dijo Gillou.
—Necesito que me ayuden a sacar a Cole de la casa sin que ellos lo vean —soltó de una vez.
Gael y Gillou se miraron.
No les sorprendió tanto.
Algo debió pasar para que tardara en abrir la puerta.
—¿Está debajo la cama? —preguntó Gillou.
Con su dedo, Emma apuntó el baño.
—¡Buen día, Cole! —Gillou empujó la puerta con su pie.
Emma, furiosa, le pidió que bajara la voz.
Colin se levantó de donde estaba sentado en la bañera, y respondió:
—Hola. —Con una sonrisa nerviosa—. Mi Uber llega en 2 minutos.
—Entonces, tenemos 2 minutos para sacarte —dijo Gael.
—¿Escuchaste las lindas palabras que te dediqué? —le preguntó Gillou.
—No. No escuché nada. Estaba respondiendo mensajes —mintió.
—Menos mal porque en realidad no eran lindas —bromeó.
—No es cierto. —Emma se puso de pie—. Yo jamás dejaría que hablen feo de mi nene en mi presencia.
Colin y Emma se sonrieron, y Gael preguntó:
—¿No había un Uber en camino?
Emma tomó la mano de Colin, y bajaron por las escaleras mientras Gillou distraía a todos los que estaban en la cocina hablando sobre noticias matutinas. Juntos lograron llegar a la puerta principal sin ser pillados.
—Adiós, adiós —susurró Emma, empujándolo fuera.
—Espera. —Colin detuvo la puerta con una mano, y se acercó a ella, posando su otra mano sobre la mejilla de su nena—. Nos vemos en la noche, corazón.
—Claro, sí —sonrió, asintiendo con la cabeza.
Colin se agachó a darle un besito, y dijo:
—Sí escuché todo lo que dijeron.
—Lo sé. Ellos te adoran más allá de las bromas —sus ojos brillaron de felicidad, de ilusión, de amor.
—Ojalá mi familia fuese así de buena. —Dios. No quiso decir eso. No quiso poner su nube gris sobre el cielo soleado de ella. Emma frunció su ceño en señal de tristeza—. Emma..., sonríe para mí. Por favor.
—Yo soy tu familia, tus hermanitos, tu mamá y Shizu lo son, y, sin dudas, los Miller son tu familia —le besó el pecho, y no se resistió en abrazarlo también—. Te amo. Este es el mejor cumpleaños de toda mi vida. La madrugada ha sido mágica. Te amo fuerte —miró hacia arriba, y él le dio un besito en la nariz.
—Sonríe para mí —pidió otra vez.
Emma esbozó la más grande de sus sonrisas, y dijo:
—Esta sonrisa no es para ti, esta sonrisa es por ti.
—Y es maravillosa —contestó, colocándole el cabello detrás de una oreja.
Colin tuvo que marcharse cuando el Uber aparcó frente a la casa. Emma cerró la puerta, se dirigió a las escaleras, pero, cuando puso un pie en el primer escalón, su papá apareció.
—¿Y el desayuno? —preguntó él.
—Es que pensé que el cargador de mi Mac se quedó abajo —explicó, y corrió escalera arriba.
Jake cruzó sus brazos, y se acercó a una ventana, viendo cómo Colin se subía rápido al auto.
⠀⠀⠀
Se metió de un salto al vestuario del centro de yoga, y abrió sus brazos como diciendo «Ya llegué, hermana». Gen, quien estaba guardando su mochila en uno de los casilleros de madera color coral, sonrió, y vio cohibida al resto de las chicas que se estaban preparando y que no le dieron importancia a Emma. Gen hacía mucho para no llamar la atención de nadie, y con sus amigas muchas veces eso era imposible. En este caso, nadie se había fijado en ellas, pero su ansiedad le mentía con frecuencia.
Abrazó a Emma de la cintura cuando esta llegó hasta ella.
—Felices 22, Emmy —dijo, y quebró el abrazo.
—Gennie —la tomó de las manos, sonriendo—, mil gracias.
—Te vi en Insta. Pensé que no ibas a venir.
Emma rio dulcemente, recordando las historias en las que su familia la había etiquetado y que ella había compartido en su cuenta, todas tenían que ver con el momento en que abrió cada uno de sus regalos. Ese momento se había convertido en uno de sus más lindos recuerdos de su nueva era. Hubo muchas risas y sonrisas de parte de todos, especialmente de parte de ella. Le había llegado un arreglo floral de girasoles que venía en una caja negra de parte de Esme y Sid. Marina y Aqua también se hicieron presentes al mandarle un collar precioso de oro blanco que seguramente nunca usaría porque era demasiado grande, llamativo, y no era su estilo. Su tío Jamie también le había mandado flores y un cheque para que se comprara el regalo que quisiera, pero Emma no tenía idea de qué quería si ya tenía más de lo que podía desear.
—¡Gennie, jamás te dejaría y sin avisar! —metió su bolso en un casillero junto al de Gen—. Estoy más que feliz —largó un suspiro encantado—. Es un día maravilloso, casi mágico, y no quiero que se acabe. Cielos. Mi amorcito me llegó de sorpresa en la madrugada —Gen sonrió, y se imaginó lo lindo que habrá sido. Emma alzó una pierna para sacarse el tenis blanco—, llegó exactamente a la medianoche, me cantó la de feliz cumpleaños, con un pastel de girasol. ¿Cómo no será un día casi mágico si empezó de la mejor manera?
—Debió ser lindo —sonrió.
—¡Fue hermoso! —se sacó el otro tenis.
—Es un detallista —resaltó.
—No. Es el mejor novio del universo —tiró sus tenis dentro del casillero, y cerró la puertita—, y lo amo a un nivel que sobrepasa la experiencia humana, lo juro —suspiró otra vez, ahora con una mano en su pecho—. Dios. Mejor vayamos a la clase o me pondré a llorar y no terminaré más.
Gen esbozó una media sonrisa, y dijo:
—Eso es lo que más me gusta de ti, Emmy.
—¿Que llore mucho? —rio, abrazándola de costado, haciéndola caminar.
—Que tengas un corazón tan grande, pero que de todas formas no quepa todo tu amor, por eso debes sacarlo para hacer espacio, por eso lloras mucho, porque fuiste creada con el mayor superpoder, que es el amor, pero se le olvidaron ponerte espacio en tu interior para todo lo que sientes.
Emma se detuvo, ya con los ojos llorosos.
—Oh, Gennie —la sujetó de una mano.
—No sé expresar verbalmente lo que siento, pero contigo vale la pena intentarlo. Eres mi mejor amiga.
—Más que mejores amigas, ¡somos hermanas! —y se puso a lagrimear... mucho.
Gen le secó las lágrimas, y dijo:
—Gracias por hacer que mi mundo exterior sea más llevadero.
—Te quiero tanto —la abrazó del cuello, y le besó la cabeza.
⠀⠀⠀
Después de la clase, regresaron juntas al vestidor.
—Lastimosamente no podré comer un brunch contigo porque mi familia me está preparando un festival de pastas. Ya sé. ¡Ven conmigo! —se le ocurrió, y Gen puso una mueca que no le gustaba nada la idea, pero no sabía cómo negarse—. Solo estará mi familia. Anda. El restaurante de donde encargaron la pasta es buenísimo.
—Iré de noche a tu casa —abrió su casillero.
Emma entendió. Gen no quería.
—Y más vale que sí —sonrió, mirándola, después hizo una mueca de tristeza, diciendo—: Me pondré triste si no. —Y volvió a sonreír—. Estoy emocionada. Ya te conté que me compré un vestido muy bonito. Tal vez deje mi cabello suelto, natural, no sé, aún no me decido, y llevo mucho tiempo pensando en eso —abrió su bolso, dentro del casillero, de donde sacó su celular.
—Yo me pondré un short —comentó— y una blusa.
—Oh, Dios —se emocionó. Por un short y una blusa, sí—. ¿De verdad?
—Sí —sonrió—. Me los compré el sábado.
—Me muero por ver lo hermosa que estarás —desbloqueó su celular al ver la burbuja de notificación de Instagram de Colin que tenía media hora, ella tenía activada la campanita del perfil de él—. ¡Aaay! —chilló, y Gen dejó lo que estaba haciendo para mirarla—. Cole publicó en Instagram después de casi nueve meses.
—Y por tu cumpleaños —sonrió.
Ambas se sentaron en el banco para ver la foto que Colin posteó. Era una de las fotos que se habían tomado anoche con Estela, los dos estaban mirando a la cámara con una sonrisa. Ya tenía el me gusta y los comentarios de prácticamente todos sus seguidores, incluyendo Theresa.
colinoschner: Feliz cumpleaños novia, mejor amiga, y alma gemela. Te amo toda la vida y después de ella.
—Emmy —dijo Gen, viéndola a la cara.
—Tranquila. No voy a llorar —giró la cabeza, mirándola con unos ojos que ardían del llanto contenido.
Gen rio un poco, y volvió a mirar la foto.
—¿Fue anoche?
—Sí. Esteli se durmió en su cabeza.
—¿Le vas a comentar?
—Tal vez un emoji. Él sabe que lo amo más —se deslizó a la aplicación de mensajería. Rio al ver que él le había mandado una selfi de no hacía muchos días en el que estaban haciendo unas muecas graciosas. Escribió:
Oschner: Ya te olvidaste de esta?
—Emmy. —Gen rio fascinada al ver a Colin de una manera tan... poco seria.
En la selfi parecían estar en una cama.
Y Emma se puso a llorar, así, sin más.
—Lo amo tanto, Gennie —sollozó.
Gen la abrazó de lado, del cuello, con un brazo.
—Lo sé.
Emma tenía más mensajes de él.
Oschner: Te amo mucho, corazón
Oschner: Pasa una hermosa mañana
Emma: Por supuesto que no me olvidé de esa foto y de ese día
Emma: Te amo.
Emma: Y ya miré Insta. Y te sigo amando.
Oschner: Y de esta? Te acuerdas?
Colin le mandó otra selfi que menos mal Gen no alcanzó a ver porque Emma se levantó del banco en cuanto la abrió, ardió de rubor, en esta se encontraban cara a cara, lengua con lengua, en el mismo momento que la selfi anterior, así que claramente la recordaba, y con razón.
Emma: Oschner! Pero qué está pasando! Es muy temprano
Oschner: Nada divertido porque no estoy contigo
Oschner: Solo recuerdos...
Emma: Drama.
Oschner: Mucho.
Oschner: Ya te extraño.
Emma: Te extraño mucho más. Ya quiero que sea de noche!!!
Oschner: Yo también, mi nena :)
⠀⠀⠀
Sobre la mesa había un despliegue de pastas en todas sus formas y sabores. Los globos de florecitas adornaban el techo del comedor, y había una pancarta amarilla que decía Felices 22, Emmy. Los platos redondos eran blancos con diseños amarillos en los bordes. Unos girasoles se encontraban como centro de mesa. Todo era perfecto. Todo había sido planeado cuidadosamente por ellos. Emma se llenó de una alegría tan intensa que le pareció sentirla atorada en su pecho. Estaba sintiendo mucho y en tan poco tiempo.
—¿No tienes hambre? —le preguntó a Faith.
Ambas estaban paradas mientras charlaban.
—Un poco, sí. —Faith asintió—. Pero comeremos cuando tú lo decidas.
—Bueno. Ya lo decidí —rio, apretándole el brazo antes de girar a buscar a su pa para informarle que tenía hambre. Sin embargo, Jeffrey la interrumpió al aparecer en el comedor con un enorme ramo de girasoles, y una caja de regalo. Emma sonrió. No se le ocurrió de parte de quién podía venir.
—Más regalos para la señorita Emma —dijo, y dejó los presentes sobre un mueble.
Emma estiró la tarjeta que venía con el ramo, y la leyó:
Feliz cumpleaños. Te queremos.
Hol & Steve.
Sonrió, y dejó la tarjeta sobre las flores para ocuparse de la caja que también venía con una tarjeta:
Nunca dejes de hacer lo que te apasiona.
Con cariño,
Holly B.
Emma esbozó una media sonrisa.
¿Holly B? Tan ella.
Abrió la caja donde halló herramientas para pintura y un libro en el que copilaban obras del Renacimiento, por supuesto que tenía varios de esos en su biblioteca, pero era un nuevo título para ella. Jake se acercó con más curiosidad que un gato, y tomó la tarjeta que había llegado con las flores.
—Mi buen amigo Steve —dijo.
—No te pongas celoso, pa —bromeó.
—Para nada. Él no está aquí. Es un punto menos —devolvió la tarjeta.
En ese momento, el celular de Emma sonó por una llamada que era precisamente de Hol.
—Hola —respondió, alejándose del resto.
—¡Feliz cumpleaños! Me avisaron que te acaban de llegar mis regalos. —Holly sonó como una mujer que hubiese sido forzada bajo un hechizo para sonar feliz, en realidad sí estaba feliz, solo que su corazón tenía temperatura ambiente, no era frío ni caliente, ni siquiera tibio, era neutro, pero Emma la conocía demasiado bien.
—Gracias..., ma —sonrió un poco, llevando su cabello detrás de su oreja, asegurándose de que nadie la estaba escuchando. Prefería que nadie se metiera en la relación que tenía con Holly desde hacía exactamente un año.
—De nada. Steve quiere decirte algo. Espera —le dijo.
Emma se quedó boquiabierta, algo nerviosa en la espera. Steve era un hombre realmente formidable. Era millonario, estaba en la industria petrolera, y lo más importante es que estaba enamorado de Holly. A Emma le caía bien, pero a veces los nervios por cosas triviales la controlaban sin razón.
—¡Feliz cumpleaños, princesa! —habló Steve, y con un tono entusiasta.
—Gracias —Emma se alejó del comedor—, Steve.
No tenía ganas de escuchar las bromas de su papá si la oía hablando con su ¿casi padrastro? Holly le había negado el privilegio de serlo cuando rechazó su anillo ese verano porque no quería casarse de nuevo, al menos no por el momento. Claramente, Steve no lo tomó a mal. ¡La amaba!
—¿Cómo estás pasando? ¿Hiciste una fiesta?
—Bien. Haré una fiesta esta noche... o algo así. Solo estará mi familia, mis tres amigas y otros dos amigos.
—Y Colin.
Emma sonrió demasiado, y dijo:
—Es mi invitado de honor.
—Me enteré que ya regresaron.
—Sí..., hace unas semanas —asintió.
—¡Qué bueno! Bien. Te mando un gran abrazo. Lamentamos no estar ahí.
—Está bien. Planeo tener muchos cumpleaños más —bromeó, y rio.
—¡Eso es! —celebró—. Hablamos pronto, Emmy.
—Adiós —dijo, y el teléfono se quedó mudo. Steve había colgado.
—¡Emmy cumpleañera, vamos a comer! —le llamó Gillou.
—¡Voy! —contestó.
∞
YEAAH, YEAH, YEAH
QUE NO PARE LA FIESTA DON'T STOP THE PAAAAARTY.
En primer lugar, qué con ese par que aún piensan que puede ir delante del querido señor papi suegro. (???) Si Jake es un ser omnipresente. Se entera de todo lo que pasa en su casa. Viejo chismoso. (Tranquilxs. La noche de pasión quedó en las cuatro paredes de esa habitación).
POR OTRO LADO, GILLOU <3 FAITH <3 SE UNIERON A LA CELEBRACIÓN. HASTA HOL Y SU SEÑOR NOVIO SE HICIERON PRESENTES. BUENO ES EL CUMPLEAÑOS DE LA REINA. CÓMO NO.
Pregunta: ¿Qué opinión tienen sobre la nueva relación de Emma y Hol?
Mucho Escarlata resaltando en los capítulos anteriores, pero ESTE CAPÍTULO ES DE MI PRECIOSA GENNIE<3 Mi amante favorita del sushi y de los poemas . Emma con sus amigas le hace mucho bien a mi alma :') <3
EN FIN, CUÉNTENME QUÉ LES HA PARECIDO ESTE CAPÍTULO :)
Adelanto: el siguiente capítulo (parte III del cumpleaños) viene con una sorpresa MUY especial <3 AAAA QUÉ BENDITA EMOCIÓN.
NOS LEEMOS PRONTO<3
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top