El Arte de Crecer (y Envejecer).
Cumplir años puede ser una experiencia traumatizante para muchos, perder su juventud, que el reloj siga corriendo, el no poder haber aprovechado más; para otros pasa desapercibido y para aquellos que no entramos en alguna de esas reacciones simplemente es algo que tiene que pasar.
Aprender es crecer, crecer es envejecer, envejecer es vivir, así es el funcionamiento de las cosas aunque, conste, el envejecer no significa madurar (incluso cuando dicen que la madurez es para las frutas); por eso me refiero a esto como un arte.
Recurro nuevamente a la fiel RAE para poder orientarme mejor respecto al significado de la palabra arte, y noté que mi intención con la usanza es bastante acertada debido a que por esta palabra se entiende: «Capacidad, habilidad para hacer algo» o bien como «Conjuntos de preceptos y reglas necesarios para hacer algo». Siendo así, el arte de crecer y envejecer comprende de una serie de reglas y obstáculos que vamos aprendiendo y sorteando a lo largo de nuestra existencia cuyo único objetivo es hacernos cada día más sabios, más astutos, más fuertes.
Esto me lleva a formularme la siguiente pregunta: ¿por qué vivo? Supongo que a mi edad no es muy notorio el objetivo que tiene la existencia en este mundo pero, como dijo mi abuela cuando, siendo un poco más joven, le lloraba diciéndole que estaba cansada de que mi vida fuera como lo era en esos momentos y que no sentía que tuviera lugar en el mundo, me dijo que, tarde o temprano, la razón será revelada, y que todo dependía de qué tan abierta estuviera yo a ver y escuchar lo que había a mi alrededor, que sacara la cabeza de los libros por un momento para adentrarme en mi realidad.
Años después pude darle sentido completo a ese consejo, nuevamente hablando con ella.
Retomé ese recuerdo del baúl especial en mi memoria por lo siguiente: puede que hayan veces en que te sientas perdida, asustada e incluso frustrada porque «Ya está en la edad que va a definir el curso del resto de su existencia» . Esos son todos obstáculos que tanto como nuestros abuelos como nuestros padres tuvieron que afrontar a su debido tiempo porque, al igual que nosotros, ellos también se sintieron de esa manera; es difícil pedirles consejo o incluso ayuda porque, por muy individualista que suene, ellos ya vivieron eso y no pueden devolverse porque su ciclo sigue sin detenerse. Ellos también estuvieron solos en su momento.
Miedo siempre va a haber, de eso no hay duda, porque todos tememos ante lo incierto pero ¿qué pasaría si el miedo no existiera? No habrían motivaciones, ni curiosidad, ni algo que nos hiciera dudar del momento.
Esas dudas son las que alimentan las ganas de ver qué hay más allá, de vivir para encontrar respuestas, de aceptar darle otra vuelta al Sol, y otra más y muchas ¡muchísimas! Las necesarias para sentirnos satisfechos de quienes somos porque ya dominamos el arte de crecer y envejecer.
Emma.
PD: algo atrasada, como siempre, respecto al día de mi cumpleaños pero la intención es lo que cuenta. Una siempre termina pensando de más sin llegar a una conclusión fija.
PD2: como siempre, mis estimados salta montes, gracias por no abandonarme ni abandonar este proyecto tan bonito que se sigue construyendo. Hasta la próxima.
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