Enfrentando a La Muerte.

Buscando la inspiración para escribir un nuevo apartado, me he topado con una situación que, aunque ajena a mi vida familiar, logra impactarme en gran medida, debido a que la viví en carne propia hace unos años; afortunadamente, en mi caso, mi abuelo logró sobrevivir a la crisis y aún lo tengo conmigo, en el caso de esta otra persona, el final aún es incierto.

Para muchos, el tema de la muerte, puede ser considerado un tabú o una ofensa a la vida; lo que pocos saben y niegan aceptar, es que la vida está hecha para morir, a partir del mismo momento en que somos creados dentro del vientre de nuestra madre, empieza nuestra cuenta regresiva, y mientras nosotros evolucionamos, ella poco a poco se desvanece; y al momento de nacer, dejamos de ser uno para ser dos, nuestro reloj sigue corriendo al igual que el de ella, sólo que ahora ambos corren a destiempo.

La meta de la vida es morir, pero morir vale más siempre y cuando seamos felices viviendo lo que ocurre en el medio, como lo plantea Nicolás Maquiavelo: "el fin justifica los medios". No importa la forma en que lo hagas, lo que importa es llegar.

¿Qué hay después de la muerte? Para aquellas personas creyentes, está el cielo, el paraíso, la reunión con su divinidad principal; para otros puede ser el descanso eterno, la paz interior anhelada en vida... después de la muerte llega todo en la nada.

Para mí, la muerte es el final de todo, cuando llegue ahí pienso que mi alma quedará descansando mientras espera a su siguiente encarnación, lo que derivaría de un pensamiento un poco budista, pero no confío en que mis acciones, sean buenas o malas, determinan mi siguiente forma material.

El juicio final se genera ante mí como una forma de implantar terror en el alma humana, obligándola a regirse bajo preceptos sociales, culturales y religiosos que la "guían" hacia el "bien"; este es uno de los dilemas morales más comunes a los que el alma es sometida: ¿qué es el bien? ¿qué es el mal? Realmente todo es subjetivo, lo que está bien para unos, está mal para otros y nadie tiene el derecho de juzgar las decisiones de una persona sin saber bajo qué pensamiento actúa.

Ninguna de tus acciones, por buenas o malas que sean, dictan el destino de tu muerte, pueden acelerarla o bien aplazarla, pero nunca evitarla.

Vive bajo tus propios preceptos, respetando los ajenos, aprovecha cada minuto que pasa, piensa que cada respiración puede ser la última, ama con todo tu corazón, cuida lo que aprecias y muere con la satisfacción de saber que viviste bien para morir bien.

Emma.

PD: este fue un tema bastante duro de tratar, teniendo en cuenta que las ideas se desordenaron más de una vez y no me era fácil pensar con claridad; pero tenía la necesidad de hacerlo y me disculpo si algún pequeño saltamonte quedó inconforme o molesto con el apartado.

PD2: para aquella persona que mencioné arriba, lamento no ser de más ayuda, ni saber qué decir en el momento adecuado, sólo ten presente que ahí estaré a la hora en que me necesites... fuerza, linda.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top