¿Opiniones de Paz?
Como ya he mencionado antes, cuando no encuentro el inicio indicado a mis apartados, me decanto por sumergirme en mi mejor amigo Google a buscar el significado de la palabra que tengo metida en la cabeza.
Por lo que podrán leer, hoy le tocó el título a la paz; la cual, según el Diccionario de la Real Academia Español, se define como «Situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países», «Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos» o «Acuerdo alcanzado entre las naciones por el que se pone fin a una guerra».
De esta manera, comprendo y reconozco la correcta aplicación del término a la situación que se busca vivir en mi país, ya que no es secreto la reciente firma de ciertos acuerdos para acabar con la guerra en Colombia entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el inminente plebiscito bajo el cual el pueblo decidirá si aceptar o no los acuerdos pactados durante lo últimos cuatro años en las mesas de negociación de La Habana, Cuba.
La gente ha malversado esta situación, piensan que votar al sí es querer la paz y que votar al no es asegurar un país justo cuando las cosas van más allá de eso; van más allá de una riña meramente política que ralla en el fanatismo por ciertas cabecillas de cada bando que son reconocidas por su constante controversia; van más allá que la venganza, que la ira, que la sevicia de aquellos que un día obraron mal.
El inconformismo del pueblo es algo que se puede comprender a simple vista, crímenes de lesa humanidad cometidos durante décadas sin perdón alguno no se castigarán de la forma que desea para, a cambio, ser pagados con trabajo comunitario es algo que no cabe dentro de la mente de persona alguna; pero, ¿tanta propaganda política amarillista impulsada por las dos partes es necesaria para «informar» al pueblo? Se han repartido cartillas, panfletos, guías, se han transmitido miles de minutos de propaganda supuestamente didáctica y otros miles más incitando a la gente a pensar que el país se irá al caño con todo lo que el actual gobierno está haciendo; hoy leía que la desinformación también puede ser el origen de la violencia, porque se tergiversa la información y, al no llegar completa, la gente se confunde, cree cosas que no son y terminan en conflictos estúpidos que no merecen siquiera nombrarse.
La gente debe ser capaz de decidir por sí sola, y las presiones bifocales bajo las que está dificulta la formación de un criterio propio frente a una decisión que, sin llegar más lejos, puede decidir el rumbo que tomará el país para siempre.
Sin embargo, mi objetivo aquí no es inclinarme hacia un bando, me parece poco decoroso estar insistiendo constantemente en la toma de una decisión que, de una u otra forma, no me es permitida tomar. Mi escaso interés en esto se refleja en el agotamiento de ver promesas que nunca son cumplidas, que la política es un círculo vicioso y que por más fe que se desee poner, las cosas nunca salen como se planea. Juegan con la confianza que se les es depositada a la hora de elegirlos en sus cargos públicos y nos arrastran de decepción en decepción.
Hace mucho que dejé de creer en las palabras bonitas y aprendí a mantenerme al margen con mi opinión; sin más, hasta la próxima.
Emma.
PD: sé que me tardé demasiado en volver por aquí, más de un mes en realidad, pero ya les he dicho, saltamontes, que escribir sobre temas diversos cuesta gracias a que todo depende de mi humor y de mi tiempo, los cuales nunca parecen ponerse de acuerdo; de todas formas, gracias por no abandonarme.
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