Hablemos de poesía.
De un tiempo para acá me he estado interesando un poco en lo que es el género lírico de la lengua castellana, se me han atravesado algunos versos de Benedetti, Vargas Vila (aunque su obra sea más de prosa poética) y, por qué no, de la música vieja, de esa que ya casi no se escucha hoy en día, volví a Celia Cruz, a Juan Gabriel, a La Sonora Matencera y a miles de artistas cuyos nombres desconozco pero que sus canciones han sabido llegarme al alma desde antes de nacer.
Para mí, hay dos tipos de poesía: la que se entiende y la que no; en la primera es donde entran las canciones, las rondas infantiles y los refranes, aquellos que son fáciles de recordar por su rima simple y vocabulario sencillo. Ya viendo la segunda, es aquella llena de metáforas sin sentido y palabras extrañas propias únicamente de la época en que fueron escritos.
Afortunadamente, me he visto inclinada a disfrutar de este primer tipo, no sé si es por su sencillez y claridad (debido a que soy una mujer a la que poco le gustan los rodeos y adornos en las cosas) o porque es de la que más se consigue desde el siglo pasado. No la escribo, mi sensibilidad no soporta tanto, ni tampoco mi entendimiento, por lo que he dicho antes; soy una fiel lectora, disfruto del calmado sonsonete de algunos y de los sentimientos enterrados y enredados en otros, la música es la más fácil de apreciar porque, en pocas palabras, las canciones son poemas que son acompañados de una melodía.
La razón principal del por qué me decidí a escribir esto hoy es la siguiente: hace unas semanas mi mamá decidió hacerle algunos ajustes a nuestra casa, y eso significaba desarmar alrededor de 4 bibliotecas de casi 2 metros de altura repletas de libros que fueron a formar un montón de cajas a cual más pesada que la otra... durante ese tiempo en el que empaquetamos todos esos libros, mis ojos se cruzaron con dos libros bastante extraños por sus títulos y el tipo de empaste que tenían, porque de lejos parecían más académicos que un manual de usuario; en ese momento no pude sentarme tranquilamente a hojearlos con detalle, ni en ese momento ni después, no fue sino hasta hace unos días, que volvimos a acomodar toda la casa, que los vi de nuevo, y no dudé en cogerlos a escondidas y llevarlos a mi cuarto.
Esa misma noche escogí uno de ellos y me senté a leerlo, me asombró demasiado encontrarme con páginas y páginas de poemas escritos por un don nadie cuyos libros son contados (son sólo 10 ejemplares de cada libro) y dedicados a personas específicas. ¿Me creerían si digo que esos libros los escribió mi papá? Resulta que mi papá, cuando era joven y aún más galán, estuvo en la Armada Nacional, y ahí adoptó un seudónimo, bajo el cual escribió, escribió y escribió como nunca. Me impactó bastante leer algo que él ha escrito cuando solamente he leído cartas que le han mandado a escribirme por actividades académicas; gracias a ese libro pude encontrar las respuestas mudas a preguntas nunca formuladas.
En un principio tuve un quiebre emocional, lloré demasiado a medida que iba leyendo, me infundí un desprecio nacido de la nada, me preguntaba cómo es que él escribía tan bien y yo, siendo su hija, escribía de una manera tan burda y baja, fue gracias a una noche de desahogo y golpes de cabeza hipotéticos patrocinados por mis dos salvadoras que comprendí el hecho de que no debía envidiarlo, sino de admirarlo y que, así como personas y como escritores somos diferentes en muchos aspectos, por lo que no debía de despreciar mis letras por creer mejores las suyas.
Este libro me ha abierto algunas puertas del entendimiento con el que vive mi papá, he visto su corazón desde otro punto de vista y he apreciado su talento, ese del que estoy tan orgullosa; siento que debo de aceptar mi herencia de literata escondida y salir de las sombras de alguna manera, mostrarle al mundo lo que valemos él y yo, hacer que él se sienta orgulloso de mí.
Emma.
PD: por si no leyeron la nota que dejé anoche en mi tablero, les comento: estoy un poco mejor de mi muñeca y... eso. También agradecerles, por millonésima vez, el que sigan leyendo y votando por mí en los Wattys y su apoyo constante. ¡Tengan una buena noche/madrugada!
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top