Capítulo Veinte
Capítulo 20
«¡¿Por qué estoy aquí?!» se preguntaba Jules mientras esperaba a Rosa a que trajera té y galletas para acompañar su repentina visita. «Acaso… yo…no, no, no. ¡Imposible!»
Se podría decir que desde el día de la cita con Rosa, Jules se sintió "algo" atónito al pensar que a pesar de que él no había hecho ninguna de sus “tácticas con las mujeres” con ella, haya podido “conquistar” el corazón de piedra de la pequeña Rosa. ¿Sería que ella lo quería por cómo es? ¿O tal vez interpretó mal esa declaración en el auditorio?
Los días pasaban y lo única frase que pasaba por su cabeza era "¿Le gusto a Rosa?" Le parecía algo inconcebible esa idea, ya que Rosa en ningún momento había mostrado interés en él antes de la cita. ¿Acaso sería parte del juego de Judith? Él no quería que esa fuera la verdad.
Después de tanto pensar y pensar, Jules decidió buscar a Rosa. Quería saber con exactitud si Rosa sentía algo por él o él estaba alucionando.
«¡Esto no tiene sentido! ¡Nunca fui amable con ella! ¡¿Cómo?!» Seguía reprochándole a su conciencia.
En eso, apareció Rosa tambaleándose, ya que llevaba en sus manos una gran bandeja de té con galletas.
—Permíteme ayudarte.—se levantó Jules al rescate.
—No, no te preocupes.
—Por favor.—insistió.
—Bueno, toma.
Jules dejó la bandeja en la mesita de café y Rosa tomó asiento en uno de los sillones.
—¿Cuánto de azúcar deseas?—preguntó Jules, “el mayordomo”.
—Tres cucharitas, por favor,
Jules colocó tres cubitos de azúcar en la taza de té y le entregó.
—Aquí tienes.
—Gracias.
«¡¿Pero qué demonios estoy haciendo?!» Jules seguía sin saber que le sucedía. «¡Nunca en mi vida he servido el té a una mujer! ¡Nunca! ¡¿Qué me está pasando?!»
—¿Y Jules? ¿A qué se debe tu visita? ¿Quieres ver a la señora Judith o tal vez te gustó tener una cita conmigo y quieres repetirlo?—bromeó Rosa mientras tomaba despacio su té.
«Ni yo sé esa respuesta, Rosca…»
—Ya te dije por qué vine. —contestó él.— Y nuestra “cita” como quieras llamarlo, estuvo muy aburrida.
—Lo siento. Te prometo que la próxima no te llevaré a otra charla de psicología.
—¿Próxima?—quedó sorprendido a esa tal propuesta.
—Sí. Ah, bueno si tú quieres.
«¡Sí quiero!»
—Debo revisar mi agenda, no lo sé—respondió él intentando lucir serio.
—Ok.
Jules sacó su celular y le dio un vistazo a su agenda.
«¡Demonios! ¡Estoy ocupado todo el bendito mes!»
—¿Hay algún problema?—preguntó Rosa al verlo fruncir el ceño.—Si no puedes, está bien. Igual creo que después del centenario nos veremos más segui-
—¡Nooo! ¡Digo! Sí, puedo. Es solo que recordé que tengo una reunión hoy día.
—Oh, entonces… ¿Cuándo sería la cita? ¿Puedes el próximo sábado?
—Mmm…—leía su agenda—No, ese día tengo que viajar a China para una conferencia.
—Entonces… ¿Este viernes?
—Trabajo.
—¿Domingo?
—Trabajo.
«Viendo así mi agenda ocupada, nunca podré saber qué es lo que en verdad sientes por mi…»
—¿Qué te parece si hacemos la cita hoy mismo?—preguntó él.
—¿Eh? ¿No que tenías una reunión?
—Me confundí al leer, estoy libre. Así que piensa ahora mismo a donde me vas a llevar.
—Pues…Mmm… ¡Oh! ¡Ya sé!
—¿A dónde iremos?
—¡Va ser una sorpresa!—contestó riéndose ella.—Voy a ir a avisarle a la señora Judith que saldré. ¡Ya vuelvo!
Jules asintió con la mirada. Al verla subir las escaleras, marcó su teléfono rápidamente a su secretario.
—Dígame, joven Jules.—contestaba en la otra línea.
—¡Cancele todo lo que tengo para hoy!
—¿Qué? P-pero, pero la reunión es con el vicepresidente de—
—¡No me importa! ¡Solo cancela y pásalo para otra fecha! ¿Entendido?
—S-Sí, en-entendido.
«Necesito oírlo otra vez…Si es verdad que te gusto, rosquita… »
***
Mientras tanto en el dormitorio de Judith…
—¡¿Cómo qué vas a salir con Jules otra vez?!
—No, es para que se alarme. La cita pasada fue una tortura para ambos, así que hoy vamos a ir a divertirnos y conocernos mejor.—contestó Rosa mientras se colocaba una collette en el cabello.
—¡Oh-por-Dios!—seguía Judith sin creerlo,
—No es para que se ponga así, él y yo saldremos como amigos, nada más.
—¡Perfecto!—exclamó Judith muy contenta.
—¿Qué? ¿No que estaba molesta?
—¿Molesta, yo? ¿Cómo voy a estar molesta contigo, si estas siguiendo mi maléfico plan?
—Ah… cierto…Pues, lo siento. Esta vez no seguiré sus reglas. Hoy quiero divertirme sin tener que usar esos incomodos vestidos. Quiero ser hoy, yo misma.
—Pe-pero
—Además necesito juntarme con chicos, no solo con Miss Liam. Aunque a él no se le puede considerar de ese género...¡Ni modo! ¡Ay, no sabe cómo extrañaba hacer lo que las chicas detestan hacer! Bueno, nos vemos.
Salió Rosa del dormitorio.
—¡Espera, Rosa! ¡No lo hagas!—intentó seguirla, pero la puerta se cerró.—Si conoce tu verdadero yo, mi plan está perdido. Necesito detener esto…pero ¿cómo?...¡Ah! ¡Ya sé cómo!—sonrió la señora Gilmour maliciosamente mientras sacaba su celular.
—¿Aló?—contestaron la llamada.—Te dije que me llamarás si pasaba una emergencia.
—¡Hijo mío! ¡Es una emergencia! ¡Tienes que venir rápido!—gritaba de “desesperación” y “miedo” la actriz Judith Gilmour por teléfono.
—¿Qué pasó, mamá? Espero que sea algo serio y no una broma tuya.
—¡No es ninguna broma! ¡Algo malo le sucedió a Rosa!
—¡¿Qué?! ¡Voy para allá!
***
—¡Oh! ¿No te vas a cambiar de ropa?—preguntó Jules desconcertado a Rosa al verla que seguía usando los mismos jeans y el mismo sweater.
—¡No! ¡Hoy haremos algo divertido!—respondió Rosa emocionada mientras ambos salían de la mansión.
«Necesito despejar mi mente y olvidar todo lo relacionado con Liam…» pensaba Rosa caminando hacia el carro deportivo de Jules. «Todo…»
Después de unos minutos de la partida de los jóvenes, Liam llegó preocupado a la casa de su madre. Tocó reiteradas veces la puerta, hasta que su propia madre le abrió la puerta.
—¡Llegas tarde, hijo!
—¿Qué? ¿Dónde está Rosa? ¿Qué le pasó? ¿Está bien?—preguntaba él mientras buscaba al pequeño mono por toda la casa.
Judith sentada en el sofá volvió a coger una novela que leía.
—¡Mamá! ¡¿Dónde está Rosa?!
—Se fue.—contestó pasando las hojas.
—¡¿Qué?!
—¿Para qué te demoras en venir, hijo? ¡Por tu culpa me abandonó por un mocoso!
—¿Mocoso?
—¡Sí! ¡Esta niña se fue a una cita con-
—¡Para esto salí disparado de una reunión!—interrumpió Liam enojado— ¡Madre tenía una reunión muy importante con los directivos!
—Perdón, hijo, pero esto también era importante.
—¿Importante? ¡Es joven, déjala divertirse!—contestó recordando lo que le había dicho Susan el otro día.—Puede salir con quien ella quiera, igual a mí eso no me incumbe.—agregó dirigiéndose a la puerta principal.
—¿Seguro…?—preguntó Judith repitiendo su sonrisa maléfica.
Liam preocupado se detuvo.
—Rosa no tendrá una cita con cualquier chico, Liam.
—¿A no?
—No.
—¿Acaso está teniendo otra cita con…
—¡Ajá...!
—¡¿Con Julesss?!
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Volví :) ¿Me extrañaron? :D ok , no ._. jajaja :P
Les gustó él cap? ;) Pensaron que no volverían a ver a Miss Liam, pues apareció! :) Qué pasará ahora? :D Cha-cha-cha-CHANNN!!!
Nos vemos en el próximo cap. ;)
Gracias por los comentarios y votos , Roses ♥
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