Los que estamos en el medio.
Miedo al ser. Al no ser. A lo que te espera. A lo conocido. A lo desconocido. A las personas que te rodean. A las que no te rodean.
Miedo a vivir.
Pienso que el ser humano es una criatura llena de miedos e inseguridades infundidas por sí mismo o por la sociedad de la que está rodeado que se niega a la posibilidad de vivir. Sé que existen personas famosas, que se han lanzado por sus sueños y han triunfado; también de personas que adoran vivir en la adrenalina que les da un deporte extremo o una profesión arriesgada. Pero hoy, quisiera hablar de nosotros, los que vivimos en un mundo completamente diferente a ese, aquellos que no estamos en la miseria, ni tampoco en la opulencia. Hablaré de los que estamos en el medio.
Siempre, desde el principio del mundo, los que hemos estado en el medio nos hemos llevado la peor parte de la sociedad, ¿por qué? Miremos la pirámide social en general, sin adentrar en historia: los que están abajo son o los más repudiados de la sociedad o bien los que no tienen una moneda para comprar comida, lo que en pocas palabras termina siendo lo mismo: los de abajo. Ahora, subamos a la punta, vienen las personas pudientes, las que no se molestan en despilfarrar el dinero porque les sobra y no les importa lo que suceda debajo de ellos: los de arriba. Y quedamos nosotros, los del medio, a los que nos alcanza lo justo para no ser de abajo pero no nos sobra para ser de arriba. Ahí está el dilema, los pobres no tienen con qué aportar a la sociedad y los ricos son tan avaros que no son capaces de soltar nada, por lo que quedamos nosotros, salvando la diferencia entre los de arriba y los de abajo.
Por eso no somos capaces de superar el miedo, estamos tan ocupados trabajando para equilibrar el mundo que ni siquiera se nos pasa por la mente el liberarnos de ese miedo que nos asfixia pero que ni notamos por haber nacido con él. Todos tenemos miedo, no existe persona que no tema a algo; aquella que dice no tener miedos sólo se está jactando de su incompetencia, porque oculta su miedo al miedo diciendo que no tiene miedo.
El miedo al ser y no ser lo voy a achacar al capítulo anterior. Miedo a ser lo que quieres ser o miedo a no poder serlo. Sólo es eso.
Miedo a lo que te espera... al futuro. Esto es algo que nos angustia a todos, el futuro. Le tenemos miedo porque es algo incierto, y el hombre odia vivir en la incertidumbre; la filosofía empezó porque el hombre quería encontrarle una razón a fenómenos inexplicables para él en ese entonces, de ahí nació la mitología y, más adelante, los primeros filósofos.
La necesidad de saber las cosas es aquella que nos lleva a librarnos del miedo, de saber qué se sentirá, a qué sabrá o cómo se verá lo que sea que deseemos. Una persona con acrofobia no podrá subirse a un avión para viajar a la otra punta del mundo. Alguien con afenfosfobia no sabrá nunca lo que se siente ser consolado con un abrazo. Un acrofóbico no podrá apreciar la calma que ofrece el respirar aire puro.
El miedo a lo conocido y por conocer. Va de la mano con lo anterior, la necesidad de saber te llevará a conocer y a ahondar en lo que ya se conoce.
El miedo a las personas conocidas y a las desconocidas. Vaya... emplearé el dicho "mas bueno malo conocido que bueno por conocer"; el hombre, en general el ser humano, busca sentirse seguro y confiado con su entorno para poder mostrarse tal cual es, de ahí a que seamos tan reacios a los cambios y nos negamos a aceptar que ocurrieron. Preferimos mil veces hacer un amigo que nos dure para toda la vida, que hacer millones que varíen cada 2 meses. Lo que nos cuesta creer es que los cambios son buenos, estancarse nos vuelve perezosos; por lo que, si cambiamos de vez en cuando, nos mantenemos despiertos, atentos al saber, y con la disposición de superarnos.
Admitir tener miedo es de valientes, incluso creo que el mismísimo Jesús, del que tanto hablan de su valentía al morir por nosotros, tuvo miedo a la hora de ser crucificado. Los de arriba tienen miedo; los de abajo, aún más. Somos los del medio los responsables de equilibrar el mundo.
Diciendo esto, ¿no te sientes más seguro de ti? El saber que tienes una responsabilidad te demanda seguridad. No digo que te olvides de temer, no te vuelvas irreverente, simplemente, equilibra tu miedo con tu seguridad, vuélvete fuerte para todos y ten miedo de ti mismo, muchas veces tú eres tu propio enemigo.
Aprende mucho, preocúpate poco, piensa con la cabeza fría y recuerda que, si eres de los del medio, puedes salvar al mundo.
Emma.
PD: ¡lamento mucho no actualizar ayer! Ha sido una semana muy pesada y el sueño me venció. Pero hoy llego con esta nueva parte un poco más divertida y relajada que las anteriores. Espero les guste a todos. Recuerden sus comentarios y preguntas en Ask.
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